EL MENSAJE

DEVOCIONAL

Pertenezco al grupo de personas que tienen la certeza de que Dios siempre habla, pero que no lo escuchamos a causa del ruido ensordecedor en el que vivimos.

Ejemplificando estas palabras, me remito a contar que en el balcón de mi casa teníamos una planta que estaba mostrando evidentes síntomas de que se estaba secando.

No obstante un día con mucha paciencia, de la que casi carezco, le quité las partes muertas y entonces le dimos la oportunidad de que pudiera seguir viviendo.

Cuál no sería mi sorpresa, cuando comprobé que no solo que siguió viviendo, sino que siguió floreciendo, como si estuviera convencida de que debía perseverar para cumplir con el Propósito por el que fue Creada.

Asumí que el mensaje era para mí: Soy tan perseverante como esta humilde plantita? O me dejo llevar por el desánimo cuando nada parece salir bien?

Dios nos habla y en este caso, tengo la certeza que me dijo: Persevera.

Santiago 1:25
Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad,
y persevera en ella,
no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra,
éste será bienaventurado en lo que hace
.

Tiago 1:25
Aquele, porém,
que atenta bem para a lei perfeita da liberdade e nisso persevera,
não sendo ouvinte esquecido, mas fazedor da obra,
este tal será bem-aventurado no seu feito.

 Diego Acosta / Neide Ferreira