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120…!

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Alguno de nosotros se puede imaginar siendo parte de un proyecto de 120 años de duración?

Lo más lógico es suponer que antes llegaríamos al final de la vida de nuestro cuerpo mortal.

Haciendo un ejercicio de imaginación, podríamos pensar que esa cuestión de la cantidad de años de vida, pudiera quedar al margen.

Entonces volveríamos a la pregunta inicial: Seríamos capaces de participar de un proyecto a 120 años?

Lo enfoquemos como lo enfoquemos, el tema es muy concreto y seguramente la respuesta también lo es: No.

No seríamos capaces de afrontar un reto de esa naturaleza.

Y si al reto lo planteara el propio Dios?

Dudaríamos, pero seguramente nuestra falta de discernimiento nos impediría siquiera considerar que deberíamos esperar 120 años para ver cumplido el proyecto.

Cada vez que hablo, leo o escucho sobre Noé, vienen a mi mente estos pensamientos. Y casi siempre termino abochornado, porque sabiendo que no voy a vivir esa cantidad de años, me escudo en esa alternativa.

Pero es un auto engaño!

En el supuesto que viviera, sería tan fiel y tan obediente como lo fue Noé?

Tristemente tengo que reconocer que seguramente no lo sería. La medida de mi fe es tan escasa, que no llegaría a soportar las burlas de la gente o las posibles quejas de los míos.

Pero hay algo alentador en todo esto!

Estos planteamientos muy teóricos escapan por completo a nuestra decisión. Pero están sujetos a la Voluntad Soberana del Eterno.

Y ÉL puede transformar mi mente, mi corazón e inundar de fe mi vida, como para ser capaz de obedecerle más allá de cualquier medida imaginable!

Génesis 6:22

Diego Acosta / Neide Ferreira

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REBELDÍA

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Fue Moisés uno de los grandes hombres que utilizó Jehová para cumplir sus designios con Su Pueblo.

En buena lógica podríamos suponer que este tiempo fue fácil para el hombre que confiaba en Dios. Pero sabemos que no fue así.

Le tocó sufrir a Moisés una de las actitudes humanas más nefastas: La rebeldía. Injustificada y también fuera de lugar no solo contra el hombre elegido por el Eterno sino también contra su propia la Dignidad del Creador.

Pensando en las difíciles circunstancias en el monte Horeb, podríamos imaginarnos que nosotros nunca haríamos lo que hicieron los hombres y mujeres que fueron liberados de Egipto.

Pero esta conclusión sería muy apresurada, porque si pensamos en cada día de nuestra vida, podríamos advertir que nosotros también somos rebeldes.

Cada uno es rebelde a su manera y en su medida!
Cuántas veces he sido rebelde al Soberano a lo largo de mi vida?

Tantas que no soy capaz de recordarlas a todas!Se me mandó luchar contra el amorreo?

Absolutamente No.

Pero fui mandado a hacer otras obras sobre las que recelé, sobre las que opiné y también sobre las que decidí no cumplirlas.

Por qué esta rebelión?

Porque seguramente tengo una idea equivocada de mi propia importancia. Porque tengo miedo por mi poca fe y entonces todo se me ocurre que es más difícil y más complicado para mis fuerzas.

Leyendo sobre aquellos tiempos, es necesario recapacitar y entender que cuando el Todopoderoso nos manda, solo nos queda obedecer.

ÉL no nos mandará a hacer nunca nada que sea perjudicial para nosotros y tampoco nunca nos abandonará.

A menos que decidamos apartarnos de su mano de Poder!

Deuteronomio 1:26

Diego Acosta / Neide Ferreira

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aves

AVES

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La natural soberbia de nuestra especie, nos impide apreciar el ejemplo grandioso, que nos ofrecen otros seres menores de la Creación.

Una parte de esos seres son las aves, que libres y confiadas, forman parte del paisaje cada vez más restringido de las ciudades, por ejemplo.

Tal vez sea por eso que nos sorprendemos cuando en medio de cualquier urbe, escuchamos a los pajaritos y su forma de comunicarse.

Nos llama tanto la atención, que a quienes nos visitan, les advertimos que podrán escuchar cómo se expresan y cómo se comportan.

Viéndolas en el horizonte, admiraba su libertad, admiraba su confianza, admiraba todo lo que hacían. Principalmente cuando se acercan a los lugares donde les solemos dejar comida.

Infelizmente no nos damos cuenta que cada vez que les arrojamos unos pequeños trozos de pan, estamos dando cumplimiento a la forma en que el Creador previó que ellas vivieran.

Por tanto no es solamente un gesto casi imperceptible, es un gesto que tiene la importancia que estamos alimentando a parte de las especies que comparten con nosotros la misma Tierra.

De esto es de lo que debemos aprender!

Si tuviéramos la confianza de las aves, no viviríamos agobiados por tantas necesidades superfluas, ni por tantos reclamos insatisfechos.

Si tuviéramos la confianza de las aves, sabríamos que el Eterno siempre nos cobija, siempre nos guiará como lo hace con las humildes aves.

Estos reconfortantes pensamientos me ayudaron a liberarme de las pesadas cargas que nos autoimponemos, porque nosotros mismos nos demandamos más cosas de las que necesitamos.

Aprendamos a vivir con la confianza de las aves! Así seremos más libres para acercarnos al Reino.

Job 35:11

Diego Acosta / Neide Ferreira

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PERMANECER

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Bien podría decirse que en todos los órdenes de la vida lo más difícil es permanecer.

Más difícil que llegar hasta un determinado lugar, lo verdaderamente complejo es tener la capacidad y la decisión para permanecer en él.

La capacidad está relacionada con la intención de comprender cuál es el logro alcanzado y del esfuerzo empleado para lograrlo.

Quizás más importante que eso, sea la decisión de no cambiar y de mantener lo obtenido, para no defraudar a quienes confiaron en nuestras posibilidades.

Estos argumentos trasladados a la vida espiritual adquieren una relevancia de primer orden, porque estamos hablando de las cosas relacionadas con el Supremo.

Así lo entendió David cuando decidió hacer el Pacto con Jehová!

Entendió el Rey que todo lo que había logrado había sido por la Suprema Voluntad y que todo lo que había conquistado no era para su gloria sino para la Gloria del Eterno.

No se envaneció el padre de Salomón por todo lo que había hecho en largos años de su vida. No se envaneció porque su corazón siempre estuvo cerca del Omnipotente.

Esta grandiosa lección es la que debemos aplicar en nuestra vida. Ser manifiestamente agradecidos por todo lo recibido, porque todo lo que viene de Soberano es lo mejor para nosotros.

Por esa razón fundamental es que debemos desear aprender a saber permanecer allí donde hemos sido colocados.

Sin ansiar más que eso que es lo perfecto para cada uno y buscando no cometer errores que nos aparten de tan preciado galardón.

Aprendamos la lección de David!

2 Samuel 7:29

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Hypocrite

AMBIGUO

Hypocrite
Probablemente analizando otros momentos del pasado, podamos llegar a la conclusión que tenían mucho de ambigüedad.

Probablemente también sea bastante aproximada a la realidad, que los tiempos en los que vivimos sean los más relacionados con las ideas y con las palabras difusas.

Una cosa está relacionada con la otra. A ideas difusas corresponden necesariamente palabras del mismo tono, porque caso contrario habría grandes contradicciones.

Como siempre para aclarar mejor los conceptos es importante recurrir a la Palabra de Dios, donde encontraremos la Verdad aplicada a todas las situaciones.

Jesús nunca fue ambiguo!

Jesús nunca habló insinuando el valor de las palabras!

Todo lo contrario, fue categórico cuando correspondía y fue duro cuando fue necesario!

Teniendo semejante ejemplo, por qué somos tan dubitativos en nuestras expresiones?

Por qué no somos capaces de hablar con rotundidad?

La primera explicación que podríamos dar, es porque esta forma de comportamiento tiene la ventaja de que siempre estamos dejando puertas abiertas para las excusas.

Obrando así, dejamos la posibilidad de argumentar que se nos ha interpretado mal o que en realidad quisimos decir una cosa y nos confundimos, diciendo otra.

No advertimos que nos estamos alejando de Jesús cada vez que procedemos de esta manera, porque corremos el riesgo de tergiversar la Verdad.

No basta proclamar nuestra fidelidad al Señor!

Nuestros hechos desmienten nuestras palabras y omitimos el fiel cumplimiento de aquello que nos fue mandado.

No me basta con decir que soy seguidor de Jesús!

Debo demostrarlo en cada una de mis actitudes y también de mis expresiones.

El Hijo del Hombre no nos enseñó la ambigüedad!

Marcos 7:6

Diego Acosta / Neide Ferreira

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nehemias

REEDIFICAR

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Cuando obramos con entereza para recomponer nuestra vida, debemos de tener en cuenta, que siempre habrá quienes nos hostiguen, nos amenacen y también quienes se burlen de nuestro intento.

Esto es exactamente lo que ocurrió cuando Nehemías animó a los judíos a restaurar las puertas de Jerusalén que habían sido arrasadas por el fuego.

Ocurrió lo mismo cuando decidieron levantar las murallas de la Ciudad Santa, que también habían sido destruidas. Siempre hubo burlas y ataques contra quienes trabajan.

El resultado final fue que Jerusalén recuperó su condición de Ciudad consagrada al Todpoderoso de Israel y también su pueblo aprendió una gran lección.

Este ejemplo nos debe animar en la hora de nuestra batalla personal. Nos debe impulsar para superar lo dañado, no solo nuestra propia situación sino también las malas intenciones de quienes nos rodean.

Pareciera que nada hay más desencadenante de juicios y murmuraciones, que advertir que una persona está buscando reedificar su vida y su relación con Dios.

Las puertas y los muros de Jerusalén fueron restaurados porque hubo hombres con convicción que no se arredraron ni por las burlas y por las amenazas.

Hagamos de cuenta que nuestra muralla esta caída y la debemos levantar, no con nuestras fuerzas sino con la bendición del Eterno.

Si lo hacemos de esta manera, nada ni nadie nos detendrá!

Muchas veces he pensado en esto y también me he admirado, de cómo con los ojos elevados hacia el Trono de la Gloria, pude ser capaz de entender que el Único que puede y debe obrar en mi vida es el Creador.

No importa la magnitud de la obra. Importa contar con la bendición del Señor!

Nehemías 2:19

Diego Acosta / Neide Ferreira

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Dv22mar16

COMO AYER…

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Comentábamos en una reunión de amigos como habían sido nuestros años de juventud, recordando episodios y momentos personales.

Pronto de agregaron algunos jóvenes, hijos en su mayoría de quienes estábamos evocando otros tiempos y otras circunstancias.

La conversación tuvo un nuevo rumbo cuando los más jóvenes comenzaron a reírse de la forma de vivir de quienes tenemos más años.

Pero, al comparar experiencias entre las diferentes generaciones, vino a mi mente un pensamiento muy interesante.

Tenía la impresión que todo lo que se estaba argumentando ya lo había escuchado antes, con algunas diferencias como es natural, pero en el fondo todo era idéntico.

Pareciera que antes o después todos los hombres hemos hecho las mismas cosas, usado excusas parecidas y sobre todo, repetido los mismos errores…!

Entonces vino a mi memoria aquello que la Biblia enseña: La vida de los hombres es un continuo repetir historias, con nombres y escenarios cambiados, pero casi con el mismo guión.

Ni antes las cosas eran tan buenas como algunos piensan, ni ahora son mejores, como algunos creen!

En lo fundamental, los hombres y mujeres hacemos las mismas cosas que en el pasado hicieron nuestros abuelos y nuestros padres.

En el presente vemos como nuestros hijos y nuestros nietos, hacen lo mismo que hacíamos cuando éramos jóvenes.

La conclusión es tan sencilla como poco sorprendente: La historia es una continua repetición, de casi los mismos hechos.

Lo grave es que no aprendemos ni de los errores ni de los aciertos y los seguimos reiterando sin solución de continuidad.

Debemos orar por Sabiduría, para no ser tan esclavos del pasado!

Eclesiastés 1:9

Diego Acosta / Neide Ferreira

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DESIERTO

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Las grandes masas de arena que forman parte de la superficie de la Tierra, tienen un carácter emblemático llamativo.

Nada más concreto para hablar de cuestiones esenciales como la falta de agua y por tanto la angustia de la sed, como las imágenes de un desierto.

Del mismo modo podemos hablar de falta de provisión o de dificilísima provisión en un medio que es tan hostil a los humanos.

Podríamos decir que hasta los niños de una cierta edad perciben la naturaleza del desierto y de lo que puede significar la existencia de una persona en un lugar semejante.

Estas son algunas de las perspectivas que nos provoca el desierto!

Siempre he pensado que es mucho más grave el desierto personal que el físico. Al final siempre habrá alguna manera de encontrar la forma de supervivir en las tremendas condiciones de los grandes arenales.

Incluso hasta de poder superar esa pérdida de relación de los sentidos, cuando podamos estar rodeados de superficies cambiantes según como soplen los vientos.

Pero el desierto interior, es más difícil todavía!

Es el que nos acompaña desde la mañana hasta la noche y es el que nos hace perder también el sentido de la realidad cuando debemos afrontar una prueba tras otra.

Quién haya vivido en esta dolorosa forma del desierto, convendrá conmigo lo difícil que es encontrar una salida hacia situaciones más propicias.

Lo difícil que resulta advertir que la solución la tenemos delante nuestro, como el sol que nos agobia sin piedad. Pero la alternativa existe! Solo debemos dar un paso hacia Jesús y encontrarnos con su perdón y su renuevo.

Salmos 68:6

Diego Acosta / Neide Ferreira

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AFERRARSE

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Cuando se tienen algunos años, muchos en opinión de algunos, recurrir a la memoria tiene su indudable trascendencia.

No para vivir del pasado ni alimentarse de momentos que pudieron ser buenos, sino para reflexionar sobre lo que verdaderamente significa ser un hombre cristiano.

Antes de convertirme era un hombre que me aferraba a mi vigor y a un innato espíritu combativo y así podía enfrentar las adversidades.

Es decir: Confiaba en mis propias fuerzas y trataba de luchar con denuedo, la mayoría de las veces cometiendo grandes errores.

Haciendo una revisión de esa parte de mi pasado, necesariamente tengo que pensar en cómo cambió mi vida cuando acepté al Señor.

Ahora comprendo cómo pueden ocurrir cosas extraordinarias o simples, como fue mi caso para encontrar una nueva vida tras el cansancio del pasado.

Es curioso pero por mucho que me esfuerce no puedo encontrar nada excepcional en la forma en que fui llevado delante de Jesús.

Lo único, sí, como ÉL uso una de mis debilidades para encaminarme a lo que sería una maravillosa oportunidad de transformar y restaurar todo lo que contaba como experiencia de vida.

Dejé de aferrarme a esa costosa forma de vivir, que no era otra que luchar y luchar, cayendo muchas veces y poniéndome en disposición de seguir repitiendo la escena.

Comprendo que ese aferrarme ha sido cambiado por la confianza que tengo en el Eterno, en sus promesas y en mi decisión de tratar de ser mínimamente fiel a todo lo que he recibido y que confío, recibiré.

Aferrase ha cambiado de significado. Antes me aferraba a un rasgo de mi naturaleza, ahora a las promesas del Señor.

Salmo 89:33

Diego Acosta / Neide Ferreira

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