SOMOS HOMBRES…

Hay momentos en los que nos debemos enfrentar a situaciones que nos llevan a tomar posiciones, como si se tratara de resolver con quién compartimos ideas y propósitos y con quién no.

Estas definiciones nos pueden resultar muy difíciles porque no tenemos todos los elementos para analizar y porque nosotros mismos dudamos a la hora de evaluar lo que sabemos.

En estas circunstancias, podríamos preguntarnos: Al fin de cuentas estamos tomando posiciones con relación a cuestiones de hombres y no somos todos falibles?

Por grandes e importantes que hayan sido los logros de algunas personas en el servicio al Señor, siempre serán hombres, nunca superarán el nivel que Dios ha establecido para nosotros.

Por tanto junto con las realizaciones más elogiables, podremos apreciar las otras realidades que caracterizan a los humanos, por lo que debemos ser prudentes en la hora de definirnos.

Ni debemos juzgar ni debemos endiosar a nadie, porque tanto en una como en otra actitud, nos estaremos alejando lo que se nos manda en la Palabra de Dios.

Debemos aceptar que grandes hombres y mujeres de la fe, también cometieron errores como cualquiera de nosotros y por tanto toda la honra le corresponde únicamente al Eterno.

Apocalipsis 4:11

Diego Acosta García

LA GRANDEZA DE JESÚS

En el mundo se habla de las personalidades notables cuando realizan grandes obras o cuando cometen errores, porque su dimensión alcanza a esto que se llama la aldea global.

Pero por qué se repiten las polémicas en torno a Jesús? Vivió, murió y resucitó hace casi dos mil años y su paso por la tierra determinó hasta la vigencia del calendario con el que contamos los días.

Es posible que la cuestión sobre su celibato pueda perturbar a algún creyente que no entienda bien que es lo que pasa con el Salvador y si tiene fundamento lo que se dice de Él.

Nuestra certeza sobre Jesús se basa totalmente en la Palabra de Dios, donde se nos revela quién era, que hizo y el legado memorable que dejó a la humanidad.

En nuestra propósito de llegar a ser sus discípulos no podemos dudar acerca del autor de nuestra fe, simplemente porque alguien utilice determinados argumentos.

Nuestra fe en Jesús es inconmovible, porque si no creyéramos en Él como dijo Pablo en vano creeríamos y todos los fundamentos espirituales en los que nos apoyamos carecerían de valor.

Jesús es el Camino hacia nuestra Vida Eterna y su Reino glorioso llegará en el cumplimiento de lo profetizado en la Biblia. No dejemos que los dichos del mundo afecten nuestra fe.

Juan 8:18
Diego Acosta García

QUÉ DESEAMOS SER?

Los hombres estamos llenos de contradicciones, algunas de ellas tan importantes como sorprendentes y debemos tratar de definir qué es lo bueno y que es lo malo.

Jesús nos enseñó a ser mansos y humildes, porque Él lo era y lo demostró a lo largo de toda su vida terrenal y también nos dijo que no podíamos amar las riquezas.

Sin embargo cuántos de nosotros buscamos afanosamente la notoriedad, porque junto con el éxito vienen las recompensas materiales y luego las riquezas.

Incluso se nos exhorta a que demos mucho dinero para que luego le podamos pedir a Dios cantidades mayores que las que dimos. Que tiene esto de bíblico?

Todas estas cuestiones parecen que están relacionadas con el propósito que Dios nos ha dado. Pareciera que hacemos a menos lo que el Eterno nos ha concedido.

Pareciera en cambio que nos gustaría ser otra cosa: hombres y mujeres poderosos, con éxito, para ser notorios y diferenciarnos en la sociedad y teniendo mucho dinero, muchísimo dinero.

Si es esto lo que ambicionamos y despreciamos el propósito de Dios, pensemos que nos estamos alejando del Camino y que muy pronto podríamos llegar a un punto desde donde no podamos volver.

Romanos 8:28
Diego Acosta García

LA SENCILLA RECORDACIÓN

Como hemos señalado en varias ocasiones, cada tanto algunas frases tienen el suficiente ingenio como para reflejar cuestiones importantes en sencillas palabras.

Es el caso de la frase que dice: Atención. No olvides orar en este día…porque a Dios no se le olvidó despertarte esta mañana. Resume en pocas palabras importantes reflexiones.

Una de ellas es la de orar a Dios, siempre, en todo momento y lugar, en toda circunstancia, por difícil que nos resulte y aunque nos despierte un rechazo natural.

La otra cuestión que plantea es que Dios nos ha dado un nuevo día, nos ha dado una nueva oportunidad para que podamos cumplir con los propósitos que tiene para nuestra vida.

Cuando se habla de escudriñar, siempre pensemos en todo lo que nos rodea desde la perspectiva espiritual, porque entonces estaremos privilegiando aquello que verdaderamente tiene importancia.

No nos dejemos atrapar por las bellas frases que conmueven nuestros sentimientos y reparemos en aquellas sencillas palabras, elementales y hasta con errores, que nos hablan de lo trascendente.

Los hombres más sencillos se acercan con facilidad a Dios y los más fatuos tienen problemas de reconocer que existe un ser que es más grande que ellos. Acerquémonos con humildad a Dios.

Salmos 138:6
Diego Acosta García

 

LAS DECISIONES

Es indudable que cada uno de nosotros debe asumir la plena responsabilidad de sus actos, porque es propio que cada persona sea la dueña de sus decisiones.

Este planteamiento nos lleva a saber si lo que decidimos en un determinado momento fue bueno o fue malo, según los resultados y según sus consecuencias.

Muchos de nosotros hemos vivido años de acuerdo a estas normas que tienen una relación directa con el mundo, con la forma en que se vive en la sociedad.

Pero y Dios? Su presencia es decisiva a partir del momento en que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador, porque comenzamos a vivir de una manera diferente.

Seguimos siendo plenamente responsables de nuestros hechos, pero ahora sabemos que deben estar sujetos a la Voluntad Soberana del Eterno y están bajo su bendición.

Es importante que entendamos que aún así tenemos la capacidad plena del libre albedrío, es decir podemos obrar como nos parezca bien, pero apartándonos de la Gracia del Señor.

Por esto es que cuando debamos tomar decisiones, las sometamos a la Autoridad de Dios, para que nos revele que es lo mejor para nuestras vidas, porque siempre eso será superior a lo bueno que nosotros pensamos.

Salmos 40:8
Diego Acosta García

SERVIR O SERVIRSE?

Hace muchos años un jefe militar pronunció un discurso sorprendente con relación a lo que significaba el mando, el mandar y que privilegios tenía quién ostentaba esa jerarquía.

Su conclusión fue que el único privilegio que tenía quién mandaba era el de servir a sus subordinados. De qué manera? Haciéndolo con honradez, respeto y responsabilidad sobre cada uno de ellos.

Con el tiempo y una vez convertidos, nos llamó la atención aquel discurso de un hombre que había sido formado en un ambiente rígido como el militar y que sin embargo había asumido los principios de Jesús.

Cada vez que hemos asumido responsabilidades tratamos de recordar el discurso de aquel hombre, que no sabemos si creía en Dios o no creía, pero que tenía un concepto rotundo de la autoridad.

Por esa razón podemos decir que quienes son mandados están bajo la responsabilidad de quién tiene la jerarquía y por tanto tiene una profunda significación la actitud que se asuma con relación a esto.

En estos tiempos no resulta frecuente que quién tenga jerarquía sirva y no busque ser servido, que quién detente la autoridad no quiera usufructuar de alguna manera con su rango.

De allí que es tan importante que a medida que vayamos creciendo en nuestra condición de creyentes, tengamos siempre presentes las enseñanzas de Jesús. Él vino a servir y no a ser servido.

Mateo 20:28
Diego Acosta García

NO ESTAMOS SOLOS

En algunos momentos de nuestra vida podemos llegar a la conclusión que estamos un poco desamparados o sin saber cómo debemos obrar con relación a las cosas de Dios.

Esa falta de dirección nos preocupa porque a pesar de que podemos saber cuál es la dirección correcta, la falta de precisiones sobre lo que debemos hacer nos llena de dudas.

Esto es algo muy normal entre quienes tratamos de vivir bajo la Voluntad Soberana del Eterno, pero lo que no es normal es que dudemos de su cuidado.

Debemos de pensar que sus promesas están cumplidas desde el momento mismo en que fueron formuladas, porque Él tiene Autoridad sobre todas las cosas.

Por tanto cuando nos lleguen las dudas, tengamos presente que si aprendiéramos a confiar no tendríamos razones para perder el sueño o afanarnos.

El propósito de Dios para nuestras vidas está trazado y lo más probable es que no sea como hayamos imaginado, pero siempre será el mejor para nosotros.

Por eso recordemos siempre que no estamos solos, que Dios nos cuida, nos ama y que no somos sus juguetes. Muy por el contrario somos joyas preciosas de su Creación.

Jeremías 29:11
Diego Acosta García

DEJARSE ENGAÑAR

Es sorprendente como Jesús les dio a los discípulos una advertencia a propósito de que no se dejaran engañar, cuando le preguntaron por las señales antes del fin.

Fue lo primero que les dijo a pesar de que luego les haría las revelaciones que todos conocemos. Esto nos debería llamar poderosamente la atención, pues el Maestro estaba hablando del futuro.

La cuestión de no dejarse engañar tiene múltiples facetas, tantas como la inagotable fuente de enseñanzas que es el Hijo de Dios y por eso debemos reflexionar sobre el tema.

Nos dejamos engañar, por ejemplo, cuando aceptamos que se nos halague inmerecidamente o simplemente cuando se nos halague, porque esa actitud proviene de nuestras emociones y de nuestros sentimientos

También nos dejamos engañar cuando deliberadamente no advertimos que el mensaje que escuchamos tiene otras intenciones que las aparentes, pero sin embargo lo aceptamos.

Nos dejamos engañar cuando ignoramos hechos que están reñidos con la Palabra de Dios, pero que justificamos por aquello de la debilidad humana y por aquello de la misericordia.

El engaño no solo proviene de los hombres, sino que puede originarse en nosotros mismos, de allí la tremenda advertencia de Jesús, para que nadie nos engañe.

Salmos 34:13
Diego Acosta García

LA ORACIÓN

Es posible que alguna vez hayamos dudado de la eficacia de la oración, simplemente porque oramos pidiendo algo o por alguien y nunca ha ocurrido nada, según nuestra opinión.

En realidad estamos haciendo un enfoque errado de la cuestión, pues en lugar de tratar de descubrir el sentido de nuestra oración y si estaba equivocado o no, achacamos la responsabilidad a la propia oración.

Se puede dudar, pero no vivir dudando y en ese entendimiento nos encontramos con un caso que ha sido un estímulo impresionante a quienes creemos totalmente en el poder de la oración.

Un hombre estaba afectado por fuertes dolores y se fue a acostar pensando en sus compromisos del otro día y de cómo los podría asumir en el estado en que se encontraba.

A la mañana cuando se levantó advirtió que sus dolores se habían reducido  a tal punto que se preparó para cumplir con sus obligaciones y le contó con alegría a su esposa lo que había ocurrido.

Su sorpresa fue mayúscula cuando ella le dijo que por la noche se había levantado y había orado específicamente por su sanidad y ella entendía que por eso se habían aliviado sus dolores.

Esta simple historia refleja el poder de la oración, absoluto y real, sin grandes ostentaciones, en silencio y en la madrugada. Nunca dudemos del poder de la oración!

2 Crónicas 6:20
Diego Acosta García

TODO LO ATRACTIVO

Si miramos a nuestro alrededor comprenderemos porque cada vez es más difícil seguir a Jesús y sus enseñanzas y mandatos. Porque cada vez es más gravoso asumir un compromiso como Él demanda.

Estas reflexiones son válidas para cada uno de nosotros porque nadie puede sustraerse al impacto que producen en nuestro ánimo las continuas exhortaciones del mundo.

Principalmente las nuevas tecnologías nos atrapan y nos llevan a mundos fantasiosos tan irreales como sorprendentes, que nos hacen olvidar fácilmente la auténtica realidad.

Cuesta mucho trabajo entonces, abandonar ese nuevo mundo que se está creando y tener que aceptar la dura realidad que nos rodea y que debería afectarnos.

Es mucho más fácil e incluso más agradable sumergirse en un mundo que supuestamente controlamos, a un mundo que cada día está más descontrolado.

Pensando en esto podríamos imaginarnos al Maestro tratando de recordarnos que Él ya nos advirtió sobre todo esto y que habría quienes nos engañarían y que el amor de muchos enfriaría.

Es hora de afrontar el mundo real y dejar de lado el mundo atractivo, un mundo que creemos dominar pero que finalmente nos llegará a dominar si no somos capaces de reaccionar y volver a Jesús.

Proverbios 19:27-28
Diego Acosta García