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LA MALDAD

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Hay palabras cuyo significado diluimos con la repetición  de su uso.

Una de ellas es… la maldad.

Siempre me he permitido dividir la cuestión de la maldad, en dos grandes partes. Una es la de quienes la realizan obteniendo algún tipo de beneficio.

Otra y en mi opinión la más grave, la que se realiza simplemente con el propósito de causar daño, no teniendo ninguna clase de rédito por su acción.

Hay también otra gran división. Cuando la maldad me es ajena o cuando me afecta en forma directa.

Precisamente en este último caso me he encontrado, cuando una sofisticada forma de maldad afectó mi trabajo y más que eso, mi servicio al Señor.

Confieso que me desconcertó porque en el momento de ser comprobado el hecho, no percibí cuál era la intención de alguien que en principio no obtenía ninguna ventaja con su obrar.

Más tarde, con más serenidad comprendí lo que había ocurrido y aquello que pensaba que había sido un episodio sin sentido, lo tenía de una manera superlativa.

Y comprendí algo más: La maldad me afectó de la misma manera que puede afectar a otros hombres y mujeres, que están sirviendo al Dios Todopoderoso.

Precisamente, cuando más grande sea el servicio y menor la falta de beneficios personales, mayores serán las posibilidades de recibir los ataques.

Servir al Eterno, más concretamente servirlo sin servirnos, es una misión que despierta en algunos hacedores de maldad los sentimientos más bajos y primitivos.

Pero, no debemos olvidar que el Soberano prometió estar a nuestro lado SIEMPRE. Más aún, en la hora de la maldad…

Salmo 34:21

Matará al malo la maldad,

Y los que aborrecen al justo serán condenados.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Abimelech

CUMPLIMIENTO

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La historia del rey Abimelec en el Libro de los Jueces, no solo es sorprendente sino también impresionante!

Nos revela como Jehová está en el control de lo que hacemos y de lo que decimos.

Y también que finalmente Dios ejerce su Autoridad sobre la vida de cada uno de nosotros.

Así como Abimelec fue destruido, así ocurre con la vida de algunas personas. Un caso que conocí muy de cerca, me sirvió como revelación para entender la gravedad de la práctica de la idolatría.

Especialmente tremendo resulta para el Eterno, cuando caemos en la idolatría. En cualquier forma de idolatría, desde la más común como es la del dinero hasta la más íntima que podamos albergar.

He pensado muchas veces como es posible que sabiendo lo que se me enseñó, pueda caer en la idolatría, que ofende al Señor y a su Palabra.

Puedo asegurar que en más de una ocasión, debo sujetar mis pensamientos y mis actitudes, para que no me lleven a la idolatría.

Los pensamientos porque son los determinan mi forma de obrar, mis actitudes, porque son el reflejo de lo que tengo en mi corazón.

Un idólatra es alguien que sabiendo quién es el Soberano, se torna rebelde por seguir a un ídolo humano o sobrenatural, que pensamos que tiene un poder que nos puede beneficiar.

O más simplemente, un humano al que me gustaría parecerme, del que me gustaría tener sus posesiones y del que me gustaría tener la notoriedad de la que carezco.

Recordemos a Abimelec!

Jueces 9:56-57

Así pagó Dios a Abimelec el mal que hizo contra su padre, matando a sus setenta hermanos.

Y todo el mal de los hombres de Siquem lo hizo Dios volver sobre sus cabezas, y vino sobre ellos la maldición de Jotam hijo de Jerobaal.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LAS TINIEBLAS

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Por experiencia personal, puedo asegurar que uno de los grandes riesgos que corremos los seres humanos, es pensar en nuestros problemas en las horas de la noche.

Durante bastante tiempo a pesar de saberlo, persistí en el error, llegando a situaciones de angustia y ansiedad.

Hasta que el Señor con su infinita Paciencia y Misericordia me enseñó cómo debía obrar en el momento en el que los pensamientos conflictivos buscan adueñarse de la mente.

Hay algo que resulta tan evidente, que quizás por eso lo ignoramos y procedemos de una manera tan poco acertada.

Las tinieblas son el ámbito natural del enemigo!

La noche es el ámbito natural donde mejor puede obrar el espíritu de maldad!

Cómo no creer entonces que la noche no es el momento más idóneo para pensar en los problemas que tenemos?

Y mucho menos en las soluciones!

Cuando el Soberano me indicó la manera de evitar los pensamientos nocturnos, me dio una solución tan efectiva como maravillosa.

La noche, la madrugada, son los mejores momentos para orar y para leer la Palabra de Dios!

Son los mejores momentos para buscar un encuentro poderoso con el Creador, para que podamos encontrar en ÉL no solo el consuelo sino también la Guía que necesitamos.

Desde aquel tiempo en que fui enseñado, he podido recuperar el dominio de mis pensamientos y someterlos a la Voluntad del Supremo.

Mi noche ya no está dominada por el amo de las tinieblas, sino por el Eterno que guarda mis ideas y me Guía por el Camino correcto.

No seamos insensatos y busquemos al Señor en medio de las tinieblas y así encontraremos laLuz.

Salmo 19:8

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;
El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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HASTA CUANDO…

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Cuando pienso en las promesas de Dios para mi vida, se inunda mi corazón de regocijo!

Él ha prometido que estará siempre a mi lado!

Que nunca me abandonará!

Pero ocurre que un día pensé: Y yo, siempre estoy al lado del Eterno?

La respuesta es un NO absoluto.

Entonces: Por qué me alegro de saber que el Supremo siempre estará a mi lado, sin asumir mi

parte de responsabilidad?

Este dilema personal confieso que no lo he resuelto.

Solamente estoy intentando cambiar de forma de vida, para poder llamarme hijo de Dios.

La gran pregunta que me hago es: Hasta cuando el Creador permitirá esta situación?

Marcos 3:35

Porque todo aquel que hace la voluntad de Dios,

ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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