MOVER UN MONTE?

Algunas personas tienen una gran capacidad para hacer preguntas que cuestionan directamente las enseñanzas de Jesús, no por contrariarlas sino por el afán de racionalizarlo todo.

No hace mucho en una reunión de la que participábamos varias personas, una de ellas preguntó: Como es posible que podamos mover un monte? La respuesta inmediata fue: Porque lo dijo Jesús.

Sí, yo se que lo dijo, pero se puede entender que uno de nosotros pueda mover un monte, con solo mandárselo? La insistencia cambió el clima de la reunión.

La mayoría nos miramos y entonces hubo una comprensión generalizada, que a esta persona se le deberían dar otro tipo de argumentos, distintos a los utilizados hasta el momento.

Jesús relacionó el hecho de que podamos mover montes, con la medida de nuestra fe. Y le dijimos: Por ejemplo, tú mismo, con la naturaleza de tu pregunta difícilmente podrías mover un monte.

El Espíritu obró y por fin esta persona se sonrió y dijo: Es evidente, con esta fe que yo tengo, seguramente no podría mover ni siquiera la hojita de un árbol.

Esto nos movió a reflexionar acerca de nuestra propia fe. Es tan grande como para mover un monte o tiene la medida de para mover una pequeña hojita de árbol? Cuál es nuestra medida?

Marcos 11:23
Diego Acosta García

EL ORDEN SUPERIOR

Cada vez que hablamos de orden en la sociedad en la que vivimos siempre se levantan voces contrarias, argumentando que el orden mata la iniciativa y cercena el pensamiento.

También se argumenta que el orden impone rigidez, ataca la creatividad y no deja margen para que se puedan aportar nuevas cosas a los hombres.

También se dice que el orden es contrario a la libertad del hombre porque supuestamente impide que obremos según nuestra inteligencia, nuestra capacidad o simplemente por nuestros instintos.

Pareciera que hemos encontrado en el orden, al gran aglutinador de todos quienes se llaman a sí mismos libre pensadores y por eso hay permisividad de todo tipo.

Somos libres para obrar como nos parezca bien, somos libres para justificar los medios que utilicemos para lograr nuestros fines, somos libres para drogarnos o abusar de nuestros cuerpos.

Somos libres para estafar, robar, mentir, justificándonos en que para lograr determinadas metas, debemos hacer determinadas cosas, superando las ataduras de la moral o del respeto a los demás.

Pero con tanta libertad, hasta donde hemos llegado? Somos verdaderamente libres? O somos rebaños desenfrenados dominados por los instigadores de maldad?

Hasta donde queremos llegar con esta supuesta libertad? Por qué no pensamos por nosotros mismos? ESolamente entonces ntenderemos que el Orden superior, no ata al hombre, porque Dios quiere hombres libres con su Orden.

Jeremías 10:12
Diego Acosta García 

UN AÑO DE GRACIA

Hace un año ocurrió que un amado amigo nos sugirió: Por qué no escribes Devocionales en tu página? La sorpresa fue mayúscula, entre otras cosas porque nunca había leído ni visto un Devocional.

Después de orar comprendimos que Dios había hablado por boca de nuestro amigo y entonces decidimos comenzar con esta obra, que primero nos acerca a Dios y luego nos permite servir a los demás.

Podemos ofrecer como testimonio que cada Devocional que hemos hecho a lo largo de un año, incluido este, forma parte de lo que Dios quiere que digamos o que hagamos, porque nunca sabemos que es lo que vamos a hacer.

Esta comprobación de la obra de Dios en nuestra vida y en nuestro ministerio, es reconfortante cada día porque nos recuerda que somos totalmente dependientes de su Soberana Voluntad.

Por esta razón alentamos a quienes tienen ministerios cuya naturaleza no comprenden, a quienes se sientan sorprendidos por el Plan de Dios, que deben ser obedientes como nosotros lo fuimos.

Entonces comprenderán como nosotros comprendimos, que no se trata de capacidad o tenacidad, se trata de obediencia hacia Dios con el mandato que hayamos recibidos para servirle y para serviros a todos vosotros.

Salmos 26:7

Diego Acosta García

LAS DUDAS

Una persona se preguntaba acerca de si eran buenas o malas las dudas, teniendo en cuenta que en el mundo en el que vivimos hay muchas razones para tener este tipo de actitudes.

Podríamos decir que en ocasiones las dudas son legítimas y también podríamos decir que a veces están justificadas, lo que no quiere decir que podemos vivir dudando.

Una cosa es dudar en un determinado momento y otra muy distinta es dudar permanentemente, porque estaríamos demostrando la poca solidez de nuestras convicciones.

La duda es legítima cuando nos ayuda a aclarar una cuestión, algo sobre lo que tenemos que resolver o también algo sobre lo que debemos aceptar como válido.

Distinto es que ante cualquier situación dudemos. No un día sino todos los días, porque estaremos evidenciando que nuestro sustento espiritual no es lo suficientemente sólido como para afrontar las pruebas de la vida.

Por esta razón cuando dudemos tratemos de resolver con diligencia el motivo que nos provoca ese estado de ánimo, para que podamos ser miembros activos del Reino.

Cuando dudemos apelemos al mejor método para resolver inquietudes, que no es otro que la oración y junto con nuestra oración, consultemos el fundamento de nuestra fe: La Palabra de Dios.

Mateo 21:21
Diego Acosta García

UN AÑO DE DEVOCIONALES

Por la Gracia cumplimos un año del llamado que el Señor nos hizo para que lo honráramos con nuestros Devocionales.
Agradecidos por el llamado y el ministerio, reproducimos el primero de los Devocionales consagrados al Señor!

Buenos días!
Cada mañana cuando nos despertamos debemos de tomar la primera decisión.

Debemos decidir si asumimos que somos hijos de Dios o nos comportaremos como simples seres humanos que afrontan otra jornada en la que estaremos sometidos a la presión de la crisis económica o de las crisis o problemas personales.

¿Por qué nos olvidamos tan fácilmente que Dios nos ama? ¿Por  qué nos olvidamos que somos sus hijos amados en quienes tiene complacencia? ¿No fue así como bendijo a su Hijo cuando fue bautizado por Juan el Bautista?

¿Por qué nos negamos la gracia de una bendición tan grande? Aprendamos a vivir! Tengamos confianza en que la misericordia de Dios se renueva cada día y eso vale para hoy 8 de Septiembre de 2011.

Tengamos conciencia que ninguna circunstancia nos puede apartar de su Amor. Toda nuestra confianza la debemos depositar en nuestro Señor y Salvador. Él debe ser nuestra única certeza.
No lo olvidemos. Es necesario APRENDER A VIVIR!

Romanos 8:35

Diego Acosta García

LAS EXTRAVAGANCIAS

Prácticamente todos los días podemos comprobar cómo hay personas que buscan llamar la atención por cualquier medio, exponiéndose a situaciones que bordean el ridículo.

Estas personas pueden ser notorias o desean ocupar un lugar prominente en la sociedad en la que viven, pero lo cierto es que provocan reacciones contrarias al efecto buscado.    

Nuestras primeras actitudes con relación a estos hombres y mujeres que viven de la notoriedad o buscan vivir de ellas, es de franca condena y hasta de repudio.    

Sin embargo debemos recordar que Jesús nos enseñó a amar al prójimo y nos enseñó a amar a los enemigos, por tanto cuando nos encontramos con casos como estos debemos orar por ellos.

No debemos criticarlos ni juzgarlos, todo lo contrario, debemos de tener misericordia por quienes necesitan ser reconocidos a cualquier precio y pagando cualquier precio por lograrlo.

Esta es una de las cuestiones que debemos de tener en cuenta cuando educamos a nuestros hijos, para advertirles que las cosas del mundo suelen ser patéticas, dramáticas en ocasiones.

Jesús nos enseñó que la humildad y la mansedumbre son dos virtudes que alejan a los hombres de toda búsqueda que no sea la de la Salvación y de toda gloria que no sea la de Dios.    

Deuteronomio 4:9
Diego Acosta García    

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EL VIENTO DEL OTOÑO

Una niña le contaba a su madre que la maestra le había enseñado que en el otoño llegan los vientos que hacen caer las hojas de los árboles. Y la niña preguntó: Por qué vienen los vientos en otoño?

La madre acostumbrada a las preguntas constantes de su hija, buscó en su memoria una respuesta que pudiera ser comprensible y a la vez que la dejara satisfecha.

La madre comenzó a explicar que las estaciones del año tenían sus características y que en el otoño, los vientos llegaban para que las hojas de los árboles se cayeran.

Esta explicación no resultó convincente y la hija siguió preguntando por el tema. Entonces la madre recordó algo que le había comentado su abuelo, el que se decía hijo de Dios.

Con decisión y recordando las palabras de su amado abuelo, le dijo que cuando Dios creó al mundo estableció leyes y que una de ellas era que el viento ayudara a que los árboles perdieran sus hojas viejas.

La niña ahora sí quedó contenta con la respuesta y le preguntó quién era Dios. La madre en un acto de fe incomprensible para ella misma, le dijo que era quién había creado todo. A los árboles, al viento y a ellas dos.

Jeremías 10:13
Diego Acosta García

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LO QUE CREEMOS

Muchas personas hablan con respeto con relación a la Biblia, pues la consideran una fuente de información muy importante sobre cuestiones históricas.

Otras en cambio la califican de una novela fantasiosa, con tantos personajes que muchas veces se torna incomprensible. Y esas personas no entienden cómo es posible que se la tenga en consideración.

Podríamos seguir con esta idea y preguntarnos: Como es posible que haya personas que sean adictas a la llamada “teoría de la conspiración” que ocupa mentes y espacios en la vida de muchas personas.

También podemos preguntarnos cómo es posible que se preste atención a alguien que diga, por ejemplo, que según nuestros pensamientos el agua puede tornarse en cristales o en barro, literalmente hablando.   

Con estos argumentos podemos llegar a la conclusión que en el fondo se trata de la fe que tengamos y en qué o en quién hemos depositado nuestra confianza.

Por esta razón quienes reniegan a Dios o se recusan a aceptar su existencia, tienen la tendencia a creer en cambio historias fantásticas y argumentos inverosímiles.

Oremos para que Dios libere a las mentes cautivas por esas teorías extrañas, de los mercaderes del pensamiento o de los falsos profetas. Oremos para que el Eterno tenga Misericordia y los lleve a la Verdad.

Juan 5:44
Diego Acosta García

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LAS PROMESAS

Es muy difícil entender que las promesas que Dios ha hecho están cumplidas, cuando vemos que las circunstancias nos dicen exactamente lo contrario.

Una madre lamentaba amargamente la situación de su hijo se había alejado de Dios y se había acercado a malas compañías y con ellos al consumo de drogas y de alcohol.

Ella se preguntaba cómo era posible que su hijo se encontrara en esa situación si cuando nació, ella tuvo la certeza de la bendición y de las promesas de Dios sobre su vida.

Estaba totalmente desolada y corriendo el riesgo de apartarse ella también del Dios en el que había confiado y en el que comenzaba a dudar a causa de la tormenta que se abatía sobre su vida.

Pero la propia Palabra es la que actúa sobre las personas que están pasando momentos tan serios como el que pasaba esta madre, angustiada por su hijo y por su propia vida.

Le hicimos recordar que Dios nos aseguró que nunca se apartaría de nosotros, que estaría a nuestro lado para siempre y que ese compromiso tenía vigencia hasta el último día de nuestra vida.

Ella se aferró a esa promesa y comenzó a clamar por su hijo, a defenderlo de las ataduras que lo oprimían y a levantar la oración como el arma eficaz para derrotar al enemigo. Ella sabía que las promesas estaban cumplidas!

Josué 21:45
Diego acosta García

EN LA AFLICCIÓN

Es probable que muchos de nosotros tenga la certeza de que en los momentos más difíciles, siempre obra Dios cumpliendo su promesa de no dejarnos solos.

También es probable que algunas personas no hayan vivido una circunstancia lo suficientemente grave, como para comprobar esta realidad maravillosa de nuestro Padre.

Por eso es importante que cuando invoquemos el nombre del Eterno tengamos clara conciencia de lo que estamos haciendo, porque Él es el Soberano sobre todas las cosas.

En estos días pudimos comprobar por una tercera persona como Dios en el momento más apremiante, siempre está con los suyos, siempre los guarda y de la manera más inesperada.

Alentamos a quienes están viviendo horas difíciles a seguir creyendo que el Padre sabe lo que nos ocurre y que nada sucede sin que su Voluntad se cumpla.

No es en la hora de la alegría o del supuesto éxito cuando nos acordamos de Dios, porque son los momentos en los que nos creemos autosuficientes y triunfadores por nuestros méritos.

Es en la hora de la angustia, de la impotencia, de la desolación cuando llega la mano salvadora para nuestra situación, el consuelo para nuestra angustia y la certeza de que su amor no nos abandonará nunca.

Isaías 30:18
Diego Acosta García