SOBRE LA VANIDAD

Más de una vez en los momentos de euforia nos sentimos tan importantes que pensamos que estamos consiguiendo logros que nos merecemos y de los que somos sus autores.

Este peligroso pensamiento se apodera de nosotros cuando creemos que estamos siendo bendecidos como resultado de nuestros propios méritos y que es natural que sea así.

Más peligroso resulta todavía, si a nuestro alrededor hay personas que nos adulan y elogian más allá de lo que sería normal, cayendo en una obsecuencia tan evidente que debería ser chocante.

Sin embargo hay un rasgo de la naturaleza humana que nos lleva a la vanidad, a entender que todo lo que somos y todo lo que tenemos es natural que lo tengamos, por la calidad de nuestra obra.

Vivir tan peligrosamente nos puede llevar a que un día, cuando el éxito se transforme en fracaso y la adulación en desinterés, comencemos a preguntarnos qué es lo que nos ha pasado.

Comenzaremos incluso a hacer responsable al propio Dios de nuestra nueva situación. Cómo es que un día somos triunfadores y otro día todo lo que construimos se derrumba?

Quién confía en sus propias fuerzas se aproxima a la vanidad, que es la más traicionera de las compañías porque nos abandona cuando más la precisamos. No olvidemos que la Gloria y la Honra son para Dios!

Job 15:31
Diego Acosta García

LA AFLICCIÓN

Todos los que hemos atravesado momentos difíciles, complicados, sabemos que constituyen una prueba necesaria después de la cual somos hombres y mujeres diferentes.

Cada uno podría recordar su más reciente momento de aflicción, de gran preocupación y con este ejercicio podemos recuperar como fue y que consecuencias tuvo.

Pero lo más importante que tiene la hora de la aflicción es la comprobación de algo que se nos enseñó desde el momento en que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador.

Y no es otra cosa que el hecho de que Él nunca nos abandonará, nunca nos dejará solos y que será nuestro Consuelo, nuestro Intercesor ante el Padre.

También podemos comprobar en la hora de la prueba, que Jesús nos advirtió que en la vida tendremos aflicciones y esto transforma en verdad todo lo que  dice, porque Jesús es la Verdad.

En la hora de la aflicción recordemos a quienes puedan estar pasando por momentos parecidos e intercedamos por ellos, porque aliviaremos nuestra situación y acercaremos a otros a la Gracia del Amor.

Es necesario no vivir temiendo que lleguen los malos momentos a nuestras vidas, porque llegarán solos, con nuestra inquietud o sin nuestra inquietud, pero debemos tener la certeza que entonces y solo entonces disfrutaremos del inmenso Amor del Eterno.

Isaías 51:1
Diego Acosta García

EL EQUILIBRIO

Si observamos con atención a quienes nos rodean podremos advertir que hay un rasgo que los une: el deseo casi obsesivo por divertirse y por “pasarlo bien”.

Esta observación supone una crítica? No, supone un registro de la realidad para analizar nuestras propias actitudes y sobre todo nuestra forma de vivir como hijos de Dios.

Es evidente que nadie puede ser censurado por desear divertirse, entre otras cosas porque forma parte de la vida, intentar tener momentos agradables.

Lo que ocurre es que no podemos es tener como objetivo principal la diversión, porque debemos asumir que no siempre tendremos razones para hacerlo.

Pensando en todo esto recordamos la Paz del Señor, que proviene del Shalom. La Paz del Señor, no es la ausencia de conflictos sino el equilibrio, la justicia y la unidad.

Si percibimos este sentido superior de lo que significa la palabra Paz, advertiremos que Jesús nos deja su referencia a los términos de nuestra relación personal con Dios.

Sin equilibrio no podremos enfrentarnos a los momentos buenos y malos de la vida, sin justicia no obraremos con equidad con el prójimo y sin unidad con nuestros hermanos, estaremos dispersos. No solo de diversión vive el hombre!

Eclesiastés 7:5-6
Diego Acosta García

LAS PROMESAS

 

Jesús nos enseña que tengamos cuidado para que no seamos engañados, es una advertencia que tiene relación con los tiempos finales y con relación a cada día de nuestra vida.

Hay quienes enseñan que Dios nos cuida, cosa que evidentemente es absolutamente real, pero junto con esto se nos dice que viviremos agradablemente.

Esta enseñanza tiene su parte de razón, pero encierra un potencial peligro: Nos puede llevar a la conclusión de que estamos en el mundo para vivir bien, para ser felices.

Pero realmente estamos para eso? Este es el propósito de nuestra presencia en el mundo, en este tiempo? Estamos para vivir placenteramente mientras vemos realidades tremendas?

Jesús nos enseñó que tendremos aflicciones y esta afirmación es la que se pretende ocultar, mediante el simple procedimiento de no hablar de ello, de ignorar esa parte de las Escrituras.

Estamos advertidos de que nadie nos engañe, sea quien sea y sea donde sea. Estamos advertidos que pasaremos momentos difíciles, problemas serios e incluso seremos perseguidos.

Ante esta verdad de la enseñanza de Jesús, debemos escudriñar todo lo que se nos diga, todo lo que se nos prometa, para poder asumir con realismo nuestra condición de hijos de Dios.

Salmos 34:13

Diego Acosta García

MOVER UN MONTE?

Algunas personas tienen una gran capacidad para hacer preguntas que cuestionan directamente las enseñanzas de Jesús, no por contrariarlas sino por el afán de racionalizarlo todo.

No hace mucho en una reunión de la que participábamos varias personas, una de ellas preguntó: Como es posible que podamos mover un monte? La respuesta inmediata fue: Porque lo dijo Jesús.

Sí, yo se que lo dijo, pero se puede entender que uno de nosotros pueda mover un monte, con solo mandárselo? La insistencia cambió el clima de la reunión.

La mayoría nos miramos y entonces hubo una comprensión generalizada, que a esta persona se le deberían dar otro tipo de argumentos, distintos a los utilizados hasta el momento.

Jesús relacionó el hecho de que podamos mover montes, con la medida de nuestra fe. Y le dijimos: Por ejemplo, tú mismo, con la naturaleza de tu pregunta difícilmente podrías mover un monte.

El Espíritu obró y por fin esta persona se sonrió y dijo: Es evidente, con esta fe que yo tengo, seguramente no podría mover ni siquiera la hojita de un árbol.

Esto nos movió a reflexionar acerca de nuestra propia fe. Es tan grande como para mover un monte o tiene la medida de para mover una pequeña hojita de árbol? Cuál es nuestra medida?

Marcos 11:23
Diego Acosta García

EL ORDEN SUPERIOR

Cada vez que hablamos de orden en la sociedad en la que vivimos siempre se levantan voces contrarias, argumentando que el orden mata la iniciativa y cercena el pensamiento.

También se argumenta que el orden impone rigidez, ataca la creatividad y no deja margen para que se puedan aportar nuevas cosas a los hombres.

También se dice que el orden es contrario a la libertad del hombre porque supuestamente impide que obremos según nuestra inteligencia, nuestra capacidad o simplemente por nuestros instintos.

Pareciera que hemos encontrado en el orden, al gran aglutinador de todos quienes se llaman a sí mismos libre pensadores y por eso hay permisividad de todo tipo.

Somos libres para obrar como nos parezca bien, somos libres para justificar los medios que utilicemos para lograr nuestros fines, somos libres para drogarnos o abusar de nuestros cuerpos.

Somos libres para estafar, robar, mentir, justificándonos en que para lograr determinadas metas, debemos hacer determinadas cosas, superando las ataduras de la moral o del respeto a los demás.

Pero con tanta libertad, hasta donde hemos llegado? Somos verdaderamente libres? O somos rebaños desenfrenados dominados por los instigadores de maldad?

Hasta donde queremos llegar con esta supuesta libertad? Por qué no pensamos por nosotros mismos? ESolamente entonces ntenderemos que el Orden superior, no ata al hombre, porque Dios quiere hombres libres con su Orden.

Jeremías 10:12
Diego Acosta García 

UN AÑO DE GRACIA

Hace un año ocurrió que un amado amigo nos sugirió: Por qué no escribes Devocionales en tu página? La sorpresa fue mayúscula, entre otras cosas porque nunca había leído ni visto un Devocional.

Después de orar comprendimos que Dios había hablado por boca de nuestro amigo y entonces decidimos comenzar con esta obra, que primero nos acerca a Dios y luego nos permite servir a los demás.

Podemos ofrecer como testimonio que cada Devocional que hemos hecho a lo largo de un año, incluido este, forma parte de lo que Dios quiere que digamos o que hagamos, porque nunca sabemos que es lo que vamos a hacer.

Esta comprobación de la obra de Dios en nuestra vida y en nuestro ministerio, es reconfortante cada día porque nos recuerda que somos totalmente dependientes de su Soberana Voluntad.

Por esta razón alentamos a quienes tienen ministerios cuya naturaleza no comprenden, a quienes se sientan sorprendidos por el Plan de Dios, que deben ser obedientes como nosotros lo fuimos.

Entonces comprenderán como nosotros comprendimos, que no se trata de capacidad o tenacidad, se trata de obediencia hacia Dios con el mandato que hayamos recibidos para servirle y para serviros a todos vosotros.

Salmos 26:7

Diego Acosta García

LAS DUDAS

Una persona se preguntaba acerca de si eran buenas o malas las dudas, teniendo en cuenta que en el mundo en el que vivimos hay muchas razones para tener este tipo de actitudes.

Podríamos decir que en ocasiones las dudas son legítimas y también podríamos decir que a veces están justificadas, lo que no quiere decir que podemos vivir dudando.

Una cosa es dudar en un determinado momento y otra muy distinta es dudar permanentemente, porque estaríamos demostrando la poca solidez de nuestras convicciones.

La duda es legítima cuando nos ayuda a aclarar una cuestión, algo sobre lo que tenemos que resolver o también algo sobre lo que debemos aceptar como válido.

Distinto es que ante cualquier situación dudemos. No un día sino todos los días, porque estaremos evidenciando que nuestro sustento espiritual no es lo suficientemente sólido como para afrontar las pruebas de la vida.

Por esta razón cuando dudemos tratemos de resolver con diligencia el motivo que nos provoca ese estado de ánimo, para que podamos ser miembros activos del Reino.

Cuando dudemos apelemos al mejor método para resolver inquietudes, que no es otro que la oración y junto con nuestra oración, consultemos el fundamento de nuestra fe: La Palabra de Dios.

Mateo 21:21
Diego Acosta García

UN AÑO DE DEVOCIONALES

Por la Gracia cumplimos un año del llamado que el Señor nos hizo para que lo honráramos con nuestros Devocionales.
Agradecidos por el llamado y el ministerio, reproducimos el primero de los Devocionales consagrados al Señor!

Buenos días!
Cada mañana cuando nos despertamos debemos de tomar la primera decisión.

Debemos decidir si asumimos que somos hijos de Dios o nos comportaremos como simples seres humanos que afrontan otra jornada en la que estaremos sometidos a la presión de la crisis económica o de las crisis o problemas personales.

¿Por qué nos olvidamos tan fácilmente que Dios nos ama? ¿Por  qué nos olvidamos que somos sus hijos amados en quienes tiene complacencia? ¿No fue así como bendijo a su Hijo cuando fue bautizado por Juan el Bautista?

¿Por qué nos negamos la gracia de una bendición tan grande? Aprendamos a vivir! Tengamos confianza en que la misericordia de Dios se renueva cada día y eso vale para hoy 8 de Septiembre de 2011.

Tengamos conciencia que ninguna circunstancia nos puede apartar de su Amor. Toda nuestra confianza la debemos depositar en nuestro Señor y Salvador. Él debe ser nuestra única certeza.
No lo olvidemos. Es necesario APRENDER A VIVIR!

Romanos 8:35

Diego Acosta García

LAS EXTRAVAGANCIAS

Prácticamente todos los días podemos comprobar cómo hay personas que buscan llamar la atención por cualquier medio, exponiéndose a situaciones que bordean el ridículo.

Estas personas pueden ser notorias o desean ocupar un lugar prominente en la sociedad en la que viven, pero lo cierto es que provocan reacciones contrarias al efecto buscado.    

Nuestras primeras actitudes con relación a estos hombres y mujeres que viven de la notoriedad o buscan vivir de ellas, es de franca condena y hasta de repudio.    

Sin embargo debemos recordar que Jesús nos enseñó a amar al prójimo y nos enseñó a amar a los enemigos, por tanto cuando nos encontramos con casos como estos debemos orar por ellos.

No debemos criticarlos ni juzgarlos, todo lo contrario, debemos de tener misericordia por quienes necesitan ser reconocidos a cualquier precio y pagando cualquier precio por lograrlo.

Esta es una de las cuestiones que debemos de tener en cuenta cuando educamos a nuestros hijos, para advertirles que las cosas del mundo suelen ser patéticas, dramáticas en ocasiones.

Jesús nos enseñó que la humildad y la mansedumbre son dos virtudes que alejan a los hombres de toda búsqueda que no sea la de la Salvación y de toda gloria que no sea la de Dios.    

Deuteronomio 4:9
Diego Acosta García    

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