EN MI NOMBRE 1

EN MI NOMBRE – IV

En una excepcional circunstancia histórica Jehová habló a su pueblo luego de haberlo liberado de la esclavitud de Egipto.

Ante las quejas a Moisés, Jehová le hizo echar un árbol a las aguas y se volvieron dulces. Ahora tenían para beber que era lo que reclamaban.

Y luego habló, como está relatado en el Libro de Éxodo 15:26:

Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.

Los momentos de la enfermedad pueden volverse dramáticos como les ocurrió a los israelitas en el desierto, cuando clamaron por agua para beber.

Antes cientos de años como en este día Jehová cumplió y cumplirá su Palabra, de que será nuestro Sanador.

Entonces por qué impedimos que por causa de nuestras dudas, el milagro de la Sanidad llegue a nuestra vida?

Diego Acosta

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CONSTANTINO SE CONVIERTE

HACIENDO MEMORIA – CMXXXVIII

27 de Octubre de 312

Durante el transcurso de la batalla de Monte Milvia, el que sería luego el emperador Constantino formula una importante revelación.

Anunció que vio las dos primeras letras del nombre de Cristo en idioma griego. Sus soldados también tuvieron la misma visión.

Como consecuencia de este acontecimiento, Constantino se convirtió al cristianismo, luego de vencer a su adversario Magêncio, en la lucha por consagrarse la máxima autoridad del imperio romano.

Diego Acosta

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EN MI NOMBRE 1

EN MI NOMBRE – lll

La cuestión de la Sanidad depende esencialmente de la fe que tengamos para creer que podemos ser sanados.

Es absolutamente necesario que creamos que Dios nos quiere sanar y que no es su Voluntad, de que estemos dolientes.

Entonces se producirá el milagro de la sanidad, cuando estemos seguros y convencidos por fe, que podemos ser sanados.

Nuestra certeza debe estar centrada en que quiere cumplir su Promesa de que nos sanará. Si esto es así, entonces ocurrirá el Milagro.

Recordemos el mensaje del Libro de Números, 23:19:

Dios no es hombre, para que mienta,
Ni hijo de hombre para que se arrepienta.
El dijo, ¿y no hará?
Habló, ¿y no lo ejecutará?

Debemos de tener la seguridad de que el propio Eterno tiene celo del cumplimiento de sus Palabras.

Estos son pasos indispensables para llegar a tener la plena fe, en el cumplimiento de las Promesas del Todopoderoso.

Diego Acosta

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