viol

DESAFINAR

viol

Nos podríamos imaginar  un músico tocando un nota errada en una gran orquesta en medio de un concierto?

Es difícil que ocurra, pero de hecho ha pasado y seguramente seguirá ocurriendo.

La pregunta que nos podríamos formular, está relacionada con las causas que provocan semejante situación.

Inevitablemente viene a nuestra mente la imagen de un eximio instrumentista que en un momento determinado, tal vez por exceso de confianza, desafina de una manera impensable.

Haciendo un ejercicio de imaginación podríamos llevar la situación a un nivel superior y pensar, por qué desafinamos en la maravillosa obra de la Creación?

Acaso no tenemos el privilegio de contar con el propio autor de la Gran Obra?

Acaso no tenemos el privilegio de saber cómo ha sido realizada esta maravillosa e insuperable Obra?

Esta es una de las preguntas que frecuentemente me formulo, cada vez que soy consciente de haber desafinado en la Gran Obra de Dios.

Pienso: Si ÉL que todo lo sabe y todo lo puede, me ha elegido, por qué me equivoco y de esta manera?

La primera respuesta que me doy es por un exceso de confianza, por creer que por el simple hecho de poderme llamar hijo de Dios, estoy eximido de cualquier esfuerzo o de cualquier gesto de humildad necesario para no equivocarme.

Pero sabiendo todo esto, sigo desafinando!

Y no es que no conozca mi parte en la gran Obra!

La cuestión es: Hasta cuando me voy a permitir seguir desafinando?

Hasta cuando el Supremo Creador tolerará mis errores?

En este punto recapacito y pienso: Es necesario cambiar, sustituir la vanidad por la humildad, la soberbia por el gesto que me acerque a mi verdadero nivel de pequeño ejecutante.

Romanos 8:19

Porque el anhelo ardiente de la creación

es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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carta

CORREO

urgent letters

En mi lejana juventud aprendí una dura lección, relacionada con la forma en que a veces nos comportamos con las cuestiones importantes.

Envié una carta que podía haber sido especialmente trascendente para mi vida, pues era una oportunidad laboral casi irrepetible.

Pasó el tiempo y nunca recibí la respuesta. Y ocurrió lo impensable: Por una serie de circunstancias tuve oportunidad de conocer a la persona a la que le había dirigido mi carta.

Recuerdo que me miró con un gesto muy singular y me dijo: Ud. era el candidato ideal para el puesto de trabajo que estábamos ofreciendo.

Pero, Ud. cometió algunos errores que nos hicieron pensar seriamente en otras cuestiones vinculadas con su persona.

Ud. cometió errores que si los trasladábamos a nuestro trabajo, hubieran sido muy perjudiciales, a pesar de su capacidad.

Ud. envió la carta con la dirección incorrecta, pero nos llegó debido a la importancia de nuestra empresa y al conocimiento que se tiene de ella.

Ud. además de esa falta, la envió fuera de término por lo que si hubiera estado todo correcto, no la habríamos aceptado por haber llegado fuera del plazo previsto.

Hoy pensando en esa frustrada oportunidad de mi juventud, la traslado a nuestra relación con Dios.

Siempre obramos pensando que ÉL sabe todas las cosas y cuando apelamos a su Omnipotencia, nos equivocamos en lo fundamental: En la dirección de nuestros pedidos.

Y finalmente nos dirigimos a ÉL cuando hemos agotado todas nuestras humanas posibilidades y recién entonces le pedimos que Obre.

La indolencia y la frivolidad, también tienen sus costos!

Lucas 12:20

Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?

Diego Acosta / Neide Ferreira

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cien

FRACASOS – II

cien

La fragilidad de memoria de la sociedad es una forma de engañarnos, una y otra vez.

La falta de memoria, muchas veces intencionada, alimenta los afanes que se desbordan cuando se trata de lograr el reconocimiento de nuestros pares.

No importa cuántos errores se hayan cometido, ni cuántos anuncios hayan sido fallidos. Lo que importa es seguir buscando la oportunidad para lograr el gran resultado.

Muchos hombres sabios fueron notorios por su humildad y por su dependencia de los designios de Dios. Otros en cambio, se resisten a la idea de un Creador y lo niegan de forma sistemática.

Ese es el gran dilema de muchos hombres y muchas mujeres, que teniendo capacidades notables, las ponen a su servicio y no al de la sociedad a la que pertenecen.

Nos referimos a algunos hombres de ciencia, que en su afán de notoriedad y de posteridad, se adelantan a anunciarnos descubrimientos o situaciones que cambiarían el curso de la historia.

Lamentablemente en la mayoría de los casos, sus fracasos son tan estrepitosos, que hasta provocan pena por sus afanes desmedidos de gloria.

Tal vez no sean muchos, los hombres y mujeres que estén de acuerdo en que la Ciencia es de Dios!

Siendo así, tal vez podríamos apreciar mucha más humildad y por tanto, seríamos muchos más benignos con quienes hacen anuncios que luego se transforman en grandes fracasos.

Los científicos como el resto de los hombres, deberíamos afanarnos menos por buscar la vana-gloria y preocuparnos más por buscar al Creador.

1 Juan 2:16

Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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sabios 1

FRACASOS

sabios

La vida de los humanos es pródiga tanto en éxitos como en fracasos. Profundizando mínimamente en la cuestión, resulta evidente que es lógico que sea de esta manera.

Los éxitos son el producto de los esfuerzos y los fracasos de los afanes!

Los hombres siempre estamos dispuestos a hacer lo que sea necesario, para lograr sobresalir en la dura selva que es el mundo de los humanos.

Los límites a esta manera de comportarnos son muy tenues, porque es una actitud natural que tratemos de distinguirnos por alguna causa, casi sin importarnos cuál.

Lo cierto es que viviendo en el mundo, difícilmente podríamos tener conductas diferentes a las que enunciamos.

Todo esto lo comencé a pensar cuando advertí que estaba haciendo lo mismo que me sorprendía e incluso me molestaba.

Estaba formando parte de esa masa que se mueve insolidaria e inescrupulosa, porque pensaba que según mis méritos mi situación tendría que ser diferente.

Es decir, debería estar mejor de lo que estaba según los medios que utilizaba para medir mis capacidades y las ajenas.

Típico error que cometemos cuando nos olvidamos que hemos sido Creados diferentes y con Propósitos diferentes y por tanto, somos valorados de una manera distinta por el Eterno.

Tengo que tener sumo cuidado para no caer en la necedad de considerarme superior y no cometer el error de juzgar a los demás, por mi propia medida.

Esto también forma parte de las cotidianas luchas de los hijos de Dios.

Romanos 1:22

Profesando ser sabios,

se hicieron necios.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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comida

QUE DAMOS…?

comida

Hace muchos años, escuché una frase que resultó inolvidable y verdadera: Lo que se entrega de limosna es como un analgésico para la conciencia.

Es evidente que no fue este el lenguaje empleado, pero el hecho sí resulta totalmente verídico y además con protagonistas con nombres y apellidos.

Recuerdo que luego de escuchar la frase se la comenté a mi madre, quién con sencillez me contestó que probablemente tenía razón quién la había dicho.

Ella no frecuentaba ninguna iglesia así que el tema de dar limosna o como se llamare la ofrenda, no le resultaba familiar.

Pero sí, la actitud, de dar con el único y exclusivo propósito de poner un poco de paz en la conciencia!

Lo ocurrido hace muchos años, sin embargo tiene plena vigencia en los tiempos actuales. O es que han cambiado las actitudes de quienes supuestamente colaboran para ayudar a quienes lo precisan?

Las necesidades como mínimo, siguen siendo las mismas y casi por idéntica razón, el interés de ayudar está más relacionado con cuestiones personales que con el verdadero sentido de la Misericordia.

Por todo esto, tal vez resulte interesante interrogarnos en la más estricta intimidad, acerca de QUE DAMOS?

A propósito de este interrogante recuerdo que un día una persona comentó: Nada doy, porque nada tengo!

Era eso cierto?

No.

Todos tenemos algo para dar, que necesariamente no tiene por qué ser dinero. Podemos dar tiempo, paciencia, comprensión, aliento, disposición, amabilidad y también compañía.

Volviendo a la cuestión original acerca de lo que damos, examinemos nuestro corazón y seamos honrados con la respuesta que demos.

Lucas 18:22

Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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matri

MÉTODO…?

matri

En ocasiones podemos encontrarnos con preguntas sorprendentes. Una de ellas me la formuló una joven pareja de recién casados.

Querían saber cuál era el método que empleaba Dios para comunicarse con los suyos. Ellos buscaban crecer y esta preocupación los tenía atribulados.

Saber de dónde habían sacado esta idea, la que el Soberano tenía un método para comunicarse con las personas, me pareció que ayudaría bastante para hablar de la solución que pedían.

Resultó menos llamativo de lo que podía imaginar. Simplemente habían sacado esta conclusión en base a una enseñanza recibida en un estudio bíblico, donde no se habían aclarado con profundidad algunas cuestiones.

Fue por eso que habían pensado que si el Creador era un Dios de Orden, también tendría que tener un orden para hablarle a quienes creían en ÉL.

Una conclusión sencilla y elemental…pero errada.

Les expuse que efectivamente que el Eterno era un Dios de orden, en eso estaban completamente ciertos. Pero el pensamiento que se derivaba de esa idea, era el errado.

El orden establecido por el Supremo, abarca los diversos aspectos de la vida, pero respetando una particularidad que ellos habían pasado por alto.

Si habíamos sido Creados diferentes, el trato del Omnipotente con cada una de sus criaturas, obligadamente debería ser diferente.

Esta afirmación sorprendió a los jóvenes esposos que aceptaron la explicación, por cuanto entendieron que Dios no podía tener un método único para personas distintas.

Fue una auténtica alegría ver la renovada ilusión de los jóvenes, que seguirían buscando profundizar su relación con el Señor, por el Camino cierto.

Salmos 63:1

Dios, Dios mío eres tú;
de madrugada te buscaré;
mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
en tierra seca y árida donde no hay aguas.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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prayer

POSTURA

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La Biblia nos enseña que debemos asumir posturas que nos identifiquen plenamente como hijos de Dios!

Y cuáles son esas posturas?

La de colocarnos como verdaderos sacerdotes delante de Jehová, para confesar nuestros pecados y para confesar también la Grandeza del Omnipotente.

Puede que estos pensamientos sean tomados como meras palabras que se dicen en un momento determinado y con el solo fin de adornar una acción y de convertirla en importante.

No debemos formular ninguna apelación de carácter personal, sino todo lo contrario, asumir los pecados y los errores ajenos para asumirlos como propios.

Ese es el sentido de una oración que busca llevar ante el Supremo el clamor por quienes caen en el pecado y no se arrepienten de haberlo hecho.

La confesión es siempre el paso previo para el arrepentimiento y para luego clamar por la Misericordia que se traduce en el Perdón.

Cada vez que leo el pasaje de la oración de Daniel, pido perdón por la actitud vanidosa de no ignorar mis propios errores y reparar en los que cometen los demás.

No es esta la forma de evidenciar ni el temor ni el temblor frente al Eterno!

Debemos asumir como propios todos los errores, sin excluirnos y mucho menos justificándonos.

Debemos pensar que estamos clamando de Dios su Misericordia, porque su Justicia siempre actuará contra el pecado!

Y por esa Misericordia es por la que debemos clamar, para que la Justicia no nos destruya por nuestros pecados!

Daniel 9:18

 Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y mira nuestras desolaciones, y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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comida

SUPERIOR…

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Me asombro por las veces en que me sorprendo teniendo actitudes, que si me las plantearan como una posibilidad, las rechazaría drásticamente.

Esa energía, mejor la debería reservar para guardarme de mis propias actitudes, que además de sorprenderme me dejan una amarga sensación.

Que finalmente no es otra, que la de advertir como debemos luchar contra nuestra propia carnalidad, todo el día, todos los días…

Ocasionalmente, tuve oportunidad de dejar una porción de comida, para que otras personas la pudieran disfrutar y con ese único propósito la deposité cuidadosamente en un lugar que consideré apropiado.

Minutos después pude ver desde mi ventana, como una pareja advertía el paquete y se lo llevaban con muestras de alegría.

Fue en ese momento en que me sentí superior!

No solo por no precisar de la comida sino por poder ver cómo le resultaba provechosa a otras personas. Ese gesto disfrazado de bondad, no era otra cosa que prepotencia.

Cuántas veces hemos sido advertidos en la Palabra de Dios, de guardar nuestro corazón!

Y pareciera que ese mandato no nos concierne e incluso, hasta que tiene una cierta dosis de rigor excesivo!

Así es como reaccionamos o como reacciono frente a aquello que el Eterno nos reclama!

Confieso que me quedé un largo rato mirando por la ventana, guardando en mi memoria la escena que había presenciado con la comida.

Ese tiempo resultó bueno, porque mi supuesta superioridad se vio reemplazada por el arrepentimiento y por la auténtica Misericordia.

Nunca permitamos que en nuestro corazón albergue la soberbia, disfrazada de amor al prójimo!

Proverbios 16:18

Antes del quebrantamiento es la soberbia,

Y antes de la caída la altivez de espíritu.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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HUERTA

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Para quienes hemos vivido siempre en ciudades, experimentar con una huerta, aunque sea en un balcón es algo realmente precioso.

Tal vez sea una forma de ver como día a día, aquella semilla que plantamos con un cierto temor y con mucha incertidumbre, comienza a crecer.

Cuidamos de manera especial la forma de regar, para no inundarla o para no secarla, para que el agua que reciba la plantita sea la necesaria.

Un día advertimos que aquel pequeño arbusto tiene flores y que de esas flores, surge el milagro: Pequeñas fresas que con el calor del sol, comienzan a madurar y pasan del verde al rojo…

Entonces con gran expectativa nos comemos la primera fresa de la plata que cuidamos desde que era una pequeña semilla.

Esta es la alegría que produce la huerta!

Si trasladamos la experiencia a nuestra vida personal, podríamos simbolizar la semilla de fresa con nuestro crecimiento espiritual.

Día tras día, aprendiendo y recibiendo el Agua de Vida hasta que comenzamos a transformarnos en hombres y mujeres prontos a dar frutos.

Exactamente lo que nos manda la Palabra!

Que demos frutos para que sean la evidencia de nuestra FE!

Confieso que los momentos que le dediqué a aquella semilla de fresa, fueron de gran alegría y también de gran responsabilidad.

Puedo imaginarme fácilmente, que hubiera ocurrido si de la semilla no hubieran surgidos aquellas fresas rojas y apetitosas.

Por la misma razón me puedo imaginar como el Señor puede entristecerse con quienes no damos frutos. Con los que hablamos mucho pero no hacemos nada, para poner en evidencia la fe que se nos supone guardamos en el corazón.

Santiago 3:17

 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA DIFERENCIA

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Cuántos hombres hicimos Pacto con Dios y no lo cumplimos?

Cuántos a lo largo de la historia formulamos promesas al Eterno y no fuimos capaces de cumplirlas?

En qué consiste la DIFERENCIA en el cumplimiento de un Pacto, entre Dios y los hombres?

Dios siempre cumple!

Los hombres, casi nunca!

A lo largo de los tiempos seguramente esta ha sido y será la gran característica entre nosotros y el Creador. Nuestras imperfecciones incluso llegan hasta cuestiones tan serias como es un Pacto.

Si nos atenemos a los hechos, el Supremo dejó para la eternidad una muestra inquebrantable de su Pacto con los hombres, con relación a que nunca más habrá un diluvio.

Ese Pacto es el Arco Iris!

El verdadero!

No el utilizado perversamente!

En el tiempo final David, dio muestras una vez más de su fe inquebrantable en Jehová. Expresó la certeza sobre sus faltas y sobre sus errores.

Pero también confirmó su convicción de que las promesas del Santo de Israel se cumplirían, aunque él mismo y su casa, no las pudieran ver.

En eso consiste la fe y en eso consiste también la razón de ser de cada uno de nosotros, que nos llamamos hijos de Dios.

Debemos de tener la doble seguridad, de que no seremos capaces de cumplir nuestros Pactos con Dios. Pero debemos de saber que ÉL, a pesar de eso, siempre los cumplirá.

Si recordáramos esto en la hora de la duda, se aliviarían nuestros pesares, se harían más ligeras nuestras cargas y desaparecerían nuestros temores.

2 de Samuel 23:5

No es así mi casa para con Dios;
Sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo,
Ordenado en todas las cosas, y será guardado,
Aunque todavía no haga él florecer
Toda mi salvación y mi deseo.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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