DAR GRACIAS…

DAR GRACIAS…

DEVOCIONAL

Cuando estamos contentos y con alegría en el corazón, es sumamente fácil dar gracias, por aquello  que motivó nuestro estado de ánimo. La cuestión se complica grandemente, cuando ocurre todo lo contrario.

No es fácil dar gracias por lo que no nos gusta, por lo que no nos agrada o por aquello que no esperábamos y que nos causa pena, desconsuelo o contrariedad. Tanto en un caso como en el otro, siempre debemos recordar que el Omnipotente tiene Poder sobre todo lo que nos sucede.

Debemos tener plena conciencia que Dios sabe todo lo que ocurre y tanto en lo bueno o en lo malo, según nuestra comprensión, siempre habrá algo trascendente que ÉL quiere mostrarnos o enseñarnos.

Tal vez por eso siempre se ha dicho que la alegría es mucho más peligrosa que la tristeza, porque la primera nos aparta de Dios y la segunda, nos acerca a ÉL para clamar por Su Misericordia.

Nos apartamos del Soberano cuando en nuestra alegría nos creemos capaces de todo, merecedores de todo o lo que es peor todavía, poderosos. Pero en el abatimiento, nos acercamos a Dios porque necesitamos ayuda, consuelo o comprensión. 

Todo esto nos debería hacer dar gracias por todo, para aceptar siempre las Decisiones Soberanas del Altísimo. 

Diego Acosta

QUIENES ERAN LOS GIGANTES BÍBLICOS?

QUIENES ERAN LOS GIGANTES BÍBLICOS?

ESCUDRIÑAR

El gigante más notorio de la Biblia es Goliat, el filisteo que se enfrentó al rey David. La cuestión de los gigantes ha cobrado nuevamente actualidad a raíz de haber sido encontrado un papiro egipcio de alrededor de 3.300 años de antigüedad en el Museo Británico.

Estaba expuesto desde el año 1839 y  mencionó su existencia la Associates for Biblical Research (ABR) una entidad creada por el doctor David Livingston que tiene como principal objetivo el estudio de la BIblia, la Palabra de Dios.

En el documento que se menciona a los gigantes, se les adjudica una altura que oscilaba entre los 2 y los dos metros y medio, que era la altura que se otorgaba a los faraones, para ejemplificar su origen divino.

Estos seres pertenecían al pueblo Shashu, que era una tribu cananea nómada y que eran enemigos de los egipcios. Esta afirmación tiene su fundamento en un bajo relieve en el que se aprecia que dos gigantes, eran derrotados en la batalla de Kadesh en el siglo XIII a.C. que libraron egipcios e hititas.

La referencia a Goliat la encontramos en 1 de Samuel 17:23 Mientras él hablaba con ellos, he aquí que aquel paladín que se ponía en medio de los dos campamentos, que se llamaba Goliat, el filisteo de Gat, salió de entre las filas de los filisteos y habló las mismas palabras, y las oyó David.

En otra mención bíblica, recordamos Números 13:33: También vimos allí gigantes, hijos de Anac, raza de los gigantes, y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas; y así les parecíamos a ellos. En el Museo de Berlín, restos de cerámicas egipcias permitirían identificar a esos gigantes como los anakin.

A estos gigantes, también se los describe como temibles guerreros formidables, que habitaban en la región montañosa del sur de Canaán, cerca de Hebrón y se les consideraba descendientes de Anac o Anak, hijo  de Arba, que fue fundador de la ciudad que posteriormente tomó el nombre de Hebrón.

La entidad que estudia la Biblia, refrenda lo que siempre será una realidad: Que es la Palabra de Dios.

Diego Acosta

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LLAMADOS…PARA QUÉ?

DEVOCIONAL 

Uno de los grandes interrogantes que nos formulamos quienes somos seguidores de Cristo, es saber para qué fuimos llamados. Y a veces nos preguntamos si Dios no se habrá olvidado de nosotros.

En realidad de un modo genérico todos hemos sido llamados, pero pocos hemos aceptado ese llamamiento. Y habiendo aceptado es cuando surge la gran pregunta. Siendo escogidos, tenemos la primera misión de alabar al Todopoderoso.

Pero eso no nos basta como respuesta y nos seguimos planteando la misma pregunta. Y lo entenderemos, cuando hayamos interpretado lo que significa que  muchos son los llamados y pocos los escogidos.

Los escogidos somos los que aceptamos seguir a Cristo, a arrepentirnos de nuestros pecados y tras recibir el Perdón nos planteamos cómo seguir creciendo. Podríamos decir que debemos ser pacientes y esperar que el Creador nos hable.

Y mientras tanto además de adorarlo podemos comenzar a poner en oración a todas las personas que conocemos y a todas las que no conocemos, a los que son nuestros amigos y a los que consideramos nuestros enemigos. En otras palabras somos intercesores!

Este es en sí mismo un motivo para lo que fuimos llamados y escogidos.
Recordemos, además, que Moisés tenía 80 años cuando Dios le encomendó que liberara a su pueblo de la esclavitud en Egipto. Por tanto el paso del tiempo, sólo demanda paciencia de nuestra parte para esperar la Voz del Soberano.

 

Mateo 22:14
Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
Diego Acosta / Neide Ferreira