LA QUEJA

Pocas cosas hay que resulten más impactantes que escuchar a una persona que se está quejando por alguna razón, ya sea importante o no, pero que pone de manifiesto su estado de ánimo.

La queja es claramente un síntoma de que algo no está bien en nuestro interior y lo proclamamos de una manera que revela nuestros sentimientos de una forma lastimera.

Las personas nos quejamos por todo o por casi todo. Si tenemos trabajo, por las queja3condiciones que tenemos, si no tenemos trabajo nos quejamos por la urgente necesidad de conseguirlo.

Si estamos casados nos quejamos por las actitudes de nuestros conyugues y si estamos solteros nos quejamos por el anhelo de tener a una persona con la que compartir la vida.

La queja es una demostración de que una tribulación nos está atenazando y no nos permite vivir como quisiéramos. Somos esclavos de un espíritu que nos impide disfrutar del gozo.

Lo más peligroso de la queja es que nuestra actitud generalmente se conecta con la de otras personas que están viviendo circunstancias similares. Y entonces creamos un clima propicio no solo a la queja sino a la acusación.

Debemos estar muy alertas con relación a cuando nos comenzamos a quejar, porque bien puede significar que nuestra relación con el Señor ha sido dañada y que debemos restaurar urgentemente.

Hebreos 12:15
Diego Acosta García

Deja una respuesta