ENSANCHAR LAS ESTACAS


Es frecuente que según vamos enfrentando problemas, en lugar de crecer nos vamos reduciendo a una forma de pensar, que contribuye a darnos una cierta tranquilidad.

Tratamos de movernos con aquellos conceptos que nos son conocidos para así evitar problemas o situaciones inesperadas que puedan alterar un determinado esquema que nos hemos formado.

Para decirlo de una manera más coloquial, es como si hubiéramos arreglado nuestro jardín personal y nos limitáramos a la seguridad que surge de saber el origen de todo lo que tenemos plantado.

Sin embargo, nada hay más alejado para lo que fuimos llamados, que buscar la seguridad por nuestros propios hechos y por nuestros propios pensamientos, pues esa clase de seguridad se puede romper en cualquier momento.

Por esta razón es que somos exhortados a no ser pequeños, a no ser tímidos en nuestros planteamientos, porque indudablemente no son esos los propósitos para los que fuimos creados.

Ensanchemos las estacas de nuestra mente para no quedar reducidos a una poca cosa, que no nos sirve para mucho y tampoco sirve para ayudar a los demás, porque de lo poco bien poco se puede dar.

Recordemos que fuimos elegidos por Dios para ser sus hijos y por tanto nuestras decisiones deben estar a la altura de esa gracia inmensa que recibimos. No seamos escasos…!

Isaías 54:2
Diego Acosta García

LA MURMURACIÓN


En una congregación un día cualquiera se comenzó a extender un rumor que tenía ciertos indicios de ser ciertos, pero que nadie corroboraba o desmentía.

El rumor con los días se transformó en murmuración y pronto eran muy pocos los que no se habían hecho eco de esa contagiosa enfermedad, tan peligrosa como cobarde.

Peligrosa porque afectaba la dignidad de algunas personas y cobarde porque nadie se atrevía a manifestar públicamente lo que se decía en secreto o a escondidas de los afectados.

Uno de los ancianos de la congregación decidió enfrentar la situación y lo hizo de la manera más sorprendente y eficaz, actuando con sabiduría y firmeza.

Contó en el estudio bíblico que en una oportunidad se había comentado que los miembros de la congregación, eran faltos de entendimiento y también faltos de sensatez.

Este comentario despertó la inmediata reacción de todos los presentes, que comenzamos a argumentar que la historia además de no ser cierta encerraba una acusación sin fundamentos.

El anciano lejos de aplacar los ánimos permitió que los razonamientos subieran de tono, hasta llegar el momento en el que se reclamó justicia por las acusaciones.

Entonces el anciano hizo mención a la murmuración que había en la congregación y preguntó si también  reclamábamos justicia para quienes habían acusado y ofendido a otros hermanos. Esa pregunta acabó con la murmuración!

2 Corintios 12:20
Diego Acosta García

EDUCAR

Una de las mayores responsabilidades que asumimos los padres es la de educar a nuestros hijos, sobre todo porque no estamos preparados para semejante tarea.

Todavía resulta más complicado para quienes somos creyentes, porque no podemos aplicar los supuestos métodos que adoptan quienes no lo son, por lo que debemos de avanzar por caminos diferentes.

Por mucho que nos cueste, es imposible eludir la gran tarea de formar a un niño, porque tampoco podemos trasladar esta altísima responsabilidad a sus maestros.

Entonces como educamos a nuestros hijos? Tal vez la primera respuesta que nos podamos dar, es que nada tiene más eficacia que nuestros comportamientos.

El ejemplo será para nuestros hijos el mayor elemento formativo, porque con su notable capacidad de observación advertirán rápidamente que vivimos según como hablamos.

Esa será nuestra base para formar a niños y niñas, en los principios bajo los cuales vivimos y bajo los cuales declaramos vivir y en esto debe haber una rigurosa armonía.

Nuestros hijos serán los hombres y mujeres del mañana y así como los formemos serán ellos formadores de sus hijos. No eludamos esta gran responsabilidad.

Pensemos que nuestros hechos serán los que refrenden ante los ojos de ellos, que nos llamamos hijos de Dios y nos comportamos cada día en esa condición.

Deuteronomio 4:9
Diego Acosta García

CIUDADANOS

 

Hace poco tiempo dos creyentes discutían con mucha vehemencia y de forma cada vez más acalorada, tanto que consiguieron llamar la atención de las personas que estábamos cercanos.

Al subir el tono de sus palabras y la acritud de sus gestos, decidimos intervenir, pero antes lo hizo una vieja maestra de la escuela bíblica, que primeramente hizo prevalecer sus años.

Les preguntó quienes discutían tan airadamente, cuál era el motivo de sus diferencias y ellos le contestaron casi a dúo, que discutían sobre temas relacionados con el futbol.

Entonces ella les preguntó: Discuten así sobre el futbol? Cuesta trabajo comprender que ese sea el verdadero motivo. Ellos ampliaron el concepto: Estamos discutiendo sobre las selecciones nacionales…de futbol.

Entonces no están hablando de futbol… están hablando de nacionalidades y esa es la verdadera causa de la discusión. Los dos hombres quedaron sorprendidos por esta afirmación.

Se miraron y finalmente terminaron aceptando que las diferencias que tenían, en el fondo estaban motivadas por la nacionalidad de cada uno, representada en este caso, por las selecciones de futbol de cada país.

Este reconocimiento motivó un cambio sustancial en la situación, provocando que la maestra les llamara a la reflexión a propósito de la nacionalidad.

Si ustedes se llaman hijos de Dios, son ciudadanos del Reino y por tanto deben considerar que el país donde nacieron no determina su verdadera identidad. Acaso es más importante ser ciudadano de un país que del Reino?

Lucas 11:2

Diego Acosta García

LA RECOMPENSA


Qué ocurriría si pudiéramos escuchar nuevamente el Sermón del Monte? Nos resultaría fácil o cómodo recibirlo o nos molestaría que lo tuviéramos que confrontar con nuestra realidad?

Pocas veces hacemos un ejercicio de realismo porque estamos limitados por nuestros afanes y porque tal vez porque podemos intuir que ese ejercicio, no nos resultará conveniente.

La realidad es problemática porque está basada en nuestras obras no en nuestros dichos, porque está basada en lo que se puede comprobar no en lo que es simplemente una forma de hablar.

Jesús vino a advertir a los hombres acerca de cómo estaban viviendo y a enseñar acerca de cómo deben vivir para formar parte del Reino de los Cielos o lo que es lo mismo, del Reino de Dios.

Entre la fatuidad de nuestros hechos y la humildad de nuestros dichos hay tanta contradicción, que difícilmente seríamos capaces de asumir que estamos obrando diferente de lo que predicó Jesús con su Sermón.

Cotejar nuestros mensajes con el Sermón es sumamente fácil. Cotejar nuestros hechos con el Sermón, nos puede llevar a enfrentarnos con una realidad muy difícil de justificar.

Jesús habló acerca de la recompensa que recibiremos en el Reino, no en la tierra. Jesús habló del Reino, no de las obras vanas que muchos de nosotros hacemos en la tierra…aspirando al reconocimiento personal.

Mateo 5:12
Diego Acosta García

AGRADAR


Es probable que la gran mayoría de nosotros vivamos pensando en lo que los demás opinan de nosotros, lo que genera una especial forma de vivir y de comportarnos.

Buscamos agradar para ser admitidos, para ser reconocidos, porque es un rasgo esencial de la condición humana el sabernos valorados por las demás personas.

En esa búsqueda invertimos muchos esfuerzos y afanosamente no solamente buscamos agradar sino que también intentamos ser como las otras personas querrían que fuéramos.

Curiosamente contra más nos esforzamos menos resultados logramos porque comienza a operarse en nuestro interior, un cambio realmente peligroso.

Podemos llegar a un estado en el que somos más como los demás suponemos que desearían, que como realmente somos y se nos plantean auténticos problemas de lo que podríamos llamar la identidad.

La búsqueda de agradar a los demás es un afán además de peligroso inútil, porque nunca conseguiremos nuestros objetivos así como tampoco nos mostraremos como realmente somos.
La verdadera raíz del problema es que el afán de agradar domina nuestros actos y nos olvidamos que somos seres únicos e incomparables y por tanto somos una joya de la Creación.
Agradar a los demás es completamente diferente de ser una referencia para los demás, que es lo que se nos demanda porque Dios tiene un propósito único e intransferible para cada uno de nosotros.

Efesios 6:6
Diego Acosta García

LOS CONSEJOS

La Palabra de Dios nos enseña por la activa y la pasiva acerca de la necesidad de pedir consejos para enfrentar situaciones o para tomas decisiones relevantes.

Esta enseñanza de que busquemos consejos es más que sabia, porque nos permitirá cotejar opiniones de personas en las que confiamos y también personas reconocidas por su prudencia.

Es evidente que recibir consejos nos permitirá aclarar nuestras dudas y también nos ayudará a formarnos una opinión sobre el tema que nos preocupa.

Con pedir consejos hemos acabado con la cuestión? Decididamente no, porque la Biblia nos enseña a que debemos escudriñar todo lo que leemos y todo lo que se nos dice.

Y por qué entonces pedimos consejos? Porque de ellos recibiremos sabiduría, pero de escudriñar y contrastar esos consejos, tendremos la certeza de que hemos adoptado la decisión correcta. 

Podríamos decir que todavía falta lo más importante: Saber si luego de haber escuchado los consejos y después de haberlos escudriñado, estamos obrando según la Voluntad Soberana del Señor.

Y para buscarla debemos poner nuestra decisión ante su presencia, clamando para que nos indique su Voluntad y obrar entonces en consecuencia, sabiendo que estamos haciendo lo correcto.

En la hora de las decisiones es bueno buscar consejos, pero siempre será lo más importante saber lo que Dios quiere de nosotros y hacer lo que Él quiere que hagamos.

Isaías 25:1
Diego Acosta García

NUESTROS PLANES

En un estudio bíblico uno de los alumnos hizo una pregunta que muchos de nosotros teníamos en mente, a propósito del tema que se estaba tratando: Podemos hacer proyectos…podemos hacer planes para el futuro?

El maestro con toda paciencia volvió a recalcar los principios de su enseñanza: Los hombres podemos hacer planes pero siempre estarán sujetos a la Voluntad Soberana de Dios.

Y otro alumno preguntó lo que también estábamos pensando: Y que ocurre cuando decidimos que lo que hemos planeado está bien y no esperamos la decisión de Dios?

A eso lo llamamos libre albedrío le contestó el maestro y por lo tanto nos debemos hacer responsables de nuestras decisiones y de todas sus consecuencias.

Pero que significa exactamente esto: Si sabemos que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros y a pesar de ello tomamos determinaciones sin consultarlo, corremos riesgos.

Nuestros planes no tienen necesariamente que coincidir con los que Dios ha establecido y entonces nos encontraremos ante circunstancias de las que tendremos que asumir sus resultados.

Hacer planes y proyectos forma parte de nuestra naturaleza, pero también debemos ser sabios y comprender que siempre nuestras decisiones deben ser aprobadas por Dios. Solamente así obraremos con su bendición.

Proverbios 16:33

Diego Acosta García

DE LO QUE TENGO TE DOY

El momento de ofrendar es francamente precioso si lo que tenemos en nuestro corazón está en la línea con lo que nos enseñó el Apóstol Pedro cuando junto con Juan, sanaron un cojo.

En esa oportunidad Pedro dijo: No tengo nada, pero de lo que tengo te doy, una maravillosa revelación de su corazón que nos revela lo consciente que era de que las cuestiones materiales no tienen nada que ver con las espirituales.

Muchas veces cuando llega el momento de la ofrenda nos sentimos inquietos, hasta podríamos decir que malhumorados, porque consideramos que estamos obligados a dar de nuestro dinero.

Y más inquietos nos quedamos cuando sabemos perfectamente el escaso dinero que tenemos en nuestro poder y entonces sacamos cuentas acerca de lo que podemos dar y con cuánto nos vamos a quedar.

La ofrenda, no tiene que ser necesariamente de dinero y no nos podemos incomodar por no tenerlo. Pero pensemos: Realmente no tenemos nada para dar si no tenemos dinero?

No tenemos tiempo? No tenemos misericordia? No tenemos amor? No tenemos oídos para escuchar? No tenemos paciencia para el ansioso? No tenemos palabras para quién las necesita?

Como es posible que digamos que no tenemos nada para dar?. Sigamos el ejemplo de Pedro, porque entonces descubriremos que lo que tenemos para dar es mucho más y mejor de lo que nos imaginamos!

Hechos 3:6

Diego Acosta García

 

VOLVER A LA NIÑEZ

Nunca dejará de sorprendernos el cambio de actitud que significa volver a ser niños, volver a ser pequeños y tener la capacidad de aprender de quienes tienen pocos años.

Es así como Jesús quiere que seamos, porque únicamente así seremos capaces de tener la aptitud de recibir enseñanzas, de no ser vanidosos de nuestros hechos ni de nuestra sabiduría.

Ser como niños nos guarda de todos los condicionantes que tenemos como adultos, de todas aquellas cosas que arrastramos de nuestro pasado y que tanto nos gustan y que tanto nos atan.

Volver a la niñez espiritual es lo que se nos reclama para que podamos sentirnos humildes ante quién nos creó y no adoptar posturas que los hombres creemos que son las mejores.

Siendo niños no nos atreveremos a desafiar a Dios ni a renegar de sus mandatos y siendo como niños nos comportaremos con respeto y también con el amor que solo los pequeños pueden dar.

La niñez es un tiempo precioso que se inicia en el momento mismo en que aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y nos transformamos en hombres nuevos y en mujeres nuevas.

No dejemos que nuestros aires de superioridad, nos priven de iniciar el camino hacia la perfección. Se nos reclama que seamos como niños, no que nos comportemos como niños. Esa es la gran diferencia.

Mateo 11:25

Diego Acosta García