p5784

VICTORIA


Hace un cierto tiempo nos enteramos que una hermana estaba viviendo una gran aflicción, que incluso había motivado que durante varios domingos no viniera a la iglesia.

Decidimos visitarla para poder testimoniar con nuestro gesto que éramos solidarios con el momento que estaba afrontando, en la certeza de que esos pequeños gestos son muy alentadores.

Ella valoró la visita y nos contó con detalles lo que le estaba ocurriendo, que resultó más grave de lo que pensábamos y de más difícil solución que lo que creíamos.

Como es de imaginar en circunstancias como esta es complicado encontrar las palabras adecuadas, que no suenen a formulismo o sean empalagosas por su obviedad.

Como siempre el Espíritu nos trajo sabiduría en el momento perfecto y le recordamos a la hermana que Jesús nos había anunciado que en el mundo pasaríamos aflicciones.

Ella estuvo de acuerdo con eso porque lo recordaba perfectamente. Y le hicimos mención que Jesús también había dicho que Él había vencido al mundo.

Estas palabras animaron a la hermana que cambió totalmente de actitud y nos alentó… a nosotros a tener en cuenta lo que Jesús había dicho. No importa el tiempo de la aflicción, importa el tiempo de la certeza de la Victoria con Jesús.

Juan 16:33
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

p5778

DECISIÓN


Puede ocurrir que en un momento determinado debamos tomar una decisión compleja, delicada, fundamentalmente porque podría llegar a afectar nuestra posición en la iglesia donde congregamos.

En esa circunstancia nos preguntamos cuál sería la actitud correcta, si hacer lo que nuestra conciencia nos manda o hacer lo que nuestra cabeza nos aconseja.

En ese tiempo tan difícil, con el debate entre nuestra conciencia y nuestra conveniencia, en el fondo sabemos que en la Palabra de Dios está la respuesta correcta.

Por qué no la consultamos? Quizás porque estamos buscando encontrar una salida, un atajo que nos permita superar la encrucijada con una fórmula que calme nuestro interior y nos permita mantener nuestra posición.

Si somos coherentes con nuestras convicciones, finalmente un día consultaremos la Palabra y si abrimos las páginas del Libro de Ester, entonces dejaremos de tener dudas.

Ester en una dramática situación de su pueblo, el pueblo judío, no vaciló en poner en riesgo no solo su condición de reina en Persia, sino que además arriesgó su propia vida.

Sabiendo esto y como finalmente el Eterno justificó a Ester y a Mardoqueo, ya no podemos tener ninguna duda sobre como debemos obrar. Nuestras decisiones deben ser correctas delante de Dios, no delante de los hombres.

Ester 4:16
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

p5773

ENSEÑAR


Una de las tendencias que está marcando el mundo, es la de que los padres deben ser amigos de sus hijos. Una idea que es presentada como moderna y superadora de antiguos conceptos.

Esta propuesta tiene su punto de seducción en los padres a raíz de que muchos de ellos prefieren asumir esta nueva situación y no la que deberían en su condición de progenitores.

Podemos comprobar cómo poco a poco los padres resignan su responsabilidad de enseñar a sus hijos, entendiendo que es una opción válida y sobre todo muy de avanzada.

Sin embargo la cuestión no es como se la presenta. Los padres tienen la obligación de enseñar a sus hijos. Pero esta no es una opción, es un mandamiento.

Quienes viven con el modernismo a cuesta, seguramente argumentarán que esa idea pertenece al pasado y que ha dejado de tener validez. Creemos que en el fondo este argumento es fácilmente rebatible.

Si en el colegio los hijos son instruidos y en el hogar se encuentran con sus amigos mayores, quién los enseña? Quién los orienta con pautas de vida que nunca serán enseñadas por sus maestros?

La Palabra de Dios nos manda sin ninguna clase de coartadas, que es la obligación de los padres enseñar a sus hijos. Con amor y paciencia, pero enseñarlos siempre!

Deuteronomio 4:9
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

p5763

PROFECÍA

Cuando recibimos una palabra profética, siempre deberemos de tener en cuenta que toda palabra será confirmada y por tanto debemos esperar hasta que eso ocurra.

La profecía tiene un valor inapreciable porque viene directamente de Dios y por eso es tan importante confirmarla, para no caer ni en el pesimismo ni tampoco en el regocijo anticipado.

En más de una ocasión tuvimos oportunidad de escuchar palabras que se dijeron como proféticas, palabras que finalmente no fueron buenas porque transformaron malamente la vida de la persona.

Es evidente que cuando recibimos una palabra como profecía de otra persona, debemos estar muy seguros que verdaderamente proviene del Señor.

Puede ocurrir que el corazón engañe a través de una palabra que generalmente puede estar envuelta con una gran dosis de sentimentalismo, lo que nos debería hacer reflexionar sobre su validez.

Ni las emociones ni los sentimientos son bases sólidas para la palabra profética y mucho menos, cuando resulta notorio que es el corazón el que está mandando.

No rehuyamos la palabra que se nos entregue como profética, pero seamos sabios en la actitud de ser cautos hasta su confirmación.  No nos apenemos ni nos alegremos antes del tiempo perfecto.

Romanos 12:6
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

p5752

DISTINTOS


Cada vez que participamos de un estudio bíblico, debemos entender que no solo estamos aprendiendo sobre el contenido de la Palabra de Dios, sino que también estamos aprendiendo a ampliar las estacas de nuestra mente.

Por qué hablamos de estacas? En un sentido figurado podríamos afirmar que cuando estudiamos y ampliamos nuestros conocimientos, lo que estamos haciendo es prepararnos para servir mejor.

Precisamente en un estudio surgió un tema apasionante: Por qué somos distintos todos los seres humanos? Una pregunta que tiene múltiples respuestas, todas ellas igual de profundas.

Por precisar en el concepto fundamental, podríamos decir que fuimos Creados distintos en todos los aspectos, para que cada uno de nosotros pudiera ser parte del Plan de Dios para la Salvación de la humanidad.

Para ejemplificar podríamos plantear lo siguiente: Que ocurriría si dos personas fueran iguales? No podrían ocupar el mismo lugar en el Plan de Dios. Y quién debería obrar y quién debería quedarse sin hacer nada?

Como el Eterno es la Perfección absoluta esto jamás ocurrirá, porque nos hizo diferentes para que cada uno pueda desempeñar el propósito para el que fue Creado.

Siendo diferentes es imposible que pretendamos compararnos con otras personas. Por tanto apreciemos que somos criaturas únicas, joyas únicas de la Creación!

Efesios 2:10
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

 

p5748

INTENTOS

Por experiencia personal podemos afirmar que en numerosas oportunidades hemos intentado asumir un rol, inimaginable para nadie, que no es otro que ocupar el lugar de Dios.

Cuando hacemos esto? Cuando nos afanamos por lograr objetivos que nos hemos planteado, tratando por todos los medios lograr resultados, sin pensar qué recursos utilizamos.

O cuando nos obstinamos en lograr el éxito, cuando es evidente que las puertas se nos cierran, no por voluntad de los hombres, sino por la Voluntad del Eterno.

Siendo así, por qué persistimos en este grave error de ocupar el lugar de Dios? Seguramente está en la naturaleza humana intentar hacer todo lo que está en nuestras fuerzas.

Precisamos demostrarnos y demostrar a los demás, que somos capaces de lograr cosas que otras personas no pueden conseguir, sin admitir que nosotros tampoco estamos en condiciones de hacerlo.

Solamente cuando nos hemos golpeado hasta el dolor, trabajado hasta la extenuación, fracasado hasta lo inaudito, es cuando reconocemos que estamos ocupando el lugar equivocado.

En ese momento, en la desesperación de vernos frustrados, acudimos al Señor pidiendo perdón y clamando por su Misericordia. Entonces y solamente entonces Dios comenzará a obrar con su Omnipotencia. No lo olvidemos!

Job 22:23
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

p5736

QUEJAS

Seguramente que cuando leímos por primera vez el pasaje en el que pueblo judío se quejaba ante Moisés por haberlos sacado de Egipto, nos llamó la atención su actitud.

No fueron ellos los que clamaron a Jehová para que los liberara de la esclavitud? Como podían ahora reclamarle a Moisés el haberlos liberado y llevado al desierto?

Era un desafío para el hombre que había sido elegido para que sacara a su Pueblo de las duras condiciones de vida que le había impuesto faraón. Y también era una queja ante el propio Jehová.

Pero ante la menor adversidad ese mismo pueblo, olvidó por que había clamado y ahora expresaba con acritud que más les valdría haber seguido en Egipto.

Este impresionante ejercicio de cambiar la verdad según las circunstancias, tiene que ver con nuestras propias actitudes, cuando en determinados momentos nos quejamos ante el Eterno.

Con qué facilidad nos olvidamos donde estábamos, quienes éramos, que hacíamos, cuando la menor adversidad nos hace levantar nuestra queja, nuestra disconformidad.

Recordemos que al pueblo judío esta actitud de queja le costó el peregrinaje por el desierto durante 40 años! Y al líder que los liberó de la cautividad el impedimento de pisar la Tierra Prometida, por su enojo y desobediencia.

Antes de levantar nuestra queja, oremos pidiendo perdón por nuestra rebeldía, hagamos memoria de lo que fuimos y seamos honestos con lo que somos!

Éxodo 16:3
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira
www.septimomilenio.com

p5728

ORAR


En la Biblia se nos exhorta a que oremos, a que oremos sin cesar por todas las situaciones que debemos enfrentar, para recibir consuelo, ayuda, dirección, perdón y para interceder por las necesidades del prójimo.

El acto de orar debe ser íntimo, cuando lo que buscamos es establecer nuestra relación personal con el Eterno. Debe ser colectivo, cuando intercedemos como Cuerpo ante el Señor.

Jesús nos enseñó a orar, nos demandó que no lo hiciéramos como los hipócritas, ni con repeticiones como los gentiles. Nos recordó que el Padre sabe todas las cosas que necesitamos, antes que se las pidamos.

En este día volvamos a la oración que nos enseñó Jesús, pero lo hagamos como si fuera la primera vez. Renovando nuestro primer amor, con alegría y compromiso!

Oremos:

Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.

Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, más líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder y la gloria, por todos los siglos. Amén!

Mateo: 6:9-13
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira   
NOTA: Otras versiones distintas a la de Reina Valera 1960 traducen: Y no nos dejes caer en tentación.

www.septimomilenio.com

p5723

GRATIS?

En una cordial reunión con algunos jóvenes, comentábamos acerca de lo que pareciera ser una norma en el mundo: Cada uno puede vivir como mejor le parezca.

Alguien sugirió entonces: Esto significa el gratis total para nuestra vida? El comentario dio un vuelco a la conversación y tratamos de dilucidar lo que quería significar.

Una de las jóvenes dijo que eso estaba relacionado con lo que se comentaba, que cada cual podía decidir cómo vivir, con el argumento: Si te parece bien, hazlo.

Otras opiniones fueron más o menos en la misma dirección. Todo lo que hacemos está bien y no tiene consecuencias y de esa manera quedaba explicado el “gratis total”.

Pero, los creyentes podemos vivir según la fórmula del “gratis total”? Esta pregunta se planteó como la gran cuestión y generó dudas. Por nuestra parte tratamos de esclarecer el interrogante afirmando que los creyentes tenemos normas que cumplir.

Todo lo que hagamos será puesto en consideración el día del Juicio, cuando cada uno tenga que responder por sus hechos. En forma personal y directa.

Entonces comprenderemos que el “gratis total” no existe. Y lo que es peor en ese momento no tendremos la alternativa de cambiar nuestro pasado. Por tanto ahora es el tiempo de comenzar a vivir como lo estableció el Señor!

Deuteronomio 4:8
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

www.septimomilenio.com

p5714

AGUAS

Mientras cruzaban una pasarela sobre el río en la ciudad, un niña le preguntó a su madre: Por qué en la escuelita nos enseñaron que Jesús es un río de aguas vivas?

No entiendo como Jesús puede ser un río, si es Jesús? La madre sonrió y trató de explicarle lo que el domingo le habían enseñado a su pequeña en la Iglesia.

Te recuerdas que cuando fuimos a ver la abuela que pasamos por un lugar donde había mucha agua? Si, dijo la niña, había mucha agua porque era un dique.

En ese dique las aguas están quietas, pero mira este río que tenemos delante: Ves como el agua corre? La niña observó con detenimiento y dijo: Si mamá, veo que el agua se lleva las hojas de los árboles.

Bien: si has entendido esto, te podría decir que Jesús no es un dique, sino un río que tiene aguas que se mueven. Pero mamá, si es Jesús, como puede ser un río?

Porque las aguas son sus palabras, sus enseñanzas y cuando nosotros las escuchamos, esas palabras se mueven dentro de nosotros arrastrando lo malo como el agua del río arrastra las hojitas caídas.

La niña se quedó pensando mientras miraba el agua. Entonces dijo mamá…Jesús es…un río de palabras. Si le dijo la madre: Un río de palabras que dan vida, que limpian, como el río que estamos viendo desde este puente.

Juan 7:37-38
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira
Foto: Federico Acosta – www.efedeaphotos.wordpress.com

www.septimomilenio.com