EL EQUILIBRIO PELIGROSO

De cuando éramos niños uno de los espectáculos más asombrosos que recordamos es la actuación de unos equilibristas alemanes, que cruzaron caminando sobre un cable por una altura de vértigo.

Quizás la altura no haya sido tan grande como nuestra mente lo imaginaba, pero si era lo suficientemente importante como para que alguien que se cayera perdiera la vida.

Precisamente en eso consistía todo el atractivo del espectáculo que se desarrollaba muy lentamente, como lentos eran cada uno de los pasos que daban aquellos hombres que arriesgaban su existencia por dinero.

Desde entonces el equilibrio siempre nos ha llamado la atención, tal vez porque sin darnos cuenta, comparamos cualquier situación con aquellos hombres que miraban la tierra desde lo alto, con el peligro de perderlo todo.

No es esta también la forma en que vivimos? Haciendo peligrosos equilibrios entre lo que nos manda nuestra fe y lo que nos permitimos hacer al margen de ella.

Como casi todos los equilibrios, tienen un enorme peligro, porque ponemos en juego no solo nuestra vida finita sino que arriesgamos la promesa de vida Eterna que recibimos.

El equilibrio puede resultar un espectáculo muy atractivo porque genera una tensión tremenda, pero seamos conscientes que el equilibrio de ninguna manera nos debe tener por protagonistas. No estamos llamados a ser equilibristas!

Deuteronomio 29:9
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: NUEVAMENTE LA BIBLIA RATIFICA SU VALOR ANTE LOS CIENTÍFICOS


Durante decenas y decenas de años la comunidad científica internacional argumentaba que la única referencia a la ciudad de Belén, era la Biblia y por lo tanto no tenía su historia contrastada.

Argumentos más, argumentos menos, esto era lo que se afirmaba desde los sectores más radicales, opuestos de manera frontal a las afirmaciones de la Palabra de Dios.

Una vez más en los últimos días, los científicos que se basan en sus propias evidencias, deben reconocer que las Escrituras, no solamente relatan los acontecimientos relacionados con Dios y su Creación, sino que aportan evidencias históricas.

En este caso se trata de la certeza de la existencia de Belén hace alrededor de 2.700 años, al ser descubierta en Jerusalén una especie de esfera de arcilla que se utilizaba para sellar documentos u objetos.

El descubrimiento se realizó en el marco de las polémicas excavaciones del Proyecto “Ciudad de David”, en Jerusalén este, en el poblado de Silwán, según se informó oficialmente.

La pequeña pieza encontrada en las excavaciones, era utilizada alrededor de los siglos VII y VIII antes del nacimiento de Cristo, precisamente en Belén, como afirma la Biblia.

Esta pieza, nos remite a la época del Primer Templo de Jerusalén, de 1.006 a 586 A.C., en la que aparece citada en el Antiguo Testamento como parte del Reino de Judea.

El sello encontrado acreditaba el envío de un cargamento desde Belén al Rey de Jerusalén, que podría ser Ezequías, Manasés o Josías, en un tiempo que se estima entre 600 y 700 años antes de Cristo.

Este descubrimiento ratifica la existencia de Belén desde la perspectiva bíblica y pone nuevamente en evidencia los fundamentos históricos de la Palabra de Dios.

Fuentes: Haaretz – Israel
Diego Acosta

SÉPTIMO MILENIO: CONTINÚA LA REPATRIACIÓN DE JUDÍOS DE INDIA

Las profecías bíblicas sobre el retorno de los judíos de todas las naciones a su tierra natal, están en pleno cumplimiento. El gobierno de Israel volvió a conceder la autorización para que judíos que actualmente viven en la India, puedan volver a su país.

Esta iniciativa fue tomada porque acreditaron que este grupo es una “de las tribus perdidas de Israel”,   por lo que las primeras 50 familias regresarán a Israel en el mes de agosto. Es total serán alrededor de 300 personas.

La Fundación Shavei Israel, que es la coordinadora de la iniciativa, tiene el propósito dellevar a Israel alrededor de 7 mil indios que acreditaron ser descendientes de Manasés. Hasta 2007 regresaron a Israel alrededor de 1.700 personas.

Los judíos indios viven en los estados de Manipur y Mizoram y afirman ser los descendientes de los exiliados hace 2.700 años por el imperio asirio, según lo asegura la tradición judía que indica que miembros de la tribu de Manasés se exiliaron en extremo Oriente.

Lo más notable es que a pesar de haber pasado más de dos años, los descendientes de la tribu siguen manteniendo las tradiciones de la Ley mosaica: guardar el sábado, la prohibición de consumir determinados alimentos, la circuncisión y las leyes relacionadas con la pureza familiar.

El retorno de esta “tribu perdida” da cumplimiento a la profecía del Libro de Isaías 43:5:
“ No temas, porque yo estoy contigo;
del oriente traeré tu generación,
y del occidente te recogeré”.

Es evidente que estamos en el cierre de un círculo de la Historia. Es el retorno de una «tribu perdida» de Israel después de 27 siglos de exilio. También es evidente que estamos ante el cumplimiento de otra profecía bíblica. Avanzamos hacia los tiempos finales!

Fuente: Noticias Evangélicas – Brasil
Diego Acosta García

MIEDO O TEMOR?

El Apóstol Pablo nos enseñó que deberíamos tener temor y temblor delante de Dios, estableciendo una norma de gran relevancia para nuestra relación con nuestro Creador.

Y por qué empleó el término temor y no el miedo? Es que existe una diferencia tan rotunda entre una cosa y la otra? Y la respuesta es más que categórica.

El miedo está relacionado con lo físico y el temor con lo espiritual, una diferencia que resulta fundamental para comprender el enfoque de la enseñanza que nos dejó Pablo.

Y como vivimos: con miedo o con temor? Probablemente la mayoría de nosotros deberemos contestar con miedo, porque nos preocupan más las cuestiones materiales que las espirituales.

Tenemos miedo por la economía, por el trabajo, por el futuro, por nuestras relaciones sentimentales, por nuestros hijos y nuestra familia, por el país y también por nuestra vejez.

Todas cuestiones materiales, que en el fondo están denunciando nuestra falta de confianza en Dios, por eso obramos como obramos, a veces tergiversando la verdad, otras manipulando situaciones.

No es así como debemos vivir. No debemos de tener miedo, sino temor de Dios, para poder intentar llevar una vida que nos haga distinguir entre quienes somos sus hijos y quienes no lo son.

Filipenses 2:12
Diego Acosta García

VOLVER AL PASADO

Frecuentemente nos sorprendemos pensando en los días en que vivimos, en los buenos momentos que pasamos, en los gratos que nos resultaron determinados momentos. Frecuentemente miramos hacia el pasado.

Pareciera ser una forma de olvidarnos del presente, de escaparnos de la realidad que tenemos que afrontar cada día, de refugiarnos frente a hechos que nos preocupan y que no son de nuestro agrado.

Demasiado frecuentemente el pasado ocupa el presente de nuestra vida y esto afecta también a nuestro futuro. La cuestión es: ¿Por qué miramos hacia el pasado y no miramos hacia el futuro?

Seguramente habrá tantas respuestas como personas contesten, pero nos atrevemos a asegurar que en el fondo se trata de una fuga hacia lo conocido en lugar de afrontar lo que desconocemos.

Una fuga hacia lo que vivimos, aunque no nos sea demasiado grato porque no nos atrevemos a afrontar la realidad de este día y mucho menos la incertidumbre del futuro.

Debemos romper con esta costumbre de mirar hacia el pasado. Debemos recordar que la misericordia de Dios se renueva cada día y que mañana también la tendremos, nueva y amorosa como la tenemos hoy. No volvamos nuestra mirada al pasado.Lo mejor está por venir.

Eclesiastés 7:10

Diego Acosta García

VER COMO JESÚS

La diferencia entre ver y mirar difícil de explicar, pero en cualquier caso la diferencia existe y se trata de establecer que cuando miramos o cuando vemos tenemos distintas actitudes.

Por esta razón es que muchos de nosotros pasamos desaprensivamente por la vida, ignorando la realidad de quienes nos rodean y quedando ajenos a sus necesidades.

Así es como que cuando la mayoría de las personas no centran su atención en un determinado asunto, siempre habrá quién aprecie en él algo diferente y nos haga reflexionar sobre el tema.

Constatar esta realidad puede que no nos resulte agradable, pero es algo que si obramos con sinceridad lo podremos hacer con relativa facilidad. Y entonces nos podemos preguntar: Y Jesús como veía?

Si nos formulamos este interrogante podremos apreciar que la perspectiva de la cuestión cambia radicalmente. Él no pasa su vista distraídamente sobre las personas.

Las ve con amor, con compasión, percibiendo en el espíritu sus buenas o sus malas intenciones, captando sus necesidades a pesar del silencio de quienes la padecen.

Qué ocurriría si aprendemos de las enseñanzas del Maestro? Seríamos más sensibles frente a las necesidades, frente a las injusticias, frente a la prepotencia, frente al desamor? Aprendamos a ver como Jesús!

Salmos 94:9
Diego Acosta García

ESPERAR SIN DESESPERAR

 

Es muy probable que el sentido de la prisa, haya ido cambiando tanto como el hombre ha cambiado a lo largo de los tiempos. Es legítimo suponer que tener prisa hace dos mil años, no es lo mismo que hoy.

Por esta razón en algunos pasajes de la Biblia puede sorprendernos como los hombres ttenían largos tiempos de espera, que afrontaban con gran serenidad.

En los tiempos que vivimos el concepto de espera ha cambiado tanto que nos desesperamos cuando algo se demora… más de unos segundos y por supuesto, ni hablar cuando debemos esperar días, meses o años.

Daniel anticipó que en el final todo sucedería con una extraordinaria rapidez, una profecía asombrosa en lo conceptual, sobre todo al referirse a como mediríamos los hombres el paso del tiempo.

Esta fantástica evolución relacionada con el tiempo no la entenderíamos sino es por la revelación profética y por las enseñanzas que Dios nos ha dado en la Biblia.

Sin embargo, antes como ahora, la espera está relacionada con una cuestión espiritual fundamental. Quienes antes esperaban, no se desesperaban, porque confiaban en Dios.

A quienes nos toca esperar en estos días, deberíamos tomar como enseñanza esa absoluta confianza en Dios, para no desesperarnos y confiar en su Voluntad.

Lamentaciones 3:24

Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: 14 DE MAYO DE 1948

Es un día histórico por múltiples razones, aunque solamente lo sea por recordar que en esta fecha fue promulgado el Estado de Israel y reconocido oficialmente por las Naciones Unidas.

Desde la perspectiva del mundo es el día del reconocimiento soberano a la existencia de un nuevo país, razón por la cual los países árabes libraron varias guerras para lograr su desaparición.

La vida de Israel no ha sido nunca una vida fácil, todo lo contrario, según lo atestigua la Biblia que refleja la historia del Pueblo de Dios en el Antiguo Testamento y el Advenimiento de Jesús en el Nuevo.

Las acechanzas contra Israel son múltiples y permanentes, aún en nuestros días, debido a que Irán entre otras naciones pretende la desaparición no solo del país, sino de su memoria.

Precisamente esste es el elemento sustantivo que garantiza la existencia de Israel, porque su identidad espiritual ha permanecido inalterable por miles de años, gracias a su memoria.

Parte del cristianismo se opuso durante muchos siglos a la existencia de Israel y la iglesia católica ha enmendado en parte esta actitud, recién en el Concilio Vaticano II.

Pero también los evangélicos o protestantes tenemos actitudes preocupantes hacia Israel. Una de ellas es la tibieza de quienes hablan que defender a Israel es caer en la actitud “judaizante”.

Esta posición es sostenida por muchos líderes que argumentan que una cosa es defender a Israel y otra bien distinta es “judaizar”,  con lo que se colocan en una ambigua posición, declarando como se declaran que son coherederos de las promesas hechas por Dios a su Pueblo.

Más grave todavía es la actitud de quienes son sostenedores de la doctrina de la “sustitución” que argumenta que la Iglesia ha sustituido a Israel, una doctrina perversa que se opone radicalmente a la Palabra de Dios.

En este aniversario de la creación del Estado de Israel, sería fundamental que quienes formamos parte del pueblo evangélico, ratifiquemos con sencillez y rotundidad nuestro amor y solidaridad.

Sin grandilocuencias ni gestos exagerados, pero sin tibiezas ni ambigüedades ni mucho menos cayendo en la trampa de la “sustitución”. En definitiva, declararnos honrados de ser los coherederos del Pueblo de Dios.

Diego Acosta García

Y SI CONOCEMOS NUESTRO FUTURO?

Conocer el futuro ha sido y seguramente será el más grande de los afanes de los seres que formamos parte de la especie humana según la Creación de Dios.

Prácticamente todas las civilizaciones del pasado, y obviamente la de nuestro presente, se preocuparon y se preocupan por saber lo que ocurrirá mañana y pasado y pasado…

Así como en el pasado y en el presente, siempre hubo y habrá quienes supuestamente tienen el poder de conocer el futuro y todos nos rendimos  ante ellos.

Los poderosos, porque confiaban en esos supuestos conocedores del futuro para determinar sus decisiones de gobierno y quienes formaban y formamos parte del pueblo para resolver sus necesidades personales.

Todos, poderosos y simples, olvidamos algo fundamental: que el futuro es impredecible para los humanos porque está en manos de Quién nos ha Creado y es inútil intentar saber lo que solamente Él sabe.

No busquemos saber más de lo que podamos saber porque nos podríamos encontrar ante un dilema pavoroso: que ocurriría su supiéramos con toda seguridad el día de nuestra muerte?

Seamos sabios y aprendamos a vivir el presente, dejando las preocupaciones del futuro para Dios, quién siempre nos dará lo mejor y más conveniente para cada uno de nosotros.

Isaías 35:1
Diego Acosta García