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ESTER, LA VALIENTE

LA OTRA HISTORIA

En estos días el pueblo judío recuerda una historia que puede situarse como ocurrida hace unos 2.470 años. Fue el tiempo del rey Asuero o Ajashverosh o incluso Jerjes I o como lo llama la Septuaginta Artajerjes II.

Quién haya sido el soberano de Persia y Media, tenía poder sobre un extenso territorio que abarcaba desde la India hasta Etiopía y también sobre los cautivos judíos de Jerusalén, que se encontraban en la capital Susa.

En el Libro de Ester se narra como la heroína de la historia, salvó a su pueblo del exterminio, gracias a su gesto asombrosamente valiente, de presentarse ante el rey sin ser convocada.

Esta decisión le pudo costar la vida, pero finalmente ocurrió lo que se reseña en el Libro en el Capítulo 2 y versículo 17:

Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y halló ella gracia y benevolencia delante de él más que todas las demás vírgenes; y puso la corona real en su cabeza, y la hizo reina en lugar de Vasti.

Los planes del influyente Aman de destruir a todos los judíos quedaron derrotados, por la hija adoptiva de Mardoqueo, que se constituyera luego en hombre de confianza del rey.

El pueblo de Israel recuerda a Ester con la fiesta del Purim, la más alegre de todas las conmemoraciones judías. Resulta especialmente significativa la lectura del Megilá o Libro deEster.

En realidad se conocen como parte del Megilá cinco libros, además del de Ester: Rut, Cantar de los Cantares, Eclesiastés y Lamentaciones. El Purim, recuerda la valerosa Ester, que arriesgó su vida para salvar la de su pueblo.

Diego Acosta

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LA CONFESIÓN-2

ESTUDIO BÍBLICO

El profeta Daniel estaba delante de Dios en actitud de confesión y el Señor le envío su ángel dándole a entender que se agradaba de su actitud de confesar sus propios pecados y los de su pueblo. Nos es muy fácil reconocer los pecados de los demás, pero Dios quiere que reconozcamos y confesemos los nuestros.

Levítico, 5:5.

5Cuando pecare en alguna de estas cosas, confesará aquello en que pecó.

Desde la antigüedad el Señor dejó este principio en medio de su pueblo, por el cual el pecador debía de confesar sus pecados.

Salmos 32:3-5.

3Mientras callé, se envejecieron mis huesos. En mi gemir todo el día. 4Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. 5Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.

El principal perjudicado de la falta de confesión es uno mismo. El diablo toma ventaja en la ocultación de nuestros pecados y lo toma como acusación hacía nuestra vida. Nos acusa de hipocresía y nos roba la fe. Cuando confesamos nos reconfortamos en aquél que nos ama.

Salmos 51:1-4.

1Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. 3Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. 4Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

El rey David cuando fue amonestado por el profeta Natán, se dio cuenta de su pecado y se puso delante del Señor a confesarlo, pues su anhelo era poder ser tenido justo delante de Dios.

Pr. Ramón Ubillos

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INDOLENTE

 

INDOLENTE

DEVOCIONAL

Me sorprendo como poco a poco voy aceptando cosas que están mal, como si el tiempo fuera capaz de limar las asperezas de situaciones que no debería tolerar.

Cuando pienso en esta cuestión, la atribuyo a la indolencia con la que vivo, porque en lugar de tener posiciones firmes, me debato entre mis obligaciones y las propuestas del mundo.

No cabe ninguna duda que este debate, es el peor resultado que puede haber en cuanto a las certezas que debemos de tener quienes nos llamamos hijos de Dios.

Ser indolente, me lleva a olvidarme que hay principios que son innegociables y de obligado cumplimiento y por lo tanto no pueden estar sujetos a opiniones o consideraciones interesadas.

Combatir la indolencia es una gran propuesta que me he planteado, para buscar ser digno ante el Eterno y su Majestad. No basta con declararme creyente, debo practicarlo tanto como el respirar.

Proverbios 12:27
El indolente ni aun asará lo que ha cazado;
pero haber precioso del hombre es la diligencia.

Provérbios 12:27
O preguiçoso não assará a sua caça,
mas o bem precioso do homem é ser diligente.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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NUEVA AUTO-AYUDA…?

Blog del TIEMPO

Ahora los sabiondos de siempre, están sugiriendo abandonar propuestas como la meditación o la autocrítica, para reemplazarlas por lo que se supone en una nueva modalidad de auto-ayuda.

Se trata de la autocompasión!

Más peligrosa todavía que las anteriores porque supone que en lugar de apreciar la realidad tal y como es, se proponer analizarla desde la perspectiva de la conmiseración…hacia uno mismo.

Es lo mismo que decir: Que tristeza de vida que tengo…que penurias tengo que afrontar, nadie me ayuda, nadie tiene amor por mí, todos me ignoran y yo sufriendo.

Puede una persona vivir de esta manera?

Evidentemente que sí puede, lo que ocurre es que no llegará a ningún final porque siempre estará dependiendo de los demás para que lo ayuden, en la cruel visión de que no hay nadie más importante que uno mismo.

Las modas de auto-ayuda, son muy similares a los que limpian y guardan la basura debajo de una alfombra, en lugar de tirarla y dejar verdaderamente limpio el suelo.

Si los hombres seguimos negando a Dios, nos seguimos rebelando contra su Autoridad, seguiremos siendo esclavos de mal intencionadas propuestas, que no hacen otra cosa que confundirnos y hacernos perder el tiempo.

Romper las cadenas del pasado y convertirnos en hombres y mujeres nuevos, es la oportunidad que nos ofrece el Señor. Cuando lo aceptaremos?

Diego Acosta

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