p5723

GRATIS?

En una cordial reunión con algunos jóvenes, comentábamos acerca de lo que pareciera ser una norma en el mundo: Cada uno puede vivir como mejor le parezca.

Alguien sugirió entonces: Esto significa el gratis total para nuestra vida? El comentario dio un vuelco a la conversación y tratamos de dilucidar lo que quería significar.

Una de las jóvenes dijo que eso estaba relacionado con lo que se comentaba, que cada cual podía decidir cómo vivir, con el argumento: Si te parece bien, hazlo.

Otras opiniones fueron más o menos en la misma dirección. Todo lo que hacemos está bien y no tiene consecuencias y de esa manera quedaba explicado el “gratis total”.

Pero, los creyentes podemos vivir según la fórmula del “gratis total”? Esta pregunta se planteó como la gran cuestión y generó dudas. Por nuestra parte tratamos de esclarecer el interrogante afirmando que los creyentes tenemos normas que cumplir.

Todo lo que hagamos será puesto en consideración el día del Juicio, cuando cada uno tenga que responder por sus hechos. En forma personal y directa.

Entonces comprenderemos que el “gratis total” no existe. Y lo que es peor en ese momento no tendremos la alternativa de cambiar nuestro pasado. Por tanto ahora es el tiempo de comenzar a vivir como lo estableció el Señor!

Deuteronomio 4:8
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5714

AGUAS

Mientras cruzaban una pasarela sobre el río en la ciudad, un niña le preguntó a su madre: Por qué en la escuelita nos enseñaron que Jesús es un río de aguas vivas?

No entiendo como Jesús puede ser un río, si es Jesús? La madre sonrió y trató de explicarle lo que el domingo le habían enseñado a su pequeña en la Iglesia.

Te recuerdas que cuando fuimos a ver la abuela que pasamos por un lugar donde había mucha agua? Si, dijo la niña, había mucha agua porque era un dique.

En ese dique las aguas están quietas, pero mira este río que tenemos delante: Ves como el agua corre? La niña observó con detenimiento y dijo: Si mamá, veo que el agua se lleva las hojas de los árboles.

Bien: si has entendido esto, te podría decir que Jesús no es un dique, sino un río que tiene aguas que se mueven. Pero mamá, si es Jesús, como puede ser un río?

Porque las aguas son sus palabras, sus enseñanzas y cuando nosotros las escuchamos, esas palabras se mueven dentro de nosotros arrastrando lo malo como el agua del río arrastra las hojitas caídas.

La niña se quedó pensando mientras miraba el agua. Entonces dijo mamá…Jesús es…un río de palabras. Si le dijo la madre: Un río de palabras que dan vida, que limpian, como el río que estamos viendo desde este puente.

Juan 7:37-38
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira
Foto: Federico Acosta – www.efedeaphotos.wordpress.com

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p5704

APARENTAR

Cuando vivía en el mundo escuchaba con mucha frecuencia una frase impresionante, pero que era una especie de mandato para mucha gente: Si hay miseria que no se note.

Era en realidad una manera de decir que había que guardar las apariencias a cualquier precio o lo que es lo mismo, no demostrar la verdadera situación por la que atravesábamos, por grave que fuera.

Esta cuestión de guardar las apariencias es como una mancha gelatinosa que cubre todo lo que nos podamos imaginar y nos convierte en sus esclavos obsecuentes.

Aparentar es exactamente lo contrario a lo verdadero, porque por definición podríamos decir que es disimular o simular, a lo que podríamos agregar la palabra engañar.

Es el caso de las personas que hacen ostentación de sus convicciones en cuanto a las normas éticas o morales, cuando es notorio que sus vidas no tienen nada de ejemplar.

Esta cuestión de las apariencias también la podemos encontrar tristemente en las congregaciones y lo que es peor, no solamente que las toleramos sino que muchas veces las practicamos.

Recordemos siempre que las semiverdades son mentiras, sin ninguna clase de atenuantes. Y aparentar es otra forma de decir semiverdades. Oremos para liberarnos de estas ataduras que nos alejan del Señor!

Juan 7:24
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5692

ADIVINOS


Unos amigos estaban planeando una salida de fin de semana, cuando uno de ellos comentó que había visto que en el centro de la ciudad había una feria de adivinación.

Me invitaron y para no desairarlos dejé pasar unos días y le comenté a uno  de los organizadores de la pequeña excursión, por llamarla de alguna manera, que había que pensar bien en lo que se proponían hacer.

El dijo: Pero que tiene de malo ir a una feria de adivinación? Le respondí: Ir a una feria no tiene nada de malo, pero ir a un lugar donde se exalta la adivinación con toda seguridad no tendrá nada de bueno.

Mi amigo insistió: Son tus prejuicios los que te hacen hablar así? Mis prejuicios no, pero sí mis convicciones. El volvió a argumentar: Pero si me han dicho que hasta se puede hablar con nuestros muertos.

Precisamente ese es el fondo de la cuestión. Según lo que yo creo, no debemos participar de esos rituales, porque hay una grave advertencia para quienes lo hacen.

Mi amigo decepcionado me preguntó: Pero entonces no vendrás con nosotros? Por supuesto que no y estaré orando para que ustedes tampoco vayan! Lamentablemente no conozco el final de esta historia!

Levítico 20:27
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira
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p5689

BANDERAS

En un puerto nos llamó la atención que todas las banderas de los barcos amarrados estaban flácidas, caídas, recogidas junto sus mástiles porque no corría ni la menor brisa.

El espectáculo fue bastante sorprendente porque siempre nos imaginamos las banderas agitadas por el viento, incluso hasta produciendo un ruido característico.

Nos imaginamos que muchas veces nuestra vida puede asemejarse a las banderas quietas, flácidas, sin mostrar sus colores ni la identidad que representan.

No es así nuestra vida cuando no sopla el viento del Espíritu? Nos parecemos mucho a las banderas que simplemente están sin cumplir la función para las que fueron colocadas.

O acaso estamos viviendo para no mostrar que somos creyentes? Si el viento del Espíritu no sopla en nuestro interior, difícilmente podremos cumplir con nuestra misión.

Pensando en las banderas caídas debemos orar para que nuevamente el impulso del Espíritu nos ayude a identificarnos, para que otros puedan ver las señales de su obra en nuestra vida.

El viento del Espíritu puede hacer ondear nuestra bandera o arrastrar las hojas secas que se nos van acumulando de tanto estar quietos, cuando estamos sin servir.

Cuando llegue esa calma no deseada porque el viento del Espíritu ha dejado de soplar, es el momento en el que tenemos que orar, que clamar para que su brisa bien hechora nos permita recuperar lo que somos.

Nehemías 9:20
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5684

PREGUNTA

Tras asistir a una campaña evangelística una joven pareja preguntó: Si ustedes siguen tantas normas, como es que pueden decir que viven contentos con Jesús?

Se referían a que los evangelistas habían puesto énfasis en la necesidad de reconocer al Señor como el Salvador y seguir sus enseñanzas, para ser hombres y mujeres nuevos.

Las respuestas que recibieron fueron fruto del amor y la misericordia, pero lo cierto fue que ninguna de todas las precisiones aclararon las dudas de la pareja que se estaba alejando del lugar, interesados, pero confusos.

En ese momento una sabia mujer se les acercó y les preguntó: Como es la vida de ustedes? Ellos le dijeron que buena, como la de todo el mundo, con problemas y alegrías.

Pero ella insistió: Sí, pero como viven, tienen tranquilidad o la vida los agobia? Esta pregunta desató la locuacidad de la pareja, quienes reconocieron sus angustias y también sus inquietudes.

La evangelista les comentó que los comprendía, porque así había sido su vida hasta que aceptó a Jesús: Alegrías pocas, situaciones difíciles muchas y las inquietudes mayores todavía.

Los jóvenes captaron el testimonio y entonces reconocieron que Jesús era lo que precisaban para sus vidas. No para que les resolviera los problemas, sino por la paz que necesitarían en medio de cualquier situación!

Juan 14:27
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5681

PERTURBADOR

El Libro de Job tiene la singularidad de ser para muchos creyentes poco agradable de leer, porque incomoda por muchas razones.

El Libro nos coloca ante la dura realidad de que debemos de afrontar pruebas, algunas de ellas tan tremendas como las que debió asumir su protagonista.

También nos enfrenta a la actitud de nuestros amigos o de nuestros compañeros de creencia y sus reflexiones, no siempre misericordiosas y no siempre amorosas.

Incluso Job debió escuchar la voz de su mujer que lo alentaba a dejar su integridad y maldecir a Dios y a que se muriera a continuación. Es evidente que esta parte de la lectura del Libro no es grata y sí perturbadora.

Pero, nos preguntamos: Acaso no es real? Por qué nos molesta tanto la realidad? Será porque vivimos en una burbuja que nos aleja de los problemas y las situaciones que no queremos ver?

Job a pesar de todas las calamidades que ocurrieron en su vida y de las quejas que expuso ante Dios, siempre confió en que Él lo terminaría justificando, a pesar del juicio de sus amigos.

Tal vez quienes tienen recelo a leer el Libro de Job, deberían aprender que la vida no es como se la proclama en algunos púlpitos. Y la restauración sí es más grande que las teologías humanas.

Job 3:9-10
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5670

DESCUIDO


En un descuido de sus padres un niño dejó caer unas miguitas de pan en la Biblia familiar. Cuando los mayores advirtieron lo que había pasado, lo reprendieron duramente.

Le hicieron notar que había ensuciado, que había mancillado la Palabra de Dios y que debía de tener más cuidado en lo que hacía y completaron sus reproches con un castigo.

Este caso nos causó una gran impresión. Cabe preguntarse? Donde está el amor y la misericordia de este hombre y de esta mujer? Como es posible que se lleguen a estos extremos en el cuidado de una Biblia?

En realidad el niño ensució el Libro pero de ninguna manera había mancillado la Palabra de Dios. No es con unas miguitas como se puede afectar el Texto Sagrado.

No es esta una forma de idolatría? No es idolatría llevar a estos extremos el cuidado de la Biblia? Acaso un descuido infantil puede causarle algún daño a las palabras del Eterno?

Y el niño que habrá pensado de lo ocurrido? Y donde estaba el amor sobre el que le enseñaron en la escuela dominical? Y donde estaba el amor de Cristo por los niños?

Cuidemos nuestras actitudes, porque pueden afectar gravemente a quienes las reciben. Tampoco caigamos en la idolatría hacia un Libro que es solo la  representación material de la Palabra de Dios.

Juan 5:20-21
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5664

MENTIRILLA

Un conocido se defendía por haber dicho una mentira, argumentando que en realidad no era más que una mentirilla. Por tanto había que olvidar el hecho y no darle más importancia.

Lo notable del caso es que la mayoría de quienes escucharon estas palabras las aceptaron, dando por bueno el razonamiento ya que al fin y al cabo todo el mundo dice mentiras y mentirillas.

Nos llamó poderosamente la atención con qué facilidad en el mundo justificamos todo, aceptamos todo y damos lo malo por bueno con una ligereza impresionante.

El conocido de la historia, digamos que  fue absuelto casi por unanimidad por quienes escucharon su declaración, porque probablemente todos seguirían mintiendo en el futuro para luego justificarse de la misma manera.

Una mentirilla es una mentira. Es como un robo: robar un euro es lo mismo que robar un millón de euros. Alguien podrá argumentar que las cantidades son diferentes y tendrá razón.

En lo que no tendrá razón es en lo que concierne a la actitud de robar, sea poco o sea mucho. Esa es la cuestión. No quedaremos absueltos si robamos un euro, justificando que no era un millón…

Las normas de vida del Eterno son difíciles de cumplir porque tienen la Santidad de su Creador. La mentira, grande o pequeña siempre causará daño, empezando por nosotros mismos!

Éxodo 23:7
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreiraç

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p5656

TERQUEDAD

La mayoría de nosotros tal vez conozca a alguna persona que se precia de su terquedad, que se afana de ser dura de entender y dura de aprender aunque esté equivocada.

La Palabra de Dios en su infinita Sabiduría nos deja reflexiones que nos deben animar a no dejar de perseverar para buscar el buen Camino y evitar los desvíos y los atajos.

Por eso se nos enseña que no tenemos necesidad de ser uncidos o atados como los caballos y los mulos, por su falta de entendimiento. Se nos ha concedido la razón para que nos comportemos de otra manera.

Quienes deben ser uncidos como los caballos y los mulos, alegóricamente, deben ser sujetados con cabestro y freno, porque por sí mismos son incapaces de obedecer.

Podríamos decir como en Proverbios que la maldición nunca llegará sin causa, así como la vara estará dirigida a la espalda del necio y más aún cuando se vanagloria de su propia necedad.

Cuántos sinsabores, problemas y situaciones graves podríamos habernos evitado si hubiéramos sido capaces de abandonar nuestra terquedad, que se termina convirtiendo en pecado.

Rompamos con el pasado y con nuestra propia forma de ser, para liberarnos de la atadura de la terquedad, para que no persistamos en ser necios y alejarnos cada vez más del Señor.

Salmos 32:32:8-9

Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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