LA GUERRA DE YOM KIPPUR

HACIENDO MEMORIA

Mientras Israel conmemoraba su día más sagrado, el Yom Kippur o el Día de la Expiación, dos países árabes lanzaron coordinadamente un ataque que significó la última guerra de la región.

Siria en el norte, en los Altos del Golan y Egipto, en el sur en el desierto de Sinaí, atacaron las posiciones israelíes, que debieron ser reorganizadas, puesto que se desoyeron las advertencias de un ataque a gran escala.

Los combates tuvieron éxitos iniciales para los árabes, pero con el correr de los días, los israelíes consiguieron equilibrar la situación, hasta que la intervención de las Naciones Unidas, logró un alto del fuego.

Quedaron en evidencia varias cuestiones, aunque la más importante de todas resultaría ser que la superioridad de las fuerzas de Israel, no prevaleció durante el transcurso de la confrontación.

Lo cierto es que el estado judío, consiguió al término de los combates, mantener las posiciones logradas en la guerra de 1967 y también el pleno control de Jerusalén.

La guerra de Yom Kippur, se prolongó hasta el 25 de Octubre de 1973 y sus consecuencias, se prolongan hasta nuestros días.

Diego Acosta

1967: LA VICTORIA

Blog del TIEMPO!

La penúltima gran confrontación entre árabes e israelíes terminó con una victoria de Israel, que ha tenido una gran repercusión geo-política y también de gran significación espiritual.

Egipto, por aquel entonces República Árabe Unida, junto a Jordania, Irak y Siria, rodearon con sus fuerzas al territorio israelí, con el propósito de hacer desaparecer al Estado creado en 1948.

El ataque preventivo lanzado por Israel, permitió que pudiera controlar los cielos, al destruir en tierra a los aviones militares sirios y egipcios y equilibrar una enorme diferencia de efectivos.

La victoria de Israel se produjo cuando las Naciones Unidas establecieron el alto el fuego, en un tiempo crucial en el que los israelíes incluso podrían haber conquistado Damasco.

Israel extendió su territorio tras la dominación de Gaza, Cisjordania, los Altos del Golán y el desierto del Sinaí. Pero además de los kilómetros y kilómetros agregados, que contribuyeron a su seguridad, lo más significativo fue la conquista de la parte este de Jerusalén.

Desde 1967 la Ciudad Santa, volvió a ser la capital única e indivisible de Israel, dando cumplimiento a las profecías que lo anunciaban, determinando que bien podríamos estar hablando del inicio del fin de los tiempos anunciado por Jesús.

Diego Acosta

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