chanforan septimomilenio

VALDENSES CALVINISTAS

HACIENDO MEMORIA MLXVIII

12 de Septiembre de  1532

Los valdenses que se asegura son descendientes de la Iglesia Primitiva, se reunieron en Italia, en Angrogna, en el norte de Italia.

Este encuentro duró seis días y se lo conoce como el Sínodo de Chanforan, aunque en realidad no debería haber recibido ese nombre por cuanto la iglesia no estaba constituido.

Los valdenses a partir de esta reunión se organizaron como Iglesia y adhirieron al Movimiento Reformista de Suiza. que tenía como inspirador a Juan Calvino.

Diego Acosta

www.septimomilenio.com

enseñar septimomilenio

DEMASIADO

Los padres tenemos la alta e inexcusable responsabilidad de enseñar a nuestros hijos!

Una misión que a veces resulta demasiado difícil, sobre todo cuando obramos con ligereza y con excesiva mano abierta.

En lugar de enseñar estamos siendo pródigos, con personas que no están preparadas para discernir la importancia de lo que reciben.

Ni el valor que tiene aquello que ponemos en sus manos!

Pensando en mi experiencia personal, recuerdo que cuando fui hijo, fui educado en la difícil visión de la adversidad.

Pero aprendí a valorar el esfuerzo de mis padres y también  el  mío, aprendiendo que nada es gratis y que hasta lo regalado, también tiene su precio.

Cuando fui padre enseñé que es bueno darlo todo, pero también que el costo de lo que daba era muy alto y exigía mucho de mi propia vida.

Hoy observo como muchos padres son demasiados pródigos, sin enseñar y sin demandar un mínimo de esfuerzo a sus hijos.

Creo que el resultado no será bueno, porque finalmente la vida con rigor pondrá a cada cual en su sitio y demandará todo aquello que no fuimos capaces de enseñar.

Deuteronomio 4:9

Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia,

para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto,

 ni se aparten de tu corazón todos los días de tu vida;

antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.

Deuteronômio 4:9

Tão somente guarda-te a ti mesmo e guarda bem a tua alma,

 que te não esqueças daquelas coisas que os teus olhos têm visto,

e se não apartem do teu coração todos os dias da tua vida,

e as farás saber a teus filhos e aos filhos de teus filhos.

Diego Acosta / Neide Ferreira