LAS LUCHAS

Muchas veces no reparamos la desmesura que existe entre nuestras fuerzas y las de quienes son nuestros adversarios, del tipo que sean y en las circunstancias que sean.

El atrevimiento con el que actuamos es patético, porque revela hasta qué punto somos capaces de confiar en nuestra capacidad para lograr una supuesta victoria.

Esto que parece un parte de guerra no es otra cosa que trasladar los hechos cotidianos a su confrontación con la Palabra de Dios, para que seamos capaces de advertir cuál es la concerned1realidad.

En el fondo todos obramos con impetuosidad basados en la experiencia que podamos tener, creyendo que somos más poderosos de lo que en realidad somos.

Si repasáramos la Palabra de Dios con el ánimo de aprender de ella, podríamos advertir que nada de lo que nos imaginamos es real, porque nuestro potencial es mucho menos importante de lo que imaginamos.

Debemos entender que nuestras luchas las debe librar Dios, porque suya es la Victoria y suya es la Justicia. Todo lo demás es pretexto de hombres para asumir situaciones que no nos corresponden.

En la hora de enfrentarnos a quienes consideramos nuestros adversarios o nuestros enemigos, no olvidemos lo fundamental: Es el Eterno quién lucha por nosotros, para que no tengamos que asumir el peso de la derrota.

1 Crónicas 5:20
Diego Acosta García

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JUSTICIA

Cada vez que oramos clamando justicia por una situación que nos afecta, estamos en lo cierto. Es legítimo que reclamemos que se nos haga justicia.

Pero también debemos recordar que con la misma vara que pedimos que se juzgue a quién o a quienes nos han afectado, habrá otras personas que puedan pedir justicia por alguno de nuestros hechos.Dv25jl13

Y lo más importante: así como creemos que tenemos razones para pedir justicia, del mismo modo puede haber personas que crean legítimo pedir justicia por algo que hayamos hecho.

Esta situación nos debería hacer reflexionar acerca de nuestros comportamientos con las personas más cercanas y también con las que no conocemos pero que podemos haber afectado.

Porque si pedimos justicia por comportamientos displicentes hacia nuestra persona, pensemos cuantas veces hemos sido displicentes con el dolor o las necesidades de los demás.

Entender esta cuestión nos llevará seguramente a comenzar a modificar nuestros hechos, a cambiar de actitud frente a las situaciones que viven otras personas y a abandonar la arrogancia como estilo.

No estamos hablando de la justicia de los hombres. Estamos hablando de la Única Justicia valedera, la que proviene del Señor que será quién nos juzgue por todo lo que hicimos y por todo lo que dejamos de hacer.

Deuteronomio 6:25
Diego Acosta García

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JUSTIFICACIÓN

La justificación es uno de los instrumentos más utilizados por el hombre para explicar las actitudes que no se corresponden con las normas de vida que debería cumplir.

Así es que por esta vía declaramos que por la importancia de un fin quedan fuera de duda los medios que empleamos para conseguirlo, algo que evidentemente se contrapone con la Palabra de Dios.

En ese afán de justificarlo todo, también dejamos de lado todas las cuestiones relacionadas con los derechos de las personas, que en otros casos defendemos ardientemente.

La justificación es por lo tanto un instrumento que utilizamos según nuestra conveniencia y por eso nos convertimos en personas con dobleces, porque obramos según nos convenga.

Todos sabemos que Jesús justifiedestableció normas de vida que Él mismo cumplió en su ministerio terrenal, normas que ahora se pretenden para que los nuevos creyentes se adapten mejor al Evangelio.
Esa pretendida generosidad hacia quienes han aceptado al Señor, es desde luego otra justificación para explicar actitudes que contradicen con la enseñanza.

Es  posible que la justificación nos pueda servir ante y entre los hombres. Pero nunca la podremos utilizar cuando llegue el momento del Juicio, para tratar de explicar aquello que hicimos mal deliberadamente.

Job 9:1-3
Diego Acosta García

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LÍMITES

La cuestión de los límites que separan a las naciones han sido a lo largo de los siglos permanentes razones para conflictos armados, que muchas veces agravaron lo que inicialmente deberían haber solucionado.

Por alguna razón muy especial en la vida de las naciones las referencias limítrofes siempre han sido controvertidas y con heridas que luego de cientos de años no han cicatrizado.

Por los límites muchos hombres perdieron la vida, muchas personas perdieron lo poco que tenían, porque el apego a una tierra es superior a veces a la razón.

Pero las hombres podemos hablar de límites? Lílimit4mites para vivir con normas o estableciendo cada cual sus propias normas y por tanto sus propios límites?

Es más que evidente que hay personas que tomaron la decisión de vivir sin límites, con normas que van cambiando según las situaciones que deban afrontar con lo que se acomodan a lo que venga y como venga.

Pero son verdaderamente libres las personas que viven de esta manera? En realidad quienes creen ser libres viviendo sin límites son esclavos de sus propias decisiones.

Por la Gracia hemos recibido normas maravillosas del Eterno, que nos marcan los límites para poder vivir en plenitud y lo más importante para vivir en Libertad, porque la Verdad nos hace Libres.

Levítico 18:4
Diego Acosta García

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DONES

En el mundo se mencionan elogiosamente las capacidades excepcionales que tienen algunas personas, para realizar las más diversas actividades, entre ellas la música.

Se convierten así estas personas en auténticos triunfadores, idolatrados y con grandes posibilidades de conseguir enormes riquezas junto con el reconocimiento.

Frente a ellos estamos quienes creemos que los talentos son preciosos regalos que el Señor nos entrega, pero con propósitos diferentes, nunca  para la vana-gloria.

Son instrumentos que puestos al servicio de la Iglesia la impulsan guitar1a crecer, a proyectarse en la dirección que el Señor desea para convertirse en un verdadero centro de atención y de adoración.

La cuestión es que no siempre comprendemos que los talentos no son para nuestra satisfacción personal, sino para que sirvan con el propósito correcto.

Es el caso de las personas que reciben profecías y las guardan con el convencimiento de que vienen del Eterno, pero son incapaces de hacerlas conocer a la congregación.

Esta actitud de guardarnos las revelaciones u otra clase de talentos, nos convierte en auténticos egoístas porque disfrutamos de lo que recibimos por gracia, pero no lo damos por gracia.

Por tanto a quién el Señor le haya dado talentos, no los debe esconder, ni temer, ni avergonzarse. Debe ponerlos al servicio de la Iglesia y de quienes forman parte de ella. Es para eso que recibimos los dones!

1 Corintios 14:12
Diego Acosta García

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INTERCEDER

Quienes hemos vivido situaciones graves, angustiosas, sabemos el poder que tiene la oración. Citamos estos casos extremos porque son los que nos ayudan a darle a la oración su grandioso significado.

Por esta razón es tan importante que tengamos la actitud de ser intercesores. De estar atentos con relación a las personas que nos rodean por si nos llegan a precisar.

Orar por nuestras necesidades es completamente legítimo, absolutamente respaldado por la Palabra de Dios, pero orar por las necesidades de los demás tiene un significado diferente.
Recordamos varios casos donde toda una congregación se unió en una oración esperanzada y llena de amor por personas que vivían horas angustiosas.

orarFue bueno para quienes pudieron apreciar el amor que les tenían sus hermanos, pero también fue bueno, muy bueno, para cada uno de los que oramos por las necesidades de los otros.

Interceder es otra forma de expresar aquella maravillosa enseñanza…que dar es mejor que recibir. Nunca pensemos en nosotros mismos cuando tengamos que interceder por otra persona.

Seamos generosos en nuestros pedidos al Señor para que la ayuda que precisan quienes están cerca o lejos de nosotros, pueda subir hasta el Trono con la fragancia maravillosa del amor al prójimo.

Salmos 41:1
Diego Acosta García

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JESÚS?

En una clase de estudio bíblico preguntamos acerca de Jesús, pidiendo que cada uno de los participantes dijera con brevedad lo que sabía de Él y que lo explicara con sencillez.

Para nuestra enorme sorpresa las respuestas no solamente fueron breves y extremadamente sencillas, sino que se repitieron una y otra vez sin mayores variantes.

Esto nos hizo reflexionar acerca de una cuestión: Qué se había enseñado con anterioridad a los participantes del estudio bíblico sobre Jesús? Con gran cuidado Jesús1buscamos las respuestas.

La mayoría se limitaron a decir que lo que habían expuesto era lo que sabían porque no se les había enseñado más. Preguntamos: Y no se les ha ocurrido profundizar sobre Jesús?

La respuesta fue que creen en Él, que es el Salvador y poco más. Frente a esta realidad oramos y resolvimos dedicar todos los estudios durante un año, a hablar de Jesús.

Apartamos de nuestra mente muchas ideas relacionadas con el tiempo que habían perdido estos hermanos, pero agradecimos el haber podido saber esta falta de conocimiento, para tratar de remediarlo.

El Espíritu Santo nos guió durante ese año para poder llevar hasta los hermanos el conocimiento sobre Jesús, para transformarlo en una realidad viva y eficaz en la vida de cada uno de nosotros.

Mateo 21:42
Diego Acosta García

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VALE TODO?

Pareciera que estamos viviendo los tiempos en los que los límites tienen el mismo valor que las palabras sin uso y se van olvidando del lenguaje cotidiano.

Hombres y mujeres se muestran afanados por una carrera casi demencial por lograr exitposiciones, por mantenerlas o por mejorarlas. En ese afán hay que prescindir de un elemento muy importante.

Estamos hablando de la conciencia, esa voz interior que nos advierte cuando estamos obrando fuera de las normas en las que hemos creído y que se tornan molestas cuando obramos sin control.

La conciencia es la que nos recuerda que el “vale todo” no solamente es peligroso para nosotros mismos, sino que se torna en un arma amenazante para los demás.

Tal vez por eso nos asombramos cada vez menos cuando las noticias nos anuncian casos de corrupción de todo tipo y en cualquier país, cuando la mayoría de esos casos quedan impunes.

Podríamos preguntarnos: Entonces yo también puedo incorporarme a esta forma de vivir? Y por supuesto la respuesta es una negativa rotunda, categórica.

Quienes viven con el “vale todo” es probable que logren éxitos, pero serán pasajeros, tan poco importantes que se desvanecerán cuando llegue el momento de responder ante el Eterno por sus actos. No lo olvidemos!

Proverbios 24:20
Diego Acosta García

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MIEDO

De entre todas las sensaciones que los humanos podemos sentir, el miedo es una de las peores porque está directamente relacionada con nuestra persona física.miedo2

Por eso las amenazas son tan contundentes porque pensamos en el daño que podamos recibir y eso nos inhibe de actuar como debemos y de comportarnos adecuadamente.

Sentir miedo, sin embargo,  no es tan grave si lo comparamos con lo que significa olvidar las promesas del cuidado y la protección del Señor sobre nuestras vidas.

Cuando se nos insiste que debemos conocer la Palabra de Dios, para que en cada momento difícil nos acordemos de su contenido, es una advertencia de las herramientas que tenemos para luchar contra el miedo.

La Biblia nos revela cuantas veces defendió Dios a su Pueblo y a sus hijos, cuantas veces ocurrieron milagrosos prodigiosos cuando hubo enfrentamientos desproporcionados y angustiantes.

Nunca el Señor dejó solo a ninguno de sus hijos, siempre fue fiel a su promesa de ayudarlos y de cuidarlos, aún en las circunstancias más difíciles.

Por estas razones no debemos de tener miedo, lo que no significa que nos convirtamos en temerarios. El miedo se combate acercándonos a Dios, conociéndolo a través de su Palabra y confiando solamente en Él.

Miqueas 4:13
Diego Acosta García

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REY?

Cuando el pueblo de Israel pidió a Samuel que Jehová les pusiera un rey para que los gobernara, Jehová le dijo a Samuel que no lo habían desechado a él como profeta, sino al propio Jehová. rey

Este fue uno de los tantos episodios que jalonaron la vida de Israel como pueblo de Dios. Las rebeliones y los disensos que les valieron a los judíos graves consecuencias a lo largo de la historia.

Con mucha ligereza podríamos afirmar que parece casi increíble que el pueblo de Dios lo rechazara y pidiera que sobre ellos gobernara un rey, distinto del propio Jehová.
Pero quizás deberíamos preguntarnos: Cuántas veces pedimos o nos impusimos un rey por encima del Señor? Probablemente respondamos que nunca.

Lo cual tampoco es del todo verdad, porque acaso no es rey sobre nuestra vida el dinero, por ejemplo? O la vana-gloria? O el reconocimiento mundano por nuestros aciertos?

Muchos hombres perdieron todo por no perder su dinero, olvidando que un día nadie se llevará nada, ni siquiera el más poderoso de los poderosos se podrá llevar algo.

Por eso nos preguntamos: Es posible que un día le pidamos a Samuel que Dios nos coloque un rey para que nos gobierne? Es posible, si olvidamos que el Rey de Reyes tiene autoridad sobre cada uno de nosotros!

1 Samuel 8:18-20
Isaías 26:13
Diego Acosta García

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