EN ESTE DÍA. LÍCITO
Y les dijo:
¿Es lícito en los días de reposo hacer bien,
o hacer mal;
salvar la vida, o quitarla?
Pero ellos callaban.
Marcos 3:4
Y les dijo:
¿Es lícito en los días de reposo hacer bien,
o hacer mal;
salvar la vida, o quitarla?
Pero ellos callaban.
Marcos 3:4
DEVOCIONAL
Escuché a una joven madre que explicaba el problema que tenía con sus convicciones, porque las percibía tan frágiles como algunas copas de cristal.
Y tenía razón!
Porque sus argumentos eran los mismos que el mundo proclama para que vivamos pendientes de la opinión de los demás, en ser mejor que el prójimo y en cualquier caso, que siempre debo ser yo el más importante.
El desasosiego que me produjo lo que escuchaba, me obligó a pensar sobre el problema y el verdadero fondo de la cuestión.
La joven había acertado en lo de la fragilidad, pero no en el sentido que yo lo interpreté. Al mundo no le importa que haya personas frágiles que se puedan romper.
Al mundo solo le importan los fuertes!
En cambio los débiles tenemos el refugio de la Roca en la que nos podemos apoyar en cualquier circunstancia. Porque así, siendo frágiles nos tornamos fuertes.
Deuteronomio 32:18
De la Roca que te creó te olvidaste;
te has olvidado de Dios tu Creador.
Deuteronômio 32:18
Esqueceste-te da Rocha que te gerou;
e em esquecimento puseste o Deus que te formou.
Diego Acosta / Neide Ferreira
A quienes remitiereis los pecados,
les son remitidos;
y a quienes se los retuviereis,
les son retenidos.
Juan 20:23
Blog del TIEMPO!
Durante muchos años quienes sostienen la teoría de la evolución, situaban el comienzo de la especie humana principalmente en lo que conocemos en la actualidad como Etiopía.
En estos días nuevos estudios revelan que la especie no solamente desde Etiopía, sino también de Argelia, ratificando que desde África comenzó la civilización.
Lo sorprendente de estos anuncios es que todos hablan de un comienzo, ignorando la cuestión fundamental: Cómo se inició la especie superior del planeta?
Fuimos Creados?
O somos productos de la evolución?
Esta cuestión no recibe ninguna respuesta y ni siquiera se insinúa como una alternativa. Simplemente se argumenta que la especie se inició en África.
No estamos en condiciones de argumentar nada a propósito de esta afirmación. Pero sí sabemos que fuimos Creados y no somos producto de ninguna otra forma de vida.
Es decir: NO somos productos de una evolución, sino somos hijos de la Creación del Dios Omnipotente.
Diego Acosta
Y les dijo:
¿Por qué estáis así amedrentados?
¿Cómo no tenéis fe?
Marcos 4:40
CONGREGACIÓN
SÉPTIMOMILENIO
El mundo influye poderosamente para que la Majestad de Jesús, se diluya y quede como un personaje casi como de nuestra propia dimensión.
Es este un grandioso éxito de lo mundano, que ha ido quitando la trascendencia del Mensaje de Salvación, para dejar una imagen doliente en brazos de su madre, como si en esa circunstancia hubiera terminado toda su Obra.
Grandioso éxito y grandiosa mentira que contribuimos a agigantar, proponiendo un Evangelio cada vez más adaptado a los oídos de quienes solo quieren escuchar cosas gratas y agradables.
No es esta la situación de la Iglesia?
Pensemos, cuántas veces se predicó sobre el pecado en el 2018?
Solamente con esa respuesta tendremos ante nosotros lo que es nuestra vida espiritual y la de la congregación que nos contiene.
Somos el fiel reflejo de varias generaciones de creyentes que gozan con la espuma y se escandalizan con aquello que enseñó el Hijo del Hombre.
No condenó el Padre el pecado de quienes se amanceban con personas del mismo sexo?
No condenó el Padre la soberbia y lo ostentoso?
No condenó el Padre al dios mamon y a sus seguidores?
Entonces, por qué en el nombre de Jesús, no condenamos las mismas cosas?
Si realmente fuéramos hijos de Dios, tendríamos comportamientos dignos y no caeríamos en la indignidad de permitir que el mundo nos gobierne y nos conduzca a la decadencia espiritual.
Jesús no vino a la Tierra para ser un testigo indiferente del dolor y del pecado de la gente. Vino a traer solidaridad para con el que sufre y advertencia para con el que peca.
Si aceptamos esto, por qué obramos con tibieza disfrazada de misericordia y con tolerancia disfrazada de amor?
Debemos ser plenamente conscientes que cada día que pasa nos acercamos a los tiempos del fin. Tendremos el ánimo lleno de miedo o estaremos pletóricos de fe como verdaderos seguidores de Jesús?
Pensemos: que haríamos en el 2019, si Jesús nos dijera: Sígueme…? Dejaríamos todo e iríamos tras sus pasos o nos esconderíamos en nuestros miedos, nuestra comodidad o tras nuestra vergonzosa adhesión a lo mundano?
Hoy, simbólicamente Jesús nos reclama: Sígueme!
Diego Acosta