LA LUCHA

DEVOCIONAL

Pablo enseñó magistralmente acerca de contra quién luchamos, cuando afirmó que no era contra sangre y carne.

Evidentemente si no es contra los seres humanos, contra quién es?

Los Efesios recibieron la carta donde Pablo definía muy concretamente cuál es el sentido de nuestra lucha. Es en una síntesis el diablo y quienes lo secundan.

Pero debemos de considerar que muchas veces el sentido de nuestra lucha adquiere un carácter personal, cuando nos enfrentamos a nuestros propios problemas, entre ellos el del pecado.

Asumiendo esto, trato de luchar contra mis propios enemigos, que no son otra cosa que mis viejos pecados, convicciones erradas y también gustos equivocados.

Es evidente que las maquinaciones del diablo son poderosas, pero también es necesario reconocer que cada uno tiene sus propios flancos abiertos, cada vez que no estamos firmes con el Señor.

Solamente con la ayuda del Eterno venceré en esta lucha que se presenta como desigual, pero siempre sabiendo que nadie es más poderoso que Él, en quién confiamos y en quién nos respaldamos.

Efesios 6:12

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne,

sino contra principados, contra potestades,

 contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo,

contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Efésios 6:12

Porque não temos que lutar contra carne e sangue,

 mas, sim, contra os principados, contra as potestades,

contra os príncipes das trevas deste século,

contra as hostes espirituais da maldade, nos lugares celestiais.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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