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EL MEJOR TIEMPO

Cuando nos aprestamos a leer la Palabra de Dios, debemos prepararnos, profundamente para un gran momento de nuestra vida.

No es solo prepararnos para una lectura sino también para adentrarnos en las revelaciones que el Espíritu pueda darnos.

Pero, debemos apreciar que son dos situaciones distintas. Una cosa es leer, con detenimiento, sin prisas. La otra es dejar pasar nuestra vista sobre Capítulos y versículos, buscando lograr de leer el máximo posible de páginas.

Como es comprensible, el Espíritu difícilmente podrá enseñarnos lo que tiene para nosotros, si solo pasamos  nuestra vista, con rapidez sobre las páginas como si estuviéramos compitiendo contra nosotros mismos.

Cuando leemos debemos elegir el mejor momento del día, aquel en el que estaremos más tranquilos, más serenos, para no tener ninguna clase de prisa ni caer en la tentación de hacerlo rápido para acortar los tiempos.

Estas cuestiones fueron momento, una gran revelación para mí, pues un día el Espíritu me mostró mi gran torpeza, mi auténtica necedad a la hora de leer el Texto Sagrado.

Un buen ejemplo de lo que estamos comentando, es el momento en el que Jesús habla de la semilla de mostaza y de lo pequeña que es.

Creo que todos nos quedamos en la primera parte del versículo, al que damos por sabido y por entendido, sin detenernos ni un solo instante en lo que podríamos llamar la segunda parte de lo que dijo el Hijo del Hombre.

Hablando de la calidad de nuestra fe la comparó con una semilla de mostaza y mencionó que podríamos cambiar a un monte de lugar.

Y pareciera que ese es el fin de la historia. Pero Jesús formuló una promesa: Si nuestra fe fuera mayor, podríamos hacer cosas mayores que esa.

Sería bueno que leyéramos el pasaje, en el Evangelio de Mateo, para comprender acabadamente la necesidad que tenemos de profundizar en el Texto y permitir que el Espíritu nos hable.

Con el paso de los años, he podido valorar la importancia de esta enseñanza. Cuando le dediquemos el mejor tiempo a la lectura de la Biblia, entonces nuestra vida comenzará a cambiar.

Mientras tanto caminaremos como si no tuviéramos una brújula y estaremos perdidos y sin rumbo.

Diego Acosta 

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ORACIÓN. POR JUSTICIA

ORACIÓN

Oremos clamando Justicia por las muertes inocentes de los atentados islámicos!

Oremos clamando Justicia por las amenazas a España y otros países occidentales!

Oremos clamando Justicia por los hacedores de maldad que matan en nombre de su creencia!

Oremos clamando Justicia con los que justifican, toleran o mienten sobre los atentados islámicos!

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ESTALLA EL KRAKATOA

HACIENDO MEMORIA – DCCCXXXI

27 de Agosto de 1883

El mundo asiste a un grandioso episodio protagonizado por la naturaleza: El estallido final del volcán Krakatoa, en Indonesia.

Hubo cuatro explosiones que se produjeron en menos de cinco horas. La última fue tan poderosa que literalmente hizo desaparecer la isla y el ruido que produjo, se lo considera el más potente que se haya registrado en la historia.

Los muertos superaron los 36 mil y todavía hoy se siguen registrando nuevas informaciones sobre los detalles técnicos y las consecuencias del Krakatoa.

Diego Acosta

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PRIMERA PROGRAMACIÓN DE TV

HACIENDO MEMORIA – DCCCXXX

26 de Agosto de 1936

El organismo estatal BBC con sede en Londres, inició la  programación pionera con imágenes en el mundo.

El mismo organismo había realizado en 1927 las primeras emisiones públicas de esta tecnología que modificaría los hábitos de vida en todo el mundo.

En varios países se habían hecho importantes avances en la tecnología de transmitir imágenes para ser vistas en los hogares, a través de lo que luego conoceríamos como televisores.

Diego Acosta

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COMPRENDER…?

Puede el hombre en su sabiduría llegar a comprender la Grandeza de Dios?

NO.

Los hombres a los que les reconocemos la categoría de sabios, pueden estar en un nivel de conocimientos muy superior al del resto de los humanos.

Sin embargo por grande y notable que sea su saber, nunca podrá estar a la altura de lo que verdaderamente es el Eterno.

La profundidad  de esta idea es portentosa, que cuando fui consciente de ella, finalmente comprendí lo pequeño que soy y lo torpe que es mi condición.

No solo mi vanidad es absolutamente injustificada, sino que todo aquello que pensé que tenía algún valor, no es más que pura palabrería.

Me quedó claro que la mente humana, que mi mente, es demasiado poca cosa, como para atreverme siquiera a interpretar lo que los supuestamente sabios, tratan de mostrarnos como frutos de sus elevados razonamientos.

Humildemente he recogido las velas de mi orgullo y me he limitado a percibir la suave brisa del Espíritu, que es el que me puede liberar del abismo en el que me encuentro.

Eclesiastés 8:17

Y he visto todas las obras de Dios, que el hombre no puede alcanzar la obra que debajo del sol se hace; por mucho que trabaje el hombre buscándola, no la hallará; aunque diga el sabio que la conoce, no por eso podrá alcanzarla.

Eclesiastes 8:17

Então, vi toda a obra de Deus, que o homem não pode alcançar a obra que se faz debaixo do sol; por mais que trabalhe o homem para a buscar, não a achará; e, ainda que diga o sábio que a virá a conhecer, nem por isso a poderá alcançar.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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