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ESCUDRIÑAR TODO

ANTIVIRUS

Generalmente aceptamos todo lo que recibimos y en especial aquello que conocimos en nuestros primeros años, bajo la forma de historias y leyendas.

Por haberlas conocido de niños, permitimos que lleguen hasta nuestros hijos sin escudriñar su contenido ni tampoco en conocer cuál es el mensaje casi oculto que transmiten.

Una de esas leyendas es la del flautista de Hamelín, en Alemania, aquel que reunía las ratas del pueblo y lograba que luego se lanzaran al río Weser que circunda la ciudad.

Los habitantes le negaron la paga prometida y el flautista regresó el día en que se celebraba la fiesta de Pedro y Pablo y como venganza con su flauta atrajo a alrededor de 130 niños y jóvenes y los hizo desaparecer.

El final no es único, pues algunos cuentan que el flautista cuando recibió su paga los devolvió y otros recuerdan, que los desaparecidos nunca volvieron.

Esta tenebrosa no es muy distinta a otras que nuestros hijos pueden leer y tal vez no sea tan tremenda como otras con las que pueden jugar u otras que puedan ver. Pero, sabemos que leen, con qué juegan o qué ven?

Esta es nuestra responsabilidad y nos será demandada.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

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MENOS NIÑOS…!

Blog del TIEMPO!

Las estadísticas son como los números: Fríos, ajenos a cualquier emoción y también a los sentimientos que provocan.

Así es como podemos reaccionar ante la información que revela que en España nacieron un 40 por ciento menos de niños, durante la última década.

Un cuarenta por ciento menos!

A partir de esta contundente realidad se habla de los efectos sobre el futuro del país, sobre la influencia de la inmigración y también sobre lo que tiene que ver con el sistema previsional.

Todo muy cierto, pero en el fondo se está escondiendo o no se quiere ver otra cuestión, más dolorosa si cabe, porque está relacionada directamente con las personas.

Cuántos de los niños no nacidos, hubieran sido niños deseados?

Cuántos hombres y mujeres viven la dramática realidad de no haber podido tener hijos. NO por su voluntad, sino por sus circunstancias y esto sí que es terrible.

La sociedad le debe una reparación espiritual a quienes pudiendo y queriendo ser padres, se vieron abrumados por situaciones incontrolables y son parte de una estadística, que fríamente nos informa que han nacido un 40 por ciento menos de niños, en España.

Que Dios tenga misericordia de todos ellos.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com