Music For Your Soul – Espíritu de gracia que habita en mí
Maravilloso himno cantado por el coro Edoza de Holanda, en Amsterdam.
https://www.youtube.com/watch?v=GPMGh3Ebe7g
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Maravilloso himno cantado por el coro Edoza de Holanda, en Amsterdam.
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Cuando miramos escenas que simbolizan cuidado, casi siempre nos conmovemos porque es uno de los temas que más nos afecta a los hombres. Y diríamos que a todas o a casi todas las especies de la Creación.
Si pensamos en el cuidado, lo primero que se nos viene a la mente no es otra cosa que simbolizar la protección como un acto de amor.
Cuidamos a una criatura recién nacida porque la amamos!
El cuidado además es otra expresión de la actitud de nuestro corazón con relación al prójimo. Quién tiene amor para dar, es porque ha recibido amor y sabe de lo que se trata.
Como los hombres no nos regimos por leyes precisas, cabe el argumento de tener presente a quienes maltratan, tal vez porque provengan de situaciones donde fueron maltratados.
La Biblia nos enseña que el cuidado supremo es el que Dios ha tenido por cada uno de nosotros!
Nadie nos cuidará más ni nos dará más Amor que Dios!
El cuidado junto con el amor producen efectos maravillosos en la vida de las personas. Pero no habrá más cuidado más agradable a los ojos del Creador que el que brindamos a los más débiles.
A aquellos que difícilmente puedan ser cuidados, si no es por alguien que tenga el amor que recibió de Dios en su corazón. Cuidando a los más débiles, estamos devolviendo parte del amor que recibimos.
Dios cuida especialmente a quienes cuidan!
Salmos 82:3-4
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
A lo largo de la historia los hombres fuimos muchas veces obligados a aceptar otros dioses distintos que el verdadero Dios.
No ha sido nada nuevo en el pasado y lamentablemente tampoco lo está siendo en los tiempos en que vivimos. Se podrá argumentar que no nos postramos ante ningún dios hecho por las manos humanas.
Pero cuánto de razón tendríamos si decimos que no nos postramos?
La dolorosa realidad nos lleva a reflexionar acerca de esta cuestión buscando encontrar una respuesta que nos libere de la sumisión en la que muchos de nosotros estamos viviendo.
No somos nosotros mismos nuestro pequeño dios?
No nos consideramos tan importantes que hemos convertido el culto a nuestro ego en una razón de ser y de vivir? Triste pero cierto.
La egolatría es otra forma de idolatría!
En el caso contrario: No buscamos la acepción de otros hombres?
Como si se tratara de un péndulo, oscilamos desde la más feroz egolatría a la falta total de confianza en nosotros mismos y vivimos tratando de agradar a quienes nos rodean.
Si no nos convertimos en nuestro propio dios a causa de la idolatría, convertimos a la sociedad en ese otro dios que nos puede dar reconocimiento, aceptación e incluso hasta una cierta forma de cariño.
Así es como vivimos, olvidando que cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador, también nacimos de nuevo para una nueva vida.
Debemos quemar simbólicamente esos pequeños dioses que nos creamos para dar honra al Único y Verdadero Dios. Porque solamente Él nos puede dar la verdadera honra!
Daniel 3:15
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
Cada día se va recortando el tiempo en que se producirán los grandes acontecimientos anunciados por Juan en el Apocalipsis, según la revelación del Señor.
Por tanto cada día deberemos de tener cuidadosamente saldadas nuestras cuentas personales. Porque el fin de los tiempos, está en directa relación con nuestro fin, con el fin de nuestro tiempo individual.
La profundidad de esta cuestión nos debe hacer reflexionar profundamente acerca de nuestros actos, tanto los buenos como aquellos que serán reprobables ante los ojos del Eterno.
Por esta razón puede llamar nuestra atención como el propio Jehová nos anuncia que al impío no se le recordará ninguno de sus pecados, si camina en rectitud en los estatutos de la vida.
Si el impío restituye algo que robó, habrá obrado conforme al derecho y la justicia. Esta categórica afirmación de Jehová con relación a los impíos, nos debe sonar como una gran advertencia.
Si el Eterno nos revela su decisión con los impíos, como no habrá de ser recto y justo con nosotros, los que no somos impíos?
Esto significa que nuestra responsabilidad personal es mayor, porque hemos recibido por Gracia lo que Dios quiere de nosotros para recibir la promesa de la Vida Eterna.
Cuidemos nuestra conducta! Cuidemos nuestros caminos!
No nos apartemos ni a la izquierda y tampoco caigamos en la tentación de los atajos. Solamente hay un Camino, estrecho y difícil por el que debemos transitar.
El Camino del Señor es el único perfecto, que nos llevará al tiempo del Juicio, confiadamente!
Ezequiel 33:17-20
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
A veces los seres humanos tenemos comportamientos tan sorprendentes, que escapan a lo que podría considerarse como normal o más o menos normal.
Uno de ellos es el intento de detener…el tiempo.
Tal vez mirando alguna fotografía o pensando en un momento del pasado, nos lamentamos de no tener la capacidad de quedarnos en ese instante en el que seguramente estábamos muy contentos.
Ese afán por detener el tiempo también lo podemos relacionar con alguna etapa de nuestra vida, en la que consideramos que estábamos haciendo lo que nos placía y con resultados que nos eran muy gratos.
Para explicarlo en otras palabras: Pretendemos detener el tiempo en donde nuestras emociones estaban atravesando una etapa a la que recordamos con cariño.
Pero y el presente?
Esta es la cuestión de desear detener el tiempo. Cuando lo deseamos tanto, dejamos de vivir el presente y quedamos como anclados en una parte de nuestro pasado.
Reflexionando sobre esta situación, deberíamos concluir que con esta actitud nos estamos alejando no solo del presente, sino que estamos desafiando el tiempo y los mandatos de Dios.
Se nos manda que vivamos cada día con la certeza de que tendremos sobre nosotros la Misericordia infinita del Eterno. Nos recuerda Jesús, que cada día tiene su propio mal.
Es decir recibimos el mandato indeclinable de afrontar lo que debemos vivir cada día. No tenemos atribuciones ni poder para intentar detener el tiempo.
Además, si vivimos anclados en el pasado, nos perdemos la maravillosa promesa sobre nuestro futuro!
Jeremías 29:11
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
Las brutales fotografías de los cristianos perseguidos y muertos en Irak, han herido la susceptibilidad o la sensibilidad de algún acomodado cristiano, que también las mira, pero desde su tranquilidad.
Ese mismo cristiano tal vez sea de los que participa de la idea de que con relación a los musulmanes, no los podemos considerar a todos con la misma medida, porque hay una gran mayoría de moderados.
Entonces cabe preguntarse: Donde está la condena de los musulmanes moderados ante las atrocidades en Irak?
Si verdaderamente hubiera musulmanes moderados los tendríamos que ver condenando pública y casi diariamente a quienes supuestamente son los musulmanes extremistas.
Es de tal magnitud la ingenuidad con que observamos la tragedia de los cristianos perseguidos, que siempre encontramos argumentos para justificarla. Uno de ellos es el de los moderados…
Deberíamos reflexionar seriamente que es lo que nos está ocurriendo. Nuestra sensibilidad queda afectada cuando vemos las atrocidades que se cometen contra los cristianos.
Pero nuestra tan fina sensibilidad parece impedirnos reaccionar como debiéramos ante las masacres. Nos molestamos por unas fotos, pero no nos consideramos involucrados en la realidad que testifican esos documentos.
Pensemos en esto. Pensemos en el argumento de los musulmanes moderados. Y si existen, les reclamemos la condena de lo que hacen sus hermanos de fe.
Si un musulmán moderado no condena a sus hermanos de fe por las atrocidades que están cometiendo en varios países, simplemente son cómplices por omisión. Que es otra manifestación de la complicidad.
Oremos para que la Verdad nos sea revelada!
Ud. que opina?
Diego Acosta
Un evangelista se quejaba amargamente de la falta de resultados de su labor, en la que se esforzaba y trataba de poner lo mejor de sí.
Hay motivos para quejarse sirviendo al Señor?
Esta es la gran pregunta que muchos de nosotros nos habremos formulado en algún momento del proceso de crecimiento en el Evangelio, que sabemos que prácticamente nunca se acabará.
Nos quejamos fundamentalmente, porque somos hombres y los hombres deseamos ver los frutos de nuestro trabajo, queremos ver los resultados de lo que hacemos.
Podríamos decir que ese afán por ver los resultados, nos hace perder de vista muchas de las enseñanzas de la Palabra de Dios.
Jesús enseñaba a quienes lo seguían de la necesidad de perseverar, pero nunca enseñó que deberíamos esperar ver los frutos de nuestro trabajo.
Por eso el Hijo del Hombre, explicó que unos siembran y otros siegan. Y si sembramos, por qué esperamos segar? Es evidente que el verdadero trasfondo de nuestras quejas, no es otro que el de la vana-gloria.
Ansiamos la notoriedad y cuánto mayores resultados podamos exhibir, mejor para nuestro orgullo, para nuestro ego insaciable.
Seguramente porque el Eterno conoce nuestro corazón, muchas veces impide que veamos los frutos de nuestra siembra.
Somos nosotros mismos los que provocamos con nuestro anhelo desmesurado, que finalmente no tengamos oportunidad de ver como las semillas que plantamos han caído en la buena tierra.
Seamos sabios. No caigamos en la desesperanza, porque es una demostración de nuestra propia ansiedad. Dejemos que cada cosa ocurra a su tiempo perfecto.
No olvidemos que la única honra verdadera es la que otorga el Señor!
Isaías 32:20
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira
ENSEÑANZAS MAGISTRALES
En el torbellino en el que vivimos, pocas veces disponemos de tiempo para reflexionar sobre el legado que dejaron para el pueblo evangélico, los grandes maestros.
El ministerio terrenal de Jesús fue tan grandioso, que a lo largo de los siglos hubo quienes reflexionaron con auténtica Sabiduría sobre sus enseñanzas.
Ese legado parece haberse perdido en los pliegues de la memoria histórica, pero gracias a Dios, siempre hay quienes lo recuerdan con respeto y agradecimiento.
Uno de esos grandes maestros fue Georg Müller, que nació en Prusia en 1905 y enfermo como estuvo siempre y varias veces en condiciones extremas, el Eterno le concedió 93 años de existencia.
La vida de Müller es una enseñanza, para todos los que le sucedimos. Pero nos detendremos en una frase que la tomamos como una guía para nuestra vida de servicio al Señor.
Él dijo: El Mal comienza cuando el siervo procura tener riquezas, grandeza y honra en este mundo donde su Señor fue pobre, humilde y despreciado.
Los que nos llamamos hijos de Dios deberíamos reflexionar diariamente sobre esta cuestión que planteó Müller hace casi un siglo. Podríamos decir que se anticipó a uno de los grandes males que afectaría a la Iglesia del Señor.
El Cuerpo de Cristo, no solo sufre los ataques del mundo, sino que tiene grandes problemas en su interior. No solamente debemos combatir a los enemigos del exterior, sino también a los males que tienen sus raíces en las actitudes de quienes sirven al Señor.
La permanente lucha entre la dimensión espiritual y la material, se traslada también a la vida de las personas y de manera muy especial a la vida de quienes son los siervos de Cristo.
Por eso Müller expone con sólidos fundamentos espirituales la contradicción que existe entre quienes buscan obtener dinero, reconocimiento y buscan la honra de los hombres y lo que Jesús proclamó con sus hechos. No es un siervo fiel el que utiliza su condición para lograr beneficios personales buscando la prosperidad económica y el reconocimiento de los hombres que integran la sociedad, a la que supuestamente sirven.
La advertencia del maestro Müller tiene la contundencia de los ejemplos de su propia vida y por tanto resulta inobjetable. Si pretendemos llamarnos siervos, debemos serlo hasta sus últimas consecuencias.
Jesús siendo Dios fue como hombre humilde y manso. No reclamó la honra que le correspondía por ser Hijo del Hombre.
Si cada día pensáramos en esto, muchas cosas podrían cambiar. Entre ellas, el Cuerpo de Cristo. Recordemos con amor y consideración a los grandes maestros. Aunque sus palabras nos duelan!
Diego Acosta
Apelar a la memoria siempre es importante, porque supuestamente podremos aprender de nuestros errores como especie.
El 26 de Agosto de 1939, Adolfo Hitler ordenó invadir Polonia, sin declaración de guerra. La orden se cumplió en un día como hoy.
El pretexto utilizado fue tan nimio como terroríficas sus consecuencias.
El avance de las tropas que respondían al nazismo fue rápido y contundente. El ataque determinó que el 3 de Septiembre el Reino Unido y Francia declararon la guerra a Alemania.
Polonia sufrió la embestida por occidente de los nazis y por el oriente de los comunistas, a partir del 17 de Septiembre.
Los dos extremismos actuaron juntos, con los mismos métodos y con el mismo desprecio por la vida.
Recordar estos históricos primeros días de la Segunda Guerra, deberían ser una advertencia para que los hombres recordemos que cuando se pierden los límites y se desafían las normas, todo puede ocurrir.
70 millones de muertos acreditan esta afirmación.
6 millones de judíos acreditan el horror del Holocausto.
Jesús anunció que habría guerras y rumores de guerra. También anunció a los falsos profetas.
El fin vendrá cuando el Evangelio del Reino sea predicado en todo el mundo.
Mientras tanto hagamos memoria de cómo el hombre es capaz de generar su propia tragedia. Una tragedia que está viva en la memoria de más de las familias de los más de 70 millones de muertos.
Diego Acosta
Puede el hombre más sabio comprender la Magnitud de Dios?
La respuesta está en la Biblia. Es absolutamente imposible que seamos capaces de comprender cuál es la verdadera magnitud de nuestro Creador.
Los hombres todavía no hemos sido capaces de desentrañar más que una mínima parte de lo que está bajo las aguas. Y lo que falta por saber es de un gigantismo prácticamente inalcanzable.
Incluso sobre la propia Tierra firme que hollamos todos los días, tenemos grandes descubrimientos por hacer, tanto en el reino animal, como en el vegetal al igual que en el material.
Si pensamos en el Universo que nos rodea, nuestra pequeñez queda evidenciada, por nuestros propios hombres sabios. Ellos con su ciencia, viven atrapados en el descubrimiento-desmentida-descubrimiento…
Los humanos tal vez deberíamos comenzar a ser capaces de advertir la propia pequeñez de nuestra dimensión!
Si fuéramos conscientes de nuestras limitaciones podríamos comenzar a vivir de otra manera. Ni los grandes descubrimientos, ni las grandes realizaciones, han podido elevarnos de nuestro nivel de mediocridad.
Como especie deberíamos prepararnos para mejorar en todo aquello que flaqueamos, para poder entendernos, comprendernos y aprender acerca de que Dios no hace acepción de personas.
Si todo lo que ignoramos lo pudiéramos sintetizar en algunas cuestiones, llegaríamos a la conclusión que lo que menos conocemos es…al propio hombre, su naturaleza, sus sentimientos, su asombrosa debilidad.
Oremos para ser capaces de aceptar la realidad de nuestra pequeñez, frente a la Infinita Magnitud de nuestro Creador.
Tal vez podríamos entender que Jesús nos dio una nueva forma de vivir, para que seamos mejores aún con nuestras limitaciones y mejores en nuestras actitudes!
Eclesiastés 8:16-17
Diego Acosta
Música: Neide Ferreira