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1967: LA VICTORIA

Blog del TIEMPO!

La penúltima gran confrontación entre árabes e israelíes terminó con una victoria de Israel, que ha tenido una gran repercusión geo-política y también de gran significación espiritual.

Egipto, por aquel entonces República Árabe Unida, junto a Jordania, Irak y Siria, rodearon con sus fuerzas al territorio israelí, con el propósito de hacer desaparecer al Estado creado en 1948.

El ataque preventivo lanzado por Israel, permitió que pudiera controlar los cielos, al destruir en tierra a los aviones militares sirios y egipcios y equilibrar una enorme diferencia de efectivos.

La victoria de Israel se produjo cuando las Naciones Unidas establecieron el alto el fuego, en un tiempo crucial en el que los israelíes incluso podrían haber conquistado Damasco.

Israel extendió su territorio tras la dominación de Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y el desierto del Sinaí. Pero además de los kilómetros y kilómetros agregados, que contribuyeron a su seguridad, lo más significativo fue la conquista de la parte este de Jerusalén.

Desde 1967 la Ciudad Santa, volvió a ser la capital única e indivisible de Israel, dando cumplimiento a las profecías que lo anunciaban, determinando que bien podríamos estar hablando del inicio del fin de los tiempos anunciado por Jesús.

Diego Acosta

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UNA VISIÓN

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

Mientras trataba de profundizar en algunas enseñanzas bíblicas, me quedé profundamente dormido. Seguramente esto debió ser un motivo de bochorno para mí.
Pero resultó algo totalmente diferente, como casi todo lo que se relaciona con Eterno y su forma de obrar.
Porque soñé y en mi sueño le preguntaba qué debería hacer para conocerlo más, para profundizar más la relación con ÉL, para tratar de entender cuáles eran sus decisiones con relación a mi vida.
Como todos los sueños, este también tuvo su singularidad.
Inesperadamente tuve ante mí un vaso que se inclinaba y del que caía una especie de líquido. Y entonces una voz me dijo: Si quieres profundizar, vacía tu vaso.
Pero de qué tengo que vaciarlo?
De tus conocimientos, de tu sabiduría, de tu vanidad, de tu orgullo, de todo lo que has aprendido creyendo que era Verdad, de todo lo que te ha herido, molestado o perjudicado.
Y trata de no volcar el vaso de golpe, porque es mejor que todo vaya saliendo lentamente, para que no quede ningún contenido viejo que pueda ensuciar el recipiente.
El recipiente soy yo Señor?
Por supuesto, quién otro podría ser sino tú?
Y cuando el vaso esté vacío que pasará?
Entonces y solo entonces te podré dar la Sabiduría que me has pedido, la capacidad de perdonar que conozco tienes en tu corazón, la intención de no juzgar y de ser prudente.
Eso y muchas más cosas colocaré en tu vaso, a condición de que esté totalmente limpio. Porque hay cosas que no pueden ser compartidas y una de ellas es la Verdad.
No puedo poner en tu vaso sucio, lo que significa la Verdad que te enseñó mi Hijo, porque se contaminaría con tus antiguas creencias, con tus falsas certezas, con tus viejas rebeldías.
Cuando el vaso luzca limpio, entonces te daré todo lo que por Gracia he decidido darte. No porque te lo merezcas, sino porque te preciso como un vaso limpio, para que lleves a otros este mismo mensaje.
No te resistas, porque hay muchas cosas que te agradan y que desaparecerán de tu vida, pero ninguna de ellas sirve para lo que yo te quiero.
Gracias Señor!

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ABANDONO

ANTIVIRUS

Un hijo abandonó durante horas a sus ancianos padres en un bar.

El hecho puede pasar por ser incluso hasta irrelevante, a pesar de haberse constituido en noticia y de tener amplia difusión. Se trata de un abandono más y solo fue notorio, porque se produjo en un lugar público.

Pero bien cabe reflexionar sobre lo ocurrido, porque teniendo la certeza que no es el primero ni el último episodio de esta naturaleza, tal vez debamos hacer mención a la crueldad de la sociedad en la que vivimos.

Ignoramos las razones del abandono y también la situación de los hijos de los ancianos, pero sean cuales sean, resulta todo un ejemplo de cómo son los comportamientos de quienes se olvidan de lo esencial.

La Palabra de Dios nos manda a honrar a nuestros padres, en uno de los versículos que tiene una promesa: para que te vaya bien. Poniendo por pasiva el Mandato, pensemos lo que nos puede ocurrir si dejamos de honrar a quienes nos dieron la vida?

No hagamos a menos esta cuestión, ni subestimemos lo ocurrido con estos ancianos abandonados en un bar. Ellos forman parte de un presente que compromete nuestro futuro.

Y nada más que frente al Eterno!

Diego Acosta

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