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LAS TINIEBLAS

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Por experiencia personal, puedo asegurar que uno de los grandes riesgos que corremos los seres humanos, es pensar en nuestros problemas en las horas de la noche.

Durante bastante tiempo a pesar de saberlo, persistí en el error, llegando a situaciones de angustia y ansiedad.

Hasta que el Señor con su infinita Paciencia y Misericordia me enseñó cómo debía obrar en el momento en el que los pensamientos conflictivos buscan adueñarse de la mente.

Hay algo que resulta tan evidente, que quizás por eso lo ignoramos y procedemos de una manera tan poco acertada.

Las tinieblas son el ámbito natural del enemigo!

La noche es el ámbito natural donde mejor puede obrar el espíritu de maldad!

Cómo no creer entonces que la noche no es el momento más idóneo para pensar en los problemas que tenemos?

Y mucho menos en las soluciones!

Cuando el Soberano me indicó la manera de evitar los pensamientos nocturnos, me dio una solución tan efectiva como maravillosa.

La noche, la madrugada, son los mejores momentos para orar y para leer la Palabra de Dios!

Son los mejores momentos para buscar un encuentro poderoso con el Creador, para que podamos encontrar en ÉL no solo el consuelo sino también la Guía que necesitamos.

Desde aquel tiempo en que fui enseñado, he podido recuperar el dominio de mis pensamientos y someterlos a la Voluntad del Supremo.

Mi noche ya no está dominada por el amo de las tinieblas, sino por el Eterno que guarda mis ideas y me Guía por el Camino correcto.

No seamos insensatos y busquemos al Señor en medio de las tinieblas y así encontraremos laLuz.

Salmo 19:8

Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón;
El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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A DONDE IRÁS…

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En el extenso refranero de mi abuela materna, había uno que repetía casi constantemente: A donde irás, que más valgas…

Estas palabras eran aplicables a todas las personas que se expresaban pretenciosamente o bien tenían actitudes de superioridad.

Con su pequeña figura, mi abuela parecía que se defendía de esas formas de proceder, utilizando su célebre frase que finalmente se instaló en los dichos familiares.

Entre las muchas formas de manifestar la sabiduría popular, esta idea siempre la he retenido en mi memoria, porque me pareció que tenía tras su aparente sencillez hay una gran verdad.

En estos casos no puedo menos que acordarme de todas las enseñanzas que nos dejó Jesús, para que nuestra vida estuviera alejada de toda forma de soberbia y plena de humildad.

Lo que decía mi abuela, era evidente que estaba destinado a una persona que con pretensiones de ser importante o de parecer importante.

Por eso aquello de: que más valgas!

Interpreté esa segunda parte de la frase en el sentido de que por mucho que hagamos, por mucho que lo intentemos siempre seremos lo que somos.

Ni más ni menos!

Nadie es más importante, ni menos, que lo que el Soberano sobre todas las cosas, ha dispuesto. Nadie, por grande que sea su afán o su presunto poder.

Por eso nuestras ínfulas muchas veces resultan patéticas por lo necias y tristes por ignorantes. A donde irás…

Todos tenemos nuestra medida y todos seremos iguales en el Día del Juicio. Por el contrario, aquellos que hayan vivido intentando ser más que los demás, corren el riesgo…de ser menos que los demás.

Romanos 3:27

¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida.

¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras?

No, sino por la ley de la fe.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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