p5839

REFLEXIÓN

Una famosa canción popular dice: Nos vamos poniendo viejos y el amor no lo reflejo como ayer… Es interesante el sentido que tiene la frase, ya que no habla de hacerse mayor, sino que viejo se vuelve el amor.

Pensando en esto podemos constatar como de lo que recibimos del mundo, podemos sacar enseñanzas cuando lo escudriñamos y lo contrastamos con la Palabra de Dios.

Que pasa con el amor? Se puede poner viejo como lo refleja la letra de la canción? Según el autor sí, y creemos que tiene razón, porque es una visión acerca de cómo nos acostumbramos a las cosas, incluida el amor.

Qué reflexión podemos sacar de esto? Que es algo parecido a lo que nos ocurre con nuestro amor a Jesús. En el comienzo es maravilloso pero poco a poco se va marchitando.

Por eso la Palabra nos incita a volver al primer amor… A aquel que nos transformó y que, equivocadamente, una vez recibido lo vamos acondicionando a nuestra vida y no nos preocupamos en cuidar.

Para evitar que el amor se ponga viejo…tenemos que renovar día a día nuestra relación con el Señor. Lo mismo que deberíamos hacer con la persona o las personas que tenemos a nuestro lado.

El renuevo es sinónimo de crecimiento y si no renovamos el Amor, estamos permitiendo que se avejente!

Apocalipsis 2:4
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5836

ORDEN

Comentaba un hermano que una de las razones por las que no leía la Biblia era porque la encontraba muy aburrida, repetitiva y además de eso con un exceso de páginas.

Le preguntamos en que se basaba para decir todas esas cosas y nos dio el ejemplo de cuando se cuentan las genealogías o cuando se mencionan los hijos de los hijos.

Tanta precisión nos explicaba no nos sirve para nada porque nadie se acordará de los nombres ni tampoco del orden en que están escritos, por lo que resultan inútiles las menciones.

Tras asimilar la sorpresa que nos produjo el argumento, tratamos de analizar lo que había dicho y el sentido que tenían sus afirmaciones.

Lo más importante con relación al planteamiento del hermano, es que la Biblia nos revela que Dios es un Dios de Orden. Orden con mayúscula, porque es un Orden superior, no como el de los hombres.

Si Él siendo el único Omnisciente ha considerado necesario que los hombres conozcamos todos esos detalles, es evidente que no tenemos ni debemos objetar nada.

Así como también nos dio un Grandioso ejemplo de Orden, cuando Creó todo lo conocido, día por día. El hermano quedó abrumado, pidió perdón por sus palabras y formuló el compromiso de leer la Biblia con bríos renovados.

Deuteronomio 17:9
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5832

SENTENCIA

Hace unos días asistimos abrumados al doloroso espectáculo de una madre gritando a su hijo pequeño palabras como tonto… inútil…torpe como tu padre.

La ira de la mujer iba en aumento porque el niño lejos de reaccionar se encogía cada vez más, evidentemente asustado por la reacción de su madre por haber metido un pié en un charco de agua.

Nada que sea nuevo para un niño y absolutamente nada para reaccionar de esa forma tan intempestiva. Intentamos mediar en la situación, pero el resultado fue peor todavía, porque la mujer también nos insultó.

Pensando en esto advertimos que poco hacemos los creyentes por ayudar a quienes no conocen al Señor, para llevarles una palabra de aliento, de esperanza, para sacarlos de la situación en la que se encuentran.

Tenemos la convición que si esa madre supiera el valor que tienen sus palabras, jamás las hubiera pronunciado por grande que fuera su enojo y por muchas que fueran sus razones.

Cada vez que utilizamos las palabras de esta historia, tenemos que recordar que estamos levantando sentencias sobre la vida de nuestros hijos y que por más que sean palabras más o menos habituales, siguen teniendo ese dramático valor.

Con nuestra boca podemos dar vida y con nuestra boca podemos dar muerte. Aunque suene tremendista, la Palabra de Dios nos enseña a dar el
máximo valor a cada una de nuestras palabras!

Santiago 3:10-11
Diego Acosta García
Música. Neide Ferreira
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SÉPTIMO MILENIO: EL DRAMA OLVIDADO

Hace unos días efectivos del Ejército encontraron en el desierto de Níger los cadáveres de 87 personas y prácticamente en el mismo día el de otras 35, en su abrumadora mayoría niños de corta edad.
La información destacaba que la causa de las muertes era la falta de agua, es decir padecieron la brutal necesidad que llamamos sed y que en este caso resultó decisiva.
Los pocos hombres que murieron, las pocas mujeres que los acompañaban y los muchos niños que iban con ellos, pretendían cruzar el desierto y llegar hasta la frontera con Argeliamapa.
Murieron cuando estaban a unos 10 kilómetros de su objetivo tras atravesar más de 80 kilómetros en inhóspito desierto. Buscaban algo irreprochable para cualquier humano: Tratar de vivir mejor.
Este drama fue rápidamente olvidado porque las imágenes que se pudieron lograr eran tremendas, dado el estado en el que se encontraban los cadáveres.
Seguramente se consideró que esas imágenes podían herir la sensibilidad de quienes las vieran. Es decir, se cuidaba a quién las pudiera mirar sin tener en cuenta las vidas perdidas.niger
Con esta lógica despiada se mueve la sociedad global de nuestros días, preservando a las mayorías de los impactos visuales que las puedan afectar.
En ejercicio de cinismo que se opone con el Amor y la Misericordia que debemos de tener con el prójimo. No es cuestión de caer en el facilismo de expresar con qué poco podríamos haber ayudado a estos muertos en Níger.
Se trata de cómo ignoramos a quienes sufren lejos de lo que llamamos el mundo civilizado, lejos de la sociedad que se conmueve ante el dolor y que se sobrepone rápidamente, buscando nuevos emociones.
Oremos por nosotros mismos, como miembros de esta sociedad tan descreída como falta de Amor.

Diego Acosta García

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p5818

ACCIÓN

Un predicador sorprendió a su congregación cuando contó una historia que  había protagonizado en un tren subterráneo de una gran ciudad.

Por razones de trabajo subió al tren y lo primero que vio fue a un hombre en un tremendo estado de ebriedad, descalzo y con los pantalones casi caídos, lo que provocaba el rechazo de los pasajeros.

Venciendo su miedo al ridículo, se dirigió al hombre, lo ayudó a bajar y trató de ayudarlo en la situación en que se encontraba.

Lo llevó hasta un refugio y se ocupó que lo atendieran, lo bañaran, lo vistieran y esperó hasta que se recuperó. Entonces el hombre le mostró su extrañeza por lo que había hecho.

Él le contestó que era nada, comparado con lo que Jesús había hecho en su propia vida. Su interlocutor ya mucho más lúcido le preguntó: Ud. también andaba borracho y ese Jesús lo ayudó?

No, no andaba ebrio, hacía cosas mucho peores que beber. El hombre se quedó pensativo y le preguntó: Entonces ese Jesús me ayudaría a mí, que soy un fracasado y que por eso bebo?

Claro que sí! Jesús vino al mundo para ayudar a personas como Ud. y como yo. Se dieron un abrazo y ese hombre que estaba borracho en un tren, es un testimonio de la Obra de Jesús en la vida de las personas.

Salmos 119:2
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5807

SUPERIORES?


Tal vez nos cueste admitir que muchas veces nos sentimos superiores al resto de las personas, cuando recordamos que somos evangélicos y más que eso: hijos de Dios.

Por eso asumimos posturas de una cierta soberbia ante quienes se debaten en las mismas dudas, que antes de ser salvos, nosotros también nos debatíamos.

O cuando juzgamos con severidad a quienes viven según los dictados del mundo, olvidando cuántos años nosotros mismos vivimos de la misma manera, o peor aún.

Con qué facilidad nos olvidamos de quienes éramos, de lo que hacíamos, de lo que pensábamos y de la forma en que obrabámos, en este mundo con normas de naufragio: Sálvese quién pueda…

Puede que pensemos, tomando una actitud defensiva, que en realidad la cuestión no es para tanto y que se trata de una exageración de cosas que suelen ocurrir.

Por qué nos justificamos entonces? Es evidente que lo hacemos para tratar de aliviar la carga de nuestra conciencia que nos reclama cuando obramos diferente de lo que hablamos.

Considerarnos superiores a los demás es un pésimo testimonio acerca de nuestra condición de creyentes, porque deberíamos obrar como lo que somos: Dispuestos a servir, sin considerarnos superiores a nadie!

Revisar nuestras actitudes será una manera de reflejar que también tenemos renovado nuestro interior y que verdaderamente somos hombres y mujeres nacidos de nuevo con Jesús.

Juan 3:3
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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CARTA DE BERLÍN. ISRAEL Y ALEMANIA

 

Hola.
El 9 de noviembre se cumplirán 75 años de uno de los episodios más oscuros de la historia de Alemania: La noche de los cristales rotos. Ese día se quemaron sinagogas, judíos fueron arrestados y asesinados.angela
También se rompieron los cristales de los negocios que fueron saqueados y durante varias horas el terror ante la violencia nazi, dominó las calles de Berlín y otras ciudades del país.
La Canciller alemana, dijo que lamentaba que 75 años después de ese día, las instituciones judías en Alemania todavía requieren protección de la policía.
Angela Merkel, pidió a sus compatriotas mostrar coraje civil y de impedir toda forma de antisemitismo. Siempre hay que recordar el pasado, para poder mirar con responsabilidad hacia el futuro.
La Jefa del Gobierno continuó señalando que la situación actual, en el que las instituciones judías deben estar protegidos por la policía, es deprimente.
Esta es una situación que está más allá de la explicación, porque es la realidad que se vive: Policías en las puertas de los jardines de infancia, en las escuelas e instituciones.
La canciller explicó que no es aceptable la diferencia entre el sentimiento anti semita y la crítica anti-israelí. Se puede criticar pero nunca disfrazar esa crítica con el antisemitismo.
Merkel afirmó que Alemania está comprometida con la seguridad de Israel. Queremos un estado de Israel que viva en paz con sus vecinos, por eso estamos pidiendo una solución de dos estados y avanzar en el proceso de paz.
En estos tiempos tan difíciles, la señora Angela Merkel ha hecho nuevamente público el compromiso de Alemania con Israel y ha lamentado el sentimiento que se vive en su país.
Desde ese compromiso, debemos seguir orando por Israel y también por Alemania. Estos son tiempos de compromiso, no de tibiezas!
Gracias y bendiciones.
Diego Acosta García
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p5787

MIEDO

Cuando vemos imágenes de niños maltratados, heridos e incluso muertos en atentados o en guerras, nos conmovemos profundamente y hasta llegamos a sentir oprimido el corazón.

Pero es el impacto de las imágenes lo que nos conmueve, porque casi de inmediato volvemos a nuestra cotidianeidad sin acordarnos de los niños que sufrían o que dejaron de sufrir.

No es una conducta reprochable porque es así como vivimos, buscando recibir impactos de cualquier tipo y olvidándolos con la misma facilidad con la que nos emocionamos.

Pensamos que en el fondo no deja de ser bueno, que aunque sea nos sintamos afectados por las imágenes de los niños que sufren. Pero nos olvidamos de los otros dramas.

El de los niños que viven con temor…todos los días. Lejos de las guerras, de la huída ante el hambre, de los maltratadores y abusadores. Lejos de esos tremendos dramas.

Recordamos a los niños que viven con el mezquino desamor de sus padres, con la ayuda menguada de sus abuelos o en la frialdad de las guarderías o como les llamemos.

Quién se conmueve con ese miedo? Un niño con miedo, crecerá con miedo y será un adulto medroso. No pensamos en esto? Dejemos de buscar los impactos y ayudemos a quienes más precisan de nuestro amor!

Marcos 9:37
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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p5784

VICTORIA


Hace un cierto tiempo nos enteramos que una hermana estaba viviendo una gran aflicción, que incluso había motivado que durante varios domingos no viniera a la iglesia.

Decidimos visitarla para poder testimoniar con nuestro gesto que éramos solidarios con el momento que estaba afrontando, en la certeza de que esos pequeños gestos son muy alentadores.

Ella valoró la visita y nos contó con detalles lo que le estaba ocurriendo, que resultó más grave de lo que pensábamos y de más difícil solución que lo que creíamos.

Como es de imaginar en circunstancias como esta es complicado encontrar las palabras adecuadas, que no suenen a formulismo o sean empalagosas por su obviedad.

Como siempre el Espíritu nos trajo sabiduría en el momento perfecto y le recordamos a la hermana que Jesús nos había anunciado que en el mundo pasaríamos aflicciones.

Ella estuvo de acuerdo con eso porque lo recordaba perfectamente. Y le hicimos mención que Jesús también había dicho que Él había vencido al mundo.

Estas palabras animaron a la hermana que cambió totalmente de actitud y nos alentó… a nosotros a tener en cuenta lo que Jesús había dicho. No importa el tiempo de la aflicción, importa el tiempo de la certeza de la Victoria con Jesús.

Juan 16:33
Diego Acosta García
Música: Neide Ferreira

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SÉPTIMO MILENIO: ISRAEL Y LOS EVANGÉLICOS AMERICANOS

Reproducimos este comentario porque ofrece una visión diferente de un tema que no tiene discusión para los creyentes: Si somos coherederos de las Promesas, somos partícipes de todo lo que se relaciona con Israel, en lo bueno y en lo malo. Reflexionemos y reafirmemos nuestra actitud!bandera-israel-suple

Israel y los cristianos evangélicos.

Robert W. Nicholson ha escrito un ensayo fascinante para la revista Mosaic, titulado «Evangélicos e Israel: lo que los judíos norteamericanos no quieren saber (pero deberían)». Dicho ensayo ha dado lugar, a su vez, a comentarios de Wilfred MacClay, Elliott Abrams, Gertrude Himmelfarb y James Nuechterlein. Cada uno presenta una perspectiva algo diferente sobre lo escrito por Nicholson; la lectura de todos ellos merece la pena.

El ensayo busca la explicación del sionismo cristiano, y encuentra que para algunos cristianos ésta se encuentra en la escatología, mientras que para otros se halla en la alianza eterna de Dios con Israel. Nicholson sostiene que muchos evangélicos no sólo albergan un fuerte sentimiento protector respecto al Estado de Israel, sino una profunda afinidad cultural con el pueblo judío. Pero también destaca la creciente fuerza entre los evangélicos de lo que denomina «un nuevo movimiento antiisraelí y propalestino».

Respecto a esto último puedo ofrecer un testimonio de primera mano. Hace unos años mi esposa y yo abandonamos una iglesia de Washington D.C. de la que éramos miembros debido a que descubrí en ella una profunda hostilidad hacia Israel, que hasta entonces había permanecido oculta. Cuanto más investigaba la cuestión, más pertubadora me resultaba, hasta el punto de que sentí que no podíamos seguir asistiendo al culto allí con la conciencia tranquila. Así que nos fuimos, pese a que dos de nuestros hijos habían sido bautizados en esa iglesia y a que, con los años, habíamos creado fuertes vínculos con ella y con muchos de los miembros de su congregación.

Nicholson realiza un excelente trabajo explicando el ascenso del sentimiento propalestino en algunos segmentos del evangelismo norteamericano. El fundamento de dicha tendencia se halla en parte en la creencia de que Israel es una nación cuya misma fundación en 1947 fue ilegítima e inmoral; se dice que, desde entonces, se ha convertido en una enemiga de la justicia y de la paz. El verdadero cristianismo, por tanto, exige que uno abrace la causa propalestina, al menos según esta línea de argumentación. «La conclusión es simplemente ésta: cada vez más evangélicos son educados para aceptar la versión propalestina, basándose en su fe cristiana», escribe Nicholson.

En cuanto a mi propia postura respecto al Estado judío, me encuentro muy cerca del punto de vista de Nuechterlein, que escribe:

    En el presente caso, no hace falta depender de la profecía bíblica o de la teología de la Alianza para hallar razones para apoyar al Estado de Israel.

Israel posee la única cultura política verdaderamente democrática de Oriente Medio. Es aliado de Occidente en lo que se refiere a la política y la política económica y, lo que es más importante, es un firme y constante aliado de Estados Unidos. Es un baluarte regional contra los islamistas radicales, enemigos declarados del propio Israel y de Norteamérica. Cuanto más veo de la populista Primavera Árabe, más fuerte es mi compromiso con Israel. Lo apoyo no porque sea cristiano –aunque no hay nada en mis creencias cristianas que se oponga a ello–, sino porque apoyarlo coincide con lo que exigen la justicia y la defensa de los intereses nacionales estadounidenses.

Me parece de lo más correcto. En una región plagada de déspotas y de violaciones masivas de los derechos humanos, Israel es la gran y brillante excepción. De hecho, si nos basamos en la evidencia que nos rodea, está claro que Israel, más que ninguna otra nación del mundo, está sometida no sólo al doble rasero, sino a un estándar imposible. Sus sacrificios por la paz, que superan los de cualquier otro país, se pasan por alto constantemente, mientras que se disculpan las brutales acciones de sus enemigos.

Israel está lejos de ser perfecta, pero, considerando todos sus actos, se encuentra entre las naciones más impresionantes y estimables de la historia humana. Sus logros y aportaciones morales son impresionantes; por eso, a mi parecer, los cristianos evangélicos deberían mantener la fe en el Estado judío. Dejemos de lado, por ahora, las ideas particulares respecto al fin de los tiempos y a la alianza de Dios con Israel. Israel merece un apoyo basado en el aquí y el ahora, en lo que defiende y en lo que defienden y atacan sus enemigos, y en razones de simple justicia. Lo que hace falta para contrarrestar las versiones y campañas de propaganda antiisraelíes es un esfuerzo a gran escala en educación; presentando hechos puros y duros de forma que se muestre una historia extraordinaria y conmovedora, que cautive la imaginación moral de los evangélicos, sobre todo de los jóvenes.

Estoy seguro de que a algunos cristianos evangélicos les gustaría que fueran más los judíos norteamericanos que les mostraran mayor gratitud por su apoyo a Israel a lo largo de los años. Pero, francamente, a mí eso me importa muy poco, y he aquí por qué: lo que debería decidir de qué lado se pone uno en este debate sobre Israel no son las sombras, sino las luces. Hay que ver la historia tal cual es, más que que desfigurarla de forma grotesca. Y ajustar las ideas propias lo mejor que se pueda a la verdad y los hechos, empezando por éste: el problema no reside en que Israel se niegue a negociar, ni en una disputa por territorios (los israelíes han demostrado reiteradamente que están dispuestos a renunciar a tierras a cambio de una paz real); se encuentra en la negativa palestina a hacer las paces con la idea de un Estado judío.

El sufrimiento que experimenta el pueblo palestino (incluidos los cristianos) es real, y debería conmover nuestros corazones. Muchos palestinos sufren por circunstancias que ellos no crearon. Por tanto, simpatizar con su difícil situación es algo natural. Pero esas circunstancias que padecen no las ha provocado Israel, sino, básicamente, los fracasados dirigentes palestinos, que se han caracterizado demasiado a menudo por la corrupción y la malevolencia. Los controles fronterizos y los muros existen por un motivo: son una respuesta a los ataques palestinos. Tampoco ha surgido todavía nadie entre los líderes palestinos que esté dispuesto a (o sea capaz de) cambiar una cultura cívica que fomenta el odio a los judíos y anhela la eliminación de Israel. Ése es el sine qua non del progreso.

A mis correligionarios les señalaría, simplemente, una desagradable realidad: el odio a Israel es un fuego que arde en todo el mundo. Quienes profesan la fe cristiana deberían trabajar para extinguir las llamas, no para avivarlas.

Fuentes: Libertad Digital – España

Press SM – Diego Acosta García – Corresponsal en Berlín