ENSEÑEMOS

Cuando leemos que Jesús pasaba mucho tiempo con sus discípulos, enseñando el Mensaje que traía para la salvación de los hombres, debemos sacar importantes conclusiones.

La principal de ellas es que El Maestro estaba poniendo en práctica lo que se determina en varios pasajes del Antiguo Testamento, donde se insta a los padres a enseñar a sus hijos.

Este énfasis tan rotundo en hablar las cosas relacionadas con Dios, evidentemente no es una opción sino una obligación que debemos asumir con toda responsabilidad.

Si enseñamos a un niño pequeño las cuestiones más elementales sobre Jesús, irá aprendiendo poco a poco, quién era el Salvador, que mensaje nos dejó y que Él es el Camino para la Salvación.

Esto resulta tan importante para su vida como el que aprenda las letras del abecedario, las normas de conducta o lo que significa tener un papá y una mamá en su casa.

Enseñar se convierte en una perentoria obligación, que a su vez demandará que cada uno de nosotros, dedique tiempo a estudiar y a aprender más sobre la Palabra, porque la deberemos enseñar a nuestros hijos.

Enseñemos sabiendo que estamos cumpliendo un mandato y estamos dando a nuestros hijos, la herramienta fundamental para que sean verdaderos hijos de Dios. Tal y como nosotros!

Mateo11:1
Diego Acosta García

EL CAMBIO

 

Un hermano contaba la historia de una persona que estaba cumpliendo su condena en un centro de rehabilitación, donde además tenía funciones de responsabilidad.

Sin embargo, aunque había rehabilitado su vida con el mensaje del Salvador, este hombre seguía cumpliendo su condena, es decir su deuda con la sociedad por haber cometido delitos.

Por otro lado, esta situación llamaba la atención a muchas personas que no podían comprender como un hombre que estaba cumpliendo una pena, podía estar en un centro de rehabilitación y además tener responsabilidades.

Esta sorprendente situación difícilmente podía ser entendida por las personas del mundo, que como es bastante frecuente ni siquiera concede la posibilidad de trabajar a los ex presidiarios.

Las cuestiones espirituales tienen un valor tan grande que solamente así se puede entender, como en la vida real nacemos de nuevo tras haber recibido al Señor como nuestro Salvador.

Por esta razón debemos de tener no solamente nuestra mente abierta a situaciones como la comentada, sino también nuestra capacidad de amar y de tener misericordia por el prójimo.

No nos debe importar quién ha sido el hermano que tenemos delante de nosotros, ni cuál ha sido su pasado ni lo que pudo haber hecho. Nos debe importar que es una persona que aceptó al Señor.

En eso consiste el cambio de mente y también el cambio en nuestro interior!

Efesios 2:15

Diego Acosta García

LA ADVERSIDAD

En las horas difíciles, cuando nos ocurren cosas que son una pesada carga porque afectan a las personas más ligadas a nosotros, es cuando surgen las preguntas.

Nos preguntamos por qué? Por qué a nosotros? Por qué a las personas que son amadas? Esas preguntas tienen complicadas respuestas, debido a que el por qué, solamente lo puede asumir el Señor.

Frente a estas situaciones también es cuando debemos reflexionar acerca de otros aspectos que rodean a los tiempos difíciles, a los momentos que podemos entender como pruebas.

Se trata de nuestro grado de confianza en el Señor, se trata de entender que todo lo que ocurre está bajo su Soberana Voluntad y por lo tanto lo único que podemos pedir es su Misericordia.

Sus designios son tan inexplicables para los humanos, que nuestro nivel de comprensión es como si desapareciera, sencillamente porque no podemos llegar a abarcar su Grandiosidad.

Lo más sensato sería que en la hora de la prueba, en la hora de la angustia por nuestros seres amados, seamos capaces de recuperar el poder de la oración.

Es el instrumento idóneo y poderoso que podemos utilizar para pedir misericordia al Eterno y también para pedir ayuda para actuar con la serenidad y la prudencia que se nos demanda por la condición de ser sus hijos.

Eclesiastés 7:14
Diego Acosta García

INTERCEDAMOS

Difícilmente las personas que viven de acuerdo a las normas del mundo puedan entender la grandiosa significación que tiene el orar por los demás, por sus necesidades o por sus vidas.

Precisamente esa ignorancia del valor de la intercesión puede ser una de las causantes de las actitudes de indiferencia o desinterés por lo que le ocurre al prójimo.

El individualismo más feroz impera en la sociedad de nuestros tiempos, alejando a las personas unas de otras, primando sobre todo y sobre todos lo personal, lo estrictamente personal.

La oración por el prójimo, por el que nos es conocido o forma parte de nuestra familia o por los hombres y mujeres que habitan una ciudad un país, tiene efectos extraordinarios en el mundo espiritual.

Por tanto una de nuestras mayores demostraciones de amor y misericordia es orar por todas las personas de nuestra relación más cercana y por aquellas que no conocemos y que tal vez no conoceremos nunca.

En el mundo espiritual esto tiene un valor notable porque estamos provocando que el Amor se derrame sobre vidas que precisan que se las recuerde para alejarlas del mal y para acercarlas al Bien.

Intercedamos sin cesar por todas las situaciones, dando gracias por las buenas y clamando por aquellas que superan las capacidades humanas. Oremos porque el Señor siempre escucha a los suyos!.

Hebreos 7:25
Diego Acosta García

APRENDER

Debemos estar dispuestos aprender todos los días? Muchas veces hemos escuchado esta pregunta y también nos la hemos hecho porque pareciera que tiene que haber un momento en que ya sabremos todo.

La infinita Sabiduría que contiene la Palabra de Dios torna imposible suponer que podremos algún día llegar al final de nuestro aprendizaje, porque la renovación de las ideas es permanente.

En el mundo puede ocurrir que una persona pueda decir que en una determinada materia lo sabe todo, pero también se engañará porque nadie puede saberlo todo de todo.

Tendríamos que adoptar la actitud que tienen los niños que aunque no son conscientes de que están aprendiendo, comprenden que deben ir al colegio o al instituto a aprender.

Esta actitud revela una gran dosis de humildad por eso preguntan constantemente, porque no tienen los prejuicios ni les avergüenza, admitir que no saben.

En esa misma posición deberíamos colocarnos nosotros, con una actitud de humildad frente a los que saben más y tratar de profundizar nuestros conocimientos.

Mucho más porque estamos hablando de cosas superiores, de otro orden, como son las cosas de Dios. Es además una gran responsabilidad porque sabiendo podremos enseñar a otros, es decir podremos tener discípulos.

La vida espiritual es un proceso, que podríamos decir se acaba junto con nuestra vida física, del mismo modo deberíamos entender que conocer la Palabra de Dios, forma parte de ese proceso.

Salmos 119:73
Diego Acosta García

REFLEXIONAR

En una clase de estudios bíblicos luego de la primera parte que había sido intensa en nuevos conocimientos, la maestra planteó algo que nos dejó sorprendidos a todos.

Explicó que no bastaba con lo que ella había enseñado, sino que éramos nosotros los que debíamos reflexionar sobre todo lo que habíamos escuchado.

El motivo era muy sencillo: Solamente analizando los conceptos que habíamos aprendido, podríamos hacer un análisis para luego poder explicarlos a otras personas.

Ese principio básico del discipulado que había aplicado Jesús con quienes serían luego los Apóstoles, nos desconcertó al principio, pero luego nos resultó sumamente atractivo.

Debíamos ahondar en Jesús desde la perspectiva del conocimiento y también de la reflexión acerca de cómo había sido su ministerio y cuantas cosas había dejado como legado de mandatos y enseñanzas.

No se trataba solamente de mencionar lo que había dicho sino de reflexionar sobre lo que significaba el nuevo mandamiento del amor y su proyección entre los hombres.

En ese tiempo descubrimos la verdadera magnitud de Jesús, que siendo Dios convertido en Hombre podía agregar este mandamiento fundamental para la relación entre los humanos.

Comprendimos que reflexionar sobre las cosas de Dios era una forma de ampliar las estacas del entendimiento y guiados por el Espíritu poder recibir nuevas revelaciones sobre su Grandeza. Reflexionar es maraviloso!

Proverbios 20:25
Diego Acosta García

DOS MUNDOS

Vivimos con la posibilidad permanente de ser parte de una lucha que se libra no al alcance de nuestra vista, pero que es absolutamente real y tangible.

Estamos hablando de la lucha que debemos mantener como hijos de Dios para vivir en el mundo que nos rodea, para superar todas las dificultades y trampas que se nos plantean a diario.

Jesús oró por nosotros no para que nos quitara del mundo, sino para que nos guardara de allí la importancia que tiene que seamos plenamente conscientes de esta lucha.

Estamos en el mundo para influir, para ser Luz y para ser Sal y por tanto no nos debemos dejar seducir por las argucias del mundo ni por sus atractivos que muchas veces tienen una forma de exhibirse prodigiosa.

Estamos hablando de todas  las atractivas tentaciones que se nos presentan bajo los falsos argumentos que nos inducen a pensar que son para que los hombres vivamos mejor.

Para atraernos a un mundo tan maravillosamente grato en la superficie y tan profundamente cruel en cuanto superamos las pompas de jabón que lo rodean.

No debemos de temer de ser parte de la lucha de lo espiritual contra lo material, porque sabemos que finalmente el Bien prevalecerá sobre el mal y que el triunfo final será de nuestro Señor.

Juan 17:15
Diego Acosta García

AFERRARNOS

Conversando con un hermano que está viviendo una difícil situación personal, comentaba que en tiempos como estos lo único que se debe hacer es no rendirse.

En ese contexto hablaba de su actitud personal ante la adversidad, es decir no entregarse ni al desánimo ni a la apatía, que se podrían justificar plenamente vistas las circunstancias.

Por qué no debemos rendirnos? Esta era la cuestión que se planteaba y afirmaba que él comprendió más que nunca que en la hora de la vicisitud es cuando más nos debemos acercar a Dios.

Esa era la clave para afrontar cualquier situación en la que pensamos que hemos llegado al límite de nuestras fuerzas y cuando comenzamos a dudar acerca de los propósitos del Señor para nuestras vidas.

En cada situación, en cada momento de lucha por difícil y hasta penoso que resulte, siempre encontraremos las razones del Eterno para guiarnos hacia nuevos caminos.

Es en esos momentos cuando no comprendemos lo que está ocurriendo, ni con nuestra vida ni con nuestro llamado ministerial, es cuando debemos apelar sin ninguna clase de reservar a nuestro Creador.

Cuando actuamos de esta manera advertimos que por grande que sea la dificultad, mayor es nuestro Dios y mayor es su Poder frente a cualquier tipo de acechanza.

No nos soltemos de la mano del Señor en ninguna circunstancia, porque aferrados de su mano podremos avanzar aún cuando pensemos que estamos yendo hacia atrás. No lo olvidemos!.

Salmos 9:10
Diego Acosta García

INESTABLES

Hay quienes son extremadamente sensibles a los cambios que se verifican a su alrededor y pasan de un estado de ánimo a otro con la misma facilidad con que se pasan las hojas de un libro.

Resulta evidente que esto no es bueno ni para quienes viven de esta manera ni tampoco para quienes viven a su lado, porque esos continuos cambios crean incertidumbre.

Esta cuestión que parece intrascendente adquiere especial significación cuando se trata de que los cambios afecten no solo a los estados de ánimos sino también a las creencias personales.

En este caso la temática adquiere un valor de otro tipo porque afecta directamente a la naturaleza misma de quienes nos llamamos hijos de Dios y a los fundamentos de esa condición.

Sabemos que el Señor es Inmutable, que no hay vaivenes de ningún tipo y por lo tanto esa condición lo convierte en una sólida Roca en la cual apoyarnos en los momentos de incertidumbre.

De allí que nuestros vaivenes de ánimo puedan ser entendidos, pero no los vaivenes de nuestras creencias porque demuestran que nuestras convicciones no están debidamente afirmadas.

Debemos pensar en estos estados que nos convierten en inestables delante de los hombres, que deberían ver en nosotros a personas seguras y con dominio propio. Si el Señor es nuestra Roca, vivamos afirmados en ella!.  

Deuteronomio 32:4
Diego Acosta García

LO PEQUEÑO


Hace bastante tiempo en una reunión de hombres de la una Iglesia, uno de los asistentes dio una gran lección a todos quienes participábamos, poniendo su propio caso como ejemplo.

Esta persona a punto de jubilarse en su trabajo dijo que él siempre había sido un hombre humilde, que con mucho esfuerzo había conseguido que sus hijos estudiaran y que en el final de su vida laboral se declaraba muy contento.

Esto resultó chocante para la mayoría de los que estábamos en la reunión, sobre todo porque conocíamos que este hombre tenía modestas funciones laborales.

Pero este inolvidable y querido hermano dijo algo más: Soy consciente que en la Iglesia también tengo funciones que muy pocos quieren hacer, pero yo las hago porque es mi manera de servir al Señor, con humildad.

El tono de la reunión cambió radicalmente porque todos nos sentimos afectados por las palabras de este hermano que estaba dando una magistral clase de estudio bíblico sobre la humildad.

En ese mismo día nos preguntamos: Que es la humildad? Somos verdaderamente humildes o buscamos parecer humildes?

La respuesta es tan sencilla y compleja, que podemos caer en la tentación de adecuarla a nuestras circunstancias personales. Pero  la humildad será siempre no buscar más protagonismo que el que el Señor nos mande.

Salmos 10:17
Diego Acosta García