El Concilio de Trento que fuera convocado para tratar de encontrar un acuerdo en el conflicto que mantenía Lutero con la iglesia católica, terminó en división.
Las posiciones irreconciliables sustentadas por los luteranos y la jerarquía católica derivaron en la ruptura que se pretendía evitar.
El principio de la división fue el de la Revelación. Lutero sostenía la Sola Scriptura, posición que no fue aceptada por los católicos pues marginaba el llamad magisterio de la iglesia.
Las posiciones que significan honores y privilegios, despiertan admiración y también interés por conseguirlas.
Nadie escapa a esa que parece ser una de las grandes debilidades de la especie, desde siempre.
Pero también, como casi siempre, anhelamos y obramos equivocadamente.
Con Dios no hay honores ni privilegios!
El Honor solo le corresponde a la Majestad de su Autoridad!
Los privilegios son cuestiones de los hombres, que creemos nos autorizan a consumar hechos que nos están negados.
Buscamos lo que no debemos y los resultados son lamentables, altamente perjudiciales para nosotros y para los demás.
Las pretensiones equivocadas son sustentadas hasta por los hombres que deberían saber en profundidad estas cuestiones y sin embargo se arriesgan con sus hechos a ser apartados del Eterno.
En el Libro de Malaquías los sacerdotes son severamente amonestados por haber cometido graves transgresiones al Pacto de Leví.
Esto nos debería enseñar acerca de lo que somos delante de Dios y de lo que deseamos ser delante de los hombres.
No hay ninguna actitud que pueda justificar acciones incorrectas y mucho menos actitudes que corrompan las responsabilidades concedidas por el Supremo.
Tratando de ser consciente de todo esto, no puedo menos que inclinarme con temor y temblor delante del Supremo, para pedir Misericordia y no ser un mal ejemplo para nadie.
Soy lo que Dios quiere que sea, ni más ni menos. Por tanto todo lo que hago debería estar bajo su Autoridad, completamente alejado de los pensamientos de los hombres.
Malaquías 2:8-9
PT – Mas vós vos desviastes do caminho, a muitos fizestes tropeçar na lei: corrompestes o concerto de Levi, diz o Senhor dos Exércitos.
Por isso, também eu vos fiz desprezíveis e indignos diante de todo o povo, visto que não guardastes os meus caminhos, mas fizestes acepção de pessoas na lei.
ES – Mas vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto de Leví, dice Jehová de los ejércitos.
Por tanto, yo también os he hecho viles y bajos ante todo el pueblo, así como vosotros no habéis guardado mis caminos, y en la ley hacéis acepción de personas.
El jesuita José de Anchietta funda la que con el tiempo se convertiría en la ciudad más importante de América Latina.
El anuncio de la fundación está contenido en una breve carta a sus superiores: A 25 de Janeiro do Ano do Senhor de 1554 celebramos, em paupérrima e estreitíssima casinha, a primeira missa, no dia da conversão do Apóstolo São Paulo e, por isso, a ele dedicamos nossa casa!
El mensaje traducido señala: A 25 de Enero del año del Señor de 1554 celebramos en una paupérrima y pequeñísima casa, la primera misa, en el día de la conversión del Apóstol San Pablo y por eso le dedicamos nuestra casa.
San Pablo ostenta varios registros mundiales con relación a su importante económica, social, poblacional y cultural.
La Palabra de Dios nos advierte acerca de que no debemos ser piedra de tropiezo para nadie.
Alguna vez pensamos, que en este mandato estamos incluidos en lo personal?
Por sorprendente que resulte podemos ser piedra de tropiezo para nosotros mismos!
Pensando en la cuestión de cuidarme de no ser el causante del mal de nadie, inesperadamente recibí esta inquietud del Espíritu.
La primera reacción fue de sorpresa y por qué no, de incredulidad. Como es que yo puedo ser mi propia piedra de tropiezo?
Profundizando en la cuestión, pensé: El Espíritu está para llevarnos a la Verdad y no a la confusión o el engaño, por tanto esta advertencia merece la máxima atención.
Estas inquietantes reflexiones se relacionan con el perdón de nuestros pecados y con la alegría de saber que hemos iniciado un nuevo tiempo en nuestra vida.
La cuestión es: Verdaderamente hemos iniciado una nueva vida luego del perdón de los pecados?
Hipotéticamente mirándome a los ojos, debería de responder que no. Que es verdad que muchas cosas han cambiado en mi vida, pero otras muchas siguen allí debatiéndose para no convertirse en pasado.
Y esas son nuestras piedras de tropiezo tan concretas como la vanidad, la envidia o el peligroso afán por el dinero.
Y también están aquellas cosas del pasado que nos resultan agradables, aún sabemos que no las debemos conservar.
Seamos sabios y pensemos en dejar de ser piedra de tropiezo de nosotros mismos!
Cuántas veces seremos perdonados por la repetición de nuestros pecados?
1 Pedro 2:8
ES – Piedra de tropiezo, y roca que hace caer, porque tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; a lo cual fueron también destinados.
PT – E uma pedra de tropeço e rocha de escândalo, para aqueles que tropeçam na palavra, sendo desobedientes; para o que também foram destinados.
Se registran a lo largo de la historia numerosas predicciones acerca de lo que se ha dado en llamar el “fin del mundo”.
Basados en revelaciones, cálculos, predicciones, cuentas fantasiosas, situaciones y relaciones increíbles, hombres y mujerres de todas las tendencias aseguraron a sus contemporáneos que muy pronto se acabarían sus vidas.
Estos fantasiosos anuncios afectaron a miles de personas que se suicidaron de las más diversas maneras, para no ser víctimas del brutal vaticinio.
En la cruel lista de profetas fallidos se encuentra ocupando con mucho margen el líder de la secta los testigos de Jehová, Charles Russell que por lo menos en siete ocasiones predijo el fin del mundo.
En total se registran no menos de 117 anuncios del fin del mundo!
Lo más notable de esta escandalosa estadística, es que muchos de los supuestos profetas al ver fallados sus anuncios, los repetían cambiando de fechas y de circunstancias. Y más sorprendente todavía es comprobar como en algunas sectas se siguen dando por buenos estos anuncios, con justificaciones tan inauditos como descabellados.
Los hombres en su soberbia niegan al Eterno. Se niegan la Verdad y por eso son anunciadores de algo que solamente que solamente Dios sabe, según lo anunció Jesús: Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre, Mateo 24:36.
El navegante holandés Sebald de Weert que buscaba un camino hacia las Indias a través del Estrecho de Magallanes, descubrió las Islas Malvinas.
Las Malvinas son consideradas un territorio de ultramar con autonomía interna, por el Reino Unido. Argentina reclama la soberanía sobre las Islas desde 1833.
El largo litigio provocó una guerra entre los dos países en el año 1982. La discusión se mantiene en los ámbitos internacionales.