A QUIÉN SERVIMOS?


En el vértigo afanoso en el que vivimos muchas veces perdemos el rumbo de lo verdadero y podemos llegar a confundir lo que es auténticamente de Dios con lo que no lo es. Deberíamos establecer a quién servimos cuando trabajamos.

Podemos preguntarnos:
Trabajamos para hombres?
Trabajamos para nuestro ministerio personal?
Trabajamos para engrandecer socialmente la Iglesia?
Trabajamos para destacarnos en la congregación?
Trabajamos para distinguirnos ante nuestros líderes?
Trabajamos para ser honrados por nuestros hermanos?
Trabajamos por la satisfacción de sentirnos útiles?
Trabajamos por sentirnos superiores a otros hermanos?
Trabajamos porque simplemente nos gusta trabajar?
Trabajamos buscando la proyección ministerial?
Trabajamos para sentirnos importantes en algo?
Por qué y para quién trabajamos?

Es indudable que las respuestas son personales. Pero lo cierto es que todos deberíamos responder que trabajamos para servir a Dios y no a hombre ninguno. Por importante que sea o por importante que creamos que sea.

Salmos 101:6
Diego Acosta García  

SER PRÓSPERO


La Iglesia del Señor en estos tiempos que vivimos está bajo la influencia de una serie de doctrinas, que son tan exitosas como antibíblicas en sus contenidos.

Jesús advirtió que esto ocurriría en los tiempos finales y por tanto no debemos de asombrarnos que ocurra, puesto que fue el propio Maestro quién nos enseñó sobre la cuestión.

Lo importante es no solo reconocer las falsas doctrinas y a los falsos profetas que las alientan, sino saber que nos pueden afectar en el momento menos esperado.

Por qué estamos expuestos a la teología de la prosperidad, entre otras? Simplemente porque en un determinado momento caemos en el facilismo de no pensar lo que escuchamos.

Caemos en el facilismo de no oponernos a lo que la mayoría puede entender como válido en una congregación. Simplemente por eso. Entonces seremos defensores de la prosperidad de los hombres y no de la de Dios.

Los argumentos manipulados nos alejan del Plan que el Creador tiene para cada uno de nosotros, que por cierto es mejor y superior, a cualquier ideología o doctrina que nos prometa grandes cosas.

Podemos ser muy prósperos en la humildad de nuestra vida, si tenemos el corazón, la mente y los propósitos puestos en Jesús, obrando con amor y mansedumbre. Esa es una maravillosa riqueza!

Salmos 52:7
Diego Acosta García

AMAR AL ENEMIGO

Jesús en su ministerio terrenal nos dejó un nuevo mandamiento: El de amar al prójimo, incluyendo al enemigo, estableciendo así los principios de Justicia del Reino.

Debemos confesar que este mandamiento nos ha causado perplejidad a lo largo de nuestros años de creyente, porque asumir que debemos amar a nuestros enemigos, es francamente difícil.

Cuántas veces nos habremos encontrado con situaciones en las que nos gustaría dejar de lado este mandamiento y obrar con humana pasión y tomar la justicia por nuestras manos.

Es eso lo que debemos hacer? Evidentemente no. La justicia de los hombres es inevitable que esté impregnada de las emociones y los sentimientos que nos caracterizan como especie.

Por tanto lo que debe primar es el mandamiento del amor, para que entonces podamos decir que hemos tenido dominio propio y haber sido capaces de hacer lo que se nos dio por mandato.

Aunque nos resulte difícil y aunque muchas veces lo querramos olvidar, el amar al enemigo nos coloca en una situación compleja pero que debemos asumir con plena conciencia.

Ser seguidores de Jesús tiene múltiples implicancias, algunas de ellas notablemente difíciles, pero que cuando las cumplimos nos dejan la paz y el gozo prometido por nuestro Salvador.

Éxodo 23:4
Diego Acosta García

NI ANTES… NI DESPUÉS

Una de las mayores dificultades que tenemos los creyentes es entender como son nuestros tiempos y como son los tiempos de Dios, que raramente coinciden.

Esta falta de armonía entre nuestras necesidades, que evidentemente están relacionadas con nuestro concepto del tiempo, nos generan grandes tensiones y presiones.

Es fundamental comprender que nuestra condición de seres finitos se opone radicalmente con la condición de eternidad de Dios, por lo que nosotros no sabemos manejar una escala de tiempo inalcanzable para los humanos.

Como podemos armonizar los tiempos personales con los tiempos de Dios? Esta es la gran cuestión que debemos resolver desde la perspectiva de nuestra fe y no de nuestro entendimiento.

Los seres humanos tenemos limitadas capacidades para muchas cosas, entre ellas para establecer una relación de un tiempo que se termina con un tiempo que no se termina nunca.

Seamos sabios y comencemos a valorar cada minuto que se nos concede de vida, sabiendo  que es absolutamente irrepetible cada segundo que dejamos atrás y que no hemos utilizado correctamente.

De allí que nuestra condición del tiempo, debe entenderse desde la perspectiva que nada ocurre sin que se encuentre bajo la Voluntad Soberana de Dios y por tanto nada ocurrirá antes… ni nada después.

Levítico 26:4
Diego Acosta García

EL SALARIO JUSTO

Un joven creyente defendía en la empresa familiar la necesidad de pagar a sus trabajadores el salario justo, lo que originó una seria disputa con su padre y sus hermanos.

Uno de ellos le recriminó incluso que estaba en contra de quienes eran su familia, al defender aumentar los costos pagando los haberes que marcaba la ley.

El joven creyente a pesar de todos los argumentos que empleaba no encontraba las razones suficientes como para enfrentar la tenaz oposición que había despertado el tema.

Como podía remediar la situación? Recordó entonces aquella tarde que en el estudio bíblico el maestro había puesto especial énfasis en la necesidad de cumplir con todos los textos bíblicos.

Y recordó su pregunta: eso incluía en los tiempos presentes el pago de los salarios que marca la ley? Y el maestro le respondió: No es para estos tiempos que habla la Biblia, el mensaje de la Biblia es para todos los tiempos.

Por tanto quienes trabajan deben recibir el salario justo porque eso es lo que establece Dios para los hombres y es necesario comprenderlo para no apartarse de sus mandamientos.

El joven apeló a ese recuerdo y con firmeza y serenidad habló a sus padres y a sus hermanos acerca de lo que decía la Biblia sobre el salario. Ellos, a pesar de que no eran creyentes, comprendieron y aceptaron que había una razón superior para pagar el salario justo.

Jeremías 22:13
Diego Acosta García

SOMOS MEJORES LOS CREYENTES?

Esta pregunta además de perturbadora es francamente odiosa, porque nos confronta con una realidad que no deseamos admitir pero que en el fondo no deja de estar en nuestros pensamientos.

Hace algunos días pudimos comprobar con una cierta sorpresa, como un grupo de creyentes nos mostrábamos superiores a un grupo de personas con las que participábamos de una reunión.

Había en nuestras actitudes un aire de superioridad basado quizás, en nuestra condición de creyentes lo que evidentemente entraba en una manifiesta contradicción con nuestra fe y sus mandatos.

Por qué nos sentimos superiores a los demás? Por qué nos sentimos mejores al resto de las personas? Será que por Gracia conocimos al Señor y fuimos Salvos?

Si fuera por estas razones jamás deberíamos sentirnos superiores a nadie, sino todo lo contrario, deberíamos obrar con la mayor humildad como obró Jesús en su ministerio terrenal.

Las actitudes de superioridad son las mejores herramientas que tiene el enemigo de nuestra fe, para contradecir nuestro mensaje evangelístico, porque nuestros hechos demuestran lo contrario de lo que decimos.

Aceptemos que por Gracia recibimos la Salvación, sin haber hecho ninguna clase de mérito ni ser mejores que nadie en nada. La Salvación que recibimos la debemos utilizar para vivir con la dignidad de la humildad y el amor.

Proverbios 15:33
Diego Acosta García

POR QUÉ TE ABATES?


En circunstancias personales bastante complicadas el Espíritu nos habló claramente y nos preguntó: Por qué te abates? Por qué te preocupas tanto? Por qué has perdido la calma?

La primera reacción fue la de pensar que además de tener problemas tenía que responder a preguntas difíciles de contestar y difíciles de entender en momentos como los que estábamos viviendo.

El Espíritu es paciente y misericordioso y lentamente nos hizo entender que las preguntas estaban dirigidas no ha complicarnos más la vida, sino a todo lo contrario.

Por qué nos  abatíamos? Esta es la pregunta principal y este es el verdadero centro de todo el problema, cuando nos encontramos tan absorbidos por nuestros problemas, es cuando perdemos toda noción y referencia.

Por qué te abates? La respuesta más directa sería porque en medio de nuestras tribulaciones en lugar de centrarnos en lo verdadero y fundamental, nos preocupamos por nuestras circunstancias.

Porque en lugar de mirar hacia lo Alto solamente miramos hacia lo más inmediato que nos rodea y entonces perdemos la razón de ser de nuestra condición de creyentes.

Si somos hijos de Dios por qué nos permitimos el sentimiento de abatimiento? Por qué no confiamos en que Él nunca nos pondrá ante situaciones que no podamos soportar?. Él es un Padre amoroso!

Salmos 126:23
Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: 64 AÑOS DE ISRAEL COMO ESTADO SOBERANO

Israel conmemora la creación del Estado con una doble celebración: Según el calendario hebreo y según el calendario gregoriano, por el que nos regimos la mayoría de los países del mundo occidental.

La celebración por el calendario hebreo, tiene a su vez una doble significación. El día anterior, se recuerda a más de 24 mil personas que inmolaron sus vidas por la Nación.

Al día siguiente las familias se reúnen en parques y paseos para participar de celebraciones que ponen de manifiesto la necesidad de conservar la identidad y la fraternidad entre el pueblo y sus hombres de armas.

El 14 de mayo, Israel celebra una ceremonia oficial que recuerda la declaración que determinó la creación del Estado. Solamente un día después en 1948, los enemigos de Israel representados por la Liga Árabe iniciarían la primera de las guerras que debió soportar la nueva Nación.

Los textos bíblicos que hablan de la nación hebrea nos deben llevar a la reflexión acerca del cuidado y la protección que Dios ha dispensado a su Pueblo a lo largo de la historia.

En estos días tan especiales en los que se recuerda la determinación de un grupo de hombres para enfrentar a fuerzas hostiles asombrosamente superiores, es importante hacer un llamado a la reflexión.

Quienes nos llamamos creyentes o hijos de Dios, tratamos el tema de Israel con una cierta actitud de benignidad no exenta de una tibieza que no se corresponde con nuestra condición de coherederos de las promesas hechas a Abraham.

Debemos recordar que por lo menos hay dos hechos significativos que se relacionan directamente con el fin de los tiempos, de los que habló Jesús en su ministerio terrenal.

Uno es la propia creación del Estado de Israel luego de casi dos mil años de diáspora, persecuciones y muertes y la otra es que desde 1.967 Jerusalén es indivisa y está bajo autoridad hebrea.

Estos dos hechos marcan con rotundidad que los tiempos bíblicos comienzan a cumplirse y por tanto tenemos el privilegio de ser partícipes de ellos.

Las continuas amenazas contra Israel que se manifiesta en la intención de hacer desaparecer su memoria, deben responderse con nuestro apoyo sin tibiezas ni coartadas dialécticas.

Diego Acosta García

SÉPTIMO MILENIO: BASURA Y MAYORDOMÍA

Los hombres precisamos evidencias de los resultados de nuestras actitudes  individuales y colectivas, para intentar reaccionar frente a las tremendas consecuencias que debemos afrontar. Por eso unimos términos tan opuestos como la basura y la mayordomía.

Sospechosamente las informaciones relacionadas con cinco  “islas de basuras”  no tienen la repercusión que debería y solamente se la divulga en páginas especializadas.

Pareciera que en verdad a nadie la importa y menos a quienes tienen responsabilidades sobre la materia, que una masa de basura superior entre tres y siete veces la superficie de España, sea un gravísimo riesgo mundial.

Esta masa ubicada en el Océano Pacífico a unos mil kilómetros de Hawai, está compuesta por residuos plásticos que ocupan una superficie de más de tres millones de kilómetros cuadrados y pesa alrededor de 3 millones y medio de toneladas!

Esta inmensidad de plástico fue descubierta accidentalmente en 1997 y desde entonces no se ha hecho absolutamente nada para controlarla y lo que es más grave todavía, no se ha hecho nada para evitar que siga creciendo.

Los desperdicios humanos que forman esta “isla” se agrupan en un remolino gigante provocada por la fuerza de la corriente en vórtice en el Pacífico norte y gira en el sentido de las agujas del reloj.

La espiral que se forma por este fenómeno tiene una circunferencia de más de 22 mil kilómetros cuadrados y será investigada a partir de los primeros días de mayo.

A pesar de lo tremendo de esta realidad, hay todavía elementos más graves. Existen por lo menos otras cuatro “islas” y una de ellas, está ubicada entre Cuba y el norte de los Estados Unidos, en el Atlántico Norte Occidental, más concretamente en el Mar de los Sargazos.

Las consecuencias sobre el medio marino sin incalculables y el proceso de deterioro es continuo y sigue en aumento. Frente a ello la reacción de ls sociedad global, es casi un silencio cómplice.

Seguramente los hombres tendremos que recordar que Dios nos dio la potestad de señorear sobre todo lo creado y también nos dio el mandato de conservarlo. Esa es la mayordomía sobre la Tierra.

La responsabilidad no se puede derivar solamente a los gobiernos, ya que afecta a la que debe ser nuestra actitud diaria de conservar la Tierra y por tanto eso nos será reclamado como parte de nuestra mayordomía personal.

Fuentes: CNES – Centro Nacional de Estudios Espaciales
ABC – España
Diego Acosta García

EL ESPEJO DE DIOS

En su infinita misericordia Dios nos revela en cualquier momento o en cualquier circunstancia, cuestiones que son fundamentales para nuestra vida de creyentes.

Esto significa que debemos estar atentos a escuchar su Palabra que no tiene la grandilocuencia que podamos imaginar, pero que sí tiene la Grandeza que solo puede provenir de Él.

Estas palabras se originan recordando un precioso momento en el que conversando  acerca de las cosas de Dios, por su Gracia recibimos una revelación notable.

Una persona comentaba que nosotros debemos influir en la sociedad y no permitir que el mundo se apropie de nuestra formar de actuar o de considerar las circunstancias que nos rodean.

Mientras hacía estas afirmaciones y siguiendo con la línea de pensamiento dijo: porque así como nosotros debemos ser semejantes a Jesús, el Hijo es el espejo del Padre y refleja su grandeza.

En otras palabras: Jesús es el espejo de Dios. Por esta razón influenció en el mundo de su tiempo terrenal y a todas las generaciones que le siguieron transformando vidas, sanando trayendo la Salvación. Y nosotros debemos ser espejos de Jesús!

Agradezcamos esta revelación que no es patrimonio de nadie sino un presente de bendición para todos los que nos llamamos hijos del Altísimo, porque por su Gracia podemos crecer espiritualmente.

Gálatas 1:12
Diego Acosta García