callar septimomilenio 1

DECISIÓN

Creo que todos los días nos enfrentamos a momentos en los que tenemos que tomar decisiones importantes.

Una de ellas es hablar o lo contrario, callar!

Qué debemos hacer para no equivocarnos?

Obrar según lo hubiera hecho Jesús y no como lo hacen los hombres!

Jesús decía siempre la Verdad, aunque no fuera en apariencia lo más oportuno.

Los hombres en cambio, obramos según el pensamiento del mundo!

Para expresarlo más claramente: Jesús no especulaba, pero los hombres lo hacemos todo el tiempo.

Tanto si debemos hablar como si debemos callar, obremos pensando en los Hechos de Jesús.

Es probable que nos ganemos la antipatía del mundo pero seremos fieles al Hijo del Hombre, que siempre será lo más importante.

Mateo 15:12-13

 Entonces acercándose sus discípulos, le dijeron: ¿Sabes que los fariseos se ofendieron cuando oyeron esta palabra?

Pero respondiendo él, dijo: Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada.

Mateus 15:12-13

Então, acercando-se dele os seus discípulos, disseram-lhe: Sabes que os fariseus, ouvindo essas palavras, se escandalizaram?

 Ele, porém, respondendo, disse: Toda planta que meu Pai celestial não plantou será arrancada.

Diego Acosta / Neide Ferreira

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MASACRAN CRISTIANOS EN NORÁFRICA

HACIENDO MEMORIA – DCCCXLVIII

17 de Julio de 180

Doce cristianos que se niegan a rechazar su fe en Jesús y declarar su sometimiento al emperador romano, son asesinados en Scillium.

Esta población se ubica en Numidia y forma parte de lo que se denominó la África romana. Más precisamente estaba situada en el límite de las actuales Argelia y Túnez.

Los doce cristianos muertos son considerados mártires de la fe.

Diego Acosta

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COMIENZA LA ERA ATÓMICA

HACIENDO MEMORIA – DCCCIIIL

16 de Julio de 1945

Estados Unidos experimenta por primera vez una bomba atómica, a 96 kilómetros al noroeste de Alamagordo en Nueva México.

La bomba de 19 kilotones fue hecha estallar en el desierto conocido como Jornada del Muerto.

Veinte días más tarde Estados Unidos lanzaría una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Esta será la primera vez que se utilizó un arma de destrucción sobre una población civil.

Diego Acosta

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LA FE QUE VENCE

CONGREGACIÓN

SÉPTIMO MILENIO

Abraham se levantó muy de mañana, ensilló su asno, tomó consigo a dos de sus siervos y a Isaac, su hijo. Después cortó leña para el holocausto, se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho. Génesis 22.3

La fe debe ser una de las cualidades que distingue al creyente. Existe, sin embargo, bastante confusión acerca de este tema. Para muchos la fe no es más que un deseo de que las cosas salgan bien. Es la esperanza de que las circunstancias se resuelvan favorablemente y que las dificultades no nos afecten demasiado. Una exhortación que escuchamos con cierta frecuencia es la de hacer las cosas con más fe, lo que delata una convicción de que la fe se refiere a manifestar mayor entusiasmo en los emprendimientos.
Este pasaje nos da una clara idea que la fe es algo enteramente diferente. Las instrucciones de Dios, que llamaban a Abraham a ofrecer en sacrificio a su único hijo, Isaac, le posicionaban en el centro de lo que podría ser una profunda crisis personal. La noche que pasaría debe haber sido una interminable agonía, mientras Abraham luchaba con las reacciones naturales a esta petición. ¿Cómo podía este gran Dios pedirle el hijo que tantos años había esperado, que Él mismo había prometido?
Sin embargo, Abraham no permitió que sus emociones fueran el factor decisivo en su comportamiento. Entendía somos llamados a la obediencia, aun cuando no entiende lo que el Señor está haciendo ni el porqué de las circunstancias en las cuales se encuentra.
Veamos la abundancia de verbos en el versículo: se levantó, preparó, tomó, cortó, salió, y fue. Sin importar la magnitud de su angustia, el padre de la fe comenzó muy de mañana con los pasos necesarios para hacer lo que se le había mandado, mostrando, de esta manera, lo que es la esencia de la fe.
La fe es una convicción profunda en la fidelidad de Dios, que conduce a la acción. Es la certeza de que, no importa cuán contradictorias y difíciles sean las circunstancias, Dios no se verá limitado en su propósito de cumplir su Palabra. En este caso, según el autor de Hebreos, Abraham creía que Dios era «poderoso para levantar a Isaac aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir» (Hebreos 11.19).
Estos son tiempos en los cuales podemos vernos constantemente rodeados de crisis, tiempos difíciles. Si esperamos que Dios actúe, nosotros debemos mostrar esa misma confianza en Su bondad, evidenciada en acciones concretas que no pierden tiempo en dudas, vacilaciones, ni argumentaciones.
La fe no es la seguridad que Dios hará lo que nosotros deseamos, sino la certeza que Dios hará lo correcto, pues su voluntad es agradable y perfecta.

José Gilabert – España

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