FRIVOLIZAR LO SANTO?

Alguna vez hemos pensado que estamos más influidos por el mundo de lo que nosotros podemos llegar a aceptar? Qué es lo que nos está pasando con relación a esta cuestión?

La frivolidad es un sinónimo de superficial y eso es lo que parece que estamos haciendo con todos los temas, colocando en un mismo nivel a lo desdeñable con lo relevante.

Estamos convirtiendo poco a poco nuestra relación con las cuestiones importantes en algo muy parecido a las pompas de jabón, que son muy espectaculares pero inconsistentes.

Nos vamos acostumbrando a navegar en las crestas de las olas y nos alejamos de lo que verdaderamente importa y comenzamos a confundir lo vano con lo perdurable.

Vamos rompiendo los límites que separan las cosas del mundo con las cosas del espíritu y entramos en una especie de nebulosa donde todo es difuso y por eso más liviano de llevar.

La pregunta que nos debemos hacer entonces es: para esto es que fuimos escogidos hijos de Dios? Es para esto que fuimos llamados a formar parte de la familia del Creador?

No busquemos alivianar las cargas que son nuestra responsabilidad. El Espíritu nos ayudará a soportar todo aquello que debamos afrontar y dejaremos de frivolizar lo santo.

Salmos 51:10

DiegoAcosta García

NI ANTES NI DESPUÉS

Probablemente uno de los mayores dilemas que tenemos los hombres es el relacionado con el tiempo, seguramente porque nos cuesta entender nuestra breve vida y la condición de eternidad que distingue a Dios.

Muchas veces nos afanamos en cuidar cada uno de nuestros segundos y en otras malgastamos lastimosamente no solamente unos segundos sino hasta los días y los años.

Deberíamos aprender por dura que sea la lección que cada minuto de nuestra vida tiene mucha importancia, sencillamente porque se trata de nuestro paso por el mundo.

Si realmente pensáramos así le encontraríamos mucha más razón a la diaria lucha por tratar de ser mejores, de semejantes más a quién nos ha creado y de parecernos cada vez más a nuestro Salvador.

El tiempo es un regalo que Dios en su inmenso amor por nosotros, nos ha entregado para que podamos manejar con más eficacia el inexorable paso de las horas y los días.

Vivamos con intensidad cada minuto, lo que no significa que nos afanemos ni nos desvelemos por lo que vendrá, sino que nos preocupemos por lo que hacemos o dejamos de hacer en este día.

Podemos tener la completa seguridad que nada ocurrirá ni antes ni después de que Dios lo haya dispuesto y su Soberana Voluntad se cumpla sobre nosotros. Pidamos al Espíritu Sabiduría para entenderlo!

Levítico 26:4
Diego Acosta García

LA ESTÉTICA


Es notable comprobar como tanto hombres como mujeres apelan a las operaciones quirúrgicas para mejorar o modificar su imagen, en lo que parece es una de las grandes opciones de la sociedad de nuestros tiempos.

No estamos hablando de quienes por razones físicas o por otra clase de problemas deban hacerse operaciones de este tipo, porque en estos casos es obvio que además de necesarias están totalmente justificadas.

Estamos citando los casos de las personas que buscan con la cirugía disimular el paso de los años, en una auténtica batalla por la apariencia tratando de ocultar lo que es una evidente realidad.

También estamos hablando de quienes no están satisfechos con su imagen y buscan mejorarla o hasta modificarla para sentirse más a gusto con lo que ven todos los días en el espejo o para que los demás los vean de mejor aspecto.

Sea la excusa que sea, lo que resulta muy claro es que todos debemos de saber que cada uno de nosotros tiene la apariencia que Dos ha querido que tengamos y por lo tanto todo lo que hagamos por cambiarla va en contra de su Soberana Voluntad.

En realidad la necesidad de cambiar que tenemos todos los seres humanos, es la de abandonar el viejo hombre para convertirnos en hombres nuevos o en mujeres nuevas, pero por la obra del Espíritu Santo.

La intención de cambiar la estética física se contradice con el cambio espiritual, que es el que se nos demanda.

1 Corintios 15:49
Diego Acosta García

ONE WAY

Nada hay más complicado que no saber por dónde vamos, por dudar cuál es el camino correcto, cuál es la senda que nos llevará el destino que estamos buscando.

Cada vez que nos encontramos con una encrucijada dudamos porque no sabemos la dirección por la que debemos continuar la marcha y así se nos pasan primero los días y después los años.

Descubrimos que de tantas encrucijadas que enfrentamos tal vez nos fuimos alejando del camino perfecto y entonces comenzamos a buscar la forma de volver para atrás.

Lo grave de esto es que cuando decidimos volver para atrás, nos volvemos a encontrar con las encrucijadas que ya tuvimos que sortear, por lo que la solución de volver sobre nuestros pasos tampoco es válida.
Podríamos decir que la brújula de nuestra vida ha perdido el norte y por eso dudamos sobre el rumbo a seguir. Y como se trata de nuestra vida nos tenemos que preocupar.

Tal vez ese sea el momento en el que debemos detenernos y pensar cuál fue desde siempre el camino perfecto, el que nunca debimos abandonar porque era estrecho y porque había otros más atractivos y menos difíciles.

Jesús es ese camino. Y en todas las encrucijadas con las que nos encontremos no dudemos nunca en elegir el rumbo que solamente Él nos puede marcar. Volvamos a caminar con Jesús!

Juan 14:6
Diego Acosta García

NOS RENDIMOS?

En este día muchos hombres y mujeres reivindican su derecho a las Libertades Religiosas, un tiempo que parecía que no iba a llegar nunca, pero que finalmente forma parte de nuestra realidad.

Frente a un problema como este, qué hacemos: Nos rendimos? Claudicamos? Admitirmos que el peso de los poderes públicos es mayor que el de nuestra Fe?

O decimos presentes, aquí estamos mansamente demostrando que confiamos en que nuestro Abogado defenderá nuestra causa, pero sabiendo que es necesario que demos un paso al frente.

Nadie nos engañó acerca de que vendrían tiempos difíciles, nadie nos mintió acerca de que por seguir a Jesús sufriríamos como Él mismo sufrió, por eso no podemos rendirnos.

Debemos pensar en días así, que esto puede ser solo el comienzo y que con toda seguridad vendrán días más difíciles, más amargos, en los que no solamente lucharemos por nuestras Libertades Religiosas, sino que tal vez deberemos poner en riesgo nuestra propia vida.

Las batallas serán grandes pero la Victoria final será la mayor que podamos conseguir. Nunca nos olvidemos de esto, porque cuando pensemos en rendirnos, la fe arderá en nuestro interior.

Todos sabemos de quién es la batalla, de quién es la Justicia, pero todos sabemos que no podemos callarnos, que con mansa firmeza debemos mostrar al mundo que existimos.

Lucas 19:40
Diego Acosta García

COMO NACEMOS?

Hace unos años para saber si seríamos padres de un niño o una niña teníamos que esperar hasta el final del embarazo. Recordamos con especial afecto aquel tiempo de incógnita, para saber si vestiríamos de rosa o de celeste a nuestro hijo.

Pero algo teníamos seguro: que nuestro hijo sería una niña o un varón, sin ninguna duda porque nadie cuestionaba que habría de ser así. Desde siempre,  de toda la vida, los niños nacían hombre o mujer.

Sin embargo esta certeza absoluta está siendo cuestionada por quienes sostienen la teoría del género, que asegura que el sexo no es definitivo en el momento del nacimiento sino que se define con el paso de los años.

Entonces nos podemos preguntar: se puede dudar que nacemos hombre o mujer? Se puede dudar de que hemos sido creados hombre o mujer de una manera definitiva?

Es bueno que no permitamos que estas teorías perturben nuestra seguridad acerca de lo que Dios ha creado y lo que es igualmente  importante, acerca de cómo lo ha creado.

La clase de dudas que genera la llamada teoría del género es una forma de rebeldía contra la Voluntad Soberana de Dios y no podemos ser partícipes de ninguna forma de rebeldía contra Dios.

Hemos nacido hombre y mujer, desde Adán y Eva hasta ahora. Y podemos tener la certeza que seguiremos naciendo hombre y mujer. Gracias a Dios, nuestro Creador.

Génesis 2:22
Diego Acosta García
Ilustración: Sindy

LOS SUEÑOS

Con el sueño de un líder comenzó un proceso imparable hacia la libertad de los hombres negros en Estados Unidos. Desde ese tiempo ese sueño lo hemos tomado como un símbolo.

Los sueños son también una de las formas en que Dios se comunica con los hombres, según lo podemos confirmar en distintos
pasajes de su Palabra.

Por tanto podemos decir que soñar en malo? La respuesta es: si se trata de sueños que nos lleven a realidades mejores o
para recibir los mensajes de Dios, es evidente que soñar es bueno.

Si se trata de vivir soñando es otra cosa, porque nos aleja de la realidad, nos aleja de la actitud de servir a los demás
y nos transformamos en hombres y mujeres que llevamos dos vidas.

Una la real y otra la fantasiosa que nos convierte en auténticos esclavos de idealizaciones que nos pueden destruir, porque
seremos incapaces de distinguir incluso lo que es bueno de lo que es malo.

Soñemos que verdaderamente ponemos nuestra vida para servir a los demás, soñemos que en ese espíritu podamos ser capaces
de llevar el mensaje de Salvación a quienes no lo han escuchado.

Soñemos que somos hacedores de la Palabra y no solamente oidores. Soñemos que un día el Señor nos pueda decir: Ven,
siervo fiel.

Hechos 2:17
Diego Acosta García

LA OFRENDA

Desde el primer libro de la Biblia se nos enseña que debemos dar nuestras ofrendas al Dios que es nuestro Creador y también nuestro Proveedor, por agradecimiento y por honra.

Para Él deben ser nuestras primicias, según nos indican tantos ejemplos de hombres que entregaron lo mejor que tenían para testimoniar su reconocimiento al Dios Soberano.

La cuestión que nos podemos plantear, es por qué debemos dar una ofrenda, si ya entregamos nuestros diezmos? Por qué debemos de seguir dando si ya lo hemos hecho con el diezmo?

Sencillamente porque la ofrenda marca como es nuestra relación con Dios, como es de grande nuestro reconocimiento hacia quién nos ha bendecido con dones espirituales y bienes materiales.

Podemos pensar entonces que a mayor ofrenda mayor bendición de Dios? Este pensamiento nos llevaría a las doctrinas que lamentablemente en estos días confunden a las Iglesias y a las congegaciones.

Podemos pensar en cambio, que nuestra ofrenda sea mucha o sea poca, sea material o sea espiritual, es para reconocer al Dios Todopoderoso sus gracias y misericordias para con nosotros.

Porque nuestra ofrenda puede ser de gratitud, aunque no tengamos nada para ofrecer que sea material, pero podemos ofrendar nuestro amor, nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestro empeño por servir.

Ofrendemos con alegría, porque Dios también nos cuida y provee con alegría.

Salmos 141:2
Diego Acosta García

LA MENTIRA

Cuando mentimos estamos cometiendo una grave falta, pero también estamos haciendo daño y nos estamos haciendo daño. La mentira es una peligrosa y cruel compañera.

Muchas veces se justifican las mentiras diciendo que en realidad se tratan de “mentiras piadosas” que es una forma temeraria de negarse a ver la realidad o un brutal ejercicio de religiosidad.

Una mentira siempre será mentira, sea piadosa o no lo sea, tenga buenas intenciones o no las tenga. No caigamos en este facilismo que el mundo nos propone o que la mal entendida caridad nos ofrece.

Pensemos en el daño que hemos ocasionado cada vez que hemos mentido, como hemos defraudado la confianza de la persona que nos ha escuchado y que siempre tendrá por bueno lo que le digamos.

Cuando mentimos también nos hacemos daño a nosotros mismos, no solo porque faltamos a las normas que nos fueron enseñadas, sino porque podemos caer en el peligroso tobogán de mentira tras mentira.

Y como una mentira debe justificar o cubrir a otra, podemos llegar a la cruel situación de que de tanto mentir comencemos a creernos nuestras propias mentiras.

La mentira es la gran herramienta que utiliza el enemigo de nuestra fe, no en vano es el padre de la mentira. No seamos instrumentos del enemigo utilizando sus armas.

Pensemos que la Verdad nos hará libres. Siempre. En cualquier caso y en cualquier situación!

Proverbios 14:5
Diego Acosta García

SOLAMENTE LA FE

Hace casi quinientos años un hombre recibió la revelación de que la Salvación solamente se podía lograr por la fe, no por obras como se enseñaba y como se practicaba.

Ese mensaje que volvía a las raíces profundas de las enseñanzas de Jesús, cambiaría primero la historia de Europa y luego la del mundo. Desde entonces muchas cosas han ocurrido.

Desde la perspectiva personal deberíamos seguir creyendo que solamente por la fe podemos lograr la Salvación, aunque lo que tenemos delante de nosotros desmienta esta verdad.

Podríamos decir que seguimos creyendo que solamente por la fe podemos salvarnos? Podemos afirmar que no le damos valor a nuestras obras como para creer que aunque sean importantes por ellas no nos salvaremos?

Los hombres hemos ido creando una compleja estructura de creencias que nos alejan cada vez más del pensamiento original del Salvador y nos acercan cada vez más a lo que el mundo quiere que creamos.

Una situación muy parecida a la que se vivía hace casi quinientos años y que la Revelación Divina a un hombre, cambió la historia. No será necesario que también recibamos una Revelación que cambie nuestra propia historia?

Demos gracias a Dios por su Revelación a Lutero. Clamemos por su misericordia para que en este día nos renueve la Revelación que nos salve.

1 Pedro 1:5
Diego Acosta García