EL LIBRERO DE KABUL

EL LIBRERO DE KABUL

PERSONAL

La periodista noruega Asne Seierstad, publicó hace 20 años su obra El Librero de Kabul. Hoy es un éxito mundial, sobre el que deseamos formular algunos apuntes. No como comentarista, que no lo somos, sino enfocando el texto desde otra perspectiva.

El Librero revela cómo era la vida en Afganistán en la primavera de 2002, más concretamente en Kabul su capital y centrando más todavía el enfoque, cómo transcurrieron esos meses en el seno de una familia.

Los horrores del dominio ruso, de los talibanes quedan expuestos duramente, mostrando la relación con países vecinos como Irán y Pakistán. Y por encima de todas las circunstancias la influencia del Corán en la vida de los afganos.

El dominio de las decisiones del Islam sobre la vida de los hombres, marca una realidad que cuando se relaciona con las mujeres, alcanza niveles que superan los comentarios y opiniones formulados desde la mera cuestión religiosa.

Y releyendo el texto, pensamos en la clamorosa ausencia de nuestras feministas occidentales en ese país, en su silencio y en su cómplice aceptación del dominio total de los hombres y la familia sobre las mujeres, su condena a la ignorancia y su vida relegada a la servidumbre hogareña.

Recordamos entonces que Dios no hace acepción de personas y por tanto considera iguales a hombres y mujeres. A 20 años de la publicación de El Librero de Kabul, torna válido su recuerdo y más dolorosa su vigencia.

Diego Acosta

MIEDO A PREDICAR

MIEDO A PREDICAR

DEVOCIONAL

Demasiadas veces nos callamos y demasiadas veces nos arrepentimos de haberlo hecho. Con la triste excusa de que no somos evangelistas, dejamos pasar los momentos que Dios prepara para que hablemos a otras personas sobre la Salvación.

Nos olvidamos que en el Día del Juicio, responderemos por todo, incluso de esas oportunidades que cobardemente dejamos pasar y que pueden haber significado, que una vida se haya perdido. 

No en vano el Hijo del Hombre siempre se preocupó de que sus enseñanzas llegaran al mayor número de personas, hasta los confines de la tierra. Ese es el Mandato de predicar, sin importar si somos o no somos evangelistas.

El Reino de Dios debe ser conquistado y por tanto no es apto para los cobardes ni para los que se esconden bajo penosos argumentos, para no cumplir con nuestros deberes fundamentales. 

Reflexionemos sobre esta cuestión y dejemos de lado la vergüenza,  el miedo al ridículo y obremos con decisión, sabiendo que en todo momento el Espíritu pondrá sus Palabras en nuestra boca. No vivamos esclavos de nuestros miedos y seamos libres con la Verdad.

Romanos 2:16
En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
Diego Acosta / Neide Ferreira