INFLUIDOS?

Un hermano con muchos años de relación con el Señor se mostraba favorable a apreciaciones que se habían hecho públicas, relacionadas con las actitudes que deberíamos tener los creyentes.

Era evidente que su actitud estaba influenciada por el impacto que le habían causado propuestas vinculadas con el hombre y su forma de comportarse en la sociedad en la Dv28jl13que vivía.

Intentamos aproximarnos a los fundamentos que tenía el hermano para mostrarse tan entusiasmado y tan contento por haber encontrado una propuesta valedera.

Su respuesta fue que siempre estábamos los que solo pensábamos en destruir y no teníamos pensamientos positivos. Incluyó además unas palabras para insinuar también sobre la envidia.

Nos planteamos confrontar estos argumentos con la Palabra de Dios. Única forma de establecer las razones verdaderas para cualquier argumento. No hicimos otra cosa que escudriñar.

Jesús nos enseñó que estábamos en el mundo para influirlo con el Evangelio, no para dejarnos influir con los pensamientos que se pudieran esgrimir en el mundo.

Con esta seguridad conversamos con el hermano con misericordia y amor para tratar de aclarar la situación. No lo aceptó. Pero la Verdad quedó establecida: Estamos en el mundo para ser influyentes, no para ser influidos!

1 Corintios 9:14
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

QUIÉN?

Asumir la responsabilidad es algo sumamente difícil de hacer. Esto lo podemos comprobar cuando las grandes tragedias solo tienen como responsables a los últimos de la jerarquía.

Prácticamente nunca ningún ministro o funcionario de alto rango se hace responsable de nada. Y mucho menos dimitir como correspondería, de acuerdo a la gravedad de los hechos.

Desde siempre esta ha sido una constante: Responsable es quién no se puede defender en función de su cargo, por lo que queda expuesto a cargar con el peso de lo sucedido.

La otra forma de eludir responsabilidades es atribuir cualquier desgracia a la “mala suerte”disaster o al “destino”. Y pareciera que con estas explicaciones nos conformamos.
Pero es evidente que estas formas del mundo son inaceptables. Sabemos que ni la “mala suerte” ni el “destino” existen en el sentido que se les pretende otorgar.

Por tanto debemos entender que como creyentes nuestras posturas deben ser diferentes. No basta con culpar a quién es el responsable último de lo que haya sucedido.

No podemos eludir que somos responsables de nuestros hechos y de los que están bajo nuestra autoridad. Siempre. Proceder de otra forma es contrariar lo establecido por la Palabra de Dios.

Cuando se pregunte quién, debemos estar dispuestos a aceptar nuestra responsabilidad. Porque por mucho que podamos eludir la justicia de los hombres, nunca podremos eludir la Justicia del Señor.

Levítico 5:4-5
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

LAS LUCHAS

Muchas veces no reparamos la desmesura que existe entre nuestras fuerzas y las de quienes son nuestros adversarios, del tipo que sean y en las circunstancias que sean.

El atrevimiento con el que actuamos es patético, porque revela hasta qué punto somos capaces de confiar en nuestra capacidad para lograr una supuesta victoria.

Esto que parece un parte de guerra no es otra cosa que trasladar los hechos cotidianos a su confrontación con la Palabra de Dios, para que seamos capaces de advertir cuál es la concerned1realidad.

En el fondo todos obramos con impetuosidad basados en la experiencia que podamos tener, creyendo que somos más poderosos de lo que en realidad somos.

Si repasáramos la Palabra de Dios con el ánimo de aprender de ella, podríamos advertir que nada de lo que nos imaginamos es real, porque nuestro potencial es mucho menos importante de lo que imaginamos.

Debemos entender que nuestras luchas las debe librar Dios, porque suya es la Victoria y suya es la Justicia. Todo lo demás es pretexto de hombres para asumir situaciones que no nos corresponden.

En la hora de enfrentarnos a quienes consideramos nuestros adversarios o nuestros enemigos, no olvidemos lo fundamental: Es el Eterno quién lucha por nosotros, para que no tengamos que asumir el peso de la derrota.

1 Crónicas 5:20
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

JUSTICIA

Cada vez que oramos clamando justicia por una situación que nos afecta, estamos en lo cierto. Es legítimo que reclamemos que se nos haga justicia.

Pero también debemos recordar que con la misma vara que pedimos que se juzgue a quién o a quienes nos han afectado, habrá otras personas que puedan pedir justicia por alguno de nuestros hechos.Dv25jl13

Y lo más importante: así como creemos que tenemos razones para pedir justicia, del mismo modo puede haber personas que crean legítimo pedir justicia por algo que hayamos hecho.

Esta situación nos debería hacer reflexionar acerca de nuestros comportamientos con las personas más cercanas y también con las que no conocemos pero que podemos haber afectado.

Porque si pedimos justicia por comportamientos displicentes hacia nuestra persona, pensemos cuantas veces hemos sido displicentes con el dolor o las necesidades de los demás.

Entender esta cuestión nos llevará seguramente a comenzar a modificar nuestros hechos, a cambiar de actitud frente a las situaciones que viven otras personas y a abandonar la arrogancia como estilo.

No estamos hablando de la justicia de los hombres. Estamos hablando de la Única Justicia valedera, la que proviene del Señor que será quién nos juzgue por todo lo que hicimos y por todo lo que dejamos de hacer.

Deuteronomio 6:25
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

JUSTIFICACIÓN

La justificación es uno de los instrumentos más utilizados por el hombre para explicar las actitudes que no se corresponden con las normas de vida que debería cumplir.

Así es que por esta vía declaramos que por la importancia de un fin quedan fuera de duda los medios que empleamos para conseguirlo, algo que evidentemente se contrapone con la Palabra de Dios.

En ese afán de justificarlo todo, también dejamos de lado todas las cuestiones relacionadas con los derechos de las personas, que en otros casos defendemos ardientemente.

La justificación es por lo tanto un instrumento que utilizamos según nuestra conveniencia y por eso nos convertimos en personas con dobleces, porque obramos según nos convenga.

Todos sabemos que Jesús justifiedestableció normas de vida que Él mismo cumplió en su ministerio terrenal, normas que ahora se pretenden para que los nuevos creyentes se adapten mejor al Evangelio.
Esa pretendida generosidad hacia quienes han aceptado al Señor, es desde luego otra justificación para explicar actitudes que contradicen con la enseñanza.

Es  posible que la justificación nos pueda servir ante y entre los hombres. Pero nunca la podremos utilizar cuando llegue el momento del Juicio, para tratar de explicar aquello que hicimos mal deliberadamente.

Job 9:1-3
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

LÍMITES

La cuestión de los límites que separan a las naciones han sido a lo largo de los siglos permanentes razones para conflictos armados, que muchas veces agravaron lo que inicialmente deberían haber solucionado.

Por alguna razón muy especial en la vida de las naciones las referencias limítrofes siempre han sido controvertidas y con heridas que luego de cientos de años no han cicatrizado.

Por los límites muchos hombres perdieron la vida, muchas personas perdieron lo poco que tenían, porque el apego a una tierra es superior a veces a la razón.

Pero las hombres podemos hablar de límites? Lílimit4mites para vivir con normas o estableciendo cada cual sus propias normas y por tanto sus propios límites?

Es más que evidente que hay personas que tomaron la decisión de vivir sin límites, con normas que van cambiando según las situaciones que deban afrontar con lo que se acomodan a lo que venga y como venga.

Pero son verdaderamente libres las personas que viven de esta manera? En realidad quienes creen ser libres viviendo sin límites son esclavos de sus propias decisiones.

Por la Gracia hemos recibido normas maravillosas del Eterno, que nos marcan los límites para poder vivir en plenitud y lo más importante para vivir en Libertad, porque la Verdad nos hace Libres.

Levítico 18:4
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

DONES

En el mundo se mencionan elogiosamente las capacidades excepcionales que tienen algunas personas, para realizar las más diversas actividades, entre ellas la música.

Se convierten así estas personas en auténticos triunfadores, idolatrados y con grandes posibilidades de conseguir enormes riquezas junto con el reconocimiento.

Frente a ellos estamos quienes creemos que los talentos son preciosos regalos que el Señor nos entrega, pero con propósitos diferentes, nunca  para la vana-gloria.

Son instrumentos que puestos al servicio de la Iglesia la impulsan guitar1a crecer, a proyectarse en la dirección que el Señor desea para convertirse en un verdadero centro de atención y de adoración.

La cuestión es que no siempre comprendemos que los talentos no son para nuestra satisfacción personal, sino para que sirvan con el propósito correcto.

Es el caso de las personas que reciben profecías y las guardan con el convencimiento de que vienen del Eterno, pero son incapaces de hacerlas conocer a la congregación.

Esta actitud de guardarnos las revelaciones u otra clase de talentos, nos convierte en auténticos egoístas porque disfrutamos de lo que recibimos por gracia, pero no lo damos por gracia.

Por tanto a quién el Señor le haya dado talentos, no los debe esconder, ni temer, ni avergonzarse. Debe ponerlos al servicio de la Iglesia y de quienes forman parte de ella. Es para eso que recibimos los dones!

1 Corintios 14:12
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

INTERCEDER

Quienes hemos vivido situaciones graves, angustiosas, sabemos el poder que tiene la oración. Citamos estos casos extremos porque son los que nos ayudan a darle a la oración su grandioso significado.

Por esta razón es tan importante que tengamos la actitud de ser intercesores. De estar atentos con relación a las personas que nos rodean por si nos llegan a precisar.

Orar por nuestras necesidades es completamente legítimo, absolutamente respaldado por la Palabra de Dios, pero orar por las necesidades de los demás tiene un significado diferente.
Recordamos varios casos donde toda una congregación se unió en una oración esperanzada y llena de amor por personas que vivían horas angustiosas.

orarFue bueno para quienes pudieron apreciar el amor que les tenían sus hermanos, pero también fue bueno, muy bueno, para cada uno de los que oramos por las necesidades de los otros.

Interceder es otra forma de expresar aquella maravillosa enseñanza…que dar es mejor que recibir. Nunca pensemos en nosotros mismos cuando tengamos que interceder por otra persona.

Seamos generosos en nuestros pedidos al Señor para que la ayuda que precisan quienes están cerca o lejos de nosotros, pueda subir hasta el Trono con la fragancia maravillosa del amor al prójimo.

Salmos 41:1
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

JESÚS?

En una clase de estudio bíblico preguntamos acerca de Jesús, pidiendo que cada uno de los participantes dijera con brevedad lo que sabía de Él y que lo explicara con sencillez.

Para nuestra enorme sorpresa las respuestas no solamente fueron breves y extremadamente sencillas, sino que se repitieron una y otra vez sin mayores variantes.

Esto nos hizo reflexionar acerca de una cuestión: Qué se había enseñado con anterioridad a los participantes del estudio bíblico sobre Jesús? Con gran cuidado Jesús1buscamos las respuestas.

La mayoría se limitaron a decir que lo que habían expuesto era lo que sabían porque no se les había enseñado más. Preguntamos: Y no se les ha ocurrido profundizar sobre Jesús?

La respuesta fue que creen en Él, que es el Salvador y poco más. Frente a esta realidad oramos y resolvimos dedicar todos los estudios durante un año, a hablar de Jesús.

Apartamos de nuestra mente muchas ideas relacionadas con el tiempo que habían perdido estos hermanos, pero agradecimos el haber podido saber esta falta de conocimiento, para tratar de remediarlo.

El Espíritu Santo nos guió durante ese año para poder llevar hasta los hermanos el conocimiento sobre Jesús, para transformarlo en una realidad viva y eficaz en la vida de cada uno de nosotros.

Mateo 21:42
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com

VALE TODO?

Pareciera que estamos viviendo los tiempos en los que los límites tienen el mismo valor que las palabras sin uso y se van olvidando del lenguaje cotidiano.

Hombres y mujeres se muestran afanados por una carrera casi demencial por lograr exitposiciones, por mantenerlas o por mejorarlas. En ese afán hay que prescindir de un elemento muy importante.

Estamos hablando de la conciencia, esa voz interior que nos advierte cuando estamos obrando fuera de las normas en las que hemos creído y que se tornan molestas cuando obramos sin control.

La conciencia es la que nos recuerda que el “vale todo” no solamente es peligroso para nosotros mismos, sino que se torna en un arma amenazante para los demás.

Tal vez por eso nos asombramos cada vez menos cuando las noticias nos anuncian casos de corrupción de todo tipo y en cualquier país, cuando la mayoría de esos casos quedan impunes.

Podríamos preguntarnos: Entonces yo también puedo incorporarme a esta forma de vivir? Y por supuesto la respuesta es una negativa rotunda, categórica.

Quienes viven con el “vale todo” es probable que logren éxitos, pero serán pasajeros, tan poco importantes que se desvanecerán cuando llegue el momento de responder ante el Eterno por sus actos. No lo olvidemos!

Proverbios 24:20
Diego Acosta García

www.septimomilenio.com