RECUPERAR

La Biblia guarda los numerosos pactos que Dios realizó con su Pueblo y por extensión con los hombres que fueron creados a su imagen y semejanza. Esos Pactos tienen la especial trascendencia de que fueron perpetuos.arco1

Por tanto debemos plantearnos recuperar el verdadero significado de esos Pactos y aprender a concederles la manifiesta importancia que tienen por ser el propio Dios el que los consagró.

Estas referencias vienen a propósito de que como Pueblo de Dios hemos permitido que los símbolos de esos Pactos hayan perdido su valor original y se hayan transformado en todo lo opuesto.

Concretamente nos estamos refiriendo al arco iris que Dios estableció luego del diluvio y que dijo a Noé: He aquí que yo establezco mi Pacto para no exterminar carne y destruir la tierra con agua de diluvio.

Ampliando la comprensión del Pacto significa que el Eterno anunció que nunca más habría un diluvio sobre la tierra y que el símbolo perpetuo de esa promesa era el arco iris.

En los difíciles tiempos que vivimos no debemos aceptar con un espíritu fatalista que el arco iris del Pacto de Dios signifique otra cosa que el Pacto que Dios hizo con los hombres.

No se nos podrá reclamar el día del Juicio, que hicimos para impedir que el arco iris, símbolo perpetuo del Pacto de Dios, representara todo lo que el propio Dios condena como pecado?

Génesis 9:15-17
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: BRASIL VIVE HORAS HISTÓRICAS

Uno de los países más importantes del mundo está viviendo acontecimientos que seguramente se convertirán en una referencia para las generaciones futuras.
Lo que comenzó como una protesta por un aumento en el precio del transporte público derivó en una cuestión mucho más trascendente: La lucha contra la corrupción.
Es evidente que esta cuestión estaba latbrasil.ente en la conciencia de un país que además de ser una de las primeras economías del mundo, es también un país que puede exhibir un singular éxito contra la pobreza.
Pero Brasil es además uno de los países con mayor número de evangélicos de todo el continente americano y esta situación también representa una doble responsabilidad.
La de ser una parte relevante de la sociedad y la de acompañar a esa sociedad en su lucha contra la corrupción que es materia esencial en la Palabra de Dios.
En esta hora tan singular en la vida de Brasil debemos orar para que el Pueblo de Dios ocupe el lugar que le corresponde y sea parte también de este nuevo capítulo que se está escribiendo.
Con la oración podemos acompañar a quienes aspiran a vivir en un país mejor, porque siempre será mejor un país donde la lucha contra la corrupción sea una forma de entender la enseñanza del Señor.

Diego Acosta García

ESTACIONES

En una cordial reunión luego de un Culto una persona preguntó: Que necesidad tenemos de tener verano, invierno…? Si hubiera una estación, sería más mejor.

El sorpresivo argumento derivó rápidamente en la cuestión superior: Quién creó las estaciones? Es posible pensar que el Eterno se hubiera equivocado?tiempo1

Como no fue la primera vez que escuchamos estos comentarios pensamos: Por qué los hombres tenemos tanto atrevimiento para juzgar la obra de Dios o para negarla?

Podríamos hacer un ejercicio de imaginación y pensar como sería el mundo si todos los hemisferios tivieras el mismo clima ?

Habría tantas cosas que nos perjudicarían que entonces reclamaríamos que todo volviera la normalidad y que el frío del norte se registre al mismo tiempo que el calor del sur.

Una vez más los pensamientos atrevidos, las novedades, las ideas “que rompen lo tradicional” se convierten en una seductora oferta para quienes viven casi ingenuamente, como niños sin crecer.

La Grandiosa obra de la Creación solo fue posible por un Poder cuyas dimensiones está fuera del alcance de la mente humana, por eso la contradecimos o la negamos, en un ejercicio propio de necios.

Agradezcamos cada cosa que el Eterno ha creado porque encierra lo mejor para quienes somos las joyas de todo lo que sabemos que existe o incluso, de lo que no sabemos. Demos gracias al Creador!

Génesis 1:31
Diego Acosta García

ABANDONO

El Salmista clama por el abandono y especialmente por el abandono al que lo ha sometido Jehová, que ha desechado su alma y escondido su rostro y se siente oprimido por sus terrores.

Esta dramática situación obliga a la reflexión, a pensar que es lo que hemos hecho para que Dios nos abandone y que es lo que podemos hacer para volver a restaurar la abandonorelación.

Casi podríamos decir que nos encontramos frente a un caso profundo como los que debe resolver muchas veces la teología. Pero en realidad estamos frente a una situación que se repite una y otra vez.

Por qué Dios se aleja de nosotros? Este es el fondo de la cuestión y mientras no seamos capaces de encontrar las razones, viviremos en la angustia y el temor.

Generalmente la gran causa que nos separa de Dios es el pecado, el pecado que no hemos declarado con nuestra boca y por lo tanto lo mantenemos guardado, sin arrepentimiento y por tanto sin perdón.

En una situación de crisis debemos ser valientes y abandonar nuestro orgullo e incluso nuestro placer por vivir en pecado, para volver a estar cerca del Señor.

Oremos en la hora de la angustia y el dolor cuando estamos separados de Dios. Clamemos por el perdón de nuestros pecados para volver a sentirnos hijos que tienen el amor del Padre.

Salmos 88:14
Diego Acosta García

LAS MARGARITAS

Hace poco tiempo tenía una planta de margaritas que se veía mustia y muy próxima a secarse. Debatimos sobre la posibilidad de tirar esa planta y comprar otra en su reemplazo.

Pero algo nos inquietó y decidimos cuidar la planta que teníamos, limpiarla, regarla y prestarle mucha atención. En pocos días la planta nos ha sorprendido y ha mostrado su mejor recompensa: sus flores.

Esta parece una historia demasiado sencilla para ser contada, pero encierra una gran enseñanza en nuestra vida, porque aprendimos aDv19jn13 prestar atención a las cosas pequeñas.

Cuántas veces dejamos de prestar atención a aquellas cosas que juzgamos que no tienen ningún valor. Incluidas muchas personas a las que simplemente desdeñamos porque supuestamente no están a nuestra altura.

Sin embargo así como pasó con la planta, nos planteamos que ocurriría con muchas personas a las que se cuidara, limpiara, se las regara con misericordia y se las mirara con amor?

Cada vez que miramos las margaritas luciendo sencillas en el balcón, agradecemos al Señor por haberlas creado porque en su humildad nos están dando una lección permanente.

Por tanto cuidemos las cosas sencillas que están a nuestro alrededor. Cuidemos a las personas sencillas que están junto a nosotros. Debemos cuidarlas, porque es así como también cuidaremos al Señor!

Mateo 25:45
Diego Acosta García

CARTA DE BERLÍN: LA ACTITUD…

Hola.
Hace hoy 50 años John Kennedy visitó la Berlín dividida entre la zona comunista y la occidental. En un discurso que se ha convertido en histórico pronunció una frase notable: Ich bin ein Berliner, que significa: Soy un berlinés.
Mucho se ha escrito sobre esta frase y su valor político, pero pensamos que debemos rescatar de ella otra significación sobre el mensaje del Presidente de los Estados Unidos: La actitud.
Podrá pensarse que esa frase fue dicha por un hombre público que siempre está buscando réditos para su imagen personal y mucho más siendo quién era y presidiendo el país que presidía. Pero al margen de esas consideraciones debemos destacar la actitud. Porque Kennedy lo mismo podría haber manifestado sJOHNu solidaridad a los berlineses de otra manera. De hecho con su sola presencia ante la simbólica Puerta de Brandeburgo lo estaba haciendo. Pero él tuvo la actitud de expresarlo de manera concreta.
Esta situación que con los años se ha convertido en histórica, nos debería hacer reflexionar con relación a nuestra historia personal. Detenernos un día y preguntarnos: Que actitudes he tenido para que los demás sepan que soy hijo de Dios? Tal vez pueda parecer exagerada la pregunta. Pero encierra el valor de expresar como nos comportamos en nuestra vida cotidiana. Quienes nos rodean, como pueden saber que somos creyentes?
Ese es el verdadero fondo de la cuestión. Que actitudes tenemos para nos podamos distinguir de la forma de comportamiento en el mundo. Es evidente que ni somos Kennedy y a lo mejor nunca estaremos frente a la Puerta de Brandeburgo. Pero no es menos cierto que nuestra actitud en cualquier lugar en que nos encontremos debe mostrarnos como hijos de Dios.
Si no lo hacemos, estamos desvirtuando el propósito fundamental para justificar nuestra presencia en la tierra: La extensión del Reino. Y si lo hacemos no tendremos ningún mérito que adjudicarnos porque simplemente estaremos cumpliendo el mandato recibido de Jesús.
Recordando a Kennedy en Berlín, tal vez sea un buen momento para recordar nuestra propia vida. Y nuestras actitudes.
Saludos y bendiciones.

Diego Acosta García

PEDIR…

Muchas veces cuando pedimos no valoramos suficientemente lo que estamos haciendo, algo que no es nuevo y que se ha repetido a lo largo de la historia.

Recordamos: El pueblo de Israel le pidió a Jehová un rey y luego debió confesar su pecado, poniendo de manifiesto el error que habían cometido, intercediendo el profeta Samuel por ellos.

Pedir irreflexivamente, nos debería hacer pensar acerca de nuestras actitudes para no caer en antiguos errores y para no desafiar al Eterno.

Pedimos cosas que bien consideradas, ni nos son útiles ni nos benefician tanto en lo material como en lo espiritual. Por eso muchas veces nos frustramos, aunque Dios sabe lo que nosotros pretendemos ignorar.tormenta3

Todos corremos el riesgo de pedir de forma desmedida cosas fuera de lugar. Tal y como lo explica un amigo diciendo que si el Señor quiere darle una fortuna, él está dispuesto a recibirla.

Pero lo natural sería preguntarse: Precisa este varón de Dios una fortuna para cumplir con los propósitos que tiene encomendados? No le bastan el cuidado y la ayuda del Eterno?

Seamos prudentes y sabios con lo que pedimos. No sea que por pedir lo que no necesitamos ni nos resulta conveniente, estemos perdiendo las grandes cosas que el Señor nos tiene preparadas.

1 Samuel 12:15
Diego Acosta García

Y EL PECADO?

Un amigo nos formuló una pregunta: Cuánto hace que en tu iglesia no se hace mención al pecado? No supimos que contestar porque efectivamente, hacía mucho que ese tema no estaba presente en los mensajes.

Nuestro amigo insistió: Y por qué no se habla del pecado? La respuesta la dejó el mismo como una sugerencia. Tal vez porque moleste a muchas personas.

Comenzamos a pensar sobre esta cuestión y a hacernos dos nuevas preguntas: Lo que molesta es el pecado o que se hable de él? Y tristemente llegamos a la conclusión que lo que molesta es que se hable del pecado.perfil

Siempre hemos pensado que la Iglesia es una casa de resonancia que refleja el estado espiritual no solo de una congregación, sino incluso de toda la sociedad.

Debemos admitir que a pesar de que debemos influir en el mundo, somos un reflejo de lo que ocurre en el mundo, porque poco a poco vamos abandonando la misión principal.

Por eso no nos gusta oír hablar del pecado, porque nos confronta con una realidad personal que no deseamos ver y tal vez por eso es que muchos creyentes abandonan sus congregaciones buscando otras más benévolas.

Reflexionemos sobre el tremendo poder del pecado para destruir personas y contaminar la vida de las Iglesias. Oremos para rebelarnos contra esta situación y honrar al Señor con nuestra lucha contra el pecado!

1 Crónicas 5:18
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: EL PODER DEL PERDÓN (4)

Esta es la última reflexión relacionada con el perdón y la situación que se había creado con mi madre. A pesar de haberla perdonado, seguía siendo algo que no dejaba de recordar.
Es probable que algunas personas que hayan leído este texto comprendan como se torna en una gran preocupación, tener sin respuesta un interrogante como el que tenía pendiente.
Pensaba: Si ya he perdonado a mi madre por todo lo ocurrido entre nosotros, por qué tengo ahora que pedirle perdón? Y además ella hace varios años que murió.
Estos argumentos ocupaban mi atención, hasta que otra madrugada el Espíritu tuvo perdón1Misericordia y se produjo la gran revelación que ha sido uno de los mayores presentes que he recibido en mi vida.
Es Espíritu me reveló: Es verdad que has perdonado a tu madre. Y aunque nunca te haya contestado nada al respecto, es seguro que haya ha aceptado tu perdón, porque era una buena mujer.
Pero la cuestión pendiente es esta: Le has pedido perdón por todo lo que pensaste sobre ella por la situación que mantenían? Cuántas veces dejaste que el rencor te dominara, aunque se tratara de tu madre?
Como es de suponer ante semejante Revelación caí de rodillas…pidiendo perdón por no haber sido capaz de comprender esta grandiosa verdad.
El Perdón para que sea completo debe gestar primero la actitud de perdonar y luego la actitud de pedir perdón, a la misma persona que nos pudo haber humillado, ofendido, agredido o como en el caso de mi madre, ignorado.
En esos momentos pedí perdón a mi madre… y solamente entonces el bálsamo del Consuelo se apoderó de nuestro interior y por fin quedó resuelto este doloroso episodio madre-hijo.
Deseamos fervientemente que estos textos puedan ayudar a otras personas como nos fue de ayuda en dos momentos muy importantes de nuestra vida. El Perdón es tan grande, como lo es quién nos enseñó sobre él: Jesús.

Sería muy importante que reflexionáramos sobre este tema y que los comentarios que puedan formularse sean conocidos por todos nosotros. Así seguramente haríamos mayor la comprensión sobre esta Gracia.

Diego Acosta García