YO, PRÓJIMO…?

DEVOCIONAL

Qué ocurriría si el prójimo del que habló Jesús fuera yo mismo?

Frecuentemente me comporto como si fuera un hombre especial, que nunca preciso nada y si lo precisara soy lo suficientemente poderoso como para resolver mis propias dificultades.

Por eso el concepto de ser el prójimo, es contrario a toda forma de vanidad y no provoca otra cosa que arrepentimiento, por todas las veces que consideramos que esa nunca sería nuestra situación.

Qué importante es leer y releer la Palabra de Dios para profundizar en todo aquello que nos lleve hasta el corazón mismo del Eterno y poder entonces aprender más sobre ÉL y sobre nosotros mismos.

Esta visión de que yo pueda ser el prójimo, es un severo llamado de atención para estar atento no solo en la consideración de mis problemas, sino en la atención de las aflicciones de los demás.

Si no lo hiciera como podría amar al prójimo, si no me considero a mí mismo?

Proverbios 3:29
No intentes mal contra tu prójimo
que habita confiado junto a ti.

Provérbios 3:29
Não maquines mal contra o teu próximo,
pois habita contigo confiadamente.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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LA HONRADEZ

CARTA DE ALEMANIA

Los hombres y mujeres que forman la llamada clase política, reclaman que no son considerados como se merecen.

Y como todas las cosas, todo depende de la visión que la sociedad tenga de ellos, que generalmente se basa en las actitudes públicas en relación con su vida privada y los tribunales.

Un caso concreto, es el de aquellos políticos que son sospechados, con razón o sin ella, pero que se mantienen en sus funciones, hasta esperar ser absueltos por la justicia.

O incluso llegar a ser candidatos por sus partidos, a pesar de tener causas o sentencias pendientes. Y puede razonarse: Es creíble alguien que tenga esos comportamientos?

En Alemania, la persona que iba a participar en la consulta interna de la social democracia -SPD- a su máxima jerarquía, renunció por estar bajo juzgamiento por la Universidad Libre de Berlín, su trabajo para el doctorado en Ciencias Políticas en el año 2009.

Entre las normas no escritas de la política alemana figura el principio según el cual la mera sospecha tiene suficiente peso como para impulsar una dimisión.

Puede resultar excesiva la norma, pero es saludable para mantener la higiene de la vida pública. La señora Franziska Giffey, honra la norma y eso la enaltece y la aparta de su postulación.

Diego Acosta

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FESTEJAR WOODSTOCK…?

Blog del TIEMPO!

Con cierta melancolía hay quienes recuerdan aquellos supuestos tres días de paz y amor, en Estados Unidos, que conmovieron al mundo en el año 69.

En realidad, todo fue una tremenda ficción. Desde el lugar elegido, por la proximidad de donde residía Bob Dylan, que no asistió al evento, hasta los motivos de su realización.

Fueron tres días donde mirando con objetividad, solo se exaltó el consumo de drogas sin límites y también la promiscuidad, con todos los excesos imaginables.

Miles de jóvenes se concentraron sin saber muy por qué ni para qué, pero con la consigna de disfrutart y también como protesta contra un mundo que no entendían.

Los resultados no pudieron ser mejor que la propuesta!

Ese amor desenfrenado que se presentó como una forma de ejercicio de libertad sobre la mente y los cuerpos, solo provocó que el concepto se desvirtuara.

Ya no había relaciones sexuales…se hacía el amor. El amor se hace?

El desenfreno con las drogas trajo la terrible consecuencia de que el consumo no afectaba a la salud, sino que por el contrario era beneficioso para quienes lo practicaban.

Y algo más todavía: Woodstock, trajo paz?

Ninguna, solo espíritus alterados de jóvenes que no entendieron su responsabilidad personal, que tuvieron hijos que fueron educados en la desorientación de creer, que se merecían todo simplemente por existir.

Si existe un legado de Woodstock, miremos a nuestro alrededor. Y haciendo un ejercicio de conciencia, pensemos como el espíritu del mal obró sobre millones de hombres y mujeres de todo el mundo.

Y cómo Dios fue apartado, de hecho y de palabra, de la vida de quienes no saben qué hacer con existencia.

Diego Acosta

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