VIVIR ALERTAS

Puede que el hecho de que seamos creyentes y que hayamos aceptado a Jesús como nuestro Señor y Salvador nos otorgue una cierta tranquilidad y tengamos una actitud diferente frente a todo lo que nos rodea.

Podemos convenir que si el cambio es para que nuestras vidas sean un ejemplo callado y evidente de que efectivamente somos diferentes, el cambio es más que positivo.

Sin embargo es posible también, que esa seguridad  de sentirnos salvos nos transforme en personas que vivamos con una cierta displicencia con relación a lo que ocurre a nuestro alrededor.

Por qué obramos de esta manera? Creemos que es una manera errada de interpretar el hecho de que debamos ser hombres y mujeres nuevos, recién nacidos a la vida espiritual.

Lo cierto es que esta circunstancia nos obliga aún más a ser partícipes de la vida de la sociedad, a no apartarnos de lo que les ocurre a las personas que están próximas a nosotros.

Es de esta manera como debemos interpretar el amor y la misericordia por el semejante, porque solamente así podemos ser de influencia en sus vidas a través de nuestras actitudes.

Vivamos alertas con relación a todo lo que nos rodea y en especial a quienes están más cercanos, porque bien podría ocurrir que debiéramos dejarles un mensaje y no lo estamos haciendo por nuestra indiferencia culposa.

Ezequiel 33:7
Diego Acosta García

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