LOS PAJARITOS

Una mañana pude ver como desde una ventana una señora abría las suyas y arrojaba migas hacia el jardín, cosa que me sorprendió bastante e incluso me pareció fuera de lugar.

Pero este juicio apresurado quedó desvirtuado cuando a los pocos momentos aparecieron varios gorriones que muy gustosamente se dieron a la tarea de buscar y comer las migas.

Este fue un episodio sencillo y seguramente repetido a lo largo de días y días, convirtiendo en una deliciosa rutina el hecho de que alguien se preocupara por dar de comer a los modestos pajaritos.

Como es de suponer tuve oportunidad de arrepentirme del juicio sobre la señora y también pude reflexionar acerca de lo que significaba el hecho de tener en su corazón ese acto de misericordia.

De esta manera me acordé de cuantos días estuve preocupado por la cuestión de la provisión, mayoritariamente de la física y más concretamente de la económica.

La señora a la que había criticado me había dado una gran doble lección. La del amor al prójimo, en este caso los gorriones y la de la provisión, en este caso a esos pequeños seres de la Creación.

Nunca debemos olvidarnos que el Señor sabe de todas nuestras necesidades, porque Él como nadie sabe cómo y en qué momento deben ser satisfechas. Él es nuestro Proveedor.

Salmos 68:10-11
Diego Acosta García

INFLUIR AL MUNDO

Ser influyentes en la sociedad y en el tiempo que nos toca vivir, es uno de los grandes mandamientos que debemos de poner en práctica cotidianamente.

Es nuestra responsabilidad hacerlo en el ámbito de nuestras actividades, para ser referencias en la sociedad que vive sin rumbo, entregada al hedonismo y la frivolidad.

Todos sabemos que no es una misión de fácil cumplimiento, la de influir al mundo, pero contamos con la ayuda y la guía del Espíritu Santo que nos hará obrar siempre en la dirección adecuada.

En esa misión de influir debemos de tener especial cuidado en no caer en las trampas del mundo y correr el riesgo de pasar de ser influyentes a influenciados.

Todos conocemos los atractivos que nos ofrece el mundo y sobre todo todos sabemos lo seductor que resulta no tener que preocuparn por nuestras malas acciones y menos por nuestros pecados personales.

Debemos ser entonces fieles ejecutores de una misión que tiene sus riesgos pero que tiene como elemento esencial, la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas para guardarnos y guiarnos en este difícil camino.

Debemos influir siendo Luz y Sal, con dominio propio, la valentía que Dios nos concede y el buen ánimo para estar siempre dispuestos a mostrar que verdaderamente somos hijos del Altísimo.

Mateo 13:38
Diego Acosta García

EL CAMINO RECTO

Somos enseñados que el camino más recto es el que une dos puntos en línea recta y de esta manera se nos explica una realidad que puede tener su respaldo en la práctica.

Estas enseñanzas pueden ser aplicadas en algunos momentos de nuestras vidas, pero con el tiempo llegamos a la conclusión que no siempre la menor distancia es el camino más atractivo.

En otras palabras, descubrimos que hay atajos, desviaciones interesantes, salidas del camino justificadas e incluso descubrimos que en algunas oportunidades hasta podemos llegar a hacer trampa acortando distancias.

Un día nos preguntamos: Cuál es el verdadero camino? Porque ni las más modernas tecnologías pueden ser lo suficientemente precisas para darnos una respuesta que nos sea aceptable.

Luego de mucho andar nos damos cuenta que nos hemos alejado del Único Camino posible, del Camino que es el verdadero porque es el propio Señor Jesús.

Él es el Camino, el Camino cierto el que siempre nos llevará al destino final con rectitud, sin equivocaciones y sin falsas opciones, aunque sea el Camino más difícil, el más estrecho e incluso el hasta el menos atractivo.

El Camino recto no nos permite justificaciones por abandonarlo aunque sea por razones que más o menos podamos argumentar. El Camino recto nos obliga a una vida recta aunque tengamos las tentaciones de los atajos.

Juan 14:6
Diego Acosta García

NEGAMOS A JESUS?

 

Seguramente todos recordamos como Pedro negó a Cristo y como lloró amargamente por haberlo hecho, en uno de los pasajes más impactantes de la vida del apóstol.

Alguna vez hemos negado a Cristo? Alguna vez hicimos lo mismo que Pedro de negar a Jesús en los momentos difíciles? Nos hemos hecho alguna vez estas preguntas?

Lo más probable es que no y además también es probable que sean preguntas que nunca desearíamos hacernos, porque el problema pueden ser las respuestas.

En lo personal, diría que negué a Cristo cuando callé en lugar de hablar del Evangelio de Salvación. Negué a Cristo cuando consentí con mi silencio las críticas destructivas a Su Iglesia.

Negué a Cristo cuando pude ayudar a la viuda y al huérfano, cuando pude haberlo hecho y no lo hice. Negué a Cristo cuando fui cobarde y no defendí la Verdad absoluta.

Negué a Cristo cuando me escondí en mis debilidades para no afrontar las realidades de la vida. Negué a Cristo cuando no fui capaz de anteponer mi fe a mis intereses personales.

Admito que negué a Cristo. Pero luego de haber llorado amargamente como Pedro, he pedido perdón y reconocido mi falta. Desde este día no negaré más a Jesús, con su Poder y ayuda y con mi debilidad.

Mateo 26:75
Diego Acosta García

LA SANA ENVIDIA?

Las explicaciones que pueden darse sobre lo que significa la envidia pueden ser bastante clarificadoras, pero no resultan del todo concretas con relación a lo que verdaderamente representa desde el punto de vista espiritual.

Se puede tener envidia por el éxito de alguien, porque es más reconocido aunque con menos méritos personales o porque tiene cosas de las que nosotros carecemos.

Quién siente envidia es el primer perjudicado porque no está conforme con lo que es, con lo que tiene y con el reconocimiento que recibe de las personas más cercanas.

Este sentimiento afecta al corazón y cuando tenemos afectado el corazón todo lo que expresamos está impregnado de frustración, de amargura, de resentimiento.

Y eso es lo que verdaderamente ocurre cuando sentimos envidia y el siguiente paso es tratar de destruir a la persona que origina esos sentimientos amargos muy cercanos al odio.

Debemos de pensar que cada uno de nosotros somos exactamente como Dios ha querido que seamos y que sus propósitos para nuestras vidas se cumplirán porque Dios nos ha creado de una determinada manera.

El primer antídoto contra la envidia es agradecer a Dios por ser tal como somos y agradecer también que le haya placido tener para nuestra vida un propósito completamente distinto al de todas las demás personas.

Eclesiastés 4:4
Diego Acosta García

SEPTIMO MILENIO: SER TERCOS

Hay tiempos de nuestra vida en la que pareciera que disfrutamos siendo tercos, que disfrutamos teniendo una actitud en la que nos oponemos a todo y a todos.

Esos tiempos pueden ser más largos o más cortos pero siempre tienen una singularidad, que cuando la analizamos quedamos perplejos porque no sabemos muy bien a qué obedece nuestra terquedad.

En cierta forma en el SEPTIMO MILENIO estamos obrando como obró el pueblo de Israel con Dios, cuando persistió en su obstinada desobediencia y en su reiterada falta de cumplimiento a lo que se le mandaba.

Es curioso apreciar como los hombres en distintos tiempos históricos somos capaces de tener los mismos comportamientos que nos hacen caer en la desobediencia.

Por qué somos tercos? Tal vez porque nos empeñamos en defender cuestiones que sabemos que están erradas, pero nuestro orgullo o nuestra vanidad nos impiden aceptarlo.

En el fondo detrás de toda actitud de terquedad se esconde nuestra exagerada valoración personal, que nos impide ser humildes y por tanto tener actitudes de humildad.

No dejemos que la terquedad domine nuestra vida, porque somos los grandes perjudicados, esencialmente porque nos alejamos de Dios, de su protección y de su sabiduría.

Deuteronomio 10:12
Diego Acosta García

FALSO DILEMA

La cuestión de la muerte digna es actualizada cada cierto tiempo y  ahora se nos advierte que la persona que decide practicar la eutanasia hace una obra de bien, en determinadas circunstancias.

Ese buen gesto se lo relaciona con la donación  de los órganos de la persona que decide morir con la ayuda de otros, lo que haría todavía más loable la situación.

Sin embargo es evidente que no solo que estamos frente a una decisión que nos puede presentar algún dilema, sino que además ese dilema es absolutamente falso.

Es necesario tener el más grande amor por las personas que sufren hasta límites que nos puedan conmover, pero todos sabemos que nadie será sometido a una prueba mayor de la que pueda soportar.

También conocemos casos de personas que afrontan situaciones límites con la máxima entereza e incluso se convierten en un auténtico ejemplo de su vocación por vivir.

Y también conocemos casos de personas que aún en estado de coma, retornan a la vida por un milagro que la ciencia ni los hombres  comprenden, pero que los creyentes sabemos a quién atribuirlo.

El falso dilema de la muerte digna debe ser rebatido con el argumento del amor por el que sufre y por la certeza de que es Dios quién da y quién quita la vida.

Génesis 2:7
Diego Acosta García

FRACASO?

Hace un tiempo un evangelista manifestó que había predicado el Evangelio durante más de treinta años y que durante todo ese tiempo no le constaba que una sola persona hubiera aceptado al Señor.

Seguramente desde la perspectiva del mundo este viejo predicador es un prototipo de un hombre fracasado en su labor, porque en más de tres décadas admitió no haber tenido resultados positivos.

Desde la perspectiva “resultadista” de muchos creyentes, también este hombre puede ser un fracasado en el más rotundo sentido de la palabra, según su propia confesión.

Pero es verdaderamente un fracasado? Es verdaderamente un perdedor desde la perspectiva mundana? Desde la perspectiva de los resultados puede ser considerado un fracasado?

Desde esas perspectivas podemos compartir que es un fracasado. Pero si analizamos el caso desde la perspectiva espiritual podemos llegar a otras conclusiones.

En nuestra propia vida el sentido de fracaso solamente puede ser determinado si lo confrontamos con la Palabra de Dios y en ese caso nos quedamos con la conclusión del propio predicador.

El dijo que era verdad que no le constaba que una sola persona se hubiera convertido por sus mensajes, pero también era verdad que durante más de treinta años había cumplido fielmente lo que Dios le había mandado hacer.

Se puede llamar fracasado a alguien que ha obedecido a Dios? Los resultados no pueden sustituir la importancia que tiene la obediencia a Dios!

Sal 103:17-18
Diego Acosta García

DECISIONES

Siempre tendremos encrucijadas en la vida. Por unas razones o por otras siempre tendremos que afrontar el momento de decidir y lo importante es saber que estamos haciendo lo correcto.

Y como podemos estar seguros de hacer lo correcto? Como podemos saber que no nos estamos equivocando? Como podemos tener la seguridad de que las circunstancias no nos engañen?

Así como desde siempre el hombre ha tenido que tomar decisiones, también desde siempre el hombre ha tenido los elementos para decidir y hacerlo con convicción.

Recordemos el caso de Noé, el hombre justo ante los ojos de Dios, que desafió durante más de cien años las críticas y las burlas de la sociedad en la que vivía, para construir el arca que Dios le había mandado que hiciera.

Cómo fue posible semejante seguridad? Porque Noé no se dejó llevar por el ambiente, ni por las circunstancias, ni por las opiniones de las demás personas.

Él solamente escuchó a Dios e hizo lo que Dios le mandó que hiciera. Por eso cuando nos toca decidir debemos de pensar como obraría nuestro Salvador en un momento semejante.

Pensemos como obraría Jesús si tuviera que tomar una decisión y con esa total seguridad de ánimo podemos obrar. Pensando como obraría Jesús, nunca nos equivocaremos y decidiremos lo mejor. Siempre.

Proverbios 3:1
Diego Acosta García

VAMPIRISMO

A lo largo de la historia podemos tener la certeza de que siempre hubo modas, cuestiones que en un determinado momento resultaron más atractivas que otras.

Lo mágico y todo lo relacionado con los vampiros se fueron convirtiendo en un foco de atención especialmente para las generaciones más jóvenes, a las que se dirigió aviesamente todo el peso de la  propaganda.

De los antiguos vampiros que chupaban la sangre de los cuerpos hemos pasado a estos vampiros que absorben el alma de las personas, en un cambio dramático y brutal.

Absorber el alma de un joven es dominar su voluntad hasta someterla a quienes están al servicio de las tinieblas, de lo oculto de lo que es contrario a la Luz y a lo Verdadero.

Como podemos aceptar que este vampirismo disfrazado de romanticismo no afecta y gravemente a nuestros jóvenes? Es que no hemos aprendido las enseñanzas que recibimos?

Nunca podrá ser bueno lo que se genera en las tinieblas, en la oscuridad, en ese mundo que está habitado por los enemigos del hombre, porque son contrarios a la luz radiante del día.

Obremos urgentemente en defensa de nuestros jóvenes. Oremos por ellos y no permitamos que estas fuerzas del mal les sigan absorbiendo el alma y la voluntad.

Ellos como nosotros debemos cobijarnos bajo la Soberanía de Dios no bajo la soberanía del Mal.

Salmos 10:9
Diego Acosta García

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