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LLAMADOS…PARA QUÉ?

DEVOCIONAL 

Uno de los grandes interrogantes que nos formulamos quienes somos seguidores de Cristo, es saber para qué fuimos llamados. Y a veces nos preguntamos si Dios no se habrá olvidado de nosotros.

En realidad de un modo genérico todos hemos sido llamados, pero pocos hemos aceptado ese llamamiento. Y habiendo aceptado es cuando surge la gran pregunta. Siendo escogidos, tenemos la primera misión de alabar al Todopoderoso.

Pero eso no nos basta como respuesta y nos seguimos planteando la misma pregunta. Y lo entenderemos, cuando hayamos interpretado lo que significa que  muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Los escogidos somos los que aceptamos seguir a Cristo, a arrepentirnos de nuestros pecados y tras recibir el Perdón nos planteamos cómo seguir creciendo. Podríamos decir que debemos ser pacientes y esperar que el Creador nos hable.

Y mientras tanto además de adorarlo podemos comenzar a poner en oración a todas las personas que conocemos y a todas las que no conocemos, a los que son nuestros amigos y a los que consideramos nuestros enemigos. En otras palabras somos intercesores!

Este es en sí mismo un motivo para lo que fuimos llamados y escogidos.
Recordemos, además, que Moisés tenía 80 años cuando Dios le encomendó que liberara a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Por tanto el paso del tiempo, sólo demanda paciencia de nuestra parte para esperar la Voz del Soberano.

 

Mateo 22:14
Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
Diego Acosta / Neide Ferreira

LA MISMA PIEDRA

LA MISMA PIEDRA

DEVOCIONAL 

Los refranes populares tienen su cuota de acierto, cuando se refieren a algunas acciones de los miembros de nuestra especie. Uno de ellos es el que dice: El hombre es el único ser que es capaz de tropezar dos veces con la misma piedra…

Rápidamente nos viene a la mente el pensamiento de imaginar lo difícil que resulta que algún animal pueda caer por haber tropezado una segunda vez con un obstáculo en su camino.

En este caso lo llamaremos piedra, pero los hombres hacemos bueno esta sabiduría popular porque nos obcecamos o la soberbia nos lleva a hacer lo mismo que una vez nos hizo caer e insistimos en repetir el error.

Deberíamos reflexionar y abandonar todo aquello que nos vincula al viejo hombre, para que siendo hijos de Dios, no ofendamos al Padre con comportamientos que nos desdibujan como miembros de la especie superior de la Creación.

Los restos de nuestra antigua condición, al parecer siguen siendo lo suficientemente fuertes  como para ser capaces de cometer el mismo error dos veces e incluso se puede llegar a pensar que lo hacemos deliberadamente.

No desafiemos a Dios con nuestros comportamientos y seamos seres razonables que se apartan de lo que no es bueno, para seguir el Camino que el Todopoderoso nos ha marcado.

Proverbios 3:23
Entonces andarás por tu camino confiadamente, y tu pie no tropezará.
Diego Acosta / Neide Ferreira

EL SUICIDIO JUVENIL

EL SUICIDIO JUVENIL

 

BLOG del TIEMPO 

El aumento de los porcentajes de suicidio juvenil, debería constituir por sí solo a ser un severo llamado de atención de todos quienes formamos parte de la sociedad.

Sin embargo es dramático advertir un alto grado de indiferencia con relación al problema, muchas veces como resultado del acomodaticio: a mí no me va a tocar. Ni por ser protagonista ni por tener una estrecha relación de parentesco o amistosa.

La cuestión se torna en desesperada cuando la realidad nos golpea de cerca y entonces seguramente comprenderemos que el suicidio es una responsabilidad compartida por toda la sociedad.

Una responsabilidad que comienza en la familia y que continúa extendiéndose a todos los ámbitos, pues ignorar el suicidio juvenil es ignorar de manera cómplice, que algo muy grave nos está pasando.

La frivolidad que es el signo de nuestro tiempo nos aparta del verdadero dolor y no escuchamos las señales angustiosas que nos envían quienes están sufriendo al borde del suicidio. Es tiempo de reaccionar y de actuar. Dios nos reclamará el cuidado que tuvimos de nuestros jóvenes y también de los que no son jóvenes…

Diego Acosta

La BENDITA PIEDAD

La BENDITA PIEDAD

DEVOCIONAL 

En el vértigo en el que vivimos olvidamos las cuestiones esenciales. El tiempo no nos alcanza para nada, porque estamos atrapados en hacer lo que el mundo quiere de nosotros.

Hemos dejado de pensar por nosotros mismos y nos sumamos a las modas, los estilos, de enfrentar la vida, desde comer hasta vestirnos, desde sonreír a entristecernos.

Todo lo que hacemos está determinado por las trampas del mundo, que nos llevan a pensar que no hay nada más importante, que aquello que nos justifica ante la sociedad y aspiramos a su reconocimiento.

Así es como nos olvidamos o nos hacen olvidar de lo que Dios ha dispuesto como la mejor forma de vivir, que es precisamente la opuesta a todo lo que nos afana día tras día, pues solo hacemos méritos para que el mundo nos acepte.

A pesar de todo la Piedad de Dios se mantiene sobre nosotros, porque Él verdaderamente nos ama y porque somos importantes para ÉL porque nos ha elegido como sus Hijos, aunque lo neguemos con nuestros hechos.

Elevemos nuestra mirada hacia el Todopoderoso y dejemos de ser esclavos del mundo para vivir con su Piedad y con su Amor.

Jonás 4:11
¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?
Diego Acosta / Neide Ferrreira