universo septimomilenio

SOLAMENTE IMPACTOS

Blog del TIEMPO!

La sociedad global en la que vivimos, tiene la singularidad que se maneja por impactos de todo tipo y que marcan las tendencias de nuestros pensamientos.

La reciente muerte de un científico británico, actualizó la cuestión del Universo y también su posición de no aceptar la existencia de Dios.

Él buscaba la fuente del origen de todo lo que conocemos y llamamos Universo y a eso dedicó gran parte de su vida. Esa búsqueda fue también uno de los motivos de su notoriedad.

En cuánto a lo de Dios, nos preocupa que algunas personas saquen conclusiones equivocadas. Puede pensarse: Si este hombre que es sabio, niega la existencia del Eterno, por qué yo lo voy a contradecir, si no soy sabio?

Esto es lo que nos concierne. Respetando sus aportes científicos, nos queda la libertad de disentir de sus conclusiones con relación a Dios.

Quizás su búsqueda del origen del Universo, estaba muy cercana a su mente privilegiada. Pero también es probable, que su propia inteligencia, se negara a admitir que todo lo Creado, tiene un único Autor.

En el fondo, se trata de una cuestión de fe y no de inteligencia. Respetando todos los pensamientos, mantenemos nuestra certeza de la existencia de Dios y proclamamos nuestra confianza en ÉL.

No seremos sabios, pero somos hombres y mujeres de fe. Y creemos en Creador. Y ese, es el comienzo de toda Sabiduría.

Diego Acosta

INGENUOS

Cada vez con mayor frecuencia me pregunto que significa ser ingenuo. La cuestión está relacionada con la actitud que tengo que adoptar frente a los argumentos que propone el mundo.

Puedo ser ingenuo frente a la maldad?

Puedo ser ingenuo ante las uniones del mismo sexo?

Puedo ser ingenuo frente a la teoría que los niños deben tener la libertad de poder elegir su sexo?

La lista es tan larga como puedan ser la preocupaciones de los creyentes frente a lo que el mundo nos plantea, que llama a lo malo bueno y a lo bueno malo.

La gravedad de este planteamiento, es que la ingenuidad nos puede llevar a la peligrosa actitud de la tolerancia, frente a todo y frente a todos.

Cuando comenzamos a tolerar lo poco, llegaremos a tolerar lo mucho, porque así seremos más modernos, viviremos de acuerdo  a lo que el mundo propone y seremos hombres y mujeres de este tiempo.

Pero es eso lo que nos demanda Dios?

O lo que el  Eterno nos reclama es fidelidad para el cumplimiento de los Mandatos que recibimos?

Así llegaremos a la conclusión, que la ingenuidad es la manera más sutil de llegar a la tolerancia, que es una de las mejores formas de apartarnos del Creador.

Proverbios 3:1

Hijo mío, no te olvides de mi ley,

y tu corazón guarde mis mandamientos.

Provérbios 3:1

Filho meu, não te esqueças da minha lei,

e o teu coração guarde os meus mandamentos.

Diego Acosta  Neide Ferreira

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cuidado septimomilenio

CUIDADO

En el primer tiempo de mi vida laboral, siendo muy joven, viví un episodio que me hizo pensar profundamente acerca de cómo deberían ser mis comportamientos.

En una oportunidad se me confió un vehículo, que tuve que conducir junto a uno de mis compañeros. A los pocos kilómetros, me llevé la sorpresa!

Mi compañero visiblemente contrariado me dijo: No entiendo por qué estás cuidando tanto este vehículo, si al fin de cuentas no es tuyo?

Respondí del mismo modo. No me importa, lo cuido porque han confiado en mí!

Esto me valió algunos problemas más o menos serios con mis compañeros, quienes además de criticarme se burlaban de mi actitud, supuestamente a favor de los intereses de los dueños de la empresa.

Con los años, siendo ya creyente, comprendí que aquella decisión de cuidar, era la que se ajustaba perfectamente con lo que nos manda la Biblia.

Debemos de cuidar, todo lo que se ponga en nuestras manos, sea lo que sea y sea en el tiempo y oportunidad que sea.

Es decir: Ser fieles en el cumplimiento del Mandato de la Mayordomía. En aquel lejano pasado, sin saberlo y en este presente, teniendo pleno conocimiento, trato de ser fiel, con aquello que se me confía.

1 Pedro 4:10

ES – Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros,

como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.

PT – Cada um administre aos outros o dom como o recebeu,

como bons despenseiros da multiforme graça de Deus.

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derek septimomilenio 1

Derek Prince / PARA PENSAR / ES

Recuerda, no importa si tienes un empleo regular con un salario y un plan de pensiones, la fuente de tu suministro no es tu empleador, es Dios.
Y Dios podría proveer a través de esa persona o por medio de media docena de otros canales.
No limites a Dios, por tu incredulidad, a un sólo canal de suministro.

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bible septimomilenio

LA BIBLIA – Moisés

 

ESTUDIO 2.

GÉNESIS / 1

Dios inspiró a Moisés el Texto del Primer Libro de la Torá, revelando su propia existencia Eternal. Produciendo otro hecho que solo ÉL estaba en condiciones de realizar y que pudiera ser creído y aceptado por los hombres.

Se mostró como el Autor de todo lo conocido, ante un pueblo que acababa de ser liberado de su cautividad en Egipto.

Debe considerarse que los más de 400 años vividos en la tierra de los faraones, es un tiempo lo suficientemente largo como para influir en el ánimo, los pensamientos y las creencias de varias generaciones.

Podían los israelitas liberarse de la adoración que tenían los egipcios del dios sol?

Y siguiendo esta línea de pensamiento podían ser ajenos a todo lo que significaban los otros dioses que tenían los pobladores del imperio del Nilo?

Dios enfrenta esta realidad, mostrándose como el Creador de todo lo que los hombres veían, incluyendo al propio sol, el dios a quienes lo egipcios adoraban.

Podían los israelitas adorar a un dios que había sido creado por el verdadero Dios, Eterno y Todopoderoso?

Así pasaron a través del Texto inspirado a Moisés del politeísmo al monoteísmo. Salieron del politeísmo y debían ir hacia tierras donde se adoraban a otros muchos dioses.

Dios fue el Creador de todo, ÉL era el Único a quién debían adorar y a quién debían obediencia.

Su Omnipotencia fue el que doblegó al faraón, cuyos supuestos poderes no fueron suficientes para enfrentarlo y para aceptar que finalmente abandonaran Egipto.

Diego Acosta

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mujeres septimomilenio

LA DIGNIDAD DE LA MUJER

Blog del TIEMPO!

En estos días resulta fácil y también opotunista, hablar de las mujeres y de sus derechos.

Lo difícil, es hablar de lo mismo, pero todos los días, no uno señalado.

Creemos en la Dignidad que Dios concedió tanto al hombre como a la mujer, para que sean una sola carne unidos en la institución matrimonial.

En eso creemos!

Este día y todos los días!

Diego Acosta

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conservación septimomilenio

REVIVIDOS Y CURADOS!

 

 

Blog del TIEMPO!

Si alguien duda acerca de que nos estamos acercando al final de los tiempos, de los que habló Jesús, basta con mirar con cierto detenimiento algunas informaciones, que pretenden ser afirmaciones.

Se ha hecho público que hay aproximadamente 300 personas que están muertas físicamente, pero han sido conservadas criogénicamente.

Que significa esto?

Que antes de morir, estas personas decidieron que sus cuerpos fueran conservados por procesos conservantes, para esperar que con el paso del tiempo, pudieran ser sanados y por supuesto revividos.

Esta decisión encierra varias cuestiones, todas ellas erradas y que revelan que en el fondo, la mayoría de las personas que no aceptan a Dios tienen pánico a la muerte.

Según se plantea el tema de la conservación, la idea es que una persona que ha muerto por una determinada dolencia, podrá revivir cuando se encuentre una cura para ese problema.

Entonces podrá ser…revivido y sanado!

Quién tiene Poder para revivir a otro semejante?

Nadie.

Solamente Dios es quién concede la vida y el que la quita. Todo lo demás forma parte de la temerosa ingenuidad con relación a la muerte y con la astucia de otros, para aprovecharse de esa situación.

Diego Acosta

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PRIMERO DIOS


CONGREGACIÓN

del SÉPTIMO MILENIO

Cuándo le preguntaron a Jesús cuál es el gran mandamiento de la ley, él contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente», Mateo 32:27.
Este es el grande y primer mandamiento, parece fácil pero no lo es, podemos pensar que lo cumplimos pero fallamos constantemente. ¿Es fácil amar a quién no ves y ponerle en primer lugar? ¿ Preferir a Dios antes que a padre o madre, hijos, o antes que la pareja? ¿Antes que el trabajo? ¿Antes que los amigos?¿Antes que las posesiones?
¡¡Si, antes y ante todo!!
Es difícil cumplir con este mandamiento, no voy a hablar de nadie, puedo ponerme a mí misma de ejemplo. Para mí es un reto diario, no poner a nadie ni nada antes que a Dios, pero también reconozco mí cobardía a la hora de tener que recordarle a personas queridas y especiales para mí, que se están equivocando, que están dejando a Dios en un segundo o tercer plano; que cuándo ponen a sus hijos, a su pareja, su trabajo, antes que a Dios le están deshonrando.
Siempre me digo a mi misma ¡Eres una cobarde! Porque lo que no quieres es molestar a la otra persona, también me digo: ¡Eres una sentimentalona!! Porque como la tal o cual persona es tu amiga no quieres enfadarla.
Los cobardes no le gustan nada al Señor, la cobardía es un síntoma de miedo, Proverbios 29:25 dice: “El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro”. Por cobardía Elí perdió su sacerdocio por cubrir y no amonestar a sus hijos. Pero lo más rotundo es lo que nos advierte Apocalipsis 21:8 los cobardes no entrarán al Reino.
Los sentimentales tampoco le agradan al Señor, el sentimentalismo es un mal consejero. Cuándo Jesús anuncia a sus discípulos que le es necesario ir a Jerusalén y allí padecer mucho, Pedro le quiso disuadir diciéndole: «Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca», Mt.16:22.
Pedro le estaba hablando al amigo, al maestro, al compañero que les había acercado el Reino de Dios, con el que se deleitaba, no quería perderle, ya no podía imaginarse su vida sin él.
La respuesta de Jesús fue contundente: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Mateo 16:23
Poner la mira en las cosas de Dios es darle a Él las primicias, el primero en todo.
Por eso hoy quiero decirte a ti que lees, escudríñate, ¿qué es lo primero para ti? Dejas de orar? Dejas de acudir a la iglesia? Dejas de cumplir con el compromiso adquirido con Dios?
También quiero pedirte que te examines ¿ eres cobarde? ¿ eres sentimental? Pues tú cobardía y sentimentalismo le desagradan a Dios tanto como el que lo relega a un segundo plano.
De tal manera te ama Dios que dio a su único Hijo para que no te pierdas y tengas vida eterna, pero Jesús fue a la cruz primero porque amaba al Padre y no quería desobedecerle y después por amor a ti. Pon a Dios en primer lugar y todo lo que amas, lo que necesitas o lo que quieres, Él, lo tendrá en sus manos y lo guardará para ti.
Jesús lo tuvo claro, su decisión le llevó a negarse a si mismo. Decide.

Lourdes Diaz

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LA PALABRA

Dios le reveló a Moisés como fue la Creación y destacó de manera muy especial, que todo fue hecho con el Poder de su Palabra

El Eterno estaba magnificando ante los hombres el Poder de su propia existencia, antes de la Eternidad y antes de que comenzara el Principio, como se escribió en Génesis.

Por esta razón debemos de tener especial cuidado con la Palabra. Con la Palabra de Dios para estudiarla, comprenderla y vivirla y también con nuestras propias palabras.

Es sorprendente como el Soberano nos concedió el uso de la palabra, tal vez lo único en lo que nos podemos  aproximar a su Grandeza.

ÉL habló y Creó todo lo que conocemos y lo que desconocemos.

Nosotros hablamos y podemos dar vida o dar muerte a lo que sí conocemos.

Es decir: Si bendecimos a una persona, a una situación, a una iglesia, a un país, estamos dando vida a través de la palabra viva que trae consigo el Poder de Dios.

Si maldecimos, estamos desatando las fuerzas oscuras, opuestas a la Santidad del Altísimo y generamos muerte a los mismos que antes podríamos haber bendecido.

De allí la importancia de la Palabra.

La de Dios porque es la del Omnipotente y del Justo de Israel y la nuestra, porque puede ser la expresión de lo mejor o de lo peor de hombres y mujeres que somos una parte imperfecta de la Creación.

Reflexionemos sobre esta cuestión, porque es necesario advertir que cuando bendecimos también estamos trayendo bendiciones a nuestra propia vida.

Pero cuando hacemos lo contrario, estamos llevando el mal a otros y trayéndolo a nuestra propia vida y a nuestra casa.

No en vano Jesús nos advirtió que en el final de los tiempos, tengamos cuidado para que nadie nos engañe. Y tal vez debemos hacerlo para cuidarnos de nosotros mismos.

De nuestro engañoso corazón que nos puede llevar a decir cosas, que lamentaremos el resto de nuestra existencia.

Diego Acosta

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PEDIR

Cuánto nos cuesta a la mayoría de nosotros…pedir!

Cuánto!

A veces por no pedir me veo cometiendo errores imperdonables, que podría haber evitado con el simple gesto de haber pedido…una opinión, por ejemplo.

Que nos impide pedir?

En mi caso, el orgullo, la vanidad, la prepotencia.

Pidiendo algo, estoy demostrando que no soy capaz, que no puedo hacerlo solo, que no tengo capacidad, que mi ignorancia es mayor que la que pensaba.

Por eso me cuesta pedir, sobre todo cuando se trata de mostrar que no soy el hombre sabio que me creo, sino el hombre perfectible que soy.

Pedir, supone poner en marcha esa forma de humildad, que no me está sobrando, sino que me está faltando.

Del mismo modo que pido, con todo lo que me cuesta, cuando doy hago lo mismo. No soy humilde, tengo la prepotencia del que sabe y el aire de superioridad del que se cree mejor.

Creo que el Señor me hace pedir cosas, por simples y sencillas que sean, para demostrarme lo que verdaderamente soy y para dejarme en evidencia, con relación a lo que me creo.

Romanos 7:25

ES – Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

Así que, yo mismo con la mente sirvo a la ley de Dios,

mas con la carne a la ley del pecado.

PT – Dou graças a Deus por Jesus Cristo, nosso Senhor.

 Assim que eu mesmo, com o entendimento, sirvo à lei de Deus,

mas, com a carne, à lei do pecado.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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