LA DISCRECIÓN
DEVOCIONAL
Podríamos decir que en casi todas las congregaciones hay enemigos ocultos, que están siempre dispuestos a ocasionar daños, muchas veces irreparables.
Uno de esos enemigos ocultos, es la falta de discreción!
La falta del cumplimiento del legítimo secreto que se debe demandar a los líderes!
En el momento en que dejan de cumplirse estas rigurosas normas de conducta, comienzan los problemas que pueden llevar a que muchos hermanos abandonen la Iglesia primero y a Dios después.
Cumplir con este principio es fundamental para la buena salud espiritual de una congregación, principalmente porque genera un clima propicio para que se produzca la deseable relación pastor-creyentes.
Personalmente he podido comprobar cómo cuando estas normas se dejan de lado, los daños que se provocan a las personas pueden ser gravísimos.
Y esas consecuencias son también una cuestión por la cada uno deberá responder, el inevitable e insoslayable Día del Juicio.
Proverbios 2:10-12
Cuando la sabiduría entrare en tu corazón,
Y la ciencia fuere grata a tu alma,
La discreción te guardará;
Te preservará la inteligencia,
Para librarte del mal camino,
De los hombres que hablan perversidades.
Provérbios 2:10-12
Porquanto a sabedoria entrará no teu coração,
e o conhecimento será suave à tua alma.
O bom siso te guardará,
e a inteligência te conservará;
para te livrar do mau caminho
e do homem que diz coisas perversas.
Diego Acosta / Neide Ferreira
GOSPEL. PEDIDO…
ORACIÓN. Por la Iglesia
Oremos por ser fieles herederos de la Iglesia de Jesús!
Oremos para que el Espíritu oriente a los líderes!
Oremos para desechar radicalmente las falsas doctrinas!
Oremos para volver al primer amor!
Oremos para poder influir en el mundo!
Oremos para que la Iglesia sea fuerte y no recibe las
acechanzas mundanas!
Oremos para volver al principio de temor y temblor!
EN ESTE DÍA. LUZ
El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz;
los que moraban en tierra de sombra de
muerte,
luz resplandeció sobre ellos.
Isaías 9:2
LA CREACIÓN. BELLEZA (214)
EN ESTE DÍA. HIJO
El que cree en el Hijo tiene vida eterna;
pero el que rehúsa creer en el Hijo
no verá la vida,
sino que la ira de Dios está sobre él.
Juan 3:36
LA CREACIÓN. LAGO EXTREMO (213)
OTOÑO…PRIMAVERA
ANTIVIRUS
Frívolamente el mundo recuerda que para el hemisferio norte comienza el otoño y que para el sur, la primavera.
Nadie recuerda que esta certeza que tenemos los humanos, deriva de la promesa que Dios hizo a Noé tras el diluvio.
Dijo Jehová: No volveré a maldecir la tierra a causa del hombre y estableció las estaciones, definiendo las más extremas, el frío y el calor, según podemos leer en el Octavo Capítulo del Libro de Génesis.
Es trascendente que recordemos, aunque se trate de cuestiones aparentemente sin importancia, que todo lo que vemos y lo que desconocemos es Obra del Eterno.
Diego Acosta
www.septimomilenio.com
PERSISTIR
DEVOCIONAL
Mientras repasaba algunos hechos de mi vida, advertí que contrariamente a lo que declaro, sigo insistiendo con algunos de mis argumentos.
Por qué lo hago?
Creo que por la sencilla razón de no admitir que estaba equivocado y también, para no dar la razón a quienes piensan distinto y acertadamente.
Cuánto me cueste admitir los errores, aunque se trate de pequeñas cosas, casi insignificantes, pero que están relacionadas con mi orgullo, con mi vanidad.
Incluso a veces, hasta podemos usar el pomposo argumento de que se trata de una cuestión de honor y por lo tanto no podemos reconocer que nuestros pensamientos no eran correctos.
Lo grave y lo triste, es que cuando una persona cae en esta especie de torbellino de palabras y actitudes, no advierte que en realidad todo está relacionado con Dios.
Y si persisto en el error personal, lo que estoy haciendo es practicar una forma de rebeldía, ya que me estoy comportando fuera de las normas que el Eterno ha establecido.
Ahora estoy convencido, que persistir en el error además de ser una necedad, es una forma penosa de apartarse del Altísimo.
Salmo 19:12
ES – ¿Quién podrá entender sus propios errores?
Líbrame de los que me son ocultos.
PT – Quem pode entender os próprios erros?
Expurga-me tu dos que me são ocultos.
Diego Acosta / Neide Ferreira

















