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La celebración del carnaval fue el pretento para que una comparsa pretendiera ridiculizar la cuestión del Holocausto.

Originarios de la ciudad de Cuenca, los miembros de la comparsa desfilaron en el concurso del Campo de Criptana, en Ciudad Real, en España.

Estamos convencidos que no ofende quién quiere, sino quién puede, este burda manifestación se repetirá en otros dos desfiles programados durante los días de carnaval.

Lo que resulta evidente, es que debe reclamarse la responsabilidad de las autoridades que por comisión o por omisión, permitieron que se perpetrara este torpe ataque a Israel y a su Pueblo.

Este hecho se suma a los que continuamente se denuncian formando parte de la campaña antisemita, que agravia a la Nación que será bendición para todas las naciones de la tierra.

Nadie debe eludir sus responsabilidades y tampoco nadie debe caer en la cómplice desidia de no reclamarlas.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

ISLAM CONQUISTADOR

Blog del TIEMPO!

El recuerdo de la conquista de la Meca, por un ejército de diez mil hombres, pone de manifiesto la grave contradicción en la que caen quienes defienden la posición de que el Islam, no es conquistador.

En el año 630 Mahoma a través de sus soldados, conquistó la ciudad de la Meca, que sería una de las primeras de las victorias que fueron logradas con el propósito de establecer el Islam.

El concepto bélico de yihad, fue aplicado a los triunfos sobre ciudades o tribus, como ocurrió con la tribu judía de Banu Qurayza, por haber combatido junto a los atacantes de la ciudad de Medina donde vivía Mahoma.

A su muerte, se produjeron las conquistas de Palestina, Siria, la Mesopotamia, Persia, Egipto, el norte de África y el sur de Europa, comprendiendo a España, Portugal y parte de Francia, el norte de la India y el sudeste de Asia.

Las victorias militares provocaron víctimas y destrucción. Frente a esta realidad histórica absolutamente contrastable, se puede seguir afirmando que el Islam es pacífico y no es conquistador? O se persistirá en el engaño de lo contrario?

Diego Acosta

www.septimomilenio.com