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RESCATE

Cada día se repiten los mensajes relacionados con el rescate de la Iglesia, ante el advenimiento del fin de los siglos.

Cada día se repite con gran convicción esta afirmación, que se torna en un mensaje agradable sobre el futuro de quienes hacemos parte de la Iglesia.

Lo que sorprende es que nadie entre quienes hacen estos mensajes, haga referencia a aquello que deberíamos hacer en tiempos de la espera.

Nadie habla, por ejemplo, de las responsabilidades que tenemos como hijos de Dios, de servir a quienes nos rodean.

Tampoco se habla de la necesidad de cumplir con el mandato que nos dejó Jesús, de llevar el mensaje de las Buenas Nuevas hasta los confines de la Tierra.

Pareciera que con hablar del rescate, ya hemos cumplido la parte de nuestro Pacto!

Tal vez deberíamos reflexionar acerca de lo que el Hijo del Hombre espera de nosotros!

La comodidad de aguardar con la confianza puesta en ÉL, podría desaparecer si pensáramos quienes verdaderamente serán rescatados.

Seremos todos o seremos todos quienes cumplamos fielmente con el mandato de servir y llevar el mensaje del Evangelio?

Esta pregunta puede parecer polémica o incluso fuera de lugar, pero creemos que es necesario formularla, para no ser cómplices de la pasividad o la indiferencia.

Y si los rescatados fueran los verdaderamente fieles?

Que ocurriría con muchos de nosotros?

Ante las voces que se levantan hablando de la inminencia del rescate, bueno es que reflexionemos sobre esta cuestión.

Porque si verdaderamente pensamos en lo inminente bueno es que obremos con esa misma urgencia y no dejemos para otros días, lo que podríamos lamentar mañana mismo.

La vida cristiana no solamente se alimenta de buenas palabras, sino también de hechos que son frutos reveladores de nuestra fe.

No olvidemos que si es inminente el tiempo del rescate, en la misma medida lo será la necesidad de mostrar nuestra fidelidad al Señor.

Así como nos regocijamos en el cumplimiento del rescate, debemos obrar del mismo modo, con regocijo y firmeza haciendo lo que se espera de nosotros.

Diego Acosta

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EL MURO DEL OPROBIO

HACIENDO MEMORIA – DCCCLXX

13 de Marzo de 1961

El gobierno de la Alemania comunista decide levantar el Muro que habría de separar a Berlín en dos zonas perfectamente delimitadas.

En una prevalecerá la democracia y en la otra la dictadura comunista.

La construcción del muro tuvo un alto costo en la vida de las personas y en lo político la confirmación de la falta de respeto por los valores esenciales del comunis

Diego Acosta

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EL OPROBIO DEL MURO

HACIENDO MEMORIA – DCCCLXX

13 de Marzo de 1961

El gobierno de la Alemania comunista decide levantar el Muro que habría de separar a Berlín en dos zonas perfectamente delimitadas.

En una prevalecerá la democracia y en la otra la dictadura comunista.

La construcción del muro tuvo un alto costo en la vida de las personas y en lo político la confirmación de la falta de respeto por los valores esenciales del comunismo.

Diego Acosta

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diego septimomilenio

RESCATE

Cada día se repiten más los mensajes relacionados con el rescate de la Iglesia, ante el advenimiento del fin de los siglos.

Cada día se repite con gran convicción esta afirmación, que se torna en un mensaje agradable sobre el futuro de quienes hacemos parte de la Iglesia.

Lo que sorprende es que nadie entre quienes hacen estos mensajes, haga referencia a aquello que deberíamos hacer en tiempos de la espera.

Nadie habla, por ejemplo, de las responsabilidades que tenemos como hijos de Dios, de servir a quienes nos rodean.

Tampoco se habla de la necesidad de cumplir con el mandato que nos dejó Jesús, de llevar el mensaje de las Buenas Nuevas hasta los confines de la Tierra.

Pareciera que con hablar del rescate, ya hemos cumplido la parte de nuestro Pacto!

Tal vez deberíamos reflexionar acerca de lo que el Hijo del Hombre espera de nosotros!

La comodidad de aguardar con la confianza puesta en ÉL, podría desaparecer si pensáramos quienes verdaderamente serán rescatados.

Seremos todos o seremos todos quienes cumplamos fielmente con el mandato de servir y llevar el mensaje del Evangelio?

Esta pregunta puede parecer polémica o incluso fuera de lugar, pero creemos que es necesario formularla, para no ser cómplices de la pasividad o la indiferencia.

Y si los rescatados fueran los verdaderamente fieles?

Que ocurriría con muchos de nosotros?

Ante las voces que se levantan hablando de la inminencia del rescate, bueno es que reflexionemos sobre esta cuestión.

Porque si verdaderamente pensamos en lo inminente bueno es que obremos con esa misma urgencia y no dejemos para otros días, lo que podríamos lamentar mañana mismo.

La vida cristiana no solamente se alimenta de buenas palabras, sino también de hechos que son frutos reveladores de nuestra fe.

No olvidemos que si es inminente el tiempo del rescate, en la misma medida lo será la necesidad de mostrar nuestra fidelidad al Señor.

Así como nos regocijamos en el cumplimiento del rescate, debemos obrar del mismo modo, con regocijo y firmeza haciendo lo que se espera de nosotros.

Diego Acosta

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ORACIÓN – Venezuela

Oremos por Venezuela!

Oremos por el imperio de la Justicia y el Derecho!

Oremos para que la Iglesia de Jesús se levante como referencia de Amor y Misericordia!

Oremos por las familias de quienes perdieron la vida en días muy difíciles!

Oremos para que la indiferencia haga olvidar lo que está ocurriendo!

Oremos con espíritu fraternal por los venezolanos!

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GRIEGOS TRIUNFAN EN MARATON

HACIENDO MEMORIA – DCCCLXIX

12 de Agosto de 490 a.C.

Las fuerzas griegas consiguen con su victoria en la Batalla de Maraton, poner fin a la Primera Guerra Médica, en la costa de Ática.

Los griegos derrotaron a los persas que estaban comandados por su rey Darío I. Los invasores fueron rápidamente derrotados y se embarcaron nuevamente para huir hacia Persia.

Tras la batalla se produjo la célebre anécdota del corredor Filípides, que corrió los 42 kilómetros que separaban Maratón de Atenas, para anunciar: Hemos vencido y luego morir por el esfuerzo.

Diego Acosta

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