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HONRA A…

Por las expresivas palabras de una joven mujer, pude volver comprobar lo difícil que puede resultar cumplir con los Mandamientos del Eterno.

Me explicaba con dolorosos detalles los problemas que tenía con su madre y con la indiferencia de su padre para tratar de solucionarlos.

En estas situaciones los argumentos resultan muy poco convincentes, sobre todo cuando es el propio Dios el cuestionado.

Como es posible que deba honrar a mis padres si son una parte de la tragedia de mi vida?

Creo firmemente en la Obra del Espíritu Santo, que nos capacita y pone las palabras apropiadas en nuestra boca y en el momento preciso.

No intenté convencer a la joven ni tampoco utilicé ningún argumento con relación al Altísimo. Solamente le dije que si se nos había mandado a honrar a los padres, solamente por eso era una razón suficiente para hacerlo.

Sin condiciones ni tampoco tratando de justificar situaciones especiales. Los padres deben ser honrados siempre, aunque nos cueste lágrimas y sufrimiento.

Un día llegara que el Supremo hará Justicia y nos brindará el Consuelo que nos falta y cumplirá la promesa que nos alienta.

Deuteronomio 5:16

Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado, para que sean prolongados tus días, y para que te vaya bien sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.

Deuteronômio 5:16

Honra a teu pai e a tua mãe, como o Senhor, teu Deus, te ordenou, para que se prolonguem os teus dias e para que te vá bem na terra que te dá o Senhor, teu Deus.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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TRANSITORIOS

Uno de mis grandes problemas personales, es el que está relacionado con la facilidad con qué me olvido de mi condición de transitorio… de perecedero.

Y por qué ocurre esto?

Tal vez porque en el fondo los humanos nos negamos a pensar que nuestro fin se acerca cada día que vivimos.

Obramos con una frivolidad impresionante, como si nuestro final pudiera llegar en términos de miles de años y no en términos de días, meses o años.

Siempre que advierto que esto es así, me aboco a ser  extremadamente fiel con el control y uso de mis tiempos.

Le asigno valor a cada segundo de mi vida, aunque resulte exagerado, por la sencilla razón que ignoro cuando será mi final y por tanto trato de hacer todo lo que se me reclamará.

Cuando con Adán y Eva adquirimos la condición de transitorios, debemos darle un nuevo valor al tiempo y a lo que hacemos durante cada hora de nuestra vida.

Debemos recordar que también somos Mayordomos de nuestro tiempo!

Isaías 5:11-12

PT – Ai dos que se levantam pela manhã e seguem a bebedice! E se demoram até à noite, até que o vinho os esquenta!

Harpas, e alaúdes, e tamboris e pífanos, e vinho há nos seus banquetes; e não olham para a obra do Senhor, nem consideram as obras das suas mãos.

ES – !Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están hasta la noche, hasta que el vino los enciende!

Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas y vino, y no miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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NO RESUCITAR

Blog del TIEMPO!

El caso de un hombre gravemente enfermo y con un tatuaje en el pecho, actualiza una cuestión relacionada con las decisiones que adoptamos los humanos.

Concretamente el tatuaje reclamaba: NO RESUCITAR…en otras palabras, no hacer nada por tratar de salvarle la vida.

Este es el fondo de un asunto que provocó una serie de gestiones, hasta que finalmente se comprobó que el paciente había hecho un pedido similar en los servicios sociales de Miami.

Pero y Dios?

Es evidente que este hombre que finalmente murió, ya había decidido no vivir más, con un convencimiento que lo llevó a tomar la sorprendente decisión de tatuarse.

Y nos podemos preguntar: Nadie le habló a este hombre del Eterno? Puede haber dos respuestas. Una es obvia, que le hablaron y no escuchó y la otra, es más preocupante.

Quizás nadie se haya acercado hasta él para llevarle el Mensaje de Salvación, para llevarle la palabra de aliento y esperanza que supone la presencia de Jesús en la vida de las personas.

Dejando los detalles morbosos, es importante que consideremos este episodio como otra advertencia más que tenemos quienes nos llamamos hijos de Dios, de llevar el Mensaje de Salvación a todos los hombres hasta los confines de la tierra.

Diego Acosta

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