p6589

REJAS?


Una mañana en un colegio, advertimos las medidas de seguridad que tienen las ventanas como precaución para los niños que estudian en el lugar para evitarles caídas desde mucha altura.

Mientras mirábamos el Espíritu nos inquietó a propósito de la semejanza que podía haber entre esas medidas de prevención y las que existen en las cárceles.

No pudimos menos que pensar en los hombres y mujeres que viven esta realidad cotidianamente. Y pensamos en ese bien maravilloso que es la libertad.

Siendo solidarios con quienes están cumpliendo las penas impuestas por la sociedad, nos imaginamos cuanto desearán recuperar la libertad que tienen perdida durante el tiempo de la condena.

También recordamos con afecto a quienes comparten algunos de sus días con estos hombres y estas mujeres, que viven en cárceles, donde no siempre se cumplen las medidas razonables sobre el número de reclusos.

Pero más que eso, nos vino la Palabra de Dios, acerca de que no es una locura pensar que se puede ser libre en una cárcel. Basta con aceptar a Jesús como el Salvador!

Solamente Él nos puede hacer recuperar la libertad perdida, transformando ese tiempo en la cárcel, en una grandiosa oportunidad para estudiar su Palabra y para extenderla a las personas con las que convivimos.

En el momento en que lo hagamos seremos libres, con la Libertad que solamente se puede conseguir con el Señor! Aunque a los hombres, esto les parezca una locura.

Juan 8:32
Diego Acosta

Música: NeideFerreira

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p6584

PAJARITOS


Aún cuando no se perciban mayores señales en cuanto a las condiciones del tiempo, los pajaritos ya saben que se aproxima el fin de los fríos y que pronto llegará la primavera.

Como lo saben? El instinto los hace conocedores del ciclo vital en el que viven y por esta razón, disfrutan de esos pequeños anuncios de que el cambio está por llegar.

Esta sabiduría natural los hace comprender que luego del frío llegará el tiempo templado y más tarde el calor, con lo que se va renovando la forma de vivir.

Los pequeños pajaritos comenzarán a crecer y con nuevos alimentos siguiendo el ciclo de la vida, pronto les llegará el tiempo en que tendrán compañeros y luego tendrán hijos.

Si fuéramos capaces como reclamó Jesús a los suyos de interpretar la naturaleza y aplicarla a la vida personal, tal vez podríamos ser más comprensibles con lo que nos ocurre y evitar los errores.

Sabríamos que para cumplir determinados objetivos, irremisiblemente debemos pasar por etapas que llamamos crecimiento y que terminan en la plenitud de la madurez.

La Palabra de Dios nos enseña a buscar las fuentes de la Sabiduría para que vivamos según los Propósitos auténticos y no las vanas fantasías, que resultan tan atractivas como irrealizables.

Los pajaritos saben cuando está llegando el cambio del tiempo. Seamos capaces de imitarlos en su elemental comprensión de la vida, para que podamos cumplir con aquello que se nos demanda.

Mateo 16:3
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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SÉPTIMO MILENIO: DIOS Y LA INMIGRACIÓN

 

 

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La cuestión de los inmigrantes tiene constante actualidad a raíz de los continuos movimientos que se producen, muchas veces con tremendas pérdidas de vida.
Por citar los más recientes y los más notorios, los sucesos ocurridos ante las vallas de seguridad levantada en la ciudad española de Melilla en su frontera con Marruecos, en el norte de África.
Tampoco son fácilmente olvidables los gravísimos sucesos vividos en la isla de Lampedusa en Italia. Y tampoco es posible olvidar los continuos movimientos de refugiados en África, a causa de las distintas guerras.
Tal vez estas menciones quedarían incompletas si ignoramos el drama asombroso de los refugiados de la contienda en Siria, que en su avance principalmente hacia Jordania han desencadenado otro gran problema de asistencia humanitaria.
Con todo lo doloroso que resulta este enumerado de los movimientos migratorios, no deja de sorprendernos la ignorancia con la que se maneja este tema desde la perspectiva bíblica.
En la Palabra de Dios se hacen repetidos llamados a cuidar de los extranjeros, lo que evidencia de la necesidad que tenemos los hombres de cuidar de nuestros semejantes.
No es nada nuevo el movimiento migratorio, como tampoco puede sorprender el cuidado y el Amor que Dios tiene por quienes deben abandonar sus lugares de nacimiento.
Por tanto la responsabilidad que tenemos como creyentes hacia los inmigrantes es tan grande, como el compromiso que el propio Dios ha establecido con ellos.
Estas reflexiones no están dirigidas a que ocupemos el lugar de Dios, sino para a partir de ese Amor, ser partícipes de los problemas de los extranjeros, cualquiera que sean sus circunstancias.
En Europa se están viviendo tensiones crecientes con los extranjeros, que puedan estar anunciando medidas desproporcionadas con relación a la inmigración.
Como creyentes que somos debemos estar comprometidos en la defensa de los inmigrantes, de los extranjeros. Esta actitud forma parte del compromiso que asumimos cuando comenzamos a ser hijos de Dios.

Diego Acosta
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p6570

ALMENDRO


Cuando el Eterno le preguntó que veía, Jeremías dijo: Un almendro y recibió la aprobación por su respuesta, para a partir de entonces convertirse en uno de los mayores profetas.

Este pasaje de confirmación de un ministerio nos debe hacer reflexionar acerca de lo que significa estar disponibles y sobre todo, estar listos para hacer lo que Dios nos mande.

El árbol que vio Jeremías era el almendro, al que se lo conoce por “sin sueño”, porque es el primero que se despierta luego del letargo invernal, floreciendo en el mes de enero.

Como todo tiene su significado y su trascendencia en las cosas de Dios, cuando el Eterno convoca a quién habría de ser su profeta, utiliza una palabra muy especial en hebreo.

Si almendro significa sin sueño, el Soberano utiliza un giro idiomático que significa “en vela” es decir, estar despierto. Tan relevante es este juego de palabras que trasciende el comienzo del relato del Libro del profeta.

Dios NO detiene su Obra, aunque muchas veces pensemos que se ha olvidado de nosotros o que el tiempo parece haberse paralizado y no avanza en el cumplimiento de las promesas.

Estar despiertos significa que debemos estar prestando atención y no aletargados por el sueño. Velar, representa que debemos estar listos para cuando seamos llamados.
Recordemos que Dios impulsa el tiempo, a la vez que alienta su Plan Eternal!

Jeremías 1:12
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
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p6565


En los primeros años del siglo pasado el mundo se deslizaba irremediablemente a un conflicto armado, pero nadie parecía querer advertirlo.

Por el contrario se fantaseaba con la guerra y con la realidad, como si se estuviera jugando con pompas de jabón y no con la vida de las hombres y mujeres que caerían en la contienda.

Estos tiempos en algunos aspectos se parecen a los que mencionamos, porque vivimos despreocupadamente encerrados en nuestra burbuja, ignorando la realidad que nos rodea.

Ya hemos igualado el significado del matrimonio en la práctica y en las leyes, sancionamos la eutanasia, las leyes defienden a los homosexuales y hasta proclamamos la prosperidad en las iglesias.

Hay motivos para seguir jugando con pompas de jabón?

En varios países se está insinuando el antisemitismo, la persecución a las iglesias cristianas cada vez es más importante y todos los días nos enteramos de nuevas formas de perversión.

Pero nosotros seguimos insensibles a esas realidades, buscando refugio en las iglesias, ignorando de esta manera los anuncios de Jesús sobre lo que ocurriría en los tiempos del fin.

Hasta cuando viviremos así?

Seguramente hasta que la intolerancia religiosa violente nuestros lugares de culto, hasta que comiencen a prohibirse las manifestaciones de nuestra fe y hasta que se intensifique la persecución a los cristianos.

Debemos creer que vivimos tiempos proféticos! Debemos despertar a la realidad y no extasiarnos con pompas de jabón!

Mateo 24:8-10
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6561

ABATIDOS


En una reunión se originó un gran debate, cuando alguien afirmó que se sentía abatido por todo lo que veía y de cómo el mal estaba prevalenciendo en el mundo.

Inmediatamente varios reaccionamos para afirmar que esa postura era poco edificante y otros para llegar más lejos todavía: Que era indigna de una persona que se llamaba creyente.

En ese tono debatimos acerca de la eterna lucha entre el bien y el mal y de como siempre había prevalecido el Bien. No obstante los argumentos siguieron subiendo de tono.

Pero, cuando prevaleció la sensatez y poco a poco los ánimos se fueron calmando, por fin llegó el momento del debate sereno acerca de una cuestión tan importante.

Quién había afirmado que se sentía abatido rectificó su posición y admitió que se trataba de un mal momento personal pero que estaba absolutamente convencido del triunfo final de Dios.

Mencionamos el Libro de la Victoria o lo que es lo mismo, el Libro de Apocalipsis, cuando finalmente se produce el Segundo Advenimiento y Cristo establece el Reino.

En el final, todos los que participamos de la reunión, nos sentimos un tanto abochornados por la forma en que habíamos actuado y mutuamente nos pedimos disculpas.

Pero hubo una coincidencia generalizada: Que el apasionamiento que habíamos demostrado revelaba que estábamos dispuestos a extender el Reino y convencidos del triunfo del Bien sobre el mal.

Proverbios 11:21
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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A PROPÓSITO DE LA EUTANASIA

 

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A PROPÓSITO DE LA EUTANASIA

Consideramos de especial interés, esta carta que recibimos con relación a la publicación de las REFLEXIONES sobre la EUTANASIA INFANTIL. Las referencias personales fueron omitidas, pues pertenecen a la intimidad de quién remitió la carta y obviamente, no agregan nada al  fondo del tema

Has tocado un asunto que me hace hervir la sangre en las venas… como madre, como cristiana y como viuda reciente. Me explico:
Algunos amigos cercanos me han preguntado si he contemplado la posibilidad de eutanasia para mi marido, entonces enfermo terminal. Mi respuesta inmediata fue: no soy quién para decidir tal cosa, esa es una decisión personal, sólo el afectado puede decidir por su propia vida. Mi conciencia no me permite decidir por la vida o la muerte de nadie. Tras unos «peros», mi segunda respuesta fue: no hemos decidido nacer, ¿por qué tendríamos el derecho de decidir morir? Y luego he añadido mi punto de vista cristiano: el sufrimiento sirve para acercarnos a Dios, que es el Señor de la vida. Creo firmemente que el período que mi marido ha pasado enfermo, 13 meses, ha servido para que él abriera su oído y corazón a la palabra de Dios. Estoy convencida y siento paz.
Otra reflexión en esos 13 meses, en los cuales he sido su cuidadora constante, fue lo duro que es ver una persona sufrir una  lenta muerte. Pero en ningún momento, a no ser en las últimas 2 semanas, se me ha pasado por la cabeza adelantar ese fin, por lo contrario, todo esfuerzo era poco para que no sufriera y siguiera en vida. En las 2 últimas semanas, cuando él ya no podía hablar, moverse, tragar, mi único pensamiento y oración era «llévatelo, Señor, si te place».
Hasta aquí como viuda.
Como madre, hemos tenido una experiencia hace casi 28 años que me viene a la memoria ahora que ha surgido el tema de la eutanasia infantil. Tras un accidente, mi primer hijo sufrió un golpe en la cabeza que le partió el cráneo. Tras la limpieza, los cirujanos dieron 50 puntos en la zona y dijeron que no podían hacer nada más, por la cantidad de tierra y combustible que había en el exterior y el ancho de la abertura, seguro que había filtrado suciedades en el interior, contra eso no se podía hacer nada, solo esperar para ver qué pasa. Curiosamente, gracias al accidente detectaron en el niño una apendicitis perforada, que operaron. En la UCI, el pediatra de guardia nos aconsejó no dejar al niño solo, de un momento a otro la máquina a la que estaba conectado se podría parar, nadie con 4 años de edad podría sobrevivir a esa situación, o sea muerte eminente. No podríamos estar más desolados, ¡perder nuestro único hijo!
Pero Dios es bueno, no me canso de repetir. Unos días antes, leyendo la Biblia, me interesaron 2 textos en los que Dios usó a sus siervos Elías y Eliseo para traer a la vida a dos niños, hijos únicos de sus respectivas madres. Claro que no entendí la «casualidad», pero eso me dio coraje para imponer las manos sobre mi hijo en la UCI y orar por él, entregándole a Dios y dejándole en sus manos. Dentro de un mes el «niño» cumple 32 años, tiene una familia estupenda y en breve será padre por segunda vez.
Entonces me pregunto hoy: ¿Y si hubiera sido permitido optar por la eutanasia? Me la hubiera recomendado el pediatra de guardia? Como padres desesperados, viendo a tu hijo sufriendo y no pudiendo hacer absolutamente nada para rescatarlo, ¿lo hubiéramos aceptado? De no ser por la Biblia, yo, como madre que he vivido todo eso, diría que me lo plantearía, sin duda alguna.

La sociedad ya no sabe qué hacer con nuestro bien más precioso: los niños. En lugar de prepararlos para un futuro prometedor, digno, lleno de confianza, los queremos quitar de en medio. Quitamos de en medio todo lo que nos «hace sufrir». Lo borramos. Damos al botón DELETE.
Mi esperanza está en Dios, el Señor de la vida, mi Creador. El que ha estado conmigo en el vientre de mi madre, mientras era formado, a Él toda gloria.

REFLEXIONES sobre un tema que no puede dejar indiferentes a quienes nos llamamos Hijos de Dios.

Diego Acosta

p6553

PRECIO


Un ingenioso chiste narra la historia de una persona que acepta una determinada oferta ante la promesa de una importante cantidad de dinero. Pero cuando le disminuyen la cantidad, se declara ofendida.

El tema está planteado con una gran sutileza, pero no deja de revelar como es nuestra condición y como obramos según cada situación y también como son de cambiantes nuestras actitudes.

Se le atribuye a Napoleón el haber afirmado que todo hombre tiene su precio. Y probablemente esté en lo cierto, siempre y cuando se lo considere desde la perspectiva del mundo.

Tal vez desde esa visión la frase sea irreprochable y tristemente cierta. Obramos con una escala de valores totalmente condicionada por el dinero, de allí el tanto tienes… tanto vales.

Pero esto es siempre así?

Desde luego que no. Los hombres y mujeres que aceptamos a Jesús como nuestro Señor y nuestro Salvador, fuimos comprados por el sacrificio supremo del Hijo de Dios en la Cruz.

Porque fue tan grande el precio pagado por todos nosotros, nunca más hubo sacrificios de sangre reclamados por el Eterno. El de Jesús fue el sacrificio final.

Por lo tanto debemos comportarnos como lo que somos: Hijos de Dios redimidos por la sangre del Cordero. Si algún día aceptamos que se nos ponga precio, estaremos rechazando la mayor Gracia que se nos ha concedido.

Mateo 27:9
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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p6549

TRABAJAR


Un hermano nos invitó a tomar un café con el evidente propósito de hablar y no de esconder su estado de ánimo. Rápidamente entró en el tema que lo tenía preocupado.

Un poco producto de su formación nos dijo que como que se lo infravaloraba y se lo infrautilizaba en la Iglesia, razón por la que estaba pensando en abandonar la congregación.

Le pedí que me explicara que era lo que hacía en la iglesia, no porque lo ignorara sino porque deseaba escuchar de su propia boca en lo que estaba trabajando.

Minuciosamente detalló su responsabilidad y comentó que por todo lo que él sabía y por todo lo que podía hacer, era muy poco lo que se le demandaba.

Entonces le preguntamos: Ud. quiere trabajar más o servir más?

Durante un cierto momento la cuestión quedó en el aire porque el hermano no atinaba a dar una respuesta. Entonces ampliamos el concepto: Hay una diferencia entre trabajar más y servir más.

Como seguía sin comprender le dijimos que trabajar era venir y cumplir con una obligación. Servir era venir y hacerlo con alegría, porque no estábamos trabajando para nadie en especial, solamente para el Señor.

El hermano finalmente advirtió la importancia de la diferencia y dejó de considerar que era poco lo que hacía. En realidad era poco, porque hasta ese momento solamente estaba trabajando para hacerse notar y no sirviendo al Señor.

1Crónicas 25:8
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira

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EUTANASIA INFANTIL

 

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En el Libro del profeta Daniel y en el Apocalipsis, se hace referencia a que los días serán acortados, a causa de los escogidos para que no tengan más tribulaciones de las que puedan soportar.
Este tremendo anuncio nos revela hasta qué punto el mundo tendrá tribulaciones inimaginables. Y como nos acercamos a esos tiempos del fin, ahora, debemos hablar de la aplicación de la eutanasia a los niños.
Resulta casi imposible de creer que esta cuestión se haya instalado en la sociedad de nuestros tiempos, pero es absolutamente real ya que se trata de una ley sancionada en Bélgica.
Lo más dramático de esta cuestión es que la ley es presentada como una forma de aliviar los padecimientos de los niños que se encuentran afectados por enfermedades terminales.
Desde ese razonamiento, parece lógico que se tenga compasión por el sufrimiento de un niño y se esté de acuerdo en que se le practique la eutanasia. Hemos dicho: parece. No es una afirmación.

Estamos en contra de toda forma de eutanasia.

Para los padres es un tema que merece una profunda reflexión. Es una verdad absoluta que a ninguno de nosotros nos gusta ver sufrir a nuestros hijos.
No es menos verdad que en muchas ocasiones, nos cambiaríamos para sufrir nosotros en lugar de ellos. Pero estos humanos sentimientos no se corresponden con lo que el Eterno ha establecido.
Cada uno de nosotros forma parte del Plan de Dios, incluso nuestros hijos. Por tanto no podemos ni debemos imaginarnos siquiera, que podremos torcer el rumbo que el Soberano ha establecido.
Lo grave de esta cuestión es que se la presenta como una cuestión que se debe prestar a un debate sobre lo progresista y lo moderno, cuando no hay ninguna posibilidad de debatir las decisiones del Creador.

Él nos dio la vida y Él es el único que nos la puede quitar.

Por tanto los hombres no podemos arrogarnos el derecho de decidir sobre nuestra vida o sobre la vida de nuestros hijos. Esta no es una prerrogativa que se nos haya concedida a los humanos.
Categóricamente debemos de asumir que las decisiones del Señor son irrevocables y que solamente su Misericordia, puede obrar de acuerdo con lo que podamos pedir en nuestras oraciones.
No podemos negar a nuestros hijos la posibilidad de que el Amor infinito del Eterno obre en sus vidas y mucho menos, podemos impedir que se produzca un milagro maravilloso!
Reflexionemos sobre la vida y la muerte. Reflexionemos sobre lo que Dios ha establecido, aunque nos duela. Pero no olvidemos que solamente el Señor nos puede dar la Consuelo, ante tanto dolor.

La eutanasia es un acto de rebeldía contra el Eterno.

No hay en esto ninguna alternativa, por buenas que aparenten ser sus razones. Y mucho menos, aplicarla a los niños, a quienes les está reservado el Reino.

Diego Acosta