SOLEDAD

Pocas cosas sintetizan la imagen de una sociedad como ver a algunas personas que demuestran estar solas con sus gestos, con su forma de caminar, hasta con su mirada.

La soledad parece ser el mal de nuestro tiempo, cuando mejor se vive en algunos países más personas solas tienen, seguramente porque la economía no proporciona la compañía a la que aspiramos.

Si la soledad no se remedia con dinero, cuál es la solución? Evidentemente estar solo tiene una complejidad tanto física como espiritual que resulta casi inabarcable.

Uno de los grandes escritores que ha dado el mundo dijo una vez que hay dos clases de soledad: una la buscada y la otra, la no deseada. Estamos ante algo sin solución?

Tal vez sea así, pero de lo que no cabe ninguna duda es la actitud que debemos de tener frente a la soledad, tanto sea la personal como la de quienes nos rodean.

La presencia de Jesús en nuestra vida debe alejarnos por completo de cualquier atisbo de soledad, porque Él prometió estar a nuestro lado para siempre.

Y con relación a los demás? Es cuando debemos de pensar en el amor y la misericordia por el prójimo. La soledad se puede menguar, si solamente estuviéramos dispuestos a escuchar.

No dejemos pasar la oportunidad de cumplir con el mandato del amor, simplemente porque no nos guste conversar con una persona a la que no conocemos. Jesús nos mandó a eso y a cosas mayores!

Isaías 43:19
Diego Acosta García

EN ESTE DÍA…

Todos sabemos que hay momentos más significativos que otros, aunque no los podamos explicar ni alcanzar a comprender en su magnitud y trascendencia.

Pero hay días más especiales, más trascendentes que otros. Por esta razón debemos abrir nuestro Espíritu para que la Poderosa Palabra del Eterno se abra a nuestro entendimiento.

Para que seamos capaces de comprender que estamos viviendo momentos como nunca se han vivido antes, que pueden ser los tiempos del cumplimiento de las proféticas palabras de Jesús a los discípulos.

No es hora de temer ni de angustiarnos, es hora de oración, de discernimiento, para que podamos orar por nosotros mismos, nuestros amados e interceder por todos quienes no pueden o no quieren hacerlo.

Tal vez sea en estos días cuando la condición de hijos de Dios adquiera para nosotros, toda la relevancia que verdaderamente tiene y comencemos a vislumbrar la Gracia inmerecida que hemos recibido.

Sabernos salvos y estar confiados en las promesas recibidas como coherederos de las que Dios hizo a Israel, Su Pueblo, nos debe alentar a ser más que nunca luminarias en la oscuridad.

En la hora del temor caminemos con seguridad, sabiendo que todo lo que ocurrirá forma parte de los designios Soberanos del Señor y que nosotros formamos parte de esos propósitos eternales.

Salmos 71:5
Diego Acosta García

JERUSALÉN

Las decisiones políticas de los hombres parecen avanzar sobre las decisiones trascendentales de Dios, especialmente con relación a Su Ciudad: Jerusalén.

No ha existido ni existirá ninguna ciudad que tenga la grandeza espiritual de la Ciudad de David, la Ciudad donde retornará el Señor en su Segunda Gloriosa Venida.

En tiempos difíciles es necesario comprender la tremenda importancia de la enseñanza que nos proporciona la Palabra de Dios, que contiene la afirmación en la hora de las dudas.

Si pensamos como el mundo, podremos creer que alguna fuerza humana pueda dividir nuevamente a Jerusalén en dos partes, como estuvo dividida hasta hace unos años.

Si pensamos espiritualmente comprenderemos que el cumplimiento de las profecías, tornan indivisa a Jerusalén, que es el fundamento de la Nueva Jerusalén, anunciada en Apocalipsis.

No permitamos que las afirmaciones del mundo y de los hombres nos lleven a la incertidumbre, porque lo que Jesús anunció en Apocalipsis se cumplirá inexorablemente.

No es hora de dudar, sino es hora de prepararnos para que cuando lleguen los gloriosos momentos que se avecinan, estemos listos para ser llamados en su Gloriosa Presencia.

Salmos 137:6
Diego Acosta García

PERSEVERAR

Según las normas del mundo todo tiene que ser rápido, inmediato, pues no hay tiempo para perder en nada ni en nadie. Este parecer ser un fundamento de la forma en que vivimos.

Este sentido de la urgencia rige todas las actitudes de quienes están atrapados en esta maraña de lo perentorio, sin aceptar ninguna forma de dilación.

La urgencia está relacionada con lo corta que es la vida? O está relacionada con la necesidad de lograr éxitos y consideración social sin esperar ni siquiera un tiempo mínimo o razonable?

Si todo estuviera relacionado con lo corta que resulta la vida, entonces podríamos decir que la inmediatez se podría justificar desde la perspectiva de quienes no tienen mayores propósitos en sus vidas.

El éxito o el triunfo por si mismos no son una razón suficiente como para que nos agotemos en esfuerzos que se terminan cuando inesperadamente, se nos acaba la vida.

Ante tanto despropósito conviene recordar lo que Jesús nos enseñó acerca de la vida cristiana, en el sentido de que es un proceso y en el que solo vale perseverar.

Si cambiamos la urgencia de lo perentorio por la perseverancia en crecer espiritualmente cada día más, transformaremos nuestras vidas, le daremos sentido, sabiendo que nos espera la Vida Eterna.

Lucas 8:15
Diego Acosta García

EL PUEBLO

Resulta importante en estos tiempos tan difíciles que recordemos que nuestra Salvación la obtenemos por Gracia y porque somos Coherederos de las promesas que el Eterno hizo a Israel.

La Biblia podría resumirse desde esta perspectiva como la relación entre Dios y su Pueblo, que demuestra como los hombres con nuestras rebeliones y también con nuestras grandezas, confiamos em Dios.

Si somos Coherederos de las promesas de Dios a su Pueblo, debemos también identificarnos con ese Pueblo, al margen de sus aciertos y de sus errores.

Sentirnos parte del pueblo de Israel, es lo mismo que honrar a nuestros padres según el mandato eternal. No se nos piden opiniones sino que se nos pide que los honremos.

En la más profunda intimidad examinemos esta cuestión espiritual de tanta trascendencia, para que entendamos que estar con Israel es estar con el Pueblo de Dios.

Puede haber argumentos en contrario, pero la relación con Dios pasa ineludiblemente también por nuestra relación con su Pueblo, como lo señala la oración de cada día de los judíos: Escucha Israel…

Si la fe se demuestra con las obras que realizamos, en este caso la fe la demostraremos con la solidaria actitud de compartir todo lo bueno y todo lo malo que le ocurra al Pueblo de Dios.

Deuteronomio 6:4
Diego Acosta García

LA MEDIDA

Es corriente en el mundo mencionar la frase relacionada con el supuesto valor que tiene cada persona con relación a su honradez y también el valor que cobraría por perderla.

En forma muy directa se está hablando de la posibilidad de que una persona cambie su honradez por una determinada cantidad de dinero, como si se tratara de una mera operación comercial.

Cada uno tiene su precio es la síntesis de una frase que establece como son los valores morales con los que se vive en el mundo y traduce también un pensamiento obsesivo por la riqueza.

Puede decirse que uno puede ser muy honrado hasta que llega la oferta adecuada para perder esa condición y entonces, pareciera que estamos plenamente justificados ante la opinión general.

Todos tenemos un precio? Según el mundo es evidente que si. E incluso esta forma de tratar la cuestión nos podría indicar que deberíamos buscar a alguien para que nos pague el precio de nuestra honradez.

Si cotejamos esta forma de obrar con las enseñanzas de Jesús, rápidamente llegaremos a la conclusión que nuestra integridad no tiene precio puesto que está sometida a su Soberanía.

No estamos hablando de la honra de los hombres, estamos hablando de la honra que solamente puede conceder el Eterno. Y esa honra no puede ser pagado por el dinero de ningún humano.

Salmos 4:2
Diego Acosta García

SABER HUIR

Somos integrantes de la cultura del valor, los héroes mayoritariamente son hombres y mujeres con una valentía que fue y será motivo de libros, comentarios y por supuesto de grandes filmes.

El valor tiene una alta cotización social y prueba de ello es como en muchas sociedades las personas se apartan de quienes son testigos de las derrotas sufridas por sus países.

Nadie quiere ser el padre de ninguna derrota, pero en cambio si nos interesa ser el protagonista de cualquier triunfo por pequeño que sea, pero triunfo al fin.

Estas actitudes nos llevan a la reflexión con relación a una sugerencia que se nos dio en un determinado momento de nuestra vida: En este caso lo más prudente es huir.

Huir? Pero donde queda el valor? Donde queda la valentía? Espiritualmente hablando es más importante huir en el momento apropiado que enfrentarnos a una derrota ante la tentación.

El enemigo de nuestra fe se hace fuerte en nuestra vanidad y en nuestro orgullo, por eso cuando escuchamos la palabra huída poco menos que nos espantamos.

En realidad la huída está relacionada con nuestras fuerzas, con la pequeña magnitud de nuestras fuerzas frente a las tentaciones que nos plantea el mundo, como estrategia del enemigo.

No tengamos miedo a una huída por indecorosa que nos resulte, porque si esa huída nos permite eludir a un riesgo cierto de pecar, estaremos obrando con sabiduría. Huyamos del pecado!

1 Corintios 10:13
Diego Acosta García

MIS LOGROS

Cuando los años pasan vamos recibiendo los testimonios de personas que se ufanan de sus logros personales, que tratan de exhibir con la mayor complacencia.

Los logros y su naturaleza están determinados por la idiosincrasia de cada persona, pero todos tienen algo en común: Son el resultado de los esfuerzos personales, de los afanes, de las luchas.

Cada uno de estos orgullosos personajes podrá contar como un día tomó una determinación y a partir de ese momento su vida cambió porque tuvo un propósito y un objetivo para perseguir.
Cuando nos cuentan estas auténticas hazañas personales supuestamente siempre  nos dicen la verdad, pero es legítimo pensar que detrás de los éxitos siempre hubo personas que fueron derrotadas por nuestros héroes.

Detrás de cada triunfo personal se esconde la derrota de una o de más personas, que carecieron del valor o de la falta de escrúpulos de quienes hoy se exhiben como grandes hombres y mujeres.

Estas personas tienen algo más en común: En su euforia, nunca hablan de Dios, porque seguramente no lo precisan o no lo tienen en cuenta y tal vez también, porque no está a su altura.

Este es el momento preciso en el que cada una de estas personas comienza a correr grandes riesgos. Por qué? Simplemente porque en su euforia se olvidan de quién es el Único Soberano.

Nunca debemos olvidar que todo lo que nos ocurre ha sido permitido por el Eterno y que los más grandes éxitos y también los más grandes fracasos, forman parte de sus propósitos. Olvidarlo puede ser el comienzo de nuestro fin.

2 Corintios 2:14
Diego Acosta García

LIBRE ALBEDRÍO

Dios en su inmenso amor hacia nosotros que somos la joya de su Creación nos ha concedido la posibilidad de tomar decisiones, lo que hemos dado en llamar el libre albedrío.

Siendo muy realistas debemos de considerar en toda su magnitud esta grandiosa demostración de Dios hacia sus criaturas, por cuanto nos ha permitido decidir nuestro propio destino.

Es necesario que junto con la comprensión de la magnitud de la Gracia del Eterno, también tengamos en cuenta lo que significa desde la perspectiva personal.

Si podemos elegir lo que es bueno o lo que es malo para nosotros, que también puede expresarse como decidir qué hacemos de nuestra vida, también es prudente que tengamos en cuenta otro aspecto.

Esta voluntariedad de libertad nos lleva a la alternativa de pensar que podemos decidir si nos sometemos a la Voluntad de Señor o vivimos según nos parece más conveniente.

En otras palabras, asumimos totalmente la responsabilidad de nuestra vida y podemos vivir sin reconocer a Dios ni su Soberana Voluntad, que es lo mismo que decir que asumimos todas las consecuencias de nuestros actos.

Evidentemente hay muchas personas que han optado por negar a Dios en sus vidas y han tomado plenamente el control de sus actos, asumiendo las consecuencias.

Pero pensemos: Somos más grandes que nuestro Creador? Somos nosotros más trascendentes que su Eternidad? Somos tan importantes que podemos prescindir de su Amor y Misericordia? Las respuestas son personales!

Proverbios 16:33
Diego Acosta García

LA MALDAD

Por increíble que parezca una persona preguntó: Que es la maldad? Y por qué se dice que es morbosa? Luego de superar la sorpresa comenzamos a pensar en estas dos preguntas.

La maldad es inherente a la especie humana, porque desde siempre predominó sobre nuestras decisiones al punto que por esa causa fuimos castigados por Dios por la obra de Adán y Eva.

La maldad también estuvo presente en el corazón de Caín cuando no pudo soportar como su hermano recibía la complacencia de Dios en el momento de las ofrendas.

Porque hubo maldad el Eterno provocó el Diluvio, para limpiar la tierra y para concederle una nueva oportunidad a los hombres. Una oportunidad que día tras día vamos desaprovechando.

Y por qué la maldad se convierte en morbosa? Porque muchos se regocijan en el sufrimiento que provoca en otros hombres y en otras mujeres. Porque muchos se sienten atraídos por los efectos de la maldad.

Jesús nos advirtió en Apocalipsis que esto ocurriría cuando se acerquen los tremendos acontecimientos que precederán a su Reinado y por eso debemos de estar preparados para luchar contra la maldad.

La manera de hacerlo es guardar nuestros corazones, orar por nuestros hijos y por nuestros amados y pedir Misericordia al Señor para que nos libre de las acechanzas.

Job 31:28
Diego Acosta García