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IDENTIDAD

DEVOCIONAL

Hay veces en que las preguntas sencillas revelan grandes asuntos.

Por ejemplo: Por qué identificamos fácilmente a los intérpretes de determinados temas musicales?

Indiscutiblemente porque en algún momento nos impactaron por su identidad, para poder distinguirlos del resto y para saber que ellos son los que mejor han sido capaces de ahondar en lo que buscaba un autor.

Esta certeza si la traslado a mi vida, me provoca sorpresa y también dificultad para aplicar la enseñanza.

Tal vez porque me produzca pena que haya músicos que puedan ser identificados fácilmente y no haya hombres y mujeres que nos llamamos hijos de Dios y que pasamos totalmente desapercibidos.

Los músicos buscan la vana-gloria, pero tienen identidad. Supuestamente un creyente no busca la honra de los hombres, pero es incapaz de mostrar con sus obras que es un siervo y que actúa por Fe.

Busco con ansia la identidad que me permita distinguirme, no para mi vanidad, sino para que otros vean a Jesús, aunque sea un momento en sus vidas, cuando nos crucemos en cualquier lugar.

Juan 8:18
Yo soy el que doy testimonio de mí mismo,
y el Padre que me envió da testimonio de mí.

João 8:18
Eu sou o que testifico de mim mesmo,
e de mim testifica também o Pai,
que me enviou.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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VULGARIDAD

Blog del TIEMPO!

La vulgaridad es una cruel patología que poco a poco va afectando al criterio de las personas, que quedan expuestas al avance de tanta tontería que se magnifica como novedosa o atractiva.

Una vez más cabe la pregunta sobre lo que está pasando en el mundo!

Y la respuesta asume la sencilla complejidad de explicar que ante el vacío interior, pareciera que no queda más alternativa que llenarlo con más vacío mental…

Solamente así se puede entender que se conceda espacio a una mujer paseando desnuda en un auto, caro por supuesto o que se anuncie que un determinado futbolista pueda llegar a comprar un auto, más caro todavía.

El vacío total no existe y cumpliendo con esta ley física, lo llenaremos con ese otro vacío tan peligroso, que es el de la vulgaridad que disfraza a lo malo por bueno, a lo que es una mera tontería por una falsa importancia.

El vacío de los hombres, solamente lo puede ocupar Dios. Si no fuera así queda para muchos el recurso del yoga budista o el asumir lo tristemente patético como ideal de vida.

Diego Acosta

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