ENGAÑAR

Fuimos testigos del dolor y la pena que una persona tenía como consecuencia de haber sido engañada, por quién consideraba su mejor amiga.

Comentaba que le costaba trabajo entender como alguien en quién había confiado tanto, la podía haber engañado y además por una cuestión sin importancia.

Ella decía en medio de su desilusión que lo que más le sorprendía era que esa mujer le había mentido por una verdadera minucia y se preguntaba que ocurriría con cosas más importantes.

Es sorprendente como nos puede afectar un caso como este, donde alguien expresa su pena por haber sido engañada y también por haber perdido a quién consideraba su amiga.

Intentamos ayudarla recordándole que Jesús nos enseñó que nosotros hablamos lo que tenemos en el corazón y por tanto su amiga, solo había expresado lo que tenía en su interior.

Para engañar lo mismo que para mentir hay que elaborar una historia razonable que no siendo cierta, tenga todas las apariencias de serlo, lo que es lo mismo que una semiverdad.

Este caso como otros similares nos tienen que llevar a reflexionar acerca del cuidado que debemos de tener en quién depositamos nuestra confianza, sabiendo que todos somos falibles, porque somos humanos.

Levítico 19:11
Diego Acosta García

EL ENOJO

Ciertamente todos deberíamos reconocer a la Biblia como suprema fuente de sabiduría para enfocar todas las situaciones que debemos afrontar, durante nuestra vida.

Seguramente si lo hiciéramos así, podríamos superar momentos de gran complejidad y que en muchos casos pueden convertirse en problemas muy difíciles de resolver.

Uno de ellos es el del enojo, del enfado que puede surgir entre dos personas como consecuencia de hechos circunstanciales, pero que no si no se enfrentan con sabiduría pueden degenerar en graves situaciones.

Uno de los conflictos más reiterados es el que surgen entre los esposos, por cuestiones cotidianas, muchas veces fútiles, que no tienen importancia, pero como no se solucionan con rapidez, amenazan hasta el propio matrimonio.

Por esta razón la Biblia nos enseña que debemos actuar con la mayor humildad, sinceridad y también con eficacia, para no permitir que el orgullo, la vanidad deterioren las relaciones personales.

Cuantos problemas matrimoniales podrían haberse evitado si uno de los conyugues hubiera  obrado con sensatez, con sentido común, sin dejarse llevar por los arrebatos que luego se convierten en conflictos.

Debemos ser capaces en todas las circunstancias de nuestra vida de recordar las enseñanzas bíblicas, porque solamente así preservaremos las cuestiones fundamentales, por encima de los hechos triviales.

Efesios 4:26
Diego Acosta García

LAS PALABRAS


Frecuentemente perdemos el sueño, la tranquilidad, pensando en lo que diremos cuando debemos afrontar compromisos como enseñar, predicar o dar un testimonio sobre nuestra vida.

Esta preocupación por saber lo que hablaremos es absolutamente legítima y tenerla habla muy bien a nuestro favor, pero debemos de tener en cuenta otras cuestiones.

Saber lo que expresaremos en el lugar oportuno y en el momento justo es desde luego una de nuestras mayores preocupaciones, pero no debemos dejar todo librado a nuestra propia sabiduría o conocimientos.

Que es lo que deseamos destacar? Que es tremendamente importante que estudiemos cada día de nuestra vida la Palabra de Dios, que la escudriñemos y que la analicemos.

Que es también fundamental que oremos para recibir la Sabiduría que viene de lo Alto, porque contribuirá a que cuando tengamos que hablar en cualquier circunstancia, tengamos los elementos necesarios para hacerlo.

Lo que nunca debemos de olvidar es la promesa que hemos recibido en la Biblia acerca de que el Espíritu, siempre pondrá en nuestra boca lo que tengamos que decir.

El Espíritu es nuestra ayuda, nuestro socorro. Él pondrá siempre en nuestra boca lo mejor que podamos manifestar, tanto en la congregación como también en cualquier otro momento de nuestro diario vivir como creyentes!

Mateo 10:20

Diego Acosta García

LA MANSEDUMBRE


En una difícil situación personal una persona nos pidió un consejo con relación a la actitud que debía tomar, frente a quienes lo estaban agobiando con continuas descalificaciones.

El caso era tan complejo que parecía no tener solución, como no fuera la de abandonar el puesto de trabajo, que era lo que se proponían quienes lo estaban maltratando de palabras fuera de tono

No solamente eran las palabras sino también los gestos, que solamente tenían el límite de la agresión física, pero que continuamente añadían más presión a la situación.

La pregunta que se nos formuló era: que se puede hacer en una situación así? Oramos para que el Espíritu nos diera la palabra adecuada y entonces le respondimos.

Frente a esta hostilidad cabía una sola alternativa: actuar con la mayor mansedumbre. Esto no significaba tener actitudes de cobardía o de sumisión.

Se trataba de obrar con la mansedumbre que nos enseño Jesús, porque es la única manera posible de desarmar a quienes por su posición se creen con derechos sobre nuestras vidas.

El hermano meditó sobre estas palabras y en pocas semanas volvió para contarnos que gracias a la mansedumbre que había adoptado como norma, había conseguido que la situación cambiara. La mansedumbre se Jesús había obrado!

Gálatas 5:23
Diego Acosta García

LA SEGURIDAD


Cuenta una especie de leyenda familiar, que mi bisabuela o quizás una tatarabuela, tuvo una actitud que ha quedado para la memoria de quienes somos sus descendientes.

Un día hubo un terremoto en una lejana población a una altura importante en la Cordillera de los Andes. Los familiares le pidieron a la anciana que abandonara rápidamente la humildísima vivienda que habitaba.

Ella a pesar de los reclamos de sus parientes se negó a hacer nada con un sencillo argumento: Lo mismo ha de ser, adentro que afuera… y para desesperación de quienes presenciaban la escena permaneció en el interior de su casa.

Creemos que nadie podrá asegurar que esta anciana fuera creyente o que no lo fuera, sin embargo de sus palabras se desprende una firmeza y una convicción admirables.

Ella sin ninguna duda creía que había alguien superior que determinaba todas las cosas y por eso pensó, que si le había llegado la hora de morir por el terremoto, lo mismo sería adentro que afuera de su casa.

La primera vez que escuchamos esta historia nos causó un gran impacto al pensar en esa anciana que en la lejanía donde vivía, tuvo la serenidad para actuar de esa manera.

En la hora de las grandes decisiones es necesario que pensemos, como lo hizo mi lejana parienta, que un Ser superior gobierna todo y que ese Ser superior nos ha elegido para que seamos sus hijos.

Salmos 71:5
Diego Acosta García

ENSANCHAR LAS ESTACAS


Es frecuente que según vamos enfrentando problemas, en lugar de crecer nos vamos reduciendo a una forma de pensar, que contribuye a darnos una cierta tranquilidad.

Tratamos de movernos con aquellos conceptos que nos son conocidos para así evitar problemas o situaciones inesperadas que puedan alterar un determinado esquema que nos hemos formado.

Para decirlo de una manera más coloquial, es como si hubiéramos arreglado nuestro jardín personal y nos limitáramos a la seguridad que surge de saber el origen de todo lo que tenemos plantado.

Sin embargo, nada hay más alejado para lo que fuimos llamados, que buscar la seguridad por nuestros propios hechos y por nuestros propios pensamientos, pues esa clase de seguridad se puede romper en cualquier momento.

Por esta razón es que somos exhortados a no ser pequeños, a no ser tímidos en nuestros planteamientos, porque indudablemente no son esos los propósitos para los que fuimos creados.

Ensanchemos las estacas de nuestra mente para no quedar reducidos a una poca cosa, que no nos sirve para mucho y tampoco sirve para ayudar a los demás, porque de lo poco bien poco se puede dar.

Recordemos que fuimos elegidos por Dios para ser sus hijos y por tanto nuestras decisiones deben estar a la altura de esa gracia inmensa que recibimos. No seamos escasos…!

Isaías 54:2
Diego Acosta García

LA MURMURACIÓN


En una congregación un día cualquiera se comenzó a extender un rumor que tenía ciertos indicios de ser ciertos, pero que nadie corroboraba o desmentía.

El rumor con los días se transformó en murmuración y pronto eran muy pocos los que no se habían hecho eco de esa contagiosa enfermedad, tan peligrosa como cobarde.

Peligrosa porque afectaba la dignidad de algunas personas y cobarde porque nadie se atrevía a manifestar públicamente lo que se decía en secreto o a escondidas de los afectados.

Uno de los ancianos de la congregación decidió enfrentar la situación y lo hizo de la manera más sorprendente y eficaz, actuando con sabiduría y firmeza.

Contó en el estudio bíblico que en una oportunidad se había comentado que los miembros de la congregación, eran faltos de entendimiento y también faltos de sensatez.

Este comentario despertó la inmediata reacción de todos los presentes, que comenzamos a argumentar que la historia además de no ser cierta encerraba una acusación sin fundamentos.

El anciano lejos de aplacar los ánimos permitió que los razonamientos subieran de tono, hasta llegar el momento en el que se reclamó justicia por las acusaciones.

Entonces el anciano hizo mención a la murmuración que había en la congregación y preguntó si también  reclamábamos justicia para quienes habían acusado y ofendido a otros hermanos. Esa pregunta acabó con la murmuración!

2 Corintios 12:20
Diego Acosta García

EDUCAR

Una de las mayores responsabilidades que asumimos los padres es la de educar a nuestros hijos, sobre todo porque no estamos preparados para semejante tarea.

Todavía resulta más complicado para quienes somos creyentes, porque no podemos aplicar los supuestos métodos que adoptan quienes no lo son, por lo que debemos de avanzar por caminos diferentes.

Por mucho que nos cueste, es imposible eludir la gran tarea de formar a un niño, porque tampoco podemos trasladar esta altísima responsabilidad a sus maestros.

Entonces como educamos a nuestros hijos? Tal vez la primera respuesta que nos podamos dar, es que nada tiene más eficacia que nuestros comportamientos.

El ejemplo será para nuestros hijos el mayor elemento formativo, porque con su notable capacidad de observación advertirán rápidamente que vivimos según como hablamos.

Esa será nuestra base para formar a niños y niñas, en los principios bajo los cuales vivimos y bajo los cuales declaramos vivir y en esto debe haber una rigurosa armonía.

Nuestros hijos serán los hombres y mujeres del mañana y así como los formemos serán ellos formadores de sus hijos. No eludamos esta gran responsabilidad.

Pensemos que nuestros hechos serán los que refrenden ante los ojos de ellos, que nos llamamos hijos de Dios y nos comportamos cada día en esa condición.

Deuteronomio 4:9
Diego Acosta García

CIUDADANOS

 

Hace poco tiempo dos creyentes discutían con mucha vehemencia y de forma cada vez más acalorada, tanto que consiguieron llamar la atención de las personas que estábamos cercanos.

Al subir el tono de sus palabras y la acritud de sus gestos, decidimos intervenir, pero antes lo hizo una vieja maestra de la escuela bíblica, que primeramente hizo prevalecer sus años.

Les preguntó quienes discutían tan airadamente, cuál era el motivo de sus diferencias y ellos le contestaron casi a dúo, que discutían sobre temas relacionados con el futbol.

Entonces ella les preguntó: Discuten así sobre el futbol? Cuesta trabajo comprender que ese sea el verdadero motivo. Ellos ampliaron el concepto: Estamos discutiendo sobre las selecciones nacionales…de futbol.

Entonces no están hablando de futbol… están hablando de nacionalidades y esa es la verdadera causa de la discusión. Los dos hombres quedaron sorprendidos por esta afirmación.

Se miraron y finalmente terminaron aceptando que las diferencias que tenían, en el fondo estaban motivadas por la nacionalidad de cada uno, representada en este caso, por las selecciones de futbol de cada país.

Este reconocimiento motivó un cambio sustancial en la situación, provocando que la maestra les llamara a la reflexión a propósito de la nacionalidad.

Si ustedes se llaman hijos de Dios, son ciudadanos del Reino y por tanto deben considerar que el país donde nacieron no determina su verdadera identidad. Acaso es más importante ser ciudadano de un país que del Reino?

Lucas 11:2

Diego Acosta García

LA RECOMPENSA


Qué ocurriría si pudiéramos escuchar nuevamente el Sermón del Monte? Nos resultaría fácil o cómodo recibirlo o nos molestaría que lo tuviéramos que confrontar con nuestra realidad?

Pocas veces hacemos un ejercicio de realismo porque estamos limitados por nuestros afanes y porque tal vez porque podemos intuir que ese ejercicio, no nos resultará conveniente.

La realidad es problemática porque está basada en nuestras obras no en nuestros dichos, porque está basada en lo que se puede comprobar no en lo que es simplemente una forma de hablar.

Jesús vino a advertir a los hombres acerca de cómo estaban viviendo y a enseñar acerca de cómo deben vivir para formar parte del Reino de los Cielos o lo que es lo mismo, del Reino de Dios.

Entre la fatuidad de nuestros hechos y la humildad de nuestros dichos hay tanta contradicción, que difícilmente seríamos capaces de asumir que estamos obrando diferente de lo que predicó Jesús con su Sermón.

Cotejar nuestros mensajes con el Sermón es sumamente fácil. Cotejar nuestros hechos con el Sermón, nos puede llevar a enfrentarnos con una realidad muy difícil de justificar.

Jesús habló acerca de la recompensa que recibiremos en el Reino, no en la tierra. Jesús habló del Reino, no de las obras vanas que muchos de nosotros hacemos en la tierra…aspirando al reconocimiento personal.

Mateo 5:12
Diego Acosta García