PRACTICAR LAS ENSEÑANZAS

Muchos de nosotros llevamos años aprendiendo más y más de la Palabra de Dios y ponemos nuestro empeño en seguir conociendo más y más de ella, como un medio de acercarnos al Señor.

Es bueno e importante que seamos conscientes de esta necesidad que nos capacita para nuestra vida cristiana personal y nos permite ayudar a quienes están comenzando a dar sus primeros pasos en el Evangelio.

De esto surge la importancia que tiene la Palabra como instrumento de conocimiento y también necesariamente, como instrumento de aplicación de todo lo que se nos ha enseñado.

De poco valdría todo lo que podamos haber aprendido si no lo llevamos a la práctica, si nuestros conocimientos se quedan en eso, en conocimientos, vanos verdaderamente son.

Por lo tanto cuando aprendimos sobre la necesidad de ayudar a los más débiles, esto nos debe impulsar a abandonar posturas egoístas y acercarnos con amor a quienes están aguardando que alguien los trate con generosidad.

Es una idea simple, muy sencilla, pero que en el fragor y en el afán en el que vivimos, olvidamos fácilmente. Cuántas veces pensamos en las necesidades de quienes nos rodean?

El Señor Jesús tuvo especial cuidado por los más débiles, por los niños, por las viudas, los huérfanos y los extranjeros. Este es el momento de comenzar a obrar para imitar su ejemplo. No lo dejemos para mañana.

Job 4:3
Diego Acosta García

HOMBRE SENCILLO Y PALABRA SABIA

Tenemos una cierta tendencia a descalificar a quienes no son creyentes como nosotros y además, a descalificar a quienes tienen un escaso nivel de estudios.

Estas tendencias cuando son concurrentes pueden provocar situaciones inesperadas, porque nos puede sorprender que una persona que ni es creyente ni tiene estudios, pueda llegar a ser muy sabia.

Esto viene a propósito de que un cierto día leímos una publicación muy doméstica, en el que una persona que conocíamos, reflexionaba acerca de las enseñanzas del Señor Jesús.

Primero tuvimos curiosidad y luego respeto por la profundidad de los pensamientos de este hombre, a pesar de no ser un creyente y de sus limitados recursos tanto idiomáticos como gramaticales.

Pero nos preguntamos: acaso importan esas limitaciones? Descalifican o desmerecen los pensamientos fundamentales que manifiestan? Por qué no aceptamos lo principal y dejamos de lado lo irrelevante?

Estamos llamando la atención sobre la importancia que tiene para nuestra vida de creyentes el estar atentos a los mensajes que escuchamos para mantener viva la necesidad de aprender lo bueno.

Con esto queremos afirmar también la necesidad que tenemos de estar atentos para descartar lo malo, principalmente cuando el mundo trata de imponernos sus pensamientos.

Los hombres de buen corazón, sean sencillos o no, sean creyentes o no, están más cercanos a aceptar el mensaje de Salvación y por tanto debemos ser pacientes y amorosos con ellos para que nos puedan escuchar.

Romanos 2:13
Diego Acosta García

LA DUDA Y LA EXPLICACIÓN

En una cordial reunión de amigos, uno de ellos manifestó su enorme sorpresa cuando escuchó que una de las personas manifestaba tener un gran problema.

Inmediatamente le preguntó: Pero si tú eres creyente por qué Él permite que tengas problemas o dificultades? No puedo entender a los que dicen  que Dios los ama, y tienen semejantes problemas?

Esta argumentación no por conocida ni escuchada, siempre llama la atención entre los creyentes y principalmente entre quienes llevan poco tiempo en los Caminos del Señor.

Por esta razón es necesario ser muy prudentes en las explicaciones que ofrecemos y en los argumentos que utilizamos, para no molestar al incrédulo y para no afectar al nuevo hermano en la fe.

Es necesario que entendamos que nuestras explicaciones a quienes no han aceptado  al Señor como su Salvador, a pesar de haber escuchado su mensaje,  no deben ser nunca agresivas.

Y con los nuevos creyentes debemos ser prudentes, para que nuestras palabras consoliden su fe creciente y no afecten su sensibilidad por un nuestra brusquedad o por nuestro exceso de celo.
En su ministerio el Señor Jesús fue categórico en sus afirmaciones y solamente fue drástico con quienes se le oponían, cuando sus argumentaciones eran falaces y mal intencionadas.Pero Él habló con amor a las personas.

Seamos mansos y humildes en nuestras actitudes  porque de ellas se generan las mejores impresiones que puedan recibir quienes saben de nosotros, que somos hijos de Dios.

Colosenses 3:12
Diego Acosta García

EL DRAMA DEL SUICIDIO

La cuestión del suicidio vuelve a ser tema de actualidad, porque las estadísticas son verdaderamente  impresionantes por los impactantes números que contienen.

El suicidio es la mayor decisión que los seres que formamos parte de la especie humana podemos adoptar, una decisión tremenda pero que no representa una opción.

Se trata de una cuestión que supera el libre albedrío, porque no concierne a decisiones que están relacionadas con la opción que podemos hacer frente a diferentes alternativas.

Por lo tanto debemos asumir que el suicidio está directamente relacionado con el principio de vida que estableció Dios cuando creó el primer miembro de la especie, soplándole Su aliento.

Como sociedad y como creyentes debemos asumir que el suicidio es una cuestión que nos atañe especialmente, porque cada persona que se quita la vida nos afecta a todos. El drama de uno debería ser el drama de todos.

Como creyentes debemos extremar nuestra capacidad de establecer relaciones con otras personas, a fin de advertir por la cercanía, quién puede estar aproximándose a tomar una determinación radical.

Debemos asumir que el derecho a la vida ha sido establecido por Dios a los hombres que ha creado y por tanto, no podemos tomar una determinación sobre si seguimos viviendo o si apelamos al suicidio.

Génesis 2:7
Diego Acosta García

CUANDO DIOS NOS HABLA…

Podemos tener la certeza de que Dios siempre nos habla, ni antes ni después del momento preciso del cumplimiento de sus propósitos sobre nuestras vidas.

Muchas veces nos quejamos amargamente de que Dios está callado con nosotros y que sin embargo, sí habla a otras personas a otros hermanos, pero con nosotros está en silencio.

Y es verdad que esto ocurre porque su trato es diferente con cada uno de nosotros, pero nunca nos debemos olvidar que Él no se olvida de nosotros ni mucho menos nos ignora.

Las circunstancias de nuestras vidas nos hacen olvidar muchas veces que su mano Poderosa está sobre nosotros y nos afanamos en resolver lo que solamente Él puede hacerlo.

Por eso debemos aguardar confiadamente que Dios nos hablará, cuando sea el momento preciso y siempre nos dirá aquello que será lo mejor para nosotros, aunque tengamos dificultad en creerlo.

Debemos esperar confiadamente todo el tiempo que sea necesario, para que Él nos hable, de una manera imprevisible pero siempre confirmando sus palabras. Siempre.

Escuchar la voz de Dios nos ayudará a encontrar el verdadero sentido de sus propósitos para nuestras vidas y debemos de tener la certeza de que su voluntad es la de un Padre bueno con sus hijos.

Jeremías 29:11
Diego Acosta García

LOS FALSOS PROFETAS

Cada vez es mayor la frecuencia con la que hermanos de la fe denuncian a supuestos profetas o predicadores, poniendo de manifiesto sus mensajes errados, tergiversados o manipuladores de la Palabra.

Cada vez es mayor la alarma que producen estos hombres y mujeres que en distintas latitudes, proclaman supuestas semiverdades que sabemos son las peores mentiras.

Cabe preguntarse: Por qué es necesario estar preparados para discernir qué es lo bueno y distinguirlo de lo malo? Por qué debemos estar alertas ante la aparición de un mayor número de falsos profetas?

Las respuestas se pueden sintetizar en una sola: Porque esa es la advertencia que nos dejó el Señor Jesús, con relación al final de los tiempos, cuando reveló las señales a los discípulos.

Las palabras engañosas casi siempre son las más atractivas, las que seducen y las que nos llevan por los falsos caminos que solo conducen a la perdición.

Por tanto no es algo que deba sorprendernos o atemorizarnos, pero sí es una situación para la que debemos prepararnos con el máximo rigor, confrontando con la Palabra todo lo que escuchamos.

Debemos ser fieles en la observancia de la advertencia del Señor Jesús, porque de ello depende no solo nuestra integridad como creyentes, sino también la obligación de guardar a los nuevos hermanos en la fe.

1 Juan 4:1
Diego Acosta García

COMPRAR LO SUPERFLUO

Desde que nos levantamos hasta el final del día estamos sometidos a la brutal influencia de la publicidad, que nos genera el ambiente necesario para crearnos necesidades.

Se nos asegura que seremos felices, que seremos más seguros, más eficaces, más elegantes, más sobresalientes, más distinguidos, más hermosos, más jóvenes, más esbeltos.

Seguramente que cada uno de nosotros podrá agregar más elementos a esta lista que se nos ocurre interminable, pues es tan larga como la de los productos que se nos sugiere que compremos.

Este afán de consumismo es el que gobierna la sociedad en la que vivimos, que establece pautas de vida, de conducta, que pareciera que si no las cumplimos, nos convertimos en marginados.

Esta es inequívocamente la influencia del mundo de la que nos habla Pablo, este es el ambiente al que debemos evitar acomodarnos y al que debemos contrastar con todo lo que se nos ha enseñado.

Es evidente que tenemos necesidades y que lo bueno sería poder satisfacerlas, pero tengamos mucho cuidado con el listado de esas necesidades, para no caer en lo superfluo.

No convirtamos nuestra vida en un constante adquirir cosas que a la sociedad le parecerá muy bien que tengamos. Recordemos que el Reino será de los humildes, principalmente de los humildes de corazón.

Proverbios 13:25
Diego Acosta García

LA VANA-GLORIA

El Apóstol Pablo nos ha advertido acerca de todo lo que significa la jactancia con relación a nuestros talentos, facultades o méritos que hayamos podido conseguir.

Esa advertencia tiene mucho que ver con la esencia de la condición humana, tan altamente proclive a sobrevalorarse y a estimarse más allá de la verdadera valía.

El mundo nos estimula también a vanagloriarnos como hombres que somos, ya que por solo el hecho de ser hombres ya tenemos motivos para jactarnos de nuestra importancia.

Vivir con la vanidad a cuestas nos puede alegrar en determinados momentos, cuando otras personas por las razones que sean, nos estimulan en la misma dirección.

Vivir en vanagloria nos aparta de los valores importantes con los que sí debemos vivir y vamos transformando nuestro mundo en  un auténtico pequeño reino donde somos una especie de reyezuelos.

Pero debemos de estar preparados para cuando llegue la hora de la adversidad y entonces comprendamos que todo aquello que insensatamente creímos de nosotros mismos, no tiene ningún valor.

Puede que entonces llegue el momento en el que necesitaremos ser humildes para reconocer nuestros errores, para proclamar nuestros pecados y para pedir perdón a Dios, por la vana-gloria en la que vivimos.

Filipenses 2:3
Diego Acosta García

POR QUÉ NOS ASUSTAMOS?

Recordamos el pasaje en el que los discípulos se asustan por la tormenta y despiertan al Señor Jesús y éste los reprende, calificándolos de hombres de poca fe.

Este pasaje probablemente simbolice la vida de muchos de nosotros, que nos asustamos cuando llegan las dificultades, las pruebas, las situaciones complicadas o difíciles.

Muchas veces nos asustamos ante las cosas nuevas, las que rompen nuestros esquemas mentales o simplemente nuestra forma de pensar o de analizar las cosas.

Nos asustamos cuando pensamos que algo grave está por ocurrir y entonces perdemos el control, que es lo mismo que decir que el dominio propio.

Entonces pasamos a comportarnos como hombres y mujeres que nos olvidamos de las enseñanzas recibidas y comenzamos a imaginar planes de emergencia o salidas alternativas.

Cabría preguntarse en esas circunstancias, qué es en realidad lo que está ocurriendo, cuál es la naturaleza del problema que tanto nos altera, cuánto sufrimiento nos puede ocasionar la situación que enfrentamos.

Todos sabemos que ser hijos de Dios no nos garantiza ni una vida placentera ni una vida sin problemas, más bien todo lo contrario, tenemos asegurado persecuciones, ataques, humillaciones o hasta la propia muerte.

La cuestión no es el problema o la situación que enfrentamos, sino como la enfrentamos. En la hora de la dificultad o de la tribulación,  debemos recordar lo más importante: Que Dios siempre estará con nosotros. Siempre.

Deuteronomio 31:8
Diego Acosta García

UN EJEMPLO DE AMOR…

Fuimos testigos de un episodio tan sencillo como impresionante de lo que es el amor cuando se prodiga con sinceridad y cuando es fruto del corazón.

En un transporte público subieron varios jóvenes con síndrome de Down,  que rápidamente se ganaron las simpatías de quienes viajábamos por su alegría y por sus ganas de vivir.

Junto con ellos estaban dos maestras, muy jóvenes, que en todo momento no solamente estuvieron pendientes de los chicos, sino que los animaron a participar de las pequeñas vivencias que proporcionaba un viaje en metro.

 

Les indicaron los nombres de las estaciones, poniendo especial cuidado de que todos participaran de ese ejercicio de conocimiento y aprendizaje, que tanto hacia disfrutar no solo a los chicos sino al resto del pasaje.

Cuando nos llegó el momento de descender, advertimos que nuestro ánimo había cambiado, estábamos alegres, animados e impactados por todo lo que habíamos visto.

Pero todo tenía una explicación: el impresionante ejemplo de amor que nos dieron dos jóvenes maestras que seguramente no conocen al Señor, pero si conocen del amor verdadero.

Nos quedamos pensando cuántas oportunidades tenemos al cabo del día de hacer partícipes a otras personas del Amor que recibimos de Dios. Y advertimos que el Señor nos estaba reclamando con este episodio, que no lo olvidemos.

Sofonías 3:17
Diego Acosta García