LA ENGAÑOSA MANIPULACIÓN

Blog del TIEMPO!

Por sorprendente que resulte para muchos, cuando los discípulos le preguntaron a Jesús sobre las señales del fin de los tiempos, advirtió: Cuidad que nadie os engañe.

Primero que nada no habló de catastrofismos, sino de evitar que seamos engañados, lo que implica un estado de alerta para no dejarnos engañar… por nosotros mismos.

Algunos de los grandes medios de difusión del mundo e incluso la propia Unión Europea, se hicieron eco de las graves consecuencias de las cargas policiales registradas en Cataluña.

La comunidad española y sus pretendidos impulsos soberanistas, utilizaron el burdo recurso de manipular imágenes con las que convencieron a propios y extraños que habían sido brutalmente reprimidos por las fuerzas de seguridad del Estado.

La Verdad siempre prevalece y nada permanece oculto, está demostrando que ni la represión fue como se había pretendido y de los cientos de heridos hospitalizados, de un día para otro solamente quedaron…dos.

Manipular para lograr objetivos es una antigua costumbre que siempre ha quedado en evidencia. Llama la atención como su aplicación sigue siendo tan eficaz.

Esto nos lleva a pensar que no hay nada peor para un engañado…que su voluntad de creer el engaño. Quienes nos llamamos hijos de Dios, debemos ser prudentes con todas las informaciones. También lo dice la Biblia, que nos manda: Escudriñar.

No seamos víctimas de nuestros propios engaños. Dios no permitirá nunca, que la Verdad no sea revelada.

Diego AcostaB

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PRIMER INQUISIDOR DE ESPAÑA

HACIENDO MEMORIA – DCCCLX

2 de Agosto de 1483

Fray Tomás de Torquemada es designado por el papa Sixto IV, inquisidor general de Castilla y León.

Con el tiempo su mandato se extendió a Valencia, Aragón y Cataluña, con lo que se convirtió en el primer inquisidor del reino.

Se iniciaba oficialmente la actividad de la inquisición, persiguiendo a los judíos que se habían convertido al catolicismo y también a los llamados herejes. Se consideró entonces responsables de sus actos a las niñas a partir de los doce años y a los niños a partir de los 14.

Diego Acosta

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