INTERCEDAMOS

Difícilmente las personas que viven de acuerdo a las normas del mundo puedan entender la grandiosa significación que tiene el orar por los demás, por sus necesidades o por sus vidas.

Precisamente esa ignorancia del valor de la intercesión puede ser una de las causantes de las actitudes de indiferencia o desinterés por lo que le ocurre al prójimo.

El individualismo más feroz impera en la sociedad de nuestros tiempos, alejando a las personas unas de otras, primando sobre todo y sobre todos lo personal, lo estrictamente personal.

La oración por el prójimo, por el que nos es conocido o forma parte de nuestra familia o por los hombres y mujeres que habitan una ciudad un país, tiene efectos extraordinarios en el mundo espiritual.

Por tanto una de nuestras mayores demostraciones de amor y misericordia es orar por todas las personas de nuestra relación más cercana y por aquellas que no conocemos y que tal vez no conoceremos nunca.

En el mundo espiritual esto tiene un valor notable porque estamos provocando que el Amor se derrame sobre vidas que precisan que se las recuerde para alejarlas del mal y para acercarlas al Bien.

Intercedamos sin cesar por todas las situaciones, dando gracias por las buenas y clamando por aquellas que superan las capacidades humanas. Oremos porque el Señor siempre escucha a los suyos!.

Hebreos 7:25
Diego Acosta García

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