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DOS O MÁS…

 

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Bíblicamente hablando la iglesia es la reunión de quienes son seguidores de Jesús. Esa es la Iglesia de la que Jesús se constituyó en cabeza.

Parece necesario recordar este principio fundamental porque en el vértigo en el que vivimos, es muy fácil caer en la confusión con relación a lo que llamamos iglesia.

Para explicarlo de otra manera, podríamos decir que la iglesia es la reunión de las personas y el local donde se reúnen, el templo.

Por esta razón sería mucho más natural que digamos que vamos al culto y no a la iglesia, porque el recinto en si mismo carece de valor.

Un buen ejemplo es la iglesia abandonada que fue convertida en una residencia. Tiene algo de malo? No, porque el recinto es un lugar de reunión y desde esa perspectiva carece de relevancia.

Aunque parezca obvio, es bueno que recordemos que Dios siempre estará donde estén los suyos!

Sea un grandioso local o sea una sencilla construcción de tierra y paja.

Los grandes lugares donde se celebran los cultos se presentan como una ofrenda a Dios. Pero el Soberano no nos ha pedido eso.

Busquemos un tiempo para la reflexión profunda y antes de reaccionar con relación a este mensaje, pensemos en el significado de las palabras del propio Jesús.

Los primeros tiempos de su Iglesia fueron tiempos difíciles por las persecuciones. Los tiempos venideros puede que resulten muy parecidos.

Debemos prepararnos para la adversidad y una de las formas de hacerlo es recuperar el sentido de iglesia, para saber que en cualquier lugar donde nos tengamos que reunir, allí siempre estará con nosotros el Señor!

Mateo 18:20

Diego Acosta / Neide Ferreira

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TRABAJO

Le site de fabrication et de maintenance des turbines à gaz de Général Electric (GE), à Belfort.
En cierta oportunidad un pequeño grupo de trabajadores discutía a propósito de cómo debían de realizar las tareas que les habían encomendado.

Hubo quién afirmó que lo tenían que hacer esforzadamente, otros que se lo debían de tomar con calma y también hubo opiniones favorables a hacerlo sin el menor entusiasmo.

Uno de ellos llamó la atención por su silencio. Entonces le preguntaron cuál era su posición con relación al tema? Al fin de cuentas, todos eran compañeros.

El interpelado respondió con mansedumbre que él siempre trabajaba con el máximo rigor, tratando de hacer su trabajo de la mejor manera que le era posible.

Hubo quién le recriminó diciendo que en realidad lo único que estaba haciendo era favorecer a los dueños de la empresa, que cada día eran más ricos gracias a su trabajo.

A partir de ahí la conversación derivó en discusión y todos opinaron animadamente. Entonces alguien preguntó: Si trabajas con entusiasmo, cuál es tu beneficio, si nadie se entera como lo haces?

El mismo que antes había dicho que lo hacía con rigor, dijo: Yo trabajo no para que nadie me vea, sino para cumplir con mi obligación. Así es como me enseñaron y así es como aprendí.

Pero que te enseñaron?

Que en el trabajo debemos ser fieles a quién confía en nosotros, porque siendo fieles en lo poco seremos compensados en lo mucho.

Pero quién te compensará? La empresa?

Mi recompensa no me la darán los hombres sino Dios.

Dios te dará una recompensa, por qué?

Porque siendo fiel en el trabajo terrenal donde nadie me mira, seré honrado por Dios porque es para ÉL para quién trabajo.

Eclesiastés 2:24

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL BUEN FIN

 

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Cada vez que las circunstancias nos hacen dudar acerca de Dios, estamos revelando nuestra forma poco apropiada de leer la Biblia.

Nada queda más evidente en su lectura acerca de los buenos propósitos que el Eterno ha tenido acerca del hombre, desde el momento mismo de su Creación.

Fuimos Creados a su imagen y semejanza, es decir fuimos Creados Santos y con el fin de que fuéramos eternos, como ÉL mismo lo es.

Pero que nos separó de esa maravillosa intención?

El pecado. Siempre el pecado nos apartará de Dios.

Siempre.

Los separó a nuestros padres en el Edén y nos separa cada día a causa de nuestra voluntad irrefrenable de pecar.

Podemos argumentar que luchamos contra el pecado, pero también es verdad que esa lucha está inspirada más por el temor que por la intensidad de nuestra actitud para ser santos.

En los tiempos de dudas, nunca he dudado del Poderoso de Israel, pero he pensado acerca de sus Propósitos, para buscar una respuesta que pudiera entender.

En este punto deberíamos reflexionar y reflexiono, acerca de lo que nosotros creemos como bueno y de aquello que verdaderamente lo es.

No debemos quedarnos en nuestros propios pensamientos y deberíamos centrarnos en aquello que Dios nos ha revelado en la Biblia.

Lo Bueno es algo que solamente entenderemos si consideramos que es distinto a lo que nosotros estimamos que es bueno.

Caso contrario no haremos otra cosa que persistir en la actitud de alejarnos del Señor. No ya por el pecado sino por nuestra pobreza de miras, al considerar el Propósito de BUEN FIN que el Creador siempre tiene para nosotros.

Jeremías 29:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PALABRERÍO

 

Businessman whispering another businessman, close-up
No es normal lo que nos está pasando, que vivimos aturdidos por las palabras. Por las nuestras y por las ajenas.

Recuerdo que cuando era niño mi abuela que era una mujer con mucho ingenio para expresarse, decía: No sean tan habladores…un día se van a enredar en sus palabras!

Mi abuela además tenía una notable capacidad para unir un tema con otro y era una interminable cadena de palabras, todo el día y todos los días.

Ella misma no se aplicaba aquello de enredarse con las palabras!

Mi abuelo en cambio no hablaba nunca, salvo que resultara imprescindible. Y él decía: Yo no tengo mucha instrucción, pero tengo la sabiduría del silencio!

Con ellos dos fui aprendiendo lo que significaba hablar mucho y lo que significaba hablar lo necesario. A unos los llamamos locuaces y a otros…aburridos.

Pero con el tiempo comencé a valorar la importancia del silencio, de hablar cuando es necesario, de callar ante lo que resulta una obviedad y de no hablar para escucharse.

Quién habla mucho tiene el riesgo de equivocarse en la misma proporción. Quién habla lo necesario, tiene tiempo de meditar sus propios pensamientos y entonces sus dichos serán apreciados como razonables.

Quienes discrepen con estos razonamientos tienen una referencia inapelable: Cuántas palabras le sobran a la Biblia?

Ni una sola y podemos agregar, que no le sobra ni una coma porque está escrita con la sobriedad de la Sabiduría y por la importancia que el Eterno le concede a todo lo que expresa.

Aprendamos a ser sabios, callemos más y hablemos menos. No nos aturdiremos con nuestras palabras y seremos de ayuda para quienes nos escuchan.

Proverbios 10:13

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CERTIDUMBRE

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Certidumbre es una palabra que no usamos muy a menudo, pero que tiene un especial valor cuando leemos con atención la Palabra de Dios.

En el Libro que detalla las actividades de los discípulos tras la venida del Espíritu Santo, se relata cómo fueron los tiempos en que José se convirtió en un hombre de vital importancia en la corte de Faraón.

En ese relato hay un versículo que debería ser todo un estímulo para nuestra vida de creyentes, porque es el que nos lleva a la certidumbre de que todas las promesas a su tiempo serán cumplidas.

Aún aquellas que en su momento podían llegar hasta parecernos incomprensibles por las circunstancias que nos rodean.

Quién podía pensar que Abraham podría ser el padre de una gran nación, si quienes entraron a Egipto eran poco más de siete decenas?

Estas son las dudas que los humanos nos planteamos desde la pequeña perspectiva de nuestra capacidad!

No pensamos que el Soberano no solo controla los tiempos porque Él ha Creado el Tiempo, sino porque Él controla los acontecimientos, porque Él los ha determinado.

En la hora de la duda busquemos la CERTIDUMBRE en la Palabra que Dios nos ha dejado!

Si no tenemos la capacidad de decidir, por lo menos tengamos la sabiduría de advertir que Quién decide tiene todo bajo su control.

Aquellos 70 judíos que entraron en Egipto se comenzaron a multiplicar, para que la promesa hecha a aquel hombre nacido en Ur, pudiera ser más que concreta.

Nunca aceptemos los argumentos de nuestra mente, con relación al cumplimiento de las promesas del Eterno.

Aceptemos el gran argumento de la fe!

Hechos 7:17

Diego Acosta / Neide Ferreira

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CONGREGACIÓN SÉPTIMO MILENIO

 

bible5ORGULLO Y ENVIDIA

El tema de la envidia es uno de los más citados todas las veces que se desea hablar de los problemas que tenemos los seres humanos.
Hablamos y hablamos, pero nunca profundizamos en dos cuestiones fundamentales. Que significa verdaderamente la envidia y qué es lo que la provoca.
Por definición deberíamos de tener conciencia que estamos frente a un sentimiento de tristeza o tal vez de pesar, por algo que otra persona tiene y nosotros no. Es el deseo profundo de poseer algo que otra persona tiene y del que nosotros carecemos.
Desear emular a otra persona es lo que lleva a nuestro corazón directamente hacia la envidia. Y como seguramente todos sabemos la envidia es un sentimiento corrosivo, dañino, que nos puede llevar a cometer las acciones más insospechadas y deleznables, por cierto.
Lo más grave es que no solo estamos hablando de bienes físicos, sino quela envidia nos asalta en cuestiones relacionadas con el trabajo, con el supuesto éxito, con la notoriedad que otras personas tienen y nosotros no.
Pero que es lo que ocasiona la envidia?
Que es lo que provoca que de golpe nuestro corazón sufre un impacto y nos desequilibra y altera, hasta un punto inimaginable.
El Señor nos ha mostrado que lo que provoca esta reacción y nos lleva a la envidia, no es otra cosa que nuestro orgullo dañado.
No aceptamos que el prójimo tenga mejores bienes que los que yo poseo, ni que tenga un trabajo mejor que el mío, ni que su ministerio sea más reconocido que el mío.
El orgullo herido nos hace perder de vista cuestiones fundamentales como la capacidad de la otra persona, su esfuerzo, su dedicación, su entrega. Todo eso lo soslayamos y nos centramos exclusivamente en lo que vemos, en lo que está frente a nuestros ojos.
El orgullo nos lleva a la envidia, porque una vez que ha resultado herido necesita una compensación, que no es otra cosa que poseer lo que ha provocado el daño.
Y en este punto la mezcla del orgullo herido y la envidia, no tiene límites y somos capaces de hacer cualquier cosa por lograr lo que el otro tiene. Y si no lo conseguimos somos capaces hasta de maldecirlo, de desearle fervorosamente el mal.
Y nos olvidamos lo esencial: Que todo lo que somos, que todo lo que poseemos dependen exclusivamente de la voluntad Soberana de nuestro Dios.

Recordemos a Santiago 3:16: Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa!

Diego Acosta

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LIMPIO

bad2Todas las decisiones de Jehová son ejemplificadoras para los hombres de su tiempo y para los de las generaciones que formamos la historia de la humanidad.

Una de esas decisiones fue la de que Aarón y sus hijos fueran los sacerdotes del Templo y estableció una serie de normas que resultan notables por su minuciosidad.

Esto revela una vez más que Dios es un Dios de Orden, que no hace nada que no sea perfecto, precisamente porque ÉL es el único Perfecto.

Precisamente hablando de perfección, el Eterno se detiene en los detalles concernientes a todos los aspectos relacionados con los sacerdotes, lo que pone de manifiesto la importancia que concedía a quienes serían los responsables de la vida espiritual de Israel.

Un detalle que sorprende, es que antes de ser comenzar la ceremonia de consagración de los sacerdotes, estos deberían ser limpiados con agua.

El celo del Todopoderoso nos debe aleccionar acerca de la limpieza, acerca de que debemos de estar limpios tanto en el cuerpo como en el espíritu.

Ser limpiado con agua, representa dejar que todas las impurezas se escurran hacia nuestros pies, para que nos podamos presentar limpios ante el Creador.

Tengamos especial cuidado con la cuestión de la limpieza, porque es inherente a la Santidad del Señor y debemos corresponder con nuestros hechos a esa necesidad de estar limpios.

Cada día debemos buscar la limpieza corporal, la de nuestra mente para que no tener malas ideas, la de nuestro corazón para que no tener malos sentimientos y la de nuestro espíritu para que verdaderamente sea un Templo.

Éxodo 29:4

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DAR GRACIAS…

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Mi padre nos enseñó a mi hermano y a mí, a dar gracias por todo y lo hizo con mucha severidad. Mi madre era quién obraba para que esta enseñanza de mi padre la pusiéramos en práctica.

En torno a esto siempre me llamó la atención el cuidado que ponía mi padre, para que nuestro agradecimiento fuera especialmente dedicado a las personas que en nuestra mente considerábamos pobres.

Él decía: Es al que te da sin tener nada al que hay que agradecer, porque el que tiene siempre te dará de lo que le sobra.

Mi padre creo que ni siquiera se había planteado el interrogante de si Dios existía, pero sí era un hombre que en algunas cuestiones tenía profundos fundamentos.

Hoy que soy abuelo me regocijo al ver que mis nietas fueron enseñadas sobre la misma cuestión, con el mismo rigor que yo debí aprender.

Solamente que ahora sé perfectamente a Quién debo dar las gracias por todo, porque a Él le debo todo, desde las enseñanzas de mi padre, hasta la actitud de mi hija y su esposo.

Además de dar gracias por todo, recuerdo la lección de mi padre cuando decía que había que agradecer sobre todo a los pobres.

Porque solamente un pobre puede saber lo que significa dar algo, por la sencilla razón que está dando de lo que precisa para vivir.

Por esto debemos dar gracias al Eterno, que nos ha dado un corazón de carne y no de piedra, para reconocer a quién verdaderamente hace una obra de bien.

La enseñanza de mi padre no cayó en la nada, gracias al Poderoso, cayó en un corazón dispuesto.

Demos gracias por todo! Al Señor!

Marcos 12:43-45

Diego Acosta / Neide Ferreira

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EL CORDERO

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Todas las palabras relacionadas con Jesús en su Ministerio Terrenal, están cargadas de una profunda significación.

Mucho más si pensamos que estaban dirigidas a quienes formaban parte de Israel y eran por lo tanto conocedores de la Torá y del Antiguo Testamento en su totalidad.

De allí que nos debe resultar altamente trascendente cuando Juan lo reconoció como el… Cordero de Dios.

El cordero tenía el valor para los judíos de haber sido el animal sacrificado en la Pascua, antes de abandonar la esclavitud en Egipto.

También les recordaba la profecía de Isaías y de que su cumplimiento estaba próximo. El profeta había anunciado que un Cordero sería sacrificado.

El cordero era el animal que desde los tiempos de Levítico los hebreos sacrificaban diariamente para la expiación de la culpa.

Era además el cordero humilde y manso, absolutamente común entre los hombres de aquellos tiempos y por lo tanto no tenía por su valor nada de especial.

Jesús asumiendo el significado de la ofrenda por expiación y del valor profético que tenía, fue llamado el Cordero de Dios.

ÉL encarnaba al supremo y último sacrificio que se haría a Dios por los pecados de todos los hombres y por Él serían perdonados para siempre.

Hagamos una pausa en este día para rememorar al Cordero, para que no sea una simple lectura que se hace de prisa y antes de emprender otras cosas que creemos importantes.

Hagamos Memoria de lo que Jesús anunció y luego cumplió, porque en ello radica el maravilloso e injustificado regalo de nuestra Salvación.

Y el Perdón de nuestros pecados!

Juan 1:29

Diego Acosta / Neide Ferreira

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ZARZA

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Seguramente todos sabemos que Jehová habló a Moisés a través de una zarza en la que había fuego que no se consumía.

Esta visión impresionante nos debe advertir acerca de los modos en que el Eterno puede comunicarse con cada uno de nosotros.

Tal vez alguien pueda preguntarse: Como Dios me va a hablar a través de una zarza, si nunca he visto una y lo más probable es que tampoco la vea?

Es un planteamiento correcto?

No lo es.

La razón fundamental es que esperar que el Soberano nos hable a través de una zarza, es una forma de limitar su Omnipotencia.

Es también una forma de limitar su creatividad infinita. Aunque nosotros seamos capaces de repetirnos o incapaces de crear poca cosa, no podemos pensar que Dios tiene límites.

Si nos detenemos a pensar en estos argumentos, rápidamente advertiremos que son más comunes de lo que nos imaginamos.

Todos los días estamos limitando al Soberano, porque lo limitamos con nuestros propios límites, olvidando que ÉL es el Creador de todas las cosas. Incluso de nosotros mismos, como especie.

Cuando recuerdo todas las veces que he tenido pensamientos parecidos a estos, me abochorno de mi propia imaginación!

Es cierto que Dios no me ha hablado nunca a través de una zarza de fuego, pero sí es absolutamente cierto que ha tenido la Grandeza de dirigirse a mí, que soy pequeño.

Si esperamos que Él nos hable, no lo limitemos con las modestas estacas de nuestra mente. Si esperamos que Él nos responda, no caigamos en la necedad de la incapacidad creadora.

Dios siempre nos hablará a pesar de nuestras dudas!

Éxodo 3:4

Diego Acosta / Neide Ferreira

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