DECEPCIONES

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En el momento más inesperado podemos leer algo que nos obliga a pensar acerca de cómo es nuestra vida como personas y más importante aún: Como es nuestra vida de creyentes y nuestra relación con el mundo.

Leímos que lo que más profundiza el dolor de las decepciones es que no provienen de nuestros enemigos. Con esto obviamente se hacía alusión a quienes nosotros consideramos nuestros amigos o nuestros hermanos.

Si quisiéramos profundizar en el significado de decepción, podríamos decir que es el dolor que provoca un desengaño. Y que es un desengaño? Ni más ni menos que la desilusión de un engaño. Lo que significa que hemos sido engañados.

El engaño forma parte de la familia del doble ánimo…de allí el dolor que nos puede causar una decepción. Porque proviene casi exclusivamente de las personas en las que confiamos, de las que no esperamos nada malo.

Estos pensamientos nos deberían llevar a otro más profundo todavía: La Biblia nos advierte a propósito de la importancia de saber en quién hemos depositado nuestra confianza. Si hubiéramos puesto en práctica esa enseñanza, no estaríamos desengañados.

Cada vez que decimos…mi mejor amigo, deberíamos reflexionar a propósito de a quién nos estamos refiriendo. Si es un ser humano, podemos tener la certeza de que seremos engañados y lo mismo puede ocurrirle a otras personas con nosotros.

No permitamos que cualquier forma de desegaño afecte nuestra confianza en el Señor. Confiar en Él es la única confianza valedera!

Jeremías 9:4

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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CIZAÑA

 

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Puede que haya personas que piensen que tienen potestad para obrar impunemente y puede también que muchos de sus actos así lo parezcan por la aparente falta de consecuencias. Y lamentablemente puede que haya quienes intenten utilizar el modelo

Pero tanto unos como otros olvidan algo fundamental: Nadie queda exento de la Justicia del Soberano. Nadie, aunque pueda exhibir sus hechos como un desafío al propio Dios, porque el Juicio alcanzará a todos y a cada uno de los humanos.

Para quienes obran desafiantes ante el Eterno no les queda otra alternativa que el el lloro y el crujir de los dientes…! Un tremendo anuncio que a pesar de lo tremendo no alcanza para hacer desistir de sus propósitos a los inicuos.

Jesús explicó en la Parábola de la cizaña como obra el enemigo: Sembrando cizaña entre el trigo, para que se malogre la cosecha…Lo mismo que ocurre con nuestra vida y con muchas iglesias. Lo bueno creciendo junto a lo malo!

La mala hierba es muy difícil de distinguir hasta que madura casi en forma simultánea con el trigo junto al que ha sido sembrada, dificultando la posibilidad de eliminarla para no dañar a los buenos frutos.

Pero el resultado final siempre será el mismo: La cizaña será apartada del trigo y sus restos serán arrojados al fuego, irremisiblemente. Los segadores angelicales harán su obra y nadie escapará a sus manos.

Tan peligrosa es la cizaña que su obra destructiva, puede afectar a quién la utilice para intentar dañar a los justos!

Mateo 13:41-42

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

TUTOR

 

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Caminando por un sendero al costado de un río nos llamó poderosamente la atención, como se habían puestos guías o tutores en un joven árbol para que creciera recto, sin desviaciones.

Que nos llamó la atención?

La colocación del tutor o de la guía? No. Lo que atrajo nuestra mirada fue el cuidado con que se había hecho esta operación, para que fuera lo amplia para el crecimiento del árbol y a la vez para que lo dirigiera con firmeza.

Tal vez reparando en esa forma de proceder nos vino a la mente lo que hacemos con nuestros hijos. Siempre tendremos dos alternativas frente a ellos. O procedemos con firmeza o buscamos su comodidad y le facilitamos la vida.

Estas opciones nos revelan hasta que punto la Palabra de Dios es rotunda en sus definiciones. Podemos obrar como en el mundo siendo permisivos o excesivamente tolerantes o asumimos nuestra responsabilidad como padres.

La permisividad nos impediría colocar las guías o los tutores para lograr el adecuado crecimiento de nuestros hijos. Pensaríamos que la tolerancia les facilitará la vida, pero nos olvidamos que será la propia vida la dura maestra que le enseñará lo que nosotros no fuimos capaces de hacer.

Si somos firmes, haremos como los tutores o guías que vimos. Serán amplios y generosos, pero a la vez firmes y eficaces, para que el arbolito simbólico de nuestros hijos se convierta en un árbol sin desviaciones.

Escuchemos la Palabra de Dios y seamos firmes y amorosos con los hijos que el Señor nos ha dado!

Deuteronomio 6:7

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

SANOS…

 

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Es probable que si se nos preguntara sobre el estado de nuestra salud, la mayoría de nosotros diríamos que estamos bien, que no precisamos ni de médicos ni de medicinas, lo que significa que no estamos enfermos.

Aunque resulte una obviedad es evidente que quién está sano no está enfermo y por tanto no precisa que nadie cuide de su salud. Esta es la situación sobre la que habló Jesús cuando fue preguntado por qué comía y bebía con publicanos y pecadores.

Los hombres que detentaban la representatividad de la doctrina y la ley, los escribas y los fariseos, no alcanzaban a comprender como Jesús dedicaba su tiempo a los cobradores de impuestos y a los marginados de la sociedad.

La respuesta revela en toda su magnitud el profundo amor que tenía Jesús por quienes precisaban de la Salvación. Él había venido a buscar a los pecadores no a los justos ni a quienes se creían justos.

Este asombroso planteamiento no hizo otra cosa que aumentar la preocupación de quienes eran los responsables de ser guías del pueblo judío en el cumplimiento de las leyes. Y por tanto, según ellos, poseedores de la verdad.

Jesús había venido para sanar a los enfermos y es lo que sigue haciendo a través de quienes nos declaramos sus seguidores. Los que se creían justos y los que se creen justos, nunca aceptaron ni aceptarán que el Hijo de Dios se preocupe por ellos.

La Salvación es para quienes nos arrepentimos y reconocemos al Señor!

Lucas 5:31-32

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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LA MEDIDA…

 

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Hay quienes se preguntan acerca de cómo es la medida de Dios para con los hombres, por qué algunos reciben poco y otros reciben abundantemente?  Por qué hay tantas diferencias entre los unos y los otros?

Sencillamente porque el Supremo nos conoce mejor que nadie y Él sabe que a la gran mayoría de nosotros si nos diera mucho, acabaría por destruirnos. En cambio a unos pocos, les puede dar mucho porque no los afectará.

Tal vez por eso sean tan preocupantes los casos de quienes se atribuyen una medida que no les ha sido concedida y se afanan por hacer notorios sus servicios al Señor, cuanto más notorios para los demás, mejor.

Pero hay una gran diferencia entre servir y servirse!

Causa pena ver como hay quienes se olvidan de la medida de Dios y optan por darse su propia dimensión, que generalmente es diferente a la que el Eterno les ha dado. De esta actitud de ruptura, es que surgen sorprendentes consecuencias.

Si menos-preciamos lo que se nos ha concedido, caeremos en el tremendo error de adjudicarnos algo que pareciera más relevante. Pero no a los ojos de Dios, sino a los ojos de los hombres, disfrazando con el servicio la mera vanidad.

No caigamos en la tentación de cambiar nuestra medida, la que Dios ha determinado para cada uno de nosotros. Si nos engrandecemos, mayor será la caída y más dolorosas las consecuencias que sufriremos!

Mateo 25:29

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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LA SABIDURÍA

 

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En el Libro de los Proverbios se hacen varias alusiones a la Sabiduría y a todo lo que significa, especialmente para quienes nos llamamos cristianos en un sentido superior que trasciende las cosas del mundo.

Por definición sabiduría significa conocimiento elevado, profundo de las ciencias en general y de manera singular, de las relacionadas con la existencia de las personas, lo que le confiere un aspecto verdaderamente singular.

Pero lo más relevante de la sabiduría está relacionada con lo que podríamos llamar una conducta prudente en la forma de actuar en cada momento de nuestra vida, que en el plano de las creencias adquiere un especial significado.

Que significa entonces la Sabiduría?

La respuesta se puede dar en dos planos. Desde la perspectiva mundana, la sabiduría distingue a las personas que tienen conocimientos por encima de la media. E incluso se les podría llamar sabios a quienes detentan ese nivel.

Si la respuesta la planteamos desde la perspectiva de ser hijos de Dios, podríamos decir que el primer signo de esa condición no es otro que reconocer y temer al Eterno como el Ser Superior, que está en el control de todo.

Por tanto podríamos decir que todos precisamos de la Sabiduría. Si somos simples, a causa de nuestra ingenuidad. Si tenemos espíritu de engaño, a causa de nuestras malas obras. Y si somos insensatos o incrédulos, para conocer la Verdad.

El principio de la Sabiduría es reconocer la Soberanía de Dios! No lo olvidemos.

Proverbios 1:20-21

Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p7025

RECLAMOS

Con un gesto de sufrimiento un hermano se quejaba sobre su situación personal, entendiendo que Dios se había olvidado de él y porque era un incomprendido por causa de sus actitudes que eran mal interpretadas.

La lista de los agravios era cada vez más grande y a pesar de los consejos, seguía creciendo en la misma medida en que esta persona se acordaba de nuevas situaciones que lo tenían por protagonista.

Era evidente que la queja llevaba también la intención de que quienes las escuchábamos compartiéramos su situación e incluso tuviéramos compasión de él. Y peor aún: las quejas mal escondían su voluntad de sentirse víctima.

Episodios más o menos parecidos comenzaron a repetirse, hasta que uno de los ancianos de la congregación, decidió conversar con él y profundizar en la cuestión de las quejas porque se estaba constituyendo en el centro de toda clase de comentarios.

El anciano le dijo: Amado hermano, muchos de nosotros estamos preocupados por tus quejas y también por los argumentos que empleas. Que sucedería si hablamos de alguien que soportó penurias mayores que las tuyas?

Escucharías si hablamos de alguien que sufrió más que tú?

El hermano dudó pero finalmente dijo: No creo que nadie tenga más motivos de quejas que yo. Pues te equivocas y por esa razón debes de arrepentirte y cambiar de actitud y ser franco contigo mismo.

Y quién sufrió más que yo, se puede saber? Sí. Jesús!

Ese fue el último día en que escuchamos sus quejas y el último día en que se mostró sufriente y digno de lástima.

Lucas 23:32-37

Devocional: Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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Edición: Daví Blumenthal
Difusión Cristiana – http://www.difusioncristiana.com

CORREGIR

 

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Si advirtiéramos que alguien se desliza hacia una pendiente peligrosa, seguramente la diríamos que extremara los cuidados para no ser víctima de una maniobra errada. Si fuera una nave, le diríamos que se está aproximando a aguas peligrosas.

En otras palabras: Le diríamos al responsable de la maniobra que debería corregir el rumbo, porque caso contrario pondría en grave peligro su propia integridad y la de quienes lo acompañan.

Es evidente que a todos nosotros nos gusta el papel de quienes llaman a corregir errores de los demás. Se podría decir que esta forma de proceder alimenta nuestra vanidad y nos hace sentir superiores.

Pero que ocurre cuando se nos advierte que debemos corregir nuestro propio rumbo?

El enfoque sufre un cambio radical, porque por principio difícilmente admitiríamos que estamos euivocados y mucho menos reconoceríamos que efectivamente deberíamos variar la dirección por la que avanzamos.

La realidad de sentirnos en evidencia porque otras personas han advertido que estamos haciendo lo errado, es algo muy difícil de aceptar y lo más probable que a pesar de la indicación, perseveremos en el error.

Sería como un vano intento de variar la brújula de nuestra vida!

La Palabra de Dios nos advierte acerca de que no debemos ser insensatos y perseverar en el error es una de las manifestaciones de esa conducta. Cuando se trate se corregir algo que no estamos haciendo bien, no debemos caer en la necedad de negarlo!

Salmos 92:6

Devocional: Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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Edición: Davi Blumenthal
PactoNuevo – http://www.pactonuevo.org

OBRAR

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Hay muchas cosas que nos asombran, pero seguramente rara vez haremos mención a una que está relacionada con nuestras actitudes. Se trata de cuando pedimos una respuesta al Señor, por la que oramos y clamamos, sin pausa, día tras día con tremenda insistencia.

Hasta que recibimos la respuesta. Pero nuestro afán nos lleva a reclamar algo más: Dirección para el cumplimiento de lo que habíamos pedido. Y cuando recibimos la dirección, hasta nos olvidamos de agradecer tanta bendición y entramos en una fragorosa actividad.

Si habíamos pedido una respuesta, si habíamos pedido dirección, por qué no somos capaces de esperar que el Señor obre en el sentido que nos ha confirmado?

Es esta actitud en la que deberíamos de centrarnos para asombrarnos de nuestra conducta, capaz de la insistencia mayor e incapaz del menor agradecimiento. Y junto con ello, el deseo de obrar de manera inmediata.

Con ese afán no advertimos que en realidad lo que estamos haciendo, no es otra cosa que ocupar el lugar del propio Dios. La fe que tuvimos para pedir, para clamar, pareciera que disminuye cuando obtenemos la respuesta del Eterno.

Pasamos a dar la sensación de que el Señor no será capaz de hacer lo que nos ha prometido y entonces decidimos hacerlo nosotros, que con toda seguridad sí podremos, como hemos hecho tantas cosas…

Con esta manera de obrar, abandonamos el Camino verdadero y elegimos un atajo, en el que seguramente perderemos la bendición. Seamos sabios y no permitamos que el afán nos haga obrar buscando ocupar el lugar de Dios!

Nunca!

Mateo 6:27

Devocional: Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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Edición: Daví Blumenthal
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p7005

CIENCIA


La exaltación de la ciencia puede llevar a los hombres a peligrosas conclusiones. De allí la importancia de darle su justo valor a los efectos de no caer en ninguna clase de excesos y mucho menos a considerarla en un nivel diferente del que debe tener.

Esto significa que hay quienes a través de los logros que se van obteniendo, pueden llegar a pensar que la ciencia es sí misma es el resultado de la superioridad del hombre y por tanto puede transformarse en una especie de religión.

Es bueno que confrontemos todo lo que el hombre ha sido capaz de elaborar, con lo que Dios ha Creado. Esto permitirá tener una dimensión verdadera de lo que el talento humano ha sido capaz de producir.

Quienes creemos en la Omnisciencia de Dios sabemos que todo está subordinado a su Voluntad, que todo lo que ha sido creado es sustentado por Jesús porque por Él y para Él fueron creadas.

Desde esa perspectiva podemos entender que los logros de la ciencia son producto de la forma en que Dios ha permitido a los hombres que desarrollen sus talentos para que conozcan parte de su Creación.

Cuando Jesús ejerció su ministerio terrenal eran tan pocas las cosas que el hombre conocía sobre lo que lo rodeaba, que solamente bajo la comprensión de la Verdad bíblica, podemos entender como la especie humana ha crecido en conocimiento.

Por tanto no hagamos de la ciencia una religión. Comprendamos que lo único que ocurre con los descubrimientos, es que el Creador está permitiendo que podamos tomar conocimiento de ellos.

Dios es el principio y el fin de todo!

Proverbios 3:19-20

Devocional: Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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