LA BUENA SIEMBRA

Es algo inherente a la condición humana esperar resultados de nuestras obras, esperar ver los frutos de lo que hicimos, pues son maneras de ejemplificar eso que en el mundo se llama éxito.

En realidad casi todo lo que hacemos está condicionado a esa necesidad que tenemos de lograr ver los resultados que demuestren que hicimos algo bien, para recibir el beneplácito de los demás.

Esta es la forma en la que se rigen la mayoría de los comportamientos en el mundo y es también la forma, en la que muchos de los que nos llamamos creyentes tenemos como normas de vida.

Pero es necesario que nos preguntemos: debemos ver los resultados de nuestras obras? Es esto lo que pretendemos cuando decimos servir a Dios con esfuerzo?

En realidad lo que debemos hacer es sembrar de la mejor manera posible para que, aunque sean otros los que recojan los frutos de nuestro trabajo, sepamos que no son los hombres los que nos darán la honra.

Entender este punto es fundamental para que no caigamos ni en el desánimo ni en la apatía, que general se originan cuando no vemos recompensados nuestro trabajo.

Servir a Dios supone que tendremos que sembrar sabiendo que solamente Él verá los resultados, aunque los hombres valoren por lo que vean y digan que no hemos sido fructíferos.

Gálatas 6:7
Diego Acosta García

CUANDO HABLAMOS…


La Palabra de Dios nos formula muchas advertencias relacionadas con lo que hablamos y más específicamente acerca de cómo hablamos y el sentido de lo que hablamos.

Esto tiene un especial valor cuando nuestras palabras están dirigidas a personas que por su edad, su formación o su experiencia, pueden ser muy influenciables por nuestros argumentos.

De allí la importancia que tiene lo que hablamos porque podemos influir de una manera inadecuada, inoportuna o improcedente, a personas que todavía no están en condiciones de poder evaluar lo que decimos.

Las advertencias de la Palabra nos obligan a ser especialmente cuidadosos con nuestras expresiones, que muchas veces reflejan más que juicios, estados de ánimo.

Es necesario que los hombres y las mujeres que tenemos experiencia y experiencias en las cosas de Dios, seamos muy prudentes y cuidadosos con las expresiones que hagamos públicamente.

El Apóstol Pablo nos advierte acerca del cuidado que deben merecernos los más débiles y los más nuevos en la fe, porque les podemos causar grandes daños sin tener la menor intención de hacerlo.

La vida cristiana demanda gran prudencia, sensatez y sobre todo la permanente ayuda del Espíritu Santo para que seamos sostén y apoyo de quienes esperan de nosotros la guía oportuna y el ejemplo necesario.

Proverbios 24:3
Diego Acosta García

LAS TORMENTAS AMENAZANTES…

Seguramente cada generación de creyentes habrá creído y con razón que les tocaba vivir los momentos más difíciles de la historia, pero en nuestro tiempo es diferente porque hay hechos que así lo indican.

Cuando el Señor Jesús habló a sus discípulos acerca de los tiempos finales les advirtió, sobre cómo serían las dificultades que deberíamos afrontar y la certeza de su cumplimiento.

Estas advertencias deben fortalecernos, hacernos mejores creyentes, animarnos a incrementar nuestra fe,  para que las tormentas que se avecinan no nos afecten desde nuestro interior.

Debemos ser conscientes que por mucho que intentemos ignorar lo que nos rodea, todo está indicando que en lo espiritual estamos en tiempos desafiantes.

Tiempos peligrosos porque se intenta debilitar nuestras convicciones con placeres y deleites que el mundo justifica de todas las maneras y que sin embargo, no nos están permitidos.

Esta posible brecha es la que debemos de guardar, consolidando nuestra fe y buscando más y más de Dios, para que su Espíritu poderoso nos guíe y nos aconseje.

Estos son los tiempos en los que hombres y mujeres sabios plenos de la sabiduría de lo Alto, determinen que no habrá tormenta que los afecte ni peligro que los doblegue.

No nos dejemos engañar por la permisividad ni por las promesas de un mundo más atractivo, somos extranjeros en la tierra y ciudadanos del Reino y en esa condición tenemos que vivir.

Lucas 8:14
Diego Acosta García

TANTO TIENES…TANTO VALES

Recuerdo que cuando era niño esta frase se escuchaba más o menos corrientemente, al punto que aún con el paso de los años no he conseguido olvidarla.

También recuerdo las dificultades de mi abuela para intentar explicar a un niño esta afirmación de mayores y por cierto no de todos los mayores, lo que complicaba todavía más la enseñanza.

Con el tiempo la frase se minimizó y quedó en tanto…tanto… pero quería decir exactamente lo mismo y evidentemente aludía a la situación económica de las personas.

En el colegio público donde estudiaba la frase también se escuchaba porque marcaba la diferencia que existía entre algunos alumnos y otros, lo que planteaba una marginación muy evidente.

Con esa frase fuimos haciéndonos mayores y pronto pudimos comprender por nosotros mismos lo que significaba tanto…tanto… y lo que pudimos saber no nos gustó nada.

En aquella época todavía no éramos hijos del Señor pero sentíamos que la marginación por las cuestiones económicas no era buena, porque el dinero así como viene se puede ir. Como ocurrió en mi casa, por ejemplo.

Quién tenga dinero, que agradezca y quién no lo tenga, que agradezca también, porque de ninguna manera el dinero puede ser el centro de nuestra vida. Solamente y únicamente Dios es lo importante.

Salmos 39:6
Diego Acosta García

FELIZ CUMPLEAÑOS!


Que grato es recordar el día de nuestro aniversario, el día de nuestro nacimiento, que pasó a formar parte de la historia familiar y luego parte muy destacable de nuestra historia personal.

Cuando somos niños el aniversario tiene un significado que poco a poco vamos conociendo y al comienzo solo lo asociamos con el día en que se nos consienten algunas cosas y se nos regalan otras.

Más tarde comprendemos que las personas que se reúnen en nuestro día son nuestros amigos, nuestros parientes, nuestros compañeros y el significado comienza a transformarse.

Con los años muchas personas siguen celebrando su aniversario y otras, por el contrario, toman la decisión de ni siquiera acordarse de la fecha en que nacieron.

Por qué ocurre esto? Por qué algunos celebran y otros no lo hacen? Seguramente las razones son las mismas, pero opuestas. Unos están contentos con su vida y otros no.

Pero siendo hijos de Dios debemos tomar conciencia que cada día que vivimos, es por Su Gracia y que cuando cumplimos años también es por Su Gracia.

Por tanto si creemos que no debemos celebrar nuestro aniversario no lo celebremos, pero si celebremos otro año más de Misericordia del Señor sobre nuestra vida. Entonces, celebremos con alegría!

Josué 1:5
Diego Acosta García

SEXO NEUTRO?


Frecuentemente las informaciones nos revelan que hay padres que toman decisiones de consecuencias imprevisibles para sus hijos, bajo la falacia argumental de la libre opción.

Lo tremendo de estos casos que esas decisiones están relacionadas nada más y nada menos, que con la identidad sexual de los niños, con el argumento que son ellos los que deben decidir sobre su futuro.

En otras palabras: los padres determinan que sus hijos en algún momento de sus vidas, decidan si son hombres o si son mujeres, adoptando comportamientos descabellados.

De esta manera, las niñas o los niños, son tratados como seres neutros, sin nada que los identifique por su sexo llevando las situaciones a casos aberrantes en los que incluso ha debido intervenir la Justicia.

La gravedad de estas decisiones de los padres está relacionada con su propia actitud frente a su condición de hombre y de mujer, en cierta forma a negar su propia naturaleza.

Es desafiar la Creación, buscando bajo la supuesta cobertura de una libertad mal entendida, para convertir en seres inocuos a sus propios hijos en una flagrante violación de sus responsabilidades.

Nunca debemos olvidar que hemos sido creados hombre y mujer, varón y varona como los definió Adán, porque esa identidad de hombre y mujer es la que a Dios le ha placido que tengamos.
Ud. Que opina?

Marcos 10:5
Diego Acosta García

EN VANO EDIFICA…

A lo largo de la historia de la humanidad y por qué no a lo largo de nuestra historia personal, se pueden recoger una impresionante cantidad de testimonios de hombres y mujeres que trabajaron hasta el límite de sus fuerzas.

Personas que como nosotros, trabajaron más allá del sol a sol, para lograr objetivos que siendo importantes nunca fueron lo suficientemente trascendentes para sus vidas.

Con ese propósito fueron abandonados sueños y esperanzas, postergados por el afán de transformar en hechos lo que creemos que es importante, sin considerar nunca su verdadera dimensión.

Lo más triste de las personas que nos afanamos en el trabajo, es que cuando advertimos que hasta hemos dejado de lado o casi abandonados a nuestros hijos, entonces ya es demasiado tarde.
Advertiremos que nos hemos privados de los maravillosos momentos que nos ha preparado el Señor con nuestra familia, afanados como estamos en ser hacedores.

Cuando volvemos la vista atrás nos damos cuenta que el pasado es irredimible y que pagamos un alto precio por cosas que finalmente carecen de valor y lo que es peor, de sentido.

Hagamos lo que tengamos que hacer pero siempre sabiendo que lo que hacemos, es lo que quiere el Señor que hagamos. No nos convirtamos en máquinas hacedoras de cosas vacías de sustancia.

Salmos 39:6
Diego Acosta García

EL EQUILIBRIO TEMERARIO

La mayoría de nosotros alguna vez a lo largo de su vida tal vez se tuvo que enfrentar con una decisión que suponía un alto riesgo, fundamentalmente porque suponía un equilibrio muy difícil.

El equilibrio  se relacionaba o se puede relacionar con aquello que deseamos hacer y que nosotros sabemos que no nos está permitido por nuestras creencias.

Entonces se  establece en nuestro interior una auténtica lucha, para tratar de auto-convencernos que en determinadas circunstancias el supuesto de la flexibilidad es asumible.

A partir de ese momento nos exponemos seriamente a enfrentar situaciones que seguramente nos afectarán con el paso del tiempo, porque una vez que cumplimos el propósito inicial,  llega el tiempo de la reflexión.

Seguramente entonces nos lamentaremos amargamente por haber intentado ese equilibrio tan precario, entre lo que nos atrae, nos deleita, nos arrebata y lo que debemos hacer.

Amargamente tendremos que aceptar que todo lo que resulta atractivo tiene una duración fugaz y que lo permanente es lo que verdaderamente alimenta nuestra vida espiritual.

Por buscar equilibrios temerarios podemos llegar a afectar gravemente nuestra condición de hijos de Dios, llevándonos a situaciones que solo nos provocarán angustia y desilusiones. No forcemos el equilibrio.

Proverbios 1:7
Diego Acosta García

QUIÉN: UN DISCAPACITADO?


Esta pregunta no es un invento, es una pregunta que hemos escuchado más de una vez a distintas personas, cuando se referían a las condiciones de otros seres humanos.

Violenta el espíritu saber que hay quienes consideran seres inferiores a quienes tienen cualquier tipo de minusvalía, tanto física como psíquica, como si esa circunstancia los convirtiera en una especie de sub-humanos.

En realidad, tal vez deberíamos llegar a la conclusión que las minusvalías físicas o psíquicas, tal vez sean menos importantes que lo que podríamos llamar una minusvalía espiritual.

Esta afirmación se origina en la actitud que asumimos los miembros de la sociedad, frente a otros seres que también forman parte del mismo ámbito en el que se desenvuelve nuestra vida.

Precisamente es con los discapacitados o con quienes algún tipo de minusvalía, con quienes nos deberíamos volcar no solo para ayudarlos sino para respaldarlos en su necesaria proyección como personas.

Esta es una misión fundamental de quienes nos llamamos hijos de Dios, para que nuestras hechos hablen mejor que nuestras palabras, cuando somos solidarios con los discapacitados.

El Señor Jesús nos enseñó a amar a los más débiles, entendiendo que esta es una de las maneras más importantes de brindar el amor que recibimos de Él, hacia quienes son especialmente dignos de nuestra misericordia y el mayor de nuestros respetos.

1 Samuel 2:4
Diego Acosta García
Agradecemos la publicación en facebbok de la foto que ilustra este Devocional y nos permitimos utilizarla, pensando en la importancia que tiene como mensaje.

PRACTICAR LAS ENSEÑANZAS

Muchos de nosotros llevamos años aprendiendo más y más de la Palabra de Dios y ponemos nuestro empeño en seguir conociendo más y más de ella, como un medio de acercarnos al Señor.

Es bueno e importante que seamos conscientes de esta necesidad que nos capacita para nuestra vida cristiana personal y nos permite ayudar a quienes están comenzando a dar sus primeros pasos en el Evangelio.

De esto surge la importancia que tiene la Palabra como instrumento de conocimiento y también necesariamente, como instrumento de aplicación de todo lo que se nos ha enseñado.

De poco valdría todo lo que podamos haber aprendido si no lo llevamos a la práctica, si nuestros conocimientos se quedan en eso, en conocimientos, vanos verdaderamente son.

Por lo tanto cuando aprendimos sobre la necesidad de ayudar a los más débiles, esto nos debe impulsar a abandonar posturas egoístas y acercarnos con amor a quienes están aguardando que alguien los trate con generosidad.

Es una idea simple, muy sencilla, pero que en el fragor y en el afán en el que vivimos, olvidamos fácilmente. Cuántas veces pensamos en las necesidades de quienes nos rodean?

El Señor Jesús tuvo especial cuidado por los más débiles, por los niños, por las viudas, los huérfanos y los extranjeros. Este es el momento de comenzar a obrar para imitar su ejemplo. No lo dejemos para mañana.

Job 4:3
Diego Acosta García