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TORTURA VALIDADA

Blog del TIEMPO!

El papa Inocencio IV firmó la bula Ad extirpanda, que legitimó la práctica de la tortura como un instrumento para la confesión de los herejes que estaban siendo sometidos a investigación por la inquisición.

De esta forma se validó el tormento para lograr declaraciones que luego determinarían la muerte en la hoguera a los herejes que reincidían en sus actitudes o que a pesar de haberse arrepentido, volvían a violar las normas.

La bula estaba dirigida especialmente en contra de quienes se resistían a abandonar sus posturas teológicas, contrarias a las determinadas por la iglesia romana.

La herejía era un delito muy difícil de probar por los inquisidores, por lo que l ser autorizados a ejercer la tortura, tenían medios que se consideraron adecuados para obtener confesiones que servirían para imputarlos.

La bula fue emitida el 15 de mayo de 1252 y luego fue ratificada por otros dos papas de la iglesia romana: Alejandro IV cuatro años más tarde en 1259 y por Clemente IV en el transcurso de 1265.

La iglesia romana en tiempos muy tempranos estableció la tortura que se extendería como práctica en varios países hasta bien avanzado el siglo XIX, con la derogación en España del tribunal de la santa inquisición.

Diego Acosta

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ATENTADO EN SUECIA

 

Blog del TIEMPO!

Una mujer judía fue atacada por un hombre con un arma blanca y se encuentra hospitalizada en grave estado.

A raíz del atentado la policía sueco dispuso el inmediato reforzamiento de todos los lugares emblemáticos del judaísmo en el país.

El autor del atentado fue detenido en la frontera de Dinamarca, acusado de haber asestado por lo menos nueves puñaladas a la mujer judía, que es esposa de un dirigente de la comunidad en Malmo en el sur del país.

Representantes de los judíos en la ciudad del sur, comentaron que la presión antisemita es notoria en los últimos tiempos y que el atentado perpetrado contra una mujer, forma parte de la escalada que están sufriendo.

Indicó también que muchos judíos están emprendiendo la marcha para Estocolmo y fijar allí su residencia, mientras que otros directamente han decidido retornar a Israel.

El ataque perpetrado en la ciudad de Helsingborg ha provocado que dirigentes de la comunidad en Suecia, reclamaran protección de las autoridades y alertaron sobre la inseguridad que provoca el antisemitismo en Europa.

Diego Acosta

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DES-HONRA

CONGREGACIÓN
SÉPTIMO MILENIO

La defensa del buen nombre y honor figura como una de las clásicas actitudes, que fueron determinantes de muertes, propias y ajenas, para exaltar algo que se considera de extrema importancia.

Cada persona sabe en qué consisten sus dignidades, sintetizadas en el valor del nombre y en la distinción de utilizarlo en medio de una sociedad que puede asistir atónita ante semejantes posturas.

A lo largo de la historia podemos apreciar ejemplos extremos de esta cuestión, que incluso en nuestros días se sigue manteniendo, con una vigencia que supera la lógica más elemental.

Pareciera que el valor de la egolatría, se torna más relevante porque se asume que el buen nombre y honor, es algo que todos conocen y por ello es tan necesario defender.

Por esto se mata y se muere.

Se mata para restaurar lo afectado y se muere por defenderlo.

En los dos casos se pone en riesgo la propia vida y la de quienes han cometido el grave pecado de haber injuriado a personas dignas de todo lo digno, según su propia consideración.

Queda claro entonces, que quién defiende el nombre y el honor como bien supremo, no reconoce otro valor que el que él mismo se concede y que es muy elevado, siempre.

Este planteamiento lo podemos enfrentar con otro. Con el de Jesús!

El más grande de todos los hombres que pisaron la tierra que habitamos y que vino a traer el mensaje del Amor y también el de la defensa de la Justicia, sin venganzas pero con mansedumbre y humildad.

Jesús no se defendió nunca de los agravios recibidos y escuchó en silencio todo lo que se decía de ÉL y no respondió tampoco a cualquier pregunta cuya respuesta hubiera significado algún tipo de defensa.

Y con su ejemplo nos enseñó que como hombres no tenemos ninguna honra ni dignidad ante la Majestad del Padre. Por tanto qué valor puede tener lo que nos preocupamos por poseer?

La única honra verdadera la concede por Gracia el Eterno, a aquellos que son humildes y tienen la capacidad de humillarse, en lugar de levantarse airados y ofendidos.

Vivamos para recibir la honra verdadera y no la de los hombres. Tan perecedera y carente de valor, como somos todos ante Dios.

Diego Acosta

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